La ilógica fortaleza interior


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«Me siento agradecido por lo que soy y por lo que tengo. Daría las gracias eternamente. Es sorprendente cómo se puede estar satisfecho sin nada definitivo, solo con un sentido de la existencia. Mi respiración me resulta agradable. Me río cuando pienso en mis vagas e indefinidas riquezas. Mi ‘banco’ nunca podrá agotarlas, porque mi riqueza no está basada en las posesiones, sino en el disfrute de la vida«. Henry David Thoreau

La miro y me asombra su fortaleza y decisión. Una persona capaz de no cobrar por su labor, excepto la voluntad que recibe de sus clientes, y facturar lo suficiente para vivir más que bien con su trabajo, autónomo y libre. Que pasa sus días en un auténtico paraíso en una hermosa cala de la Costa Brava en una apacible casa donde por la noche parece ser mecida por las olas del mar. Una persona que vive libre y feliz pero decide que la felicidad está no en lo que se tiene sino en lo que se entrega. Y se la juega todo a una carta llamada incertidumbre, lo deja todo para instalarse de forma provisional en un frío y oscuro zulo en una ruidosa y pantanosa ciudad, con la idea de dar un salto cuántico hacia tierras gallegas para pasar los próximos cinco años trabajando picando piedra o cortando hierbas o lo que sea necesario, sin luz ni agua ni comodidades, en pro a lo que ella califica abiertamente «labor de servicio».

Ya lo demostró en el Camino, cuando andaba más de treinta kilómetros al día calzando unas simple chanclas de playa, con las piernas destrozadas pero siempre con una sonrisa en el rostro cargada de buen humor y alegría, sin quejarse, ayudando a todo el mundo a contemplar la vida desde otro sentido. Demuestra su valentía cuando no le importa perderlo todo a consciencia de que, como tan bien expresa Thoreau, la riqueza verdadera no está basada en posesiones sino en el disfrute de la vida.

Y cuando ese disfrute viene acompañado de la necesidad interior de servir al mundo, de entregar la vida bajo la tutela de la renuncia y el sacrificio, lo incomprensible se apodera de lo comprensible, de lo lógico, de lo racional y lo coherente.

Porque, ¿qué lógica es esa que te impulsa a dejarlo todo a cambio de un duro, muy duro futuro? ¿Qué lógica era esa que empujaba a exploradores y soñadores a dar la vida por un mundo mejor? ¿Qué lógica era aquella que decía eso de “déjalo todo y sígueme”, y cuya recompensa era, en el mejor de los casos, la humillación, la persecución o la propia crucifixión? ¿Qué lógica hay en esas cosas que se construyen tan sólo desde la entrega voluntaria y el tesón, desde la renuncia de tu vida personal en pro de la mejora grupal?

Quizás sea tan sólo el sentido de existencia, el sentido de propósito o misión más allá de toda lógica, o quizás sea que el mundo necesita de este tipo de ejemplos sencillos, cargados de dignidad, de amor al prójimo, de sentido amplio de la responsabilidad no tan sólo hacia uno mismo, sino hacia el mundo entero.

Recién llegado a Cadaqués, la miro atento en sus últimos días de paraíso. La observo amoroso mientras que le ayudo con las últimas cosas, más bien pocas, porque ha decidido dejarlo todo aquí y regalarlo para llevar tan sólo una ligera mochila. Este proceso de desapego me suena por haberlo vivido en mis propias carnes en más de una ocasión, por eso le sonrío en silencio y le animo a que no tenga miedo, porque las riquezas del mundo, del mundo real, ahora le pertenecen.

(Foto: Laura sirviendo de voluntaria en la cocina de la comunidad de Findhorn, en Escocia).

Cooperación y cocreación con la Naturaleza, la nueva revolución


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Aquella mañana me subí a un árbol que había a las afueras del barrio, en una vía muerta donde ya no transitaba el “carrilet” y donde íbamos a cazar lagartijas que luego soltábamos tras observas sus increíbles cualidades. Allí había un mundo de vida y color que se había plagado de verde y animales y que para nosotros, habitantes de la ciudad, era como un estallido de misterios e increíbles descubrimientos diarios. Me acompañaba ese día en la aventura mi primo “el gordo”, que así le llamábamos cariñosamente por haber superado en carnes la cuota estética admisible. La crueldad de los niños en aquella época era siempre inocente, teniendo yo el apelativo de “el conejo” o “el caballo”, por disponer de una hermosa dentadura que destacaba por su grandeza y brillantez.

Más allá de donde estábamos circulaban los caminos que iban hasta el río, que por aquel entonces aún presumía de poseer algunos peces y bonitas ranas de San Antón que saltaban de rama en rama por toda la vereda, por las huertas y por los campos abandonados donde pastaban los últimos rebaños de oveja que aún quedaban en el barrio. Recuerdo que nos entrelazábamos entre las cañas que crecían por todas partes, imaginando cuevas hacia mundos imposibles. Cuando eres pequeño, tres pares de cañas juntas pueden simular una nave multidimensional o la entrada misteriosa al paraíso perdido.

Desde aquel inmenso árbol pensamos que era muy arriesgado ir más allá de los límites permitidos para nuestra corta edad, pero aquel trozo de vía muerta podría ser perfecta para organizar nuestra primera iniciativa ecológica. Tendríamos unos diez años y a la institución la llamamos “Grupo Ecologista El Lince”. Nuestra primera acción fue llenar la vía muerta de nidos hechos de madera que sacábamos de la carpintería del padre de mi primo. Hicimos unos cuantos nidos que llegamos incluso a pintar de azul y verde. Poblamos la vía y sus árboles de nidos que cargamos con alpiste para animar a sus futuros inquilinos a habitar tan dichosas y acogedoras casas. Y allí nos tirábamos horas enteras esperando a que algún pájaro curioso se atreviera a disfrutar del nuevo hogar.

Cuando tenía unos seis años más, ya en plena efervescencia adolescente, con esas camisas de Greenpeace que decían eso de “salvemos a las ballenas” o “nucleares no, gracias”, creamos un segundo grupo, esta vez con la hermosa Tatiana, amiga ideológica y batallera de aquel entonces. Esta vez el grupo se llamó simplemente “Flores de Asfalto”, intentando emular la necesidad de convertir el gris de la ciudad en un mundo bello y armónico. Hicimos varias campañas en el instituto y algunas actividades más hasta que marchamos a la universidad y nuevos grupos y nuevas aventuras completaron nuestra formación activista.

Ahora que recuerdo desde la distancia y cierta nostalgia aquellos primeros actos, aquellas primeras ganas de coparticipar y cocrear con la naturaleza me doy cuenta de lo revolucionario de aquellas primeras e inocentes muestras de activismo. La cooperación y el amor a la Naturaleza siempre ha estado implícito en mi existencia, no por un asunto ingenuo de niñez o adolescencia, sino por una apertura hacia la consciencia y la urgencia de actuar.

Esa urgencia aún existe, y también las ganas de seguir siendo un activista que desea hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Ojalá todos los niños de nuestras ciudades pudieran un día subirse a un árbol, observar los pajarillos y cantar y sentir la necesidad imperante de ayudar en el proceso intrínseco de la vida. Esa es nuestra revolución pendiente y esta es la pedagogía necesaria.

Del materialismo al postmaterialismo: una crisis inevitable (y necesaria).


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Crisis o decadencia de un modelo. Quizás ambas cosas. Algo debió ocurrir en la revolución industrial. La gente abandonó el mundo rural y se amontonó en calles de ciudades que vieron un increíble desarrollo y crecimiento. Entre 1873 y 1890 hubo la gran depresión de aquel final de siglo. Luego vinieron otras. También hubo crisis en el sistema feudal, especialmente en el siglo XIV, y en las archiconocidas caídas de los imperios milenarios de la antigüedad.

Las crisis son inevitables. Nos ayudan a crecer, a reconsiderar el modelo y ajustar los sistemas al nuevo paradigma. En esta época estamos viviendo una decadencia del sistema materialista. Un modelo que ya no se sostiene por sus propias contradicciones, las cuales provocan catástrofes naturales de difícil cuantía. El cambio climático y el aumento de la temperatura del planeta entero quizás sólo sean un botón de lo que pueda llegar a ocurrir.

Por suerte la naturaleza se regenera y busca los mecanismos apropiados para volver a su estadio natural. La sociedad humana, convertida en peligrosa plaga que está poniendo en entredicho el equilibro natural del planeta, está ante un serio dilema no tan sólo de desarrollo, sino de su propia supervivencia.

Si el modelo materialista hace aguas, ¿cuál es la alternativa? En el libro “Apoyo Mutuo y Cooperación en las Comunidades Utópicas” recojo las tesis de algunos investigadores sociales como Ronald Inglehart y Christian Welzel, los cuales preconizan el cambio de modelo cultural y la secuencia del desarrollo humano. Profundizar en la democracia (véanse las teorías sobre la democracia profunda) y entender los nuevos valores que se expresaran en una edad postmaterialista nos da pistas sobre la base en la que deberá tejerse el nuevo modelo. Un modelo inevitablemente más ecológico y humano, de retorno al mundo rural donde las experiencias, más que las cosas, suplantarán la necesidad de consumo de bienes por servicios. La revolución postmaterialista de la que estamos siendo testigos reducirá inevitablemente la feroz aberración contra la naturaleza. Será inevitable que poco a poco, en los próximos cincuenta años, tomemos plena consciencia de la necesidad de cambio en nuestras costumbres y hábitos.

La crisis de cambio de paradigma, de decadencia de un modelo para abrazar a otro nuevo, nos está ayudando a tomar consciencia. Hay un reclamo optimista en todo ello, de adaptación, de profunda transformación interior e individual y también colectiva y social. Una nueva reconciliación con la Naturaleza, inevitable y urgente, a la que debemos dar inaplazable prioridad.

(Foto: El autor en O Couso, Galicia, verano de 2013. La vuelta a la vida rural es un proceso inevitable en los cambios del nuevo milenio. Lo que ahora parece anecdótico en un futuro será norma).

¿Qué es un punto de luz?


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Realmente todos somos puntos de luz. Si hay algo que nos diferencia de los otros reinos de la naturaleza es precisamente ese pequeño resplandor que a medida que vamos creciendo como individuos y humanidad, se va acrecentando. Una piedra, una flor o un ave tienen también su propio punto de luz, pero son de naturaleza tan tenue que apenas es visible a los ojos de nuestra limitada consciencia.

Sin embargo, en el ser humano, hay una poderosa luz, una poderosa fuerza de lucidez y resplandor que se refleja en su grandeza y en su increíble naturaleza. Durante los últimos decenios, sin embargo, el ser humano ha mancillado ese resplandor, esa lucidez, enterrando su brillo bajo espesas capas de egoísmo y sinrazón. Cada vez que bajamos dos peldaños en la escala humana nos parecemos más a animales que a seres humanos verdaderos. Y la escalera evolutiva dice que debemos traspasar el umbral del homo-animal que somos para ser humanos completos, lúcidos y vivos, y llegar poco a poco a conquistar el plano angélico, que simbólicamente hablando, sería el próximo estadio evolutivo a alcanzar.

¿Cómo podemos ser potentes focos de luz? Luz viene de lucidez, de inteligencia activa, de amor-sabiduría que penetra en nosotros para reactivar nuestra alma interior gracias a la fuerza de la voluntad, integrando así nuestro ser real. Hay muchos ejercicios y muchas corrientes místicas y filosóficas que nos hablan de la luz, y de cómo conseguirla en nosotros. Los pasos son realmente sencillos: un cuerpo sano y una mente sana. La constitución cuádruple de nuestro ser humano (cuerpo físico, cuerpo vital o energético, cuerpo emocional y cuerpo mental) deben estar limpios y sanos, fuertes y alineados en esa pureza de la que tanto se habla para que la triada se manifieste fuerte en nosotros. Por nosotros mismos es difícil conseguir esa pureza ya que estamos anquilosados en hábitos que arrastramos desde lejanas centurias.

¿Cómo es posible desprendernos de esos hábitos añejos? Buscando focos de luz más potentes que los nuestros, luminiscencias que puedan iluminar nuestro lado oscuro, lugares de fuerza y poder que sean capaces de sacudir nuestras capas más oscuras. Una sacudida nos puede desprender por un tiempo de esas capas. Dos, tres, cuatro sacudidas pueden crear en nosotros el hábito de ir en búsqueda de la luz.

Y esa luz interior provoca en nosotros una irremediable transformación, porque con la luz, con la lucidez, somos capaces de ver lo que algunos llaman el mundo real. Alejados de la ilusión, del maya, de lo falso y mentiroso, contemplamos la vida desde un plano diferente, amplio, abierto, con el pecho descubierto y en plena expansión hacia los confines del universo y sus misterios.

Estamos convencidos de que esto es así porque en ocasiones lo hemos experimentando en nuestro interior, porque hemos visto como nuestras vidas se han transformado en los últimos años y porque vemos como nuestra particular sacudida ha tenido efectos positivos. Por eso estamos empeñados en crear nuestro propio foco de luz, nuestro pequeño y humilde punto de luz, para ayudar a otros a sentir esa sacudida interior y así tener la oportunidad de contemplar las estrellas y los infinitos desde la más amplia lucidez. El método es sencillo, las técnicas son simples. Conocemos el camino hollado y queremos ayudar a que otros lo descubran. De ahí nuestro empeño en contribuir a ello, para que así “afluya luz a las mentes humanas”.

Pd.- Ya tenemos listo el dossier sobre el «Proyecto O Couso» para el que lo quiera revisar. Gracias por difundir.

¿Qué haremos en la utopía?


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1. REHABILITACIÓN DEL LUGAR Y COOPERACIÓN CON LA NATURALEZA

No tenemos una intención económica. Queremos ser cocreadores con la Naturaleza, y para ello queremos asumir sus prácticas y valores. La base del lugar será la cooperación y el apoyo mutuo, imitando y recuperando con ello la esencial armonía existente en la Naturaleza. Con ayuda desinteresada de todo el que desee participar en el proyecto y con la entrega voluntaria de todo participante, el proyecto deberá sostenerse bajo los principios de la belleza y la armonía, del amor y el respeto por todo lo existente, de la sabia convivencia con el entorno y la voluntad de mejora de todo cuanto exista.

No pretendemos crear una casa común para desarrollar las economías individuales de sus miembros ni intereses particulares o económicos. Las personas que vivan en la misma dispondrán de forma libre de sus propios medios de subsistencia y de autosuficiencia. No habrá propiedad privada, sino uso compartido de la tierra y el lugar. Por lo tanto, cualquier actividad que se realice, ya sean talleres, retiros, encuentros o cualquier otro tipo de actividad grupal siempre se hará de forma voluntaria y gratuita, atendiendo necesariamente a la consciencia de cada participante para el soporte de las mismas. Nos basaremos en el principio vital de la Naturaleza: “dar gratis lo que recibimos gratis”.

2. ALBERGUE DE PEREGRINOS

Habrá dos tipos de peregrinos:

a)    Los peregrinos del Camino de Santiago.

b)   Los peregrinos de la Vida.

A ambos se les servirá por igual, siempre atendiendo al programa de convivencia establecido (uno-dos días, una semana, seis meses, un año). No se fijará ningún tipo de cuotas o pagos establecidos, pero sí un intercambio racional de labores. Cada uno dará lo que pueda según su libre consciencia para apoyar su propia convivencia, siendo este un lugar de trabajo interior y exterior, y no un lugar de vacaciones. Esto será parte de nuestra esencial pedagogía. Por eso nuestro lema vital será: “Da lo que puedas o coge lo que necesites”.

3. ESCUELA DE MEDITACIÓN, ESTUDIO Y SERVICIO

La metodología será siempre sencilla y práctica: meditación, estudio y servicio.

a) Meditación. Será una meditación sencilla de media hora por la mañana y otra de media hora por la tarde. La idea es mantener una actitud meditativa en toda la jornada y acercarnos a la ciencia de la meditación y sus beneficios sin prisas y con calma, con quietud y paz.

b) Estudio. Habrá un tiempo de estudio para poder mejorar la convivencia y la práctica diaria, para mejorar intelectualmente los conceptos que hacen mejor las cosas y las experiencias y crear así un canal necesario entre la expresión abstracta y los contenidos pragmáticos de la vida real.

c) Servicio. Servicio a la convivencia, al visitante y a todo aquel que desee conocer esta sencilla metodología. Servicio a la Naturaleza y sus principios vitales y sus leyes interiores. Servicio silencioso y desinteresado por el bien común.

4. COMUNIDAD ABIERTA

Comunidad abierta no significa convivir en un espacio cerrado o delimitado, sino que concebimos la comunidad como una entidad viva, más allá de todo espacio o tiempo. La comunidad nacerá del lazo místico que una a sus miembros. O Couso será un espacio más, pero la idea que tenemos es la de proyectar más espacios y más oportunidades bajo bases sencillas y armónicas de convivencia, donde primarán los valores de la nueva cultura ética, de la belleza, la armonía, la limpieza interior y exterior, la cooperación y cocreación con la naturaleza, el desarrollo de las artes y las ciencias, la sabiduría y la buena voluntad en acción, el compartir bajo la cooperación y el apoyo mutuo sin lideres, sin dogmas y sin gurús, siendo cada cual responsable, líder y maestro de su propio trabajo y de su entrega común.

Bajo estas sencillas bases pretendemos crear un punto de luz, de esperanza, de vida, de ilusión y de compartir para que todo el que desee focalizar su vida con unos valores diferentes tenga la oportunidad de hacerlo.

No dejes de apoyarnos. En la foto de la derecha iremos poniendo el avance en todo. Ya solo falta tu piedra, o tu granito de arena. Gracias de corazón a los que ya habéis participado con vuestro apoyo, tangible e intangible. Ya sólo queda:

FALTAN – 96.975 € PARA LA UTOPÍA

Gracias a los primeros en hacer su aportación: a L., a T., a A., a L. y a J. por los primeros apoyos. Sus nombres serán grabados en las piedras de la casa en agradecimiento por su amor, y los nombres de todos los que nos apoyéis… Gracias, gracias, gracias infinitas.

 

Cuando el miedo desaparece


 O COUSO

Cuando el otro día paseaba por la casa de la Montaña me di cuenta de que el viejo paradigma estaba muerto. El individualismo ha creado monstruos difíciles de manejar. No tenemos una visión de miras que sea capaz de salir de nuestros propios ombligos. Estamos deseosos de ir a nuestros trabajos, de trabajar más si es posible para así poder comprar más cosas, tener más dinero, más coches, una casa más grande. Cuando has disfrutado de todo eso y de forma ridícula y dolorosa lo has perdido todo, la vida te muestra otros caminos, otras respuestas. Te hace reflexionar sobre decisiones que tuvimos que tomar hace tiempo y que, en consciencia, por no hacerlo, nos lleva a caminos errados. La vida siempre nos pone en nuestro verdadero lugar, alejándonos de nuestras propias complejidades y contradicciones. Cuando despiertas a la vida, esta siempre te muestra lo mejor de sí misma y la urgente necesidad de cooperar con ella.

Por eso cuando lo has perdido todo, el miedo desaparece. Dejas de tener miedo a empezar de cero, desde la nada. No tienes miedo a hablar de utopía y diseñar un proyecto de esa envergadura. No tienes miedo a salir a la calle a buscar los recursos necesarios para empezar a construir con fuerza e ilusión el sueño. No tienes miedo a implicar a amigos y conocidos porque crees firmemente en ellos y ellos en ti. Y porque esa implicación lleva consigo la semilla del nuevo paradigma, la semilla del apoyo mutuo, de la cooperación inteligente entre los humanos, entre ellos y la naturaleza interior y exterior.

No tendremos miedo cuando tengamos que marcharnos a una casa ruinosa y levantar allí un hogar común, para todos. No tendremos miedo de compartir ese techo y la comida con todo aquel que lo necesite. No tendremos miedo en aceptar al diferente, comprendiendo que la diversidad provoca riqueza y complicidad. No tendremos miedo cuando llegue el primer invierno y tengamos que buscar la forma de calentar el rincón elegido. Ni tendremos miedo si por nevadas nos quedamos aislados en mitad de la nada. No tendremos miedo en fomentar el apoyo mutuo y la cooperación desde el minuto cero, buscando la fórmula de crear un nuevo modelo de colaboración con un mundo que sufre. No tendremos miedo en ser pioneros y dar nuestra vida por este sueño si ello  sirve para mitigar algo la tensión y el conflicto.

Ya no tenemos miedo, ni siquiera a no conseguir los suficientes apoyos, porque estamos dispuestos a cualquier cosa con tal de perseguir el ideal. Hay personas que nos han escrito temerosas, diciendo que no creen en el proyecto, que es difícil, imposible en los tiempos que corren asumir este reto. Pero no tenemos miedo porque lo difícil se hace y lo imposible se intenta. Y nosotros lo vamos a intentar hasta la extenuación, porque creemos en el proyecto, porque creemos que ese es el Camino que debemos seguir y porque creemos que sólo un ejército armado podría apartarnos de nuestro convencimiento.

También hay personas que esta mañana temprano, tras conocer la noticia, nos han llamado para decirnos con fe y esperanza ese hermoso “puedes contar conmigo”. Y lo hacemos encantados y conmovidos, a sabiendas de que ese gesto forma parte de la utopía en la que creemos. Ese “puedes contar conmigo”, desde la manera más humilde o más poderosa, es la base que deberá regenerar nuestra sociedad del miedo. Miedo a perderlo todo, miedo a que nos quiten todo, miedo a abrirnos a un nuevo sentir. Pues queridos amigos, queremos deciros que ya no tenemos miedo, y que vamos a salir de nuestro confort para vencer al tedio y la desgana y provocar el cambio que queremos ver en el mundo.

CREANDO LA UTOPÍA


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«Ya es hora de levantarnos del sueño»

Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam

Introducción

Llevamos tiempo trabajando sobre el apoyo mutuo y la cooperación y especialmente sobre los valores que deben impulsar la Nueva Cultura Ética. Hemos hecho una tesis doctoral sobre este asunto, enmarcado en las comunidades utópicas y sus valores y llevamos años trabajando desde diferentes oportunidades en la creación de dicho ideal.

Desde hace ya algún tiempo hemos considerado la idea de crear la utopía, de materializar dicho proyecto en algo aún más tangible. Nuestros escritos y experiencias querían ser un referente o la plasmación de esa utopía, no sólo ideológica, también pragmática. Pero, ¿cómo hacerla? Hemos crecido, hemos vivido las experiencias oportunas y sabemos lo que queremos y cómo realizarlo.

Primero necesitábamos una base filosófica, un ideario que mantuviera el proyecto hacia un rumbo fijo.

La segunda tarea era buscar un lugar apropiado y ya lo hemos encontrado. O Couso, en Samos, en el mismo Camino de Santiago.

La tercera tarea es la de buscar los recursos necesarios para poder materializar la idea. Habíamos pensado pedir un crédito bancario a una entidad de banca ética. Pero creemos que si la idea base del proyecto es la cooperación y el apoyo mutuo, debemos empezar desde esa misma base dicho proyecto. Por eso sentimos que la fórmula ideal para empezar es mediante el llamado crowdfunding, ayuda de amigos o cooperación colectiva.

O Couso

Por su posicionamiento junto al Camino de Santiago, O Couso puede ofrecer una proyección al mundo, a buscadores y personas con inquietudes. Concebimos el lugar como un centro de descanso y acogida desinteresada, tanto para peregrinos como para personas que comulguen con los principios e idearios  que quieran sumarse a una vida comunitaria, en pleno contacto con la naturaleza, intentando dotar su vida de una dimensión espiritual.

O Couso tiene una extensión de terreno de 35.000 m2 de prados y bosques con posibilidad futura de ampliación, ya que está rodeado de prados y otras fincas.  Está situada en un entorno único y privilegiado en la población de Samos, con una historia de cenobios y monacal que data del siglo VI, con su importante abadía como reclamo, una de las más significativas de Galicia. La finca tiene una casa de piedra grande en dos plantas (unos 400m2), con base de piedra, tejados y paredes en buen estado, con más de 23 estancias que se pueden, poco a poco, adaptar a salas multiusos. Tiene además una pequeña capilla de dos plantas que se puede adaptar como sala de meditación y/o oración.

Financiación

En una primera fase necesitamos 125 mil euros para adquirir la finca de O Couso. De los mismos hemos conseguido negociar 25 mil euros gracias a un acuerdo con los propietarios, los cuales nos permiten financiar este dinero a medio plazo.

El resto, 100 mil euros, queremos solicitar la ayuda a amigos que puedan, a modo de préstamo, dejarnos un mínimo de mil euros con la fórmula de crowdfunding.

¿Qué haremos en O Couso?

Hay tres proyectos que se tejerán poco a poco en paralelo.

El primero será el rehabilitar el lugar para convertirlo en un centro de acogida a peregrinos del Camino de Santiago y a amigos que deseen vivir una experiencia diferente a nuestro lado.

El segundo será crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética. Una escuela de Meditación, Estudio y Servicio donde se puedan poner en práctica dichos valores.

El tercero será crear una comunidad abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno especial.

¿Qué ofrecemos a cambio de tu apoyo?

a) El compromiso de reintegrar lo antes posible según nuestro progreso el dinero prestado.

b) El hacer de este lugar vuestro hogar siempre que necesitéis un tiempo de descanso o meditación, de pausa o refugio sin pediros nada a cambio, excepto vuestra compañía.

c) El apoyar vuestros proyectos e inquietudes en todo lo que podamos.

¿Qué necesitamos en esta primera fase?

a)    Una aportación inicial a modo de préstamo, con un mínimo de mil euros.

b)   Una donación a fondo perdido para apoyar el proyecto. Desde un euro o lo que podáis.

c)    Cualquier cosa que pueda ser útil para la rehabilitación del lugar una vez lo hayamos  conseguido.

d)   Personas que deseen colaborar en el mismo de forma más directa.

Gracias de corazón por vuestro apoyo sincero.

Podéis apoyarnos en alguna de nuestras cuentas:

Triodos Bank: 1491 0001 22 1034701613

La Caixa: 2100 4448 32 02 00017410

También puedes hacer un donativo en el siguiente enlace:

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PARA MÁS INFORMACIÓN:

JAVIER LEÓN: javier.leon@editorialseneca.es

LAURA FERNANDEZ: lauryfegi@hotmail.com

Gracias Leonardo DiCaprio


THE 11 HOUR es un documental exquisito y necesario para concienciarnos de donde estamos como especie biológica. Agradezco a personas como Leonardo DiCaprio que son capaces de entablar esa sensibilidad especial con los problemas de nuestra humanidad. Ojalá su ejemplo cunda entre el mundo.

BANCA ARMADA VS BANCA ÉTICA


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Para crear la utopía necesitamos concienciar al planeta entero de las alternativas, del nuevo paradigma, de los nuevos valores. Ese es nuestro propósito como empresa cultural, como personas comprometidas por esa causa noble que es la de servir a la Nueva Cultura Ética.

Es por eso que en este empeño editamos libros comprometidos que nos dan una visión diferente de las cosas. Es posible cambiar los hábitos diarios. Cambiar de hábitos supone un cambio de conducta, y un cambio de conducta, de pensamiento, de acciones, de emociones, crea un cambio inevitable de realidad.

Sólo tenemos que empezar a provocar ese cambio con nuestras pequeñas decisiones diarias. Hace ya años que a nivel personal prescindo de tarjetas de crédito o de hipotecas o de préstamos con entidades bancarias. Esto tiene sus propias incomodidades, pero también proviene de cierta coherencia interior. También desde hace años trabajamos a nivel personal y empresarial con banca ética, es decir, aquellas que tienen una actitud constructiva para la sociedad con nuevos valores y un nuevo paradigma social y empresarial.

Nosotros seguimos empeñados en nuestra misión pedagógica, y por eso hemos editado el libro titulado Banca Armada vs Banca Ética, el cual ya podéis comprar en nuestra web o en librerías.

Aquí no sólo denunciamos de forma clara y con datos contundentes el uso que los bancos tradicionales hacen con nuestro dinero, sino que además, mostramos alternativas para poder aplicar dicha coherencia interior en la vida cotidiana. Os invito a que adquiráis el libro no sólo para leerlo vosotros e intentar tomar consciencia de que es posible cambiar el mundo con pequeños gestos, también para que lo utilicéis para cambiar vuestro entorno, convenciendo a los vuestros de que otro mundo es posible. Y somos nosotros, sólo nosotros, con nuestros gestos diarios, con nuestro compromiso y valentía, los que cambiaremos el mundo. No deleguemos esta responsabilidad en el otro. Actuemos.

COMPRAR AQUÍ BANCA ARMADA VS BANCA ÉTICA (10€, gastos de envío gratis) 

 

Pd.- La banca tradicional nos ha dejado en el año 2012 a todos los españoles unas pérdidas de más de 26 mil millones de euros. Mientras esto ocurre, véase el panorama en nuestra sociedad: http://economia.elpais.com/economia/2013/07/26/actualidad/1374856943_526101.html

Sobre la tragedia


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Escribo desde Madrid, desolado, incrédulo ante lo ocurrido en Santiago, en el mismo lugar por donde pasé hace tan solo un par de meses. La muerte siempre resulta dura, pero cuando es cercana y trágica y en masa la desconfianza es aplastante. Desconfianza por sabernos tan frágiles, por no ser del todo conscientes de que cualquier error, por minúsculo que sea, puede terminar en trágico final. La fatalidad acecha a cada instante sin darnos cuenta. Lo he notado estos días de intensos viajes en coche, donde de repente un loco aparecía de la nada provocando repentinos frenazos o un despistado se dormía al volante balanceando el camión que daba tumbos de un lado para otro. Hoy, en el trayecto de Córdoba a Madrid viajaba aún más atento y precavido, viendo como todo puede terminar en un soplo de aliento.

Ochenta vidas sesgadas, así, de repente, es cruel y duro. Me interrogo por cada una de esas existencias aisladas. Por sus familias destrozadas, por sus huérfanos o viudas o amigos que no acaban de creerse la noticia. Me hace pensar que mañana, o quizás pasado, o quizás en unos años, todos nosotros, sin excepción, pasaremos por ese túnel que ahora nos asusta y nos aterra ante la desgracia.

Nunca sabemos como ni cuando y eso nos da cierta visión de futuro, de esperanza, de permanencia. Pero realmente vivimos en una constante mentira, porque ese futuro incierto puede ser hoy mismo, en cualquier segundo de existencia. Así es la comedia vista desde el ego, desde la luminiscencia de la personalidad. Fatídico y sin sentido. Además, en Santiago. Además, en víspera de la fiesta de Santiago.

Ochenta vidas son muchas vidas para un solo error, para un solo instante de descuido. Aún no podemos aceptar ni creer que estas cosas aún puedan ocurrir en nuestros tiempos. Aún cuesta aceptar que no seamos capaces de evitar tanto sufrimiento innecesario. Estemos alertas, estemos atentos, pues el futuro es un juego de naipes que se decide a cada instante, a cada segundo de vida.

El sueño de la Montaña


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Ha sido un día duro, intenso. Tras atravesar toda Escocia, Inglaterra, Francia y algo de España, hoy ha tocado atravesar la península de norte a sur, de la intensa Barcelona a la calurosa Córdoba, en el mediodía andaluz. Doce horas intensas que han dispuesto un tiempo hermoso para profundizar en todo lo que se avecina.

Salimos antes de las nueve de la mañana y llegamos a eso de las nueve de la noche a la Montaña. Lo primero que hice fue reencontrarme con la casa que años atrás se había convertido en un proyecto hermoso. Cuando llegué a ella casi no podía reconocerla. Estaba medio enterrada entre maleza y árboles descuidados. El jardín se había convertido en un auténtico bosque asalvajado. Me llamó mucho la atención que las golondrinas, quizás por primera vez en muchos años, no habían anidado encima de lo que hasta hace poco fue mis grandes ventanales.

Sentí cierta tristeza al ver el paisaje desolador, y el comprobar lo que ocurre cuando el espíritu que mueve las cosas abandona un lugar. Ahí quedó la experiencia, la enseñanza, el conocimiento, el testigo de un camino errado, muerto, caduco. También quedaron los ahorros de una vida y los errores, y el como el gesto que dura un segundo puede aniquilar el esfuerzo de toda una existencia.

Sin embargo, tras ese gesto, algo nuevo nace. Y es la fortaleza, la certeza, el propósito, la seguridad de saber cual es el camino correcto, cual es el camino que no debemos abandonar. Esas experiencias traumáticas, trágicas, de pérdida y desapego, sirven para fortalecer el espíritu, para hacerlo grande y al mismo tiempo humilde. Sirve para templar la vida, para transformarla en un cúmulo de sentido, de experiencia y, por lo tanto, de cierta sabiduría.

Y la urgencia del vivir me recuerda esas cartas que desde ayer estoy recibiendo apoyando el nuevo reto, el nuevo propósito, la nueva esperanza. Ahora más generosa, más abierta, ya no como meta individual sino como algo colectivo, algo que nace para ser compartido y expresado de forma abierta. La vida en la Montaña sólo fue un aprendizaje en la columna del Mediodía. Ahora hay un inevitable tránsito hacia la columna del Septentrión. Y es allí donde el experimento continua para mayor gloria y tesón. Es allí donde el templo podrá completar la obra.

Esta bonita casa de diseño donde un día deposité todas las ilusiones y también todos los miedos, ahora sólo sirve de prueba palpable. Una prueba más en el Camino del Corazón, en el Camino del Alma que siempre es sabio y verdadero.

Mañana intentaré dar respuesta a las inquietudes surgidas sobre el proyecto utópico que ya está en marcha. La utopía es posible. Es hora de experimentarla, de apretarla entre nuestras manos y hacerla tangible y viva. Nuevas golondrinas volverán a anidar nuevos tejados, ahora más amplios y acogedores. Sigamos caminando…

Creando Utopías


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Mientras repasaba las “Máximas de los Kobdas” recordaba la lluvia que caía por toda la Costa Brava esta misma tarde. Me acompañó hasta Barcelona, donde aterricé ya entrada la noche. Estaba cansado tras el largo viaje desde las Tierras Altas de Escocia, pero noto que no hay tiempo para el descanso. Que la vida pasa rápida y no podemos perder ni un ápice de tiempo en lamentaciones o dilaciones. Recién llegado a Barcelona, pasada la media noche, y ya preparando el cuerpo, o los cuerpos, para mañana seguir ruta hasta la abrasadora Córdoba, repasaba las anotaciones del intenso día de hoy en Cadaqués.

Ha sido un día estimulante, trabajando sobre la forma de levantar y crear la utopía en el mundo tangible. Tras repasar la docena de páginas escritas sobre el proyecto de la utopía hecha carne y la carta fundacional, necesitábamos conseguir una fórmula para poder financiar la primera fase del mismo. El crowdfunding parece ser la fórmula más acertada dada la naturaleza del proyecto. Es decir, conseguir, a modo de préstamo, el apoyo de amigos y familiares para levantar los primeros muros, la primera fase del ambicioso proyecto.

Pero, ¿qué haremos allí? El lugar es ideal para poner en práctica la utopía. Hay tres proyectos que se tejerán poco a poco en paralelo. El primero será el rehabilitar el lugar para convertirlo en un centro de acogida a peregrinos del Camino de Santiago y a amigos que deseen vivir una experiencia diferente a nuestro lado.

El segundo será crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética, una especie de punto de luz donde se tejan pedagogías que inciten al cambio de paradigma y nos lleven de la mano hacia esa añorada Nueva Era de valores humanos, solidarios y generosos. El tercero será crear una comunidad abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno especial.

Hemos aprendido algo en estos años de investigación, observación y convivencia con el alto ideal, y a estas alturas, pensamos que ha llegado el momento de poner en práctica todas estas promesas. Ha llegado la hora de crear utopías. Y lo vamos a hacer cueste lo que cueste, porque las piezas encajan y no podríamos seguir adelante si no fuéramos capaces de poner en práctica todos estos valores.

Así que pronto todos tendréis una nueva casa, un nuevo hogar donde no se os va a pedir nada excepto que estéis atentos a lo que allí ocurra, porque promete ser un lugar milagroso, mágico, lleno de experiencias únicas, de compartir, de confraternidad y de espíritu vivo. Pronto vamos a poner la primera piedra, creando utopías de verdad, palpables y vivas. Seremos piedras vivas, humildes, sencillas, cocreadores con la naturaleza y cómplices de la luz. Y vosotros seréis invitados a esta fiesta. Ha llegado la hora de la utopía. Ha llegado el momento de dar un paso más allá de las palabras.

(Si queréis ampliar más información sobre el proyecto y la forma de colaborar en el mismo no dudéis en escribirme).

De vuelta…


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Existen muchos motivos para sacrificar la vida fácil a favor de la experiencia que nos ha de acercar aún más a nuestro particular camino. Incluso existen motivos suficientes para intentar acomodar la realidad a los requisitos de ese Camino, inmolando prioridades para que el largo plazo resulte potencialmente enriquecedor.

Tres días de viaje, primero atravesando toda Escocia e Inglaterra y luego dos días para atravesar toda Francia por las interminables nacionales que intentaban evitar los abusivos peajes y que a cambio nos regalaba la visión profunda de un país hermoso y aparentemente ordenado y cuidado. Ayer hicimos parada obligatoria en la Comunidad de Taizé, en la Borgoña francesa, donde pasamos unas horas orando con sus cantos y los miles de visitantes que estos días pasan allí su particular semana de experiencia. Acostumbrado a cantar en pequeños grupos, ayer fue emocionante ver a tantos miles de jóvenes en el modesto pero inmenso templo de Taizé orando y cantando tras un mismo mensaje de paz y unión fraternal.

Nos dio tiempo a visitar, a pocos kilómetros, la antigua e importante, en sus días, abadía de Cluny, la cual, en un tiempo memorable, fue cuna de una gran influencia intelectual y espiritual en Occidente, sosteniendo bajo su mandato a más de dos mil prioratos. Cuando hace años visité por primera vez estos lugares pude sostener cierta analogía entre la antigua influencia en el mundo espiritual de la Orden de Cluny y la ahora adoptada por la Comunidad de Taizé en el nuevo mundo espiritual. Es como si Taizé fuera una reminiscencia de la antigua Cluny que vuelve a manifestarse y a congregar a unos nostálgicos monjes vestidos de modernidad.

Curiosamente, siguiendo el hilo de las sincronías, en la Comunidad de Findhorn, donde todos los días sin excepción se cantan los cantos de Taizé, existe un lugar llamado Cluny, que fuera anteriormente palacio victoriano, hotel y ahora parte anexa de la comunidad. Allí he pasado todas estas últimas mañanas, trabajando en la cocina de la comunidad y aprendiendo la importancia de trabajar en paz y armonía.

Repasaba todo esto mientras llegábamos esta noche a la Costa Brava, casi exhaustos, cansados pero con muchas ganas de seguir adelante. Mañana de nuevo viajes y más viajes. Esta vez a Córdoba, donde iré a llevar a mis padres que pasarán en la casa familiar un mes de descanso. En un par de días regreso a Madrid y a seguir empujando a la vida hacia sus misterios más recónditos. Seguiremos vestidos de modernidad, aunque por dentro llevemos ese monje que trasgrede el tiempo y se reúne con sus hermanos época tras época.

El Camino del Amor


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El Camino del Amor no es otro que el camino del corazón. El corazón puro nos conecta con la mente pura y esta hace de puente hacia el alma pura, la intermediadora entre el Espíritu y todo el universo entero. Es un camino simple pero que solemos recorrer durante eones, cegados por la ilusión de la vida y sus desviaciones. Se identifica rápidamente porque el amor puro se convierte en acción, y es capaz de transformar la vida de muchos con su ejemplo y dedicación. 

Hoy ha sido un día de despedida en la Comunidad de Findhorn. Escocia parecía toda radiante con ese sol inusual que calentaba la sala de reuniones. Todos nos mirábamos a los ojos y cuando relatábamos nuestra experiencia, dedicábamos entre sollozos hermosas y profundas palabras.

Había un liderazgo espiritual, profundo, que pretendía conectarnos con la esencia de lo realmente importante. La sinceridad, la honestidad, el amor entre todos, el coraje de sentirnos una familia entera unida por las alas del espíritu, la amabilidad en nuestros gestos y la broma continua que nos hacía amables y dóciles. La intensidad del día de hoy, tras abandonar nuestros trabajos en la cocina o en los jardines, venía dada por la fuerza de este lugar.

Findhorn, a pesar de sus complejas contradicciones, sigue siendo un lugar de luz y amor. Sus gentes son como luciérnagas en la noche oscura, como lámparas que se alzan juntas para iluminar un poco más el mundo, para comunicar un don especial, una experiencia diferente.

El resultado de todo es compartir este don, esta necesidad de ver al mundo desde una perspectiva diferente y unida. La necesidad de crear nuevas escuelas, nuevos centros de luz donde capacitar al ser humano de las herramientas necesarias para crear el cambio que necesitamos en este tiempo. La necesidad de empezar a doblegarnos a la luz de la unión y la hermandad dejando atrás la diferencia y la separatividad. La necesaria comunión, nacida dentro de nosotros y también fuera, con los otros, con nuestro entorno, con la naturaleza. El bosque, el río, la amable brisa, el hermano sol, la hermana luz que atraviesa eones para visitar nuestros corazones e iluminar nuestras anquilosadas cavernas. La profundidad de toda esta expresión de vida y luz debe ser compartida, y esa es la misión de todo aquel que pretenda saciar su sed de espíritu. De nuevo la promesa de dar, de nuevo la promesa de compartir este estímulo en el peregrinar del alma. De nuevo el reencuentro con la verdad de que somos minúsculas chispas de un Dios inabarcable, y que, por lo tanto, somos representantes de la grandeza de toda existencia. Ahí está y reside nuestro estímulo, nuestra necesidad de seguir adelante cueste lo que cueste, en la luz, el amor y el servicio. Que así sea…

Mientras, mañana volvemos a España en un interesante viaje de reflexión que durará dos o tres días por media Europa. Esperamos que todo vaya bien.

LOS SIETE RAYOS


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Es emocionante estar leyendo la biografía de Peter Caddy mientras paseo por los jardines y los lugares que él describe detalladamente en la misma. Trabajar por las mañanas en el antiguo palacio victoriano de Cluny para luego compartir experiencias en la Comunidad original resulta especialmente conmovedor.

A cada paseo, a cada intervalo de tiempo que discurre entre una y otra actividad me interrogo sobre la fuerza que ha hecho posible este milagro. En su libro autobiográfico encuentro algunas interesantes respuestas. Peter siempre fue guiado por los mensajes sensitivos y canalizados que iba recibiendo de su esposa Eileen y su amiga Dhorothy Maclean, la cual aún vive y con la cual podemos compartir las meditaciones de la mañana. La fe inquebrantable de Peter, sin ser él mismo un sensitivo, pero sí un fiel creyente y seguidor de la luz que dirigía desde lo invisible todo aquel vasto proyecto, hizo que todo se precipitara, se creara y naciera al mundo tangible.

Peter explica con detalle su extensa formación espiritual y esotérica, lo cual nos dota de una idea cierta sobre el origen de todo. Nos habla de su creencia en la Esencia Divina y como se manifiesta en tres diferentes cualidades: Voluntad, Amor/Sabiduría e Inteligencia. Estas tres cualidades, tal y como nos enseñan las tradiciones esotéricas y que yo mismo he podido contrastar en los estudios de diferentes escuelas espirituales de diferente calado, interactúan y se mezclan unas con otras de siete maneras distintas. Estas siete formas de interactuar a veces es conocida como “los Siete Rayos”.

En cada rayo predomina alguna de estas primeras cualidades, exactamente como los tres colores primarios (rojo, amarillo y azul) y que en sus siete combinaciones forman los siete colores del arco iris. El Primer rayo tiene que ver con el aspecto Voluntad, el Segundo con el Amor/Sabiduría, el Tercero con la Inteligencia Activa, el Cuarto con la Armonía/Belleza, el Quinto con el Conocimiento Objetivo o la Ciencia, el Sexto con la Devoción y el Séptimo es Actividad Ordenada, Organización o Síntesis. Cada una de nuestras personalidades y de nuestras almas están regidas interiormente por una de estas fuerzas o energías, y uno de los propósitos interiores es identificar cual es nuestra cualidad y alinearnos por lo tanto con el trabajo de ese rayo. Para profundizar sobre estos temas y comprender un poco más sobre la organización de estos rayos, sus energías, cualidades y fuerzas os recomiendo la lectura del libro que nosotros mismos hemos editado titulado “Sirviendo a la Humanidad”, el cual sirve de iniciación o puerta de entrada a un vasto y complejo mundo más profundo y arquetípico.

Para Peter era muy importante establecer estos principios ocultos de forma natural, estableciendo cierto orden de Luz, Amor y Sabiduría en todo lo que hacía. Para él , hacían falta al menos tres personas para anclar las energías espirituales en un Centro o Punto de Luz, y cuatro para comenzar a construir en lo manifestado. Sin duda, esas tres personas estaban representadas por Eileen, Dhorothy y Peter.  La cuarta se sumó más tarde: la anciana y mística Noemi, creando uno de los centros más importantes de la Nueva Era y de la Nueva Consciencia que se está manifestando en nuestros tiempos: la Comunidad de Findhorn.

Y como lo afín atrae a lo afín, seis años más tarde comprendo de forma consciente porqué fui atraído a este lugar para empezar mi tesis doctoral. No fue casual, sino que interiormente hay una intencionalidad cada día más clara en todo lo que ocurre. Ayer, en una hermosa sesión sensitiva, alguien muy conocido y que acompaña estos días de plácida lectura y paseos se acercó, y llamándome “hermano” dibujó en mi rostro una cruz de la que salía una hermosa rosa de su centro. Nadie excepto él y yo podíamos entender el mensaje oculto de ese símbolo que fue canalizado en ese momento. Con lágrimas en los ojos, y para sorpresa del canal, di las gracias por ese pequeño gesto y milagro. La rosa del Amor sigue naciendo en la cruz de la perseverante Luz y Sabiduría.

 

Amor y Lealtad


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Peter Caddy fue uno de los fundadores de la comunidad de Findhorn. De joven había leído los libros de Madame Blavatsky, Alice Bailey y Max Heindel. Valga el paralelismo con mi propio biografía, se hizo rosacruz, teósofo y masón. “En el momento oportuno”, sus memorias que ahora repaso gracias a una tarde relajada en esta hermosa y pacífica bahía escocesa, contaba que la clave para cualquier tipo de éxito y liderazgo no consistía tanto en tener una excelente inteligencia y eficiencia, sino en la habilidad para inspirar amor y lealtad.

La importancia de demostrar y vivir mediante la experiencia es lo que nos dota de cierto sentido. Hablar, predicar y decir cosas bonitas con cierta inteligencia puede estar bien, pero lo verdadero nace de un amor sincero y una lealtad a prueba, capaz de ser próxima y cercana a todo aquello que dices, piensas, sientes y haces. Lo que haces por amor y lealtad a ti mismo y a los demás, en consecuencia, es lo que valdrá de faro y de luz al mundo.

Por eso a veces nos decepcionan aquellos que esgrimen grandes verdades sin llevarlas lealmente y con amor en sus propias vidas. Por eso nuestro gran enemigo, al menos el enemigo de aquellos que pregonan valores esenciales y virtudes necesarias, es ser consecuentes con las mismas. Ese es el reto que comúnmente hace peligrar nuestra integridad, y ese es el mayor trabajo al que debemos enfrentarnos.

Esto lo aprendemos constantemente en las experiencias de grupos que aquí en la comunidad de Findhorn tenemos diariamente. Esta mañana empezábamos el día en el lugar que llaman el Santuario de la Naturaleza, un lugar mágico cavado en la tierra, recubierto de hierba y piedra y recogido en el calor del suelo. Allí cantamos cantos de Taizé durante un rato. En ese estado de ánimo espiritual vamos a la sesión de meditación que se realiza en otro recinto, cerca de la caravana original que dio vida a todo este movimiento comunitario. Allí he tenido la suerte de sentarme hoy junto a Dorothy, una de las fundadoras, aún viva, de este lugar.

Y tras la meditación, hemos empezado la jornada de trabajo en los jardines y las huertas. Mi tarea ha sido sencilla y consistía en quitar las “malas hierbas” del jardín y sus aledaños. La prueba de que los cantos y la meditación previa al trabajo surge efecto en la forma en la que luego se desarrolla el día. En todo el trabajo diario había amor y lealtad a los principios y valores que aquí se desarrollan. Amor y lealtad constante los unos con los otros, apoyándonos y animándonos en el trabajo con alegría y respeto. Amor y lealtad hacia la naturaleza, el entorno y la vida. Esa ha sido la lección de hoy y la enseñanza profunda. Poder vivir una vida íntegra y equilibrada interiormente para luego mostrar al mundo integridad y equilibrio, amor y lealtad.

Fe y Esperanza hacia una nueva comunidad


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Ayer fue un día interesante e intenso. Sin tiempo para entrar en el interior de uno pero con la facilidad de hacerlo a través del otro. Quizás esa sea la sabiduría de este tiempo, ser uno mismo con el ser, y el ser lo incluye todo. Lo eterno y lo perecedero. Lo palpable y lo intangible. Lo visible y lo que sin ser visto, es. Quizás por eso cuando ayer nos  preguntaron como nos sentíamos lo describí con una palabra: fe. La fe como esa sustancia que emerge de lo invisible para señalarnos, quizás para indicarnos, que hay más vida de la que podemos abarcar, y sobre todo, que hay una vida diferente, una esperanza hacia algo mejor. Y esa vida la sentimos ayer cuando fuimos al bosque mágico para abrazar al árbol maestro, al sabio abuelo del bosque que con su majestuosidad protege toda esa ola de vida que cuida de todo cuanto allí ocurre.

Es hermoso ver como la vida en comunidad tiene un nuevo sentido. Ya no se trata de dejarnos fascinar por experiencias cumbre, por momentos mágicos –a veces ilusorios- ni por exquisitas y privilegiadas oportunidades. Se trata de traspasar el modelo añejo de convivencia y empezar a explorar la oportunidad de un mundo nuevo, diferente, mejor. No porque lo que tenemos sea malo o imperfecto. Tan sólo con la humilde intención y de nuevo, la fe, de querer mejorarlo. Y esto implica un esfuerzo generacional. Lo veo en las personas que llevan más de cincuenta años en esta comunidad, que han sacrificado media vida para que el ideal se tornara carne y de como esa nueva fe y esperanza es traspasada, a cual testigo, a las nuevas generaciones. Hay un trabajo ya hecho, ahora toca sacar las nuevas versiones, mejorarlas y proyectarlas hacia el mundo.

Es el precio de ser pioneros, de ser la avanzadilla de un ideario que deberá ser imitado por útil y por necesario. Sin entrar en detalle en todas las imperfecciones u errores a los que podría caer cualquier tipo de experimento, doy gracias sinceras por este ejemplo y por este esfuerzo individual y colectivo. Un día hermoso y mágico donde las experiencias se han multiplicado para llenar este momento de enseñanza y consciencia.

EL ÁRBOL MAESTRO


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A las siete cincuentainueve el autobús ya estaba arrancando para salir exactamente a las ocho, ni un minuto más ni un minuto menos. La famosa puntualidad inglesa también es extensible a Escocia. En pocos minutos llegamos a Cluny, una de las extensiones de la comunidad. Desayunamos algo y nos fuimos cada uno a nuestro departamento de servicio.

Antes de empezar el trabajo en la cocina, hicimos un círculo donde nos presentamos cada uno a su manera para luego, estrechados con las manos, dar gracias por la oportunidad de servir y agradecer la compañía y las fuerzas del mundo angélico. Ese pequeño ritual que ya experimenté hace seis años pretende inspirar una nueva forma de trabajar. Y lo cierto es que lo consigue. Me imaginaba haciendo este mismo gesto en todos los trabajos, en todas las empresas, instituciones y organismos. Sentarse en círculo simplemente para dar gracias mirándonos a los ojos e invocar la inspiración correcta para el trabajo correcto. Ese simple gesto diario sería una revolución en el trato existente en las empresas y en la forma de trabajar de sus miembros.

Así que mientras preparábamos ensaladas, pasta y otros manjares con productos recién recolectados de la huerta de la comunidad, sentíamos que ese alquimia en la cocina tenía un algo especial. Al terminar el trabajo, cerramos de nuevo el círculo para agradecer esa oportunidad de servicio y de presencia con el espíritu uno, con la belleza de poder participar en la cocreación universal.

Tras comer en el lujoso hotel convertido en comuna, cogimos de nuevo puntualmente el autobús que nos llevó al centro de la Comunidad. Sin tiempo para nada, hoy tocaba dinámicas de grupo que nos haría transformar nuestra percepción interior y exterior. Algunos lloramos, otros reímos, otros se mostraban felices y radiantes, otros tímidos al principio y plenos al final. Lo importante era crear el ágora grupal, el sentido uno más allá de nuestras percepciones y personalidades. La dinámica lo consiguió.

A las seis cena y de nuevo nuevas charlas y experiencias. Una muy bonita ha sido la intervención de una mujer muy especial, sensible hasta el extremo y con una conexión indescriptible con el mundo de la naturaleza. Con sencillez y naturalidad y un rostro totalmente angélico nos ha hablado de los devas, de las fuerzas de la naturaleza y de la importante conexión que el ser humano debería forjar en cuanto formamos parte de ese ciclo de vida que todo lo envuelve. Nos ha hablado de lo que llama el árbol maestro, esos árboles viejos habitados por espíritus especiales y que protegen a todo un bosque con sus raíces y su extrema aura.

La charla ha sido tan inspiradora que nos hemos marchado al bosque a dar un paseo y allí hemos disfrutado con los conejos y un hermoso ciervo que se ha cruzado entre las dunas y los árboles. Una bonita despedida para un bonito e intenso día. Ahora es media noche en punto y toca cerrar los trabajos. Mañana habrá más y mejor.

(Foto: Conversando con algunos miembros de la Comunidad).

LA COMUNIDAD DE FINDHORN, UNA ESCUELA DE MISTERIOS


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Javier, Ana y Maita son los facilitadores que nos guían por las múltiples actividades que vamos a desarrollar durante la intensa semana de experiencia. Javier era psicólogo de profesión en Madrid. Un día, cansado del mundanal ruido de la vida en ciudad decidió dar un giro a su vida y terminó en Findhorn. De eso hace más de veinte años. En los primeros días de su estancia en la comunidad, cuando el mismo estaba ofreciendo lo que aquí llaman “amor en acción”, es decir, los trabajos que se realizan en toda la comunidad, tuvo una revelación. Aquella mañana le había tocado limpiar el musgo de los jardines de Cluny, una de las áreas de la comunidad que se encuentra a unos kilómetros de aquí, un antiguo hotel reconvertido en comunidad. Era invierno y llovía y no entendía qué hacía allí, porqué abandonado su cómoda vida de psicólogo para terminar quitando musgo. En ese momento sintió una voz interior que le dijo: “no has venido al mundo para hacer nada, sino para ser”. No importa lo que hagas, nos explicaba Javier, lo que importa es con la intención o el propósito, con la consciencia que apliques a cada acto de tú vida.

Aquí la luz entra muy temprano por los ventanales de la casa ecológica. A las cuatro de la mañana empiezan los primeros rayos de luz que nunca se ven. A las siete ya estás desvelado y pronto empieza la jornada. Todo el día se vive en esa neblina gris que cubre todo el cielo y durante el día tienes que ir bien abrigado a pesar de ser mediados de julio.

Vivir en una ecoaldea tiene sus peculiaridades. Al ser domingo media comunidad estaba concentrada a las nueve y media en el “Meeting room” del Centro Comunitario para participar en los cantos de Taize. Todos los días a las ocho menos cuarto hay una breve celebración de estos cantos después de la meditación de las seis y media. Pero al ser domingo la celebración se ha alargado y la participación rondaba casi las cien personas.

También, al ser domingo, hemos comido a las once de la mañana. La hora habitual es comer a las doce y media y cenar a las seis. Después de comer hemos tenido un tiempo para trabajar en grupo, presentarnos, hacer alguna dinámica y marcharnos de visita a Cluny. El paseo ha sido interesante porque allí Ana, la cual ha sido hasta hace unos meses la directora de la Comunidad, nos explicaba el origen espiritual de la misma. Un origen teosófico y rosacruz, conectado con el cristianismo esotérico y con el sufismo, ya que los tres fundadores pertenecían a una de estas ramas de la espiritualidad. Ana lo ha expresado de forma muy clara y sin tapujos: Findhorn es una comunidad de Servicio pero también una escuela de misterios. Es muy interesante esta definición por muchos matices que tienen que ver con esas cosas que no entendemos pero que la vida lo muestra, ante nuestra ignorancia, como un “misterio”. Existen los misterios mayores y los misterios menores, así como las Escuelas de Misterios Menores y las Escuelas de Misterios Mayores tal y como lo explica la antigua tradición. Las escuelas sirven para enseñarnos a comprender los rasgos y particularidades de esos misterios, y sobre todo, para identificarlos ante el ser, ante la presencia una.

Tras un paseo hermoso por los jardines de Cluny hemos vuelto en el autobús de la comunidad, hemos cenado y hemos hecho más dinámicas de grupo con bailes y danzas que intentaban inculcar algún tipo de valor o intención. Luego hemos repartido las áreas de servicio y me ha tocado en la cocina de la comunidad de Cluny, a la cual dedicaré las próximas mañanas para reencontrarme, entre ollas y guisos con el “ser” y sus “misterios”. Que así sea.

Desde Findhorn, Highlands, Escocia


 

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«Basta de hablar sobre los viejos tiempos, es momento para algo grande.
Quiero que salgas y hagas que funcione»… Thom Yorke

Tras tres días viajando por tierra y mar, atravesando ciudades como Paris, Londres o la hermosa y eterna Edimburgo que ayer nos acogió pasando una buena tarde, durmiendo en lugares increíbles como en ese perdido lugar de las Highlands donde anocheció sin anochecer y nos despertó un sol sin sol, llegamos felices, sanos y salvos, a la bahía de Findhorn.

Cuando dejamos atrás los prados verdes y las colinas bajas y llegamos a Forres, los nervios y los recuerdos empezaron a amontonarse de repente. Llegamos cansados pero felices a la Comunidad de Findhorn. Poco o nada había cambiado excepto la construcción de nuevas viviendas a lo largo de la bahía. Los colores parecían más vivos que los de aquel frío invierno de 2007 donde mantuve una relación muy estrecha con la experiencia de vivir en la utopía hecha realidad.

Comimos algo en el añorado “Blue Angel”, dimos un paseo por las dunas y la playa, atravesamos la bahía y nos dio tiempo de reposar un rato tumbados en la hierba a la espera de que llegara el grupo que completaría con nosotros la “semana de experiencia”. Cenamos en el comedor comunitario, el mismo donde hace seis años conocí a Anja y a continuación se marcharon a experimentar unas danzas shamánicas que al parecer te hacen entrar en trance.

He preferido quedarme solo en la casa, escribiendo un poco y ordenando correos y consultas de clientes que ya preguntan por el nuestro próximo lanzamiento, “Dios”, un especial y sugerente libro escrito por Emilio Carrillo y que ya se puede descargar en formato ebook desde nuestra web.

Desde esta silenciosa ventana veo el verde y las flores de la comunidad, los tejados cargados de hierba, las madreselvas que todo lo cubre y la exuberante y espectacular naturaleza que por aquí se despliega por todas partes. Hemos llegado sanos y salvos y ahora toca responder a cuestiones y doblegar sentires. Toca acariciar el rostro de la inmensidad de cerca, agradecidos, humildes. Toca abrazar la generosidad y compartirla, pero toca también dejar atrás el pasado y ponerse a trabajar en el presente y el futuro. Ya no vale mirar a otra parte, ahora hay que ponerse el traje de faena y del compromiso y dar una vuelta de tuerca más a la creación y la plasmación de la utopía. Estamos atentos, estamos preparados.

Desde Londres


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La ventaja de viajar en un coche híbrido es que puedes recorrer media Europa por poco dinero. Si además duermes en sus cómodas estancias y te duchas en cualquier fuente, el placer del viaje libre es doble. La comida se soluciona a base de las casi cincuenta croquetas vegetarianas que hicimos dos días antes y algunos cereales y galletas que nos acompañan junto a dos garrafas de ocho litros de agua. De lujo.

Eso hemos hecho estos días. Ahora tomamos un café en Londres, aprovechando que por la noche cruzamos el Canal de la Mancha por tan sólo 23 euros (hacerlo de día puede costar cinco veces más) y dormimos en un barrio lujoso rodeados de bosques y campos, acurrucados en el coche porque aquí hace frío (vamos con el forro polar y manga larga). No hay sol, todo está gris, pero todo es emocionante.

Nos dirigimos a Escocia y pasaremos nuestra tercera noche en tierras de reminiscencias. Mañana por la mañana tendremos que estar en la comunidad de Findhorn, donde hace tres meses había programado pasar al menos seis meses allí para terminar la tesis doctoral y que, ahora, por temas diversos, tan sólo visitaré durante una semana para terminar algunos rápidos flecos. Unas previsiones de ingresos en la editorial que al final, por deslealtad o caprichos del destino no hemos recibido, han impedido que las cosas salieran de forma más recta. Pero eso no ha impedido que intentemos condensar los seis meses en seis días intensos para redactar parte de la tesis y cerrar un gran capítulo vital.

Lo demás será aventura, porque viajar así, prácticamente con el dinero ajustado al milímetro y sin capacidad de mucha reacción en caso de que las cosas se complicaran, tiene sus cosas. Pero es el precio que hay que pagar para hacer aquello que tienes que hacer a pesar de las difíciles circunstancias. Las cincuenta croquetas se terminaron esta mañana, así que tocará improvisar alguna modesta comida.

Seguimos la ruta hasta donde lleguemos y más allá. Todo sea por la causa, y las causas. La “semana de experiencia” en Findhorn nos espera, y sobre todo el recuerdo de saber que allí empezó todo, en esa hermosa bahía, hace ya algunos años. Suficiente excusa para que la aventura Utópica nos anime a seguir. “Creando Utopías” nació allí, y ahora, verá luz, más luz… con o sin dificultades añadidas… (¿No son estas las pruebas de todo viaje iniciático, vencer los miedos y la incertidumbre y salir al encuentro de la aventura desnudos, sin nada?)

La picadura del Absoluto


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Chögyam Trungpa, un maestro budista que nos habla del materialismo espiritual decía: “recorrer el sendero espiritual correctamente resulta ser un proceso sutil; no se puede emprender el camino con un salto ingenuo. Hay en el camino numerosos desvíos que sólo conducen a una visión deforme y egocéntrica de la espiritualidad; nos convencemos de que estamos creciendo espiritualmente cuando en realidad sólo fortalecemos nuestro egocentrismo por vía de las técnicas espirituales”.

Este camino y estos desvíos de los que sabiamente nos habla Chögyam Trungpa los hemos vivido plenamente en nuestras carnes. Tienen que ver en muchos casos con esa parafernalia que pervierte todo cuanto rodea a lo interior, ofreciendo expresiones de consumo de última generación, elaboradas y complejas teorías mistico-esotéricas, las últimas modas en artilugios de toda clase para poseer, aparentemente, una vida superior, mejor, espiritual.

Pero en verdad esas cosas nos alejan tremendamente de lo “espiritual”, porque no dejan de ser avisperos de egos que se reúnen en torno a una confusa y vaga idealización del misterio. Nada que ver con la sencillez del simple y humilde amor al prójimo, o del radiante ejemplo del sol como dador universal. En la espiritualidad materialista solo nos queremos a nosotros mismos, y sólo esperamos nuestra salvación.

La tarea difícil, la que reclama más cuidado y atención es bajar el ideal al mundo tangible sin hacer ruido, sin creernos de una raza diferente por practicar el último rito o emular cualquier meditación transcendental delante de un grupo de acólitos. Lo difícil es expresar simpatía, compasión y respeto, valga la paradoja de estas palabras, por aquello que nos acerca al infinito para llegar exhaustos al finito. Lo difícil es expresar humildad auténtica para reconocer que toda esa parafernalia que hemos construido alrededor nuestra no sirve de nada sino somos capaces de lo más sencillo, de lo más humano, de lo más leve.

Y reflexiono sobre estas cosas a unas horas de emprender un viaje largo en hotel Prius hacia el norte de Escocia. Un intensivo de una semana para comprender aún más las dificultades de poner en práctica el ideal, ahora que tan cerca estamos de vivirlo en nuestras carnes. Viajar hasta la bahía de Findhorn y convivir de nuevo, como hace unos años, con las gentes que me acercaron a la utopía, tiene mucho de parafernalia, quizás la última en un eslabón torcido que pronto será abandonado.

Esa será la tarea, cerrar un ciclo largo que empezó allí, con la escritura además del libro que dio nombre a este espacio, “Creando Utopías”, dotando a este tiempo de una nueva oportunidad para, ahora sí, hollar el sendero sin necesidad de deformaciones ni saltos ingenuos, sin desvíos y sin atolladeros que nos alejen de la esencia de ese Camino que en el plano ideal llevamos años transitando. Es hora de dar un salto aún mayor, de conjugar un compromiso más estrecho y seguir la línea de experimentación que se ha trazado para los próximos años.

Por lo tanto este viaje tiene mucho que ver con esa picadura del Absoluto que alguna vez describí en un libro de próxima publicación, esa picadura que te conmueve y no te deja vivir a no ser que sea mirando en lo profundo, sintiendo la alegre emoción de seguir en la llama viva y aprendiendo que nada sirve si no somos capaces de volver al círculo de la humildad absoluta, a la sincera práctica del amor sincero. Cuando el Absoluto te ha picado, ya no puedes volver la cabeza atrás. Todo se transforma y todo se encamina hacia un propósito claro y conciso. Ya no hay excusas. Ya no hay vuelta atrás. Sólo hay Camino y ese Camino sólo puede ser transitado en silencio, humildes, pobres. La falsa promesa de la abundancia nos desvía, porque el Camino ya es abundante de por sí, por lo tanto, lo único que necesitamos es perderlo todo para ganarlo todo. Caminar sin nada, caminar sedientos.

El Camino del Alma


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Estimado L.,

aquí te adjunto las cartas de los años 2004-2006. Te he buscado entre sus páginas pero no te encontraba. La razón es simple. Aún no nos conocíamos. Descubro con sorpresa la intensidad del epistolario con M., y que, tras la selección de estas primeras cartas, existe un compendio mayor a partir de 2006. Así que si todo va bien, habrá una segunda parte.

Me ha escrito M. esta mañana. Muy escueto, pero suficiente para abrir una brecha. No sé si pudiste hablar con él. Si fue así, te lo agradezco porque ha dado resultado. Si no fue así, no importa, nos hemos adelantado en unos meses a los dos años que predije.

Haremos un libro modesto, sin grandes pretensiones. No competirá con el tuyo en ningún sentido porque son diferentes. Sólo servirá para hermanarnos aún más, y por mi parte, cerrar una etapa con broche de oro.

Mañana, en el viaje a Escocia, donde voy para cerrar otra etapa, empezará un nuevo reto, una nueva historia, un nuevo momento vital importante en mi vida. Espero que participemos juntos en nuevas aventuras en la vida cíclica. Hoy no podremos vernos en la Costa Brava. Mañana viajo y ando apresurado cerrando algunas cosas. A ver si a la vuelta con calma tienes un hueco. De todas formas, a partir de agosto dejamos Cadaqués y estaremos, al menos ese mes, por Madrid.

He visto tu web. Muy buen trabajo. Sólo enfatizar algo: tienes mucha, mucha, mucha madera de escritor. Y además, tienes mucho, mucho, mucho talento como escritor. El brillo es innegable. Acuérdate de lo que hablamos del alma. Olvídate de lo aparatoso. Eres muy bueno y debes quitarte los miedos e inseguridades que pudieran mancillar tu escritura.

Con esto me refiero a que no necesitas de tu nombre ni de tu apellido para ser bueno, sólo de tu alma. Aprende a escucharla, y recuerda que eso solo se consigue con el silencio, el exterior y el interior. El ego, la vanidad, el orgullo, las apariencias, nunca fueron herramientas de un Whitman o un Borges.

El camino del alma es muy lento, pero siempre es seguro. Crea tu propia leyenda exterior, de éxito, de victoria. Pero la batalla verdadera la encontrarás en lo interior. Recuerda el ejemplo de tu tío pero no intentes imitarlo. Recuerda el ejemplo y las cosas buenas de un M. o de un J., pero no intentes imitarlos. Tú eres lo suficientemente bueno para ser mayor que ellos, más grandes que ellos. Sólo tienes que bucear un poquito en tu búsqueda y en el sentido interior de tu existencia.

Ahí dentro hay un propósito hermoso que podrás expandir sin dificultad, e irradiar todo lo que llevas dentro. ¿Cómo ser inmortal en ese proceso? Dando… Dando tu brillo a los demás, preñarlos de ti con tu talento, sea el que sea. Ese es el Camino del alma.

Un abrazo sentido y gracias de corazón por estar ahí.

La técnica de la presencia


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Resulta difícil vivir la vida ignorando, como muchas veces se hace, a la propia vida. Estar presentes no es fácil. Nos levantamos de forma autómata sin ser del todo conscientes de que existimos, de que estamos vivos. Es un tema recurrente, necesario abarcar, para ir marcando el poso en la consciencia. Lo es porque resulta cada vez más difícil estar aquí y ahora sin perder el norte de lo que somos. Lo es también porque muchos aún no hemos intuido o no sabemos lo que somos.

Vivir en la ilusión placentera del día a día, con sus preocupaciones diarias, con sus miedos a la hora de afrontar nuestra carga semántica, nuestro vocablo abyecto, nuestra desidia por todo, tiene sus márgenes de lucidez. Hay que aprovechar esos atisbos, esas ráfagas de luz que a veces nos atraviesan para condensar en ese instante el impulso necesario para hacer aquello que justamente debemos hacer.

Detrás de la escena del devenir diario existen unos propósitos, unas intenciones que marcan el rumbo de nuestras vidas. Siempre vivimos ajenos a esos estímulos que nacen de lo profundo, a esas metas que nos llevan por caminos la mayor de las veces increíbles. A veces sentimos la incredulidad de seguir más allá, de apostar más allá, de bucear y profundizar más allá.

Pero la vida nos puede. La depresión nos puede. La responsabilidad nos puede. La tristeza nos puede. El tedio nos puede y guía nuestros pasos autómatas. ¿Por qué nos sentimos así de pesados e inertes? La razón es porque no habitamos en la Presencia, es decir, no habitamos en nosotros mismos, y por lo tanto, ignoramos la realidad profunda de todas las cosas y la realidad profunda de lo que somos.

¿Cuándo vamos a empezar a explorar lo que somos para entrar de lleno en la vida? ¿Cuándo vamos a interrogarnos sobre nuestro propósito vital? ¿Y sobre el propósito de la existencia entera? ¿Aún no sentimos curiosidad por el misterio de un amanecer o el tierno balanceo del aire y su susurro? ¿Nadie es capaz de despertar a la consciencia cuando le roza el aleteo de una mariposa o el beso de un ser amado? ¿Aún no somos capaces de estremecernos ante tanta belleza y ver en nosotros esa extrema perfección?

La técnica de la presencia consiste precisamente en pararnos y ver en lo cotidiano, constantemente, la increíble expresión de vida y la maravillosa existencia danzando a cada instante. Cuando lo hacemos, empezamos a saber quienes somos y empezamos a caminar felices, muy felices, por el extremo superior de nuestro verdadero camino, sintiendo nuestro verdadero linaje interior y la expresión del mismo ante las maravillas de la vida. Cuando estamos presentes, de alguna forma intuimos quiénes somos y empezamos a obrar en consecuencia.

Seguimos comprometidos


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«Nuestro deseo es que paséis un verano feliz donde podáis descansar y reflexionar sobre todo aquello que nos hace mejores. El esfuerzo individual y común nos ha de conducir hacia la resolución de los conflictos. Nosotros queremos seguir apostando con nuestro compromiso y trabajo en esa labor«. 

Nuestra editorial debe ser de las pocas existentes en España que ha sobrevivido a la crisis con cierta dignidad y sin la necesidad, desde su creación en el año 2006, de recurrir a ningún crédito bancario. Eso nos ha permitido en todo momento ser una editorial totalmente independiente de intereses o lobbies, editando así libros comprometidos y ajustados a nuestra filosofía de compromiso y responsabilidad con el bien común.

Editorial Séneca edita libros no comerciales, es decir, que tienen escasa o nula pervivencia en el afanoso mundo de la venta. Esa fue la condición de su creación. Una editorial diferente que ayudara (y así lo ha hecho con más de cien autores) a editar libros de escritores noveles, desconocidos, anónimos, que difícilmente hubieran podido entrar en el escenario literario a no ser de la mano de proyectos como el nuestro. Además, tiene como misión el poder rescatar nuestra cultura más arraigada, profunda y anónima, con la esperanza de poder ofrecer esas historias de nuestra gente y de nuestra cultura intangible que por razones diversas terminan desapareciendo para siempre.

También tenemos un compromiso marcado con la nueva consciencia, con la nueva cultura ética y con todo aquello que tenga que ver con el cambio que se ha de tejer en el individuo. Para ello nació Nous, un sello que pretende conservar y difundir no sólo la sabiduría perennis, sino también aquellos valores y principios que han de hacer de personas buenas, personas mejores.

La Editorial Dharana es un proyecto ambicioso que pretende poner ese acento enlo común, en lo grupal, en el compromiso con la sociedad y con la comunidad. Sus libros desean impulsar el movimiento de la consciencia grupal, denunciando todo aquello que pervierte nuestra convivencia y poniendo énfasis en los valores de la nueva cultura ética que ha de guiarnos por un mundo diferente y mejor.

Este esfuerzo es ingente. Al ser una editorial independiente y al editar libros no comerciales resulta cada vez más compleja su supervivencia en el devastador mundo de la cultura y la empresa. Sin embargo, seguimos ilusionados y apasionados por nuestra labor, porque estamos convencidos de que tiene un valor hacia el bien común, provoca, aunque sea de forma testimonial, un trozo de ese cambio que todos deseamos y despierta consciencias necesarias para la fundamental e imprescindible transformación grupal.

Este mes tenemos algunas novedades importantes. Entre ellas, vamos a lanzar el libro “Banca Armada vs Banca Ética”, un libro denuncia escrito por Jordi Calvo y prologado por Arcadi Oliveres. La impresión y la difusión del mismo tiene un coste aproximado de unos cinco mil euros. En los meses de julio y agosto las ventas siempre son muy escasas, por eso, como todos los años, queremos lanzar algún tipo de oferta que nos ayude a afrontar de forma independiente la impresión de este importante libro en meses difíciles.

Este año ofrecemos a todos aquellos que deseen apoyar esta causa, cuatro libros (a elegir entre todos nuestros sellos y libros) al precio de treinta euros. Podéis enviar vuestros datos de compra y envío a seneca@editorialseneca.es y hacer una transferencia directamente a nuestra cuenta de la editorial (Dharana Press SL, cuenta en el banco ético Triodos Bank número: 1491 0001 24 2029261720

Como siempre, gracias de corazón por vuestro compromiso y apoyo y pasad un feliz verano consciente.

(Foto: Editor senequista transmitiendo los valores de la lectura en bibliotecas).

Glamour, sus contados días de gloria…


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La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. No pueden traer la cumbre de la montaña al valle; si quieren alcanzar la cumbre de la montaña, deben cruzar el valle, subir la cuesta, sin temor a los peligrosos precipicios”.  Krishnamurti

DK escribía un libro a mediados de la década de los cuarenta del siglo pasado con el sugerente título de “Glamour, un problema mundial”. En aquellos tiempos ya era incipiente que lo glamuroso, el espejismo, el maya, la ilusión, empezaba a hacer mella en la sociedad moderna, al menos de forma cada vez más generalizada.

El glamour es el hijo bastardo de la vanidad, del ego que se alimenta de sí mismo, esa «oscura y ame­nazante nube» que sirve para ocultar la «nube de cosas cognosci­bles» tal y como lo expresa Patanjali en su Libro Último. Empieza a colarse en nuestras vidas de forma inocente. Primero un halago, luego un impulso, hasta que llega a la esfera de poder e influencia y ahí nos posee.

Cuando eso ocurre perdemos el sentido de la realidad, de lo ético, de lo correcto. El fin se convierte en meta y los medios no importan, ni las formas, ni el sentido de coherencia o ética. Lo que antes era amor incondicional ahora se convierte en una perversa forma de engaño y burla.

En estos años he podido ver como el glamour se apoderaba de la vida de personas por las que sentía un especial cariño. Veía como el engaño y la mentira se apoderaban de ellos y como los focos y las luces de los flases encerraban su alma en una caja oscura, apartándola de lo esencial.

Todo empieza como un inofensivo juego. Una entrevista en la tele, una portada en una revista, gente que admira incondicionalmente sus vidas. Luego llega el fraude y la mentira, porque ambas, cuando perdemos el sentido de las cosas, arremeten contra todo. Cuando nos queremos dar cuenta, ya vivimos y nos alimentamos del glamour, y no podemos prescindir del mismo. Se convierte en una especie de parásito cuya simbiosis no podemos despreciar.

Estos días, y por segunda vez en pocos años, estoy viviendo de nuevo la experiencia del desgarre, de ver personas a las que quieres como se pierden en el turbio camino del glamour sin entender que el trabajo hacia la Verdad no pertenece a un individuo, sino que es el poder de un grupo integrado, compuesto por personas que tienen una visión común y un propósito grupal establecido, lo que crea las condiciones para que el trabajo Uno pueda prestar un gran servicio a la humanidad.

Los egos vanidosos se pierden en el camino y fracasan en su trabajo de unidad. Crean instituciones y mensajes poderosos que utilizan en nombre de cierta “verdad”, esperando que sea esa verdad la que baje de la montaña. Por dos veces en pocos años veo como dos personas queridas se pierden en la decadencia del ego, y además por la puerta grande, llenos de glamour y cámaras.

En 1929, un sabio Krishnamurti disolvió la Orden de la Estrella de Oriente. En su discurso de despedida dio un mensaje que rompía claramente con el glamour y la mentira, con las “verdades” que se utilizan y se proclaman de forma gregaria y sectaria. Los que han aprendido la lección trabajan en silencio apoyados por la fuerza grupal, a sabiendas de que la solución a toda esta pérdida de sentido siempre será un verdadero espíritu de humildad. Los egos glamurosos, tras vivir sus días de gloria, terminan olvidados y arrinconados en la más espesa soledad. No fueron capaces de renunciar a sí mismos, y al olvidar esa gran prueba del Guardián del Umbral, perdieron la batalla en el último tramo. El Ángel se retira y vence el Morador. La derrota ya está trazada.

Embelleciendo nuestro mundo


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Todos los días gastamos miles de millones en cosas y acciones que no añaden nada a nuestra evolución ni a nuestra felicidad. Miles de millones en drogas, en golosinas, en licores y tabaco, en joyas, en pieles, en placeres y violencia, en armamento, en guerras, en inútiles acciones diarias que nos complican la existencia en vez de mejorarla.

Gastamos mucho dinero en distracciones que nos alejan de nuestro principio esencial, de nuestro camino en la vida, de nuestra lección vital para mejorar como seres y como raza. Vivimos aún, a pesar de los avances, anclados en el individualismo más arrollador, donde lo importante es satisfacer nuestros pequeños placeres diarios, empezando por ese derroche violento que ejercemos en la comida y ese derroche constante en pequeños gestos que provocan que la suma de todos ellos se conviertan en una plaga aniquiladora de planetas enteros.

No somos conscientes del poder que todos esos gestos provocarían si reutilizáramos esas acciones en cosas y acciones que ayudaran a la humanidad en su búsqueda por un nuevo camino, un nuevo despertar, unos nuevos valores que propagar y compartir. La existencia de una nueva civilización siempre empieza por el cambio gestual de nuestras acciones individuales, de nuestros pequeños gestos diarios.

Paradójicamente, se necesitan miles de millones para vencer al egoísta y endogámico materialismo. Se necesitan miles de millones para reconstruir nuestros valores y reconducir nuestro camino, para embellecer nuestras casas, nuestros hogares, nuestras ciudades, nuestros países con una luz diferente, con una belleza indescriptible que haga de nuestra vidas algo con sentido.

¿Cómo podemos invertir nuestros recursos en embellecer nuestro mundo? Primero hay que tirar y reciclar todo lo viejo. Vaciar nuestras casas de objetos inútiles, de cosas y cosas que hemos ido acumulando durante tanto tiempo. Esa higiene de “cosas” provocará una higiene de “energías” acumuladas en esas cosas que enturbian nuestras vidas, que la embrutecen y la confunden. Es necesario dejar de estar atrapados a esa energía, a esas cosas, y es necesario deshacernos de lo añejo para que la nueva luz pueda entrar. Cuando las cosas y los hogares se iluminan con esa nueva luz, empieza un bonito trabajo que nos ayuda a caminar más ligeros por el camino de la nueva consciencia. ¿Qué significa eso? Significa que estamos más libres y abiertos para conectar con nosotros mismos, ya alejados de los hilos y cadenas que nos atan a la vida cotidiana, a sus objetos, a sus energías. Por eso la limpieza es tan necesaria. Nos estimula y nos rejuvenece exterior e interiormente. Por eso debemos limpiarnos física, energética, emocional y mentalmente alejando de nosotros lo añejo y la podrido.

Luego es bueno decorar nuestras vidas con tonos suaves, con esa belleza que vemos en la naturaleza. Una planta, una piedra en alguna esquina, un cuadro que describa un amanecer, una pared blanca o celeste como el cielo… Es tan fácil hacer esa limpieza y redecorar nuestras vidas con nuevas energías.

Lo segundo es tener consciencia de las cosas que volvemos a meter diariamente en nuestras vidas e interrogarnos si esas cosas van a mejorar nuestra felicidad, y si realmente las necesitamos. Empezando por la esclavitud que durante eones se ha establecido en lo que comemos, en lo que vestimos, en lo que adquirimos. Más allá de las modas impuestas y de los gustos externos, ¿realmente necesitamos esas cosas?

Lo tercero tendrá que ver mucho con lo segundo y lo primero. Ya hemos cambiando la consciencia sobre lo que no queremos, sobre el cambio necesario, y ahora, ¿qué hacer con todo ese ahorro de nueva energía y nueva consciencia? Compartirlo… ofrecerlo al mundo para que mejore, para que sea mejor. Salir a la calle y barrer nuestro portal si está sucio. Ayudar a aquellos que ayudan a mejorar el mundo. Donar nuestro tiempo y nuestro dinero sobrante a causas que pretendan embellecer la vida de los demás, o crear nuestras propias causas. Haciendo esto pasamos del individualismo egoísta al pensamiento y la acción comunal, a la consciencia de grupo, de pertenecer a algo mayor. Nos convertimos, como decíamos ayer, en soles radiantes, en luminarias de un cielo nuevo y una nueva tierra plagada, incesantemente, e inevitablemente, de nuevos amaneceres. Hagamos de este mundo bello, un mundo mejor. Cumplamos con nuestra parte.

Dar


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Todo se pone en orden. Todos acudimos a la llamada de aquello con lo que resonamos. Cada cual termina alineándose a aquellas fuerzas que concurren libremente en el cosmos. Vivimos por resonancia. Si vibramos con esto o aquello seremos redirigidos hacia eso con lo que nos sentimos cómodos.

Si resonamos con una flor, esta se inclina ante nosotros para mostrar su perfume. Si tintineamos nuestra alma hacia los senderos más sublimes, estos nos conducen hacia esa paz interior que nos mece hacia las infinitas atmósferas de lo incognoscible.

Los seres elevados que nos cruzamos por el camino se identifican tan sólo por un gesto. Son imitadores del sol. El sol ilumina, solo sabe dar, solo muestra gratitud y generosidad sin esperar nada a cambio. Es un fiel reflejo de un principio cósmico que sostiene todos los astros y todos los universos. Es el principio del apoyo, del sostén. Es el armazón y el cimiento con el que se construye todo cuanto existe. Es el amor, y el amor es la generosidad en su más extrema manifestación.

La abundancia nace del dar, no del recibir. Dar no significa hacerlo a sabiendas de que vamos a recibir algo a cambio. Dar significa dar, sin esperar nada, sin obtener beneficio, plusvalía o contravalor. Por eso los seres elevados dan y desaparecen. Dan todo lo que pueden, todo lo que necesitas sin coger nada a cambio, sin reclamar nada a cambio. Esa es su grandeza, y así se les identifica.

Cuidado con los que dan y te reclaman pago, o los que dan y te exigen, o los que ofrecen pero esperan un interés. Cuidado con los que dan y presumen de ello, o lo recriminan cuando no respondes a sus expectativas.

Dar es soltar, es mostrar en silencio que nada tiene sentido en la vida si no nace de esa amalgama universal. La mixtura que sostiene toda la creación es lo que nos debe dar aliento, porque ese dar es la señal de que empezamos a comprender el mecanismo de esta alianza universal.

Dar francamente, dar calladamente, en los pequeños gestos diarios. Dar una sonrisa, un saludo, un abrazo, una mirada. Dar sin que tu mano izquierda vea lo que hace tu mano derecha. Dar y no pedir, dar y no exigir, dar y no oprimir ni ofender. Dar incondicionalmente, totalmente, completamente. Darlo todo y perderlo todo para que el universo restablezca la paz en el mundo. Cuando das de esa manera, te conviertes en sol y en estrella y en nube. Te conviertes en parte imprescindible de la creación y por lo tanto, te conviertes en firmamento.