Nadie quiere morir miserable


Estimado L.,

Me gustó mucho esa frase que también me hizo pensar: quiero ser peregrino, no vagabundo. Cuando has pasado muchas horas trabajando con vagabundos (he llegado a dormir con ellos cuando hice las prácticas de mi primera carrera) te das cuenta de lo fácil que resulta que la vida te arrastre a ese mundo. Y no me refiero a la indigencia física, sino a la moral, que es la peor de las indigencias. Ser pobre de espíritu es mucho peor que ser pobre de materia a pesar de las bienaventuranzas. Lo primero ni siquiera nos acerca a eso que vagamente llamamos humanidad. De ahí la importancia, en algún momento de nuestras vidas, de poder trascender nuestras miserias y albergar algún tipo de esperanza en el género humano, que a fin de cuentas, es el nuestro, aunque muchos lo hayamos olvidado.

Es bueno estar alertas para no caer en la tentación de la indigencia humana y moral. Es bueno estar despiertos para no terminar nuestros días de forma miserable, quizás rodeados de falsos idólatras y cientos de palacios, pero completamente solos y vacíos. Sin nada de valor que otorgar al mundo y los nuestros.

Sabes que te he escrito estas cosas desde el cariño y el respeto, y con ganas de que tu carrera vaya creciendo no solo hacia lo ancho, sino también en la vértical que hos ha de llevar a otros vuelos y visiones. Admiro tu sensatez y libertad y deseo que sigas siendo así: un alma libre.

Lo de pensar en las ballenas o en los etíopes es solo una forma de aproximarnos a ese otro mundo que a veces se nos escapa y que está más allá de nosotros mismos. Es solo una forma de sentir en la piel nuestra algún tipo de sensibilidad hacia el mundo que nos rodea. Ese mundo en el que vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser.

Tú eres un buen escritor, no te preocupes por eso. Nuestro reto, a partir de los bienes raíces que la vida nos ha dado como apoyos, siempre será ser buenas personas. Y en nuestro espíritu libre siempre estará el deseo de ser mejores.
Felicidades de corazón por el espectáculo. Que la fiesta continue… y nos vemos en unos días en el Caribe…

Un abrazo sentido,

J.

Últimos preparativos


Mañana, en la madrileña plaza de Castilla será nuestro último ensayo. Pasado mañana estamos viajando dirección Miami y de ahí, vuelo hacia Santo Domingo, capital de República Dominicana. Un chofer nos esperará en el aeropuerto y nos llevará hastaLa Romana, muy cerca de Punta Cana. En el viaje coincidiremos con L., el cual también viaja a la isla por otros motivos. A partir de ahí, nos esperan quince días de periplos entre orfanatos y hospitales y campos de refugiados a los que nos gustaría, en nuestros ratos libres, poder visitar. Intentaremos llegar hasta las desgracias haitianas, y como antropólogo, sería apasionante poder tener contacto directo con la cultura vudú.

El viaje, como todo viaje, será apasionante. Pero dentro de mí existe un mar de dudas y contradicciones que intento ordenar a medida que los días se acercan. No puedo ignorar el desasosiego que impera en estos días en Europa, y especialmente en España y particularmente en mi propia vida. Un desconcierto que tiene que ver con el futuro inmediato y que requiere la mayor de las concentraciones y energías para afrontar el reto de la incertidumbre. Por un lado me alegra este viaje, que de paso, servirá para coger cierta distancia necesaria sobre todo lo que en este pequeño mundo ocurre. Pero por otro, siento que quizás estos no sean tiempos para este tipo de viajes. En todo caso, los más de mil niños a los que llegaremos estoy seguro que agradecerán ese ratito de amor y alegría. Y las crónicas servirán para dar una visión del mundo que seguro nos ayudará a comprender más los estratos humanos que imperan en ese rincón del planeta. Además, con esta tercera crónica, esperamos poder terminar el libro que empezamos sobre las aventuras y desventuras de KK & KK por medio mundo. Y luego la vuelta, y sus retos, y sus desafíos, y siempre, afrontando las cosas con entusiasmo y cariño, con verdadero agradecimiento. Porque en el fondo, detrás de cada drama humano siempre hay una luz de esperanza.