Un día lleno de flores


Querido diario, que felicidad tan grande ver cuantas rosas he recibido hoy de manos de los amigos, cercanos y lejanos, que se acuerdan de uno en los momentos malos, además de en los momentos buenos. Eran rosas doradas, teñidas en el plano de la manifestación de un rojo amoroso capaz de transportarte a cualquier lugar imaginado. No me he podido sentir tan pleno y radiante. Así que agradezco todas esas rosas recibidas, todas esas muestras de amistad y compasión que sirven para resucitar a un muerto. Me he sentido calidamente arropado en la cueva de Harry. Y me he acordado de la abuelita que se paró con su coche el día del accidente y me dijo, con una cara tan tierna que parecía un ángel: “padre mío, ¿estás bien?” A ella le dedico mi rosa de hoy, no sólo por haberse parado en el camino, sino por mirarme con la ternura de una diosa compasiva en un momento difícil que aún recuerdo con viva emoción. Gracias de corazón a todos, y que la vida os repartan muchas flores…