Patreon, una nueva forma de ser más libre


captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-21-21-20

Estaba terminando hoy el prólogo a una edición especial del 500 aniversario del libro Utopía, de Tomás Moro, cuando pensaba en la difícil tarea de ser hoy día escritor, poeta, soñador o artista. Malvivir de los libros durante diez años, visto ahora con cierta perspectiva, ha sido toda una proeza. Quizás el destino de todo poeta, escritor o soñador que no destaque especialmente por nada sea precisamente eso, sobrevivir como se pueda. Es el precio, dicho sea de otra forma, de apostar por ese oficio mal pagado donde nunca se gana nada pero que, de alguna forma, dota tu vida de sentido y profundidad. Un amigo artista, pintor de fina brocha, de los mejores que he conocido a pesar de su obcecación por la oscuridad y el mundo de las emociones extremas, me lo decía una vez sentados en una sombra que nos resguardaba de un caluroso verano andaluz: no cambio esta vida por nada del mundo. Se refería a la vida de artista, a no saber si mañana tendría algún céntimo para comprar una barra de pan o para comprar si quiera algún pincel o pintura.

Viendo que el mundo de la edición va de capa caída, de mal en peor, cuando ya casi todas las distribuidoras han caído o lo están haciendo, cuando las librerías cierran una a una y los editores se quiebran ante la evidencia, me preguntaba qué sería de esta labor y qué podría hacer para sobrevivir, si no ya dignamente, sí al menos libremente.

El precio de la libertad es prudentemente caro. Incluso el precio de hablar libremente. Ambas cosas se han conjugado en un tiempo donde hace unos meses un amigo, Rafa, me ponía en la pista sobre una plataforma para autores y artistas que pretende la proeza de vivir o sobrevivir, tanto monta, con algún tipo de sustento material. Estos días me he atrevido a explorar la idea y el resultado aún no sé cómo encajarlo. Sin embargo, soy mucho de impulsos, de intuiciones, y quiero experimentar con un lugar resguardado, con una vasija de barro donde estemos aquellos que realmente queramos estar.

En resumen, se trataría de cobrar por mi oficio, el de escritor, renunciando cada día más a un trabajo, el de editor, que va muriendo poco a poco, centrando quizás unas pocas ediciones anuales, hechas con cariño y sin prisas, casi de forma artesanal, a la espera de tiempos mejores. Viendo la dificultad que he tenido para vender las editoriales y así por lo menos poner en orden mis cuentas, voy a probar con una fórmula donde pueda escribir ya no de forma tan seria como últimamente iba haciendo, sino de forma más natural, donde todo quede en familia, entre amigos, y donde pueda expresar nombres, situaciones e inquietudes sin símbolos, sin oscuras dilataciones, sin máscaras. Un lugar donde pueda hablar sin cortapisas, donde pueda de nuevo colgar fotos desnudo cagando en un bosque mientras nieva o lo que sea con tal de reencontrarme de nuevo con esa espontaneidad que ciertas circunstancias me han arrebatado.

Posiblemente el éxito será menor. Posiblemente pasaré de los más de cinco mil seguidores actuales a una docena, quizás menos. No me importa, quiero experimentar esa libertad y esa responsabilidad de escribir de forma más libre y más cercana, de forma diferente, de forma casi anónima.

Después de más de ocho años escribiendo en este espacio libre para todos, llega un tiempo de recogimiento, de estar más en familia, un lugar donde poder discutir de forma más cercana con aquellos que, más allá del propio derecho a saber, sienten la responsabilidad de acompañar este proyecto utópico de forma más estrecha y comprometida.

A partir de hoy, me podréis encontrar en este nuevo espacio. El precio será barato, lo que pueda costar el invitarme una vez al mes a tomar un café. No es mucho lo que se pide. No sé si algún día conseguiré vivir de la escritura, pero creo que este será un primer paso importante hacia ese propósito.

Gracias de corazón a los que siempre habéis estado ahí sin pedir nada a cambio, de forma incondicional. Gracias igualmente a los que ahora quieran tomar un café en vivo y en directo con este vuestro siempre amigo.

Nos vemos aquí, a partir de ahora. Desde este espacio relataré mi primera Nochevieja en soledad aquí en la cabaña, con mi tradicional plátano, y todos los encuentros que se vayan produciendo de forma directa y clara con gente interesante, ahora sí, con fotos, nombres y apellidos. También anotaré cosas muy personales que solo se pueden contar a amigos y conocidos, y si todo va bien, podré desnudar tranquilamente algún secreto de estado sin que por ello me metan en ninguna oscura cárcel. Una nueva etapa, una nueva vida de escritor, un nuevo relato. Año nuevo, vida nueva. Gracias, gracias, gracias…

 

https://www.patreon.com/creandoutopias

 

 

 

La importancia de la herejía


hereje

Abecedarianismo (Siglo XVI), Adamismo (siglo II), Adopcionismo (siglo II), Agnoetismo (siglo VI), Anabaptismo (siglo XVI), Antinomismo (siglo XVI), Apolinarismo (siglo IV), Arrianismo (siglo IV), Calvinismo o Hugonotes (siglo XVI), Albigenses o Catarismo (siglo XI), Docetismo (siglo I), Donatismo (siglo IV), Dulcinianismo (siglo XIII), Encratismo (siglo II), Espirituales (siglo XIII), Ebionismo (siglo II), Eutiquianismo (siglo V), Febronianismo (siglo XVIII), Fideísmo (siglo XIX), Frailes apostólicos (siglo XII),  Fraticelos (siglo XII), Gnosticismo (siglo II), Hermanos del espíritu libre (siglo XII), Hermanos moravianos (siglo XV), Husitas (siglo XV), Iconoclastas (siglo VIII), Jansenismo (siglo XVII), Joaquinitas (siglo XII), Luteranismo (siglo XVI), Macedonianismo (siglo IV), Maniqueísmo (siglo III), Marcionismo (siglo II), Modalismo (siglo III), Modernismo (siglo XIX), Monarquianismo (siglo II), Monofisismo (siglo V), Monotelismo (siglo VII), Montanismo (siglo II), Nestorianismo (siglo V), Nicolaísmo (siglo II), Ofitas (siglo II), Orebitas (siglo XV), Pelagianismo (siglo V), Pragueros (siglo XII), Priscilianismo (siglo IV), Protestantismo (Siglo XVI), Quietismo (siglo XVII), Sabelianismo o Patripasianismo (siglo III), Socinianismo (siglo XVI), Subordinacionismo (siglo III), Simonianismo (siglo I), Taborismo (siglo XV), Utraquismo (siglo XV), Unitarismo (siglo XVI), Valdenses (siglo XII), Wiclefitas (siglo XIV)…

La lista de herejías de todos los tiempos es infinitamente larga. Podríamos añadir, con cierta modestia, a los ocousianos del siglo XXI, una pequeña herejía aún naciente que pretende abolir la propiedad privada, la avaricia mercantilista y convivir en paz y hermandad con el prójimo y la naturaleza desde una visión integral y abierta. Son rasgos comunes en muchas utopías de viejo cuño. Realmente no hay novedad en las proclamas, sí en la fuerza de regeneración, en la energía empleada en perseguir, a sabiendas de su futuro fracaso, la esperanza de un mundo nuevo.

Podríamos decir que la herejía nace para instaurar un diálogo diferente a la norma, una misiva que parte de renglones torcidos y que pretende restaurar el origen común de hermandad humana. Es algo complejo porque desde que la fábrica inventó la ciudad, el ser humano se parceló y dividió así mismo para crear una masa uniforme sin ideas ni autonomía. La emancipación humana, la interior y la exterior, se ha vuelto la obsesión de las nuevas herejías.

Cuando nació la ciudad y se abolió la tierra comunal se gestó el final de la comunidad y el bien común para instalar la idea de propiedad. El tema de la abolición de la propiedad privada es recurrente en la historia herética. Para algunos es el origen del mal moderno, de la modernización, del poder acumulado en manos de unos pocos que gobiernan, bajo el manto de sus vanidosas manos, el destino humano. Viendo lo que ocurre en las oligarquías podríamos pensar, desde un pensamiento intelectual y filosófico, que lo que sucede es realmente  bastante patético. Existe una organización cerrada de apoyo mutuo y cooperación entre los oligarcas donde se ayudan, gracias a la política mercenaria, para sobrevivir en la vorágine del mercado. Las empresas que manejan no suelen ser casi nunca rentables porque viven bajo el mantra de la deuda. Algo que nace con deuda y que vive de la misma no puede ser rentable ni puede ser realmente satisfactorio, a no ser que esa deuda sirva para impulsar un proyecto y luego para ser honrosamente devuelta sin exceso de aprovechamiento.

La tiranía de la avaricia a veces no responde a las lógicas del orden y el decoro y descubre con asombro que la deuda es una buena herramienta para garantizar un ritmo de vida desorbitado e insultante. Por eso muchas herejías, ante el pasotismo social imperante y la aceptación de estas normas de injusticia beneplácita, nacen con la única misión de advertirnos de que hay algo que no estamos haciendo bien. En la actualidad la evidencia es palpable en cuanto al cambio climático, porque la avaricia no es algo que acecha tan solo a una pequeña oligarquía, sino que se instala en aquellos que de alguna forma aspiran a ser parte de ella. Siempre queremos más, es nuestra naturaleza más inferior. Más y mejor, más grande y más potente y más fuerte y más poderoso.

Vaga es la idea de aquellos que renuncian a esa extrema experiencia del querer más y más y se abocan a una realidad paralela que pueda restaurar una naturaleza de miras más elevadas y sensatez más altiva. Son los valores los dueños de nuestras creencias y acciones. Es en los valores donde la herejía, la nueva herejía, deberá reunir todos sus esfuerzos. El resultado nunca será inmediato, pero formarán parte de ese núcleo, de esa lista de impulsores que pretendieron un cambio de paradigma y que, si todo va bien, algún día deberá implementarse.

Herejía deriva del griego hairein, una de cuyas acepciones es escoger y hairesis, por derivación, equivale a opinión. Por lo tanto, el hereje es el que escoge, el que opina. La herejía parte de esa sublevación por opinar diferente, por pensar diferente y de paso, por emanciparse de aquello que se torna norma. De ahí la importancia de la herejía. De ahí la importancia de alimentarla, cuidarla y protegerla. Sólo aquellos que se atreven a mirar de forma diferente al mundo podrán originar el cambio que necesita.

 

 

 

Editorial Dharana te anima a que ayudes


Teaming Editorial Dharana te invita a su Grupo Teaming
Hola,

Estoy colaborando con Proyecto O Couso y te escribo para ver si te animas a ayudar como ya estoy ayudando yo. Estamos recaudando fondos a través de la web deTeaming,que es una herramienta de gestión de microdonaciones donde cada persona que colabora dona SÓLO 1€ al mes, menos de lo que cuesta un café. Yo ya estoy donando mi Euro y necesitamos ser muchos más para conseguir ayudar todo lo que queremos. Así que me encantaría que te unieras a nosotros.

Aquí tienes toda la información del Grupo. Para colaborar sólo tiene que darle en el botón "Únete a nuestro Grupo" y ayudarás con SÓLO 1€ al mes.

Proyecto O Couso Proyecto O Couso

Estamos creando una Casa de Acogida, una Escuela de Dones y Talentos, y una Comunidad Abierta en pleno Camino de Santiago, esa gran autopista de personas en bqueda. Creemos en la capacidad del ser humano para hacer realidad sus sues. Y por ello, queremos hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. No se trata de «luchar contra» sino de «construir alternativas», de forma que lo caduco caiga por ssolo ante la fuerza de una nueva forma de actuar. + Leer más

¡Únete al Grupo!
Para unirte te pedirá los siguientes datos:

-Tu email
-Tu nombre y apellidos
-Una forma de aportar tu euro: tarjeta de crédito o cuenta corriente.

Por si no conoces Teaming, te dejo algunos datos:

-Teaming lleva más de 3 años online y ya ha ayudado a recaudarmás de 3 millones de Euros para causas sociales.
-Ya hay más de 100.000 personas que donan 1€ al mes y que ya han indicado todos sus datos, yo una de ellas.
-En Teaming, no se puede donar más de 1€ al mes a un Grupo. Es una cantidad simbólica que está al alcance de casi todo el mundo y que hace que todos los que estamos en el Grupo seamos iguales.
-Es totalmente seguro y transparente.
-Es totalmente gratuito, Teaming no tiene ánimo de lucro y por eso no cobra nada por ofrecer la herramienta de recaudación de fondos ni por registrarse ni nada. Asimismo, ha llegado un acuerdo con Banco Sabadell para evitar todo tipo de comisiones bancarias siendo estas asumidas por el propio banco.

Espero que te animes a unirte al Grupo ya que para nosotros cada euro cuenta: cuántos más seamos, más ayuda conseguiremos proporcionar.

¡Gracias!

Un abrazo,

Editorial Dharana
Mi perfil Teaming: https://www.teaming.net/editorialdharana

Síguenos en: Teaming Teaming Facebook Teaming Twitter Teaming Youtube
© 2014 Teaming | Regístrate en Teaming
Este e-mail se ha enviado a
El equipo Teaming

Editorial Dharana te anima a que ayudes


Teaming Editorial Dharana te invita a su Grupo Teaming
Hola,

Estoy colaborando con Proyecto O Couso y te escribo para ver si te animas a ayudar como ya estoy ayudando yo. Estamos recaudando fondos a través de la web deTeaming,que es una herramienta de gestión de microdonaciones donde cada persona que colabora dona SÓLO 1€ al mes, menos de lo que cuesta un café. Yo ya estoy donando mi Euro y necesitamos ser muchos más para conseguir ayudar todo lo que queremos. Así que me encantaría que te unieras a nosotros.

Aquí tienes toda la información del Grupo. Para colaborar sólo tiene que darle en el botón "Únete a nuestro Grupo" y ayudarás con SÓLO 1€ al mes.

Proyecto O Couso Proyecto O Couso

Estamos creando una Casa de Acogida, una Escuela de Dones y Talentos, y una Comunidad Abierta en pleno Camino de Santiago, esa gran autopista de personas en bqueda. Creemos en la capacidad del ser humano para hacer realidad sus sues. Y por ello, queremos hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. No se trata de «luchar contra» sino de «construir alternativas», de forma que lo caduco caiga por ssolo ante la fuerza de una nueva forma de actuar. + Leer más

¡Únete al Grupo!
Para unirte te pedirá los siguientes datos:

-Tu email
-Tu nombre y apellidos
-Una forma de aportar tu euro: tarjeta de crédito o cuenta corriente.

Por si no conoces Teaming, te dejo algunos datos:

-Teaming lleva más de 3 años online y ya ha ayudado a recaudarmás de 3 millones de Euros para causas sociales.
-Ya hay más de 100.000 personas que donan 1€ al mes y que ya han indicado todos sus datos, yo una de ellas.
-En Teaming, no se puede donar más de 1€ al mes a un Grupo. Es una cantidad simbólica que está al alcance de casi todo el mundo y que hace que todos los que estamos en el Grupo seamos iguales.
-Es totalmente seguro y transparente.
-Es totalmente gratuito, Teaming no tiene ánimo de lucro y por eso no cobra nada por ofrecer la herramienta de recaudación de fondos ni por registrarse ni nada. Asimismo, ha llegado un acuerdo con Banco Sabadell para evitar todo tipo de comisiones bancarias siendo estas asumidas por el propio banco.

Espero que te animes a unirte al Grupo ya que para nosotros cada euro cuenta: cuántos más seamos, más ayuda conseguiremos proporcionar.

¡Gracias!

Un abrazo,

Editorial Dharana
Mi perfil Teaming: https://www.teaming.net/editorialdharana

Síguenos en: Teaming Teaming Facebook Teaming Twitter Teaming Youtube
© 2014 Teaming | Regístrate en Teaming
Este e-mail se ha enviado a
El equipo Teaming

Las piedras del solsticio


 

fotos xavi 787.jpg

«Mirad cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos habiten juntos en armonía. Es como el óleo precioso sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí mandó el Señor la bendición, la vida para siempre». Salmo 133

Las piedras no olvidan jamás el resquemor del tiempo. Sumadas unas a otras crean paredes, templos, oficios y hogares. Los jóvenes que se entregan a las costumbres temporales suelen abrigar entre sus paredes tesoros ocultos. La abnegación de esa dulce y hermosa caballería invisible por cuidar cada piedra, arrebatarla de musgos y líquenes, desbrozarla de helechos y zarzas que crecen en sus recovecos antiguos, es algo que con el tiempo se agradece. No hay reproches en aquellos que salvaguardan la intimidad, aquellos que sostienen la frágil memoria de una cultura que necesita ser alimentada por conocimiento y calor.

No existe espíritu de intriga en los valerosos que en silencio reconstruyen, siglo tras siglo, las pobladas oquedades del espíritu. Se sumen en una callada y sórdida melancolía que no terminan de entender. Se esfuerzan día y noche, bajo el mando de la quietud y la intuición, esmerándose en preparar lo mejor de sí. Pulen las piedras del camino al mismo tiempo que hacen de sí mismos una talla, una columna recta y perfeccionada día a día con sudor y trabajo.

A veces se reúnen en sigiloso y taciturno paso. Intentan honrar el tiempo en sus misteriosos traspasos de poder. Cuando el otoño se retira y aparece el invierno, la fiesta gira junto al fuego en la noche más larga. Las hogueras pretenden simbolizar la luz que renace, que se esconde para brillar más fuerte, aquella que mimosamente es cuidada para proteger y guiar al alma peregrina. Dar cobijo, preparar el pan, alimentar el alma, resucitar el espíritu invisible. Esa es la tarea.

Las fuerzas que se acumulan en cada interior son utilizadas durante el resto del año para procrear la vida y su sentido más profundo. Las semillas son albergadas en recintos oscuros y protegidos aguardando el resplandor y la explosión primigenia del tiempo vital. La noche oscura sirve para proteger y consolar, desde el frío halo, todo aquello que necesita reposo.

Entre el fuego se relatan los hechos antiguos. Se expresan las ideas para el nuevo año y se administra con sabiduría las proezas que deberán hacer aún más grande toda la obra. La imaginación intacta y febril provoca sueños que deberán tejerse en el resplandor de la luz matinal. Es esa la labor de todo tejedor, crear las consignas para el nuevo tiempo, manipular con su fuerza aquellas energías redentoras que deberán tejer las nuevas ideas, los nuevos edificios que piedra tras piedra serán construidos para la memoria colectiva.

Las piedras no olvidan jamás, por eso, tras el secreto alumbramiento de la luz, los constructores seguirán desbrozando, tallando, apilando una a una, tiempo a tiempo, todo cuanto saben. Los destinos ordinarios dejarán paso a la promesa de los hechos extraordinarios. La impronta de aquellos que antes que nosotros hicieron sus propias proezas sirven de inspiración para seguir adelante, para luchar contra el tedio mientras se resucita el espíritu precursor.

Siempre hubo una fascinación por lo desconocido. Por eso, en estas fechas señaladas, nos reunimos para acomodar el fuego a las historias que han de descifrar los entresijos de la vida. Los misterios serán relatados con símbolos, toques y señas ininteligibles. El secreto allanará el curso de la conversación mientras que el silencio se abrirá paso en el momento de la creación conjunta.

El egoísmo y la vanidad de los grandes se diluye en generosidad entre la caballería errante. Las glorias pasadas sirven de telón para producir nuevas oportunidades. La hermandad invisible se congrega nuevamente ante la vehemencia y el ardor del encuentro programado. Pronto será media noche en punto y empezará la fiesta solsticial. Feliz solsticio. Dad pan al que no tiene, hambre y sed de justicia al que tu colmaste.

 

Somos Uno


 

manos

A las cuatro de la mañana las temperaturas eran bajo cero. Algo me hizo despertar antes de tiempo. Quizás las ganas de lanzarme de nuevo a la aventura, las ganas también de estrechar mis brazos entre abrazos afines. A esas horas no se ve nada excepto la magia lunar que entra por los vórtices de las tres ventanas. Cerré los ojos un instante antes de marcharme. Quería dar las gracias por el nuevo día y desearme un buen viaje a sabiendas de lo peligroso que resulta viajar. Tardé más de hora y media en atravesar los puertos de montañas, las tierras que separan el mundo celta de las tierras castellanas. Había mucha nieve y no habían pasado aún las máquinas que despejan las carreteras. Iba con sumo cuidado advirtiendo que cualquier descuido podía ser fatídico.

A las once ya estaba en Madrid. Me esperaban largas colas burocráticas pues tenía que entregar unos documentos. Tras ejercer mi responsabilidad, terminé en casa de una nueva amiga, una hermosa autora a la que acabamos de editar un libro. Una interesante persona que percibe la vida de forma amplia, sin estrecheces ni egoísmos, generosa, dispuesta a ayudar a cualquiera sin importar su necesidad. Hablando de amigos en común me dijo algo que llamó mi atención: somos uno. Miraba su lujosa casa en pleno barrio de Salamanca, justo frente a la biblioteca Nacional, lugar por mí tantas veces transcurrido en otros tiempos. Observaba todos sus libros, su mesa ancha y grande, sus sillones grandilocuentes. Veía en la belleza y esplendor de su lujo un halo de sencillez y ternura. Realmente, independientemente del escenario, sentíamos que realmente éramos uno. No había más palabras que añadir.

A las cuatro, tres calles más abajo, no muy lejos de donde estaba me aguardaba una persona querida. Una persona a la que tan sólo había visto una vez en mi vida pero de la cual tenía un grato recuerdo. Me recibió con ese amor y cariño tan especial de la gente que admiras y te admira. Aunque tú no me conozcas, yo conozco toda tu vida, me decía una y otra vez. Estuvimos hablando durante dos generosas horas donde expresábamos la admiración mutua. En algún momento de la conversación, llegamos a decir algo que ya resonaba en mí. Somos uno en la diversidad, somos uno en la unidad.

Esa frase me acompañó toda la tarde y noche. Cuando nos reunimos en el lugar donde iba a dar comienzo la cena veía como uno a uno iban entrando los comensales. Todos tan diferentes, todos tan heterogéneos e incomparables, y sin embargo, todos allí, unidos por un mismo propósito, por una misma visión, por ese gran abrazo colectivo.

Cuando me tocó hablar para agradecer la presencia de tantas personas que habían venido desde tan lejos para estrechar los lazos de esa comunidad invisible, sólo se me ocurrió decir lo que antes había escuchado por dos veces: somos uno. No importa nuestras diferencias, nuestra procedencia, nuestra cultura o creencias. Realmente somos una familia fraternal que aspira, a pesar de todo, a unir sus corazones, a pensar en el bien ajeno como en el propio, que desea un mundo en paz lleno de felicidad y desapego.

Es complejo tener esa visión unitaria. Pero a veces, cuando sales lejos de ti, cuando te atreves a penetrar en los caminos añejos, descubres que, por muy diferentes que seamos los unos de los otros, hay algo inmanente que nos une.

Antes de marcharme a media noche para volver a tierras celtas, ella se acercó, me abrazó con un cariño inusual y con voz dulce y amoroso me dijo un «te quiero». Fue uno de los abrazos más intensos y hermosos que recuerdo. Por un instante me sentí afortunado y dichoso. Somos uno, me repetía a mí mismo en ese momento indescriptible. Somos un mismo ser manifestándose en diferentes experiencias, enriqueciendo su alma y su espíritu con miradas diferentes. Somos uno, y algún día, con cualquier excusa, nos daremos cuenta de ello.

Gracias de corazón


a

Es difícil expresar con palabras esos sentimientos de agradecimiento que se apoderan de nosotros tras la cena de la que pudimos disfrutar el pasado viernes en Madrid. No sólo por la generosidad expresada por aquellas sesenta personas que estuvieron con nosotros cuando al principio pensábamos, con claro optimismo, que no seríamos más de veinte o treinta amigos. También por aquellas que sin estar quisieron desde lo más lejos apoyar el evento aportando su granito de arena y echando una mano en todo lo que han podido. Un especial reconocimiento al impulsor de la iniciativa, nuestro querido Manuel Jesús, y a la ayuda incondicional de Ana y Laura las cuales han estado dándolo todo para que el evento saliera bien.

La cena fue especialmente hermosa en un espacio que enseguida se nos hizo pequeño pero también cálido. Casi no nos dio tiempo a nada pues a medida que ibas saludando a unos y otros el tiempo pasaba deprisa. Eran pocos los abrazos sentidos en comparación con la anchura de nuestros corazones y almas. Teníamos ganas de estar con todos, de dedicar todo el tiempo del mundo para envolver a unos y otros. Llegamos a la conclusión de que eso sería muy difícil en tan poco espacio de tiempo, así que nos animamos a compartir más momentos como este en nuevos eventos, nuevos espacios, nuevos tiempos. Así que nos abrimos a acoger nuevas propuestas que nos pongan en contacto más directo con esa otra comunidad que nos protege desde la distancia, que se hace una cuando nos vemos y nos reunimos incluso en lugares tan lejanos. Personas que ni siquiera han pisado O Couso pero que lo sienten muy dentro. Seres con ganas de seguir apostando por un cambio de paradigma posible, realizable, configurado en el cariño y la amistad.

Llegaron amigos desde muchas partes de España y algunos recién llegados de lugares tan lejanos como Inglaterra o las islas Canarias o Argentina. Vimos que éramos todos muy distintos. El entrañable Luis el Polaco estaba feliz porque descubrió de repente que todos los que van a Couso no son precisamente hippies, sino que también hay empresarios, profesores, médicos, ingenieros, periodistas, anónimos o famosos, ricos y pobres, de izquierdas y de derechas, creyentes y no creyentes. De alguna forma, conseguimos unir en un solo círculo una diversidad plagada de entrega y amor.

Esa es una de las grandezas de O Couso. La casa de acogida, que esperamos que este año sea aún más cómoda que el anterior, está abierta a todo tipo de alma peregrina que desee pasar con nosotros un instante, o toda una vida. Bienvenidos peregrinos, bienvenidas almas buenas. Sigamos reencontrándonos en nuevos encuentros. Alguien ya dijo de llamarlos “encuentros peregrinos”. Su doble significado quizás merezca nuestra atención.

Gracias de corazón por todo, gracias de corazón por creer en un mundo mejor, y hacerlo posible.

Pd. Si queréis organizar algún evento solidario para apoyar el proyecto por favor ponte en contacto con nosotros en info@dharana.org   Será un placer poder viajar a cualquier parte para compartir.

(Texto extraído de http://www.proyectocouso.org)

 

La economía del don como futura moneda de cambio


 

15391420_10211438536539057_3540827642181122885_oY la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes”. (Hechos, 4:32)

 

La difícil tarea de emanar el nuevo mundo es siempre compleja y también sorprendente. Los pioneros de todos los tiempos siempre han sido mancillados, tomados por locos o quemados en la hoguera de la ignorancia y el desprecio. Lo nuevo, lo que genera un sistema más adecuado a la realidad que ha de venir, siempre tiene un momento de crisis, de extenuación, de sorpresa. Cualquier idea nueva, cualquier emoción, intención, proyecto o acción que desee provocar un cambio posible siempre tiene resistencias. Lo seguro es lo que conocemos, pero lo desconocido siempre da terror, da miedo, pavor.

Crear un nuevo mundo, un nuevo paradigma para sembrar las bases del futuro es una tarea ardua. Es evidente que lo viejo no caerá desde una posición de lucha contra los antiguos pilares de lo que hemos creado durante milenios. Lo nuevo nacerá como esa semilla que se quiebra en la tierra oscura y húmeda y crece hacia la luz para hacerse fuerte y grande. La quiebra dentro de la oscuridad siempre es necesaria. Ahora estamos en esa oscuridad, en esa quiebra inevitablemente de lo viejo hacia lo nuevo.

La economía, o los valores que mueven a la economía actual, es algo que cambiará inevitablemente. Las cosas que realmente tienen valor no tienen precio. El amor, el cariño, la amistad o la hermandad son valores que jamás podrán ser comprados con dinero. Un día no muy lejano orientaremos nuestras vidas a buscar en nosotros aquello que no tiene precio, algo tan valioso en nuestro interior que querremos regalarlo, ofrecerlo. Algo tan grande como nuestro don y talento no podrá ser mercantilizado en ningún mercado, en ningún tipo de angustia sobre qué será aquello que vendrá después. Las relaciones económicas se basaran, como en las antiguas comunidades cristianas, en dar a aquel que lo necesite, y coger aquello que nos haga falta.

Realmente nos daremos cuenta en ese franco cambio, en esa intensa transformación, de que cada día necesitaremos menos cosas, menos tipos de cosas que se mercantilizan con el origen de la vanidad, el egoísmo y la codicia materialista. Esos viejos valores serán cambiados por la generosidad, por la necesidad de buscar lo mejor no tan sólo para nosotros sino también para el resto. Y especialmente, lo mejor de nosotros para ofrecer al mundo, nuestro don, nuestro entusiasmo hacia la vida. Los frutos serán esos talentos que nos harán felices. Ya no tendremos que mercantilizar nuestra mano de obra porque seremos orfebres de nuestros dones. Disfrutaremos con nuestro trabajo y lo entregaremos para el disfrute y gozo de todos. Aún queda mucho para que ese tiempo llegue. Quizás la revolución robótica y tecnológica que se aproxima dote a la humanidad de mayor tiempo y recursos para lograr cierta felicidad material que revertirá inevitablemente en una innata felicidad interior. Mientras eso ocurre, algunos estarán llamados a visionar ese nuevo mundo, describirlo, imaginarlo, pensarlo, para ser arquitectos de lo nuevo. Los visionarios alzarán la mirada por encima de lo añejo y compartirán la luz de los nuevos tiempos.

Mesa cero, cena de O Couso


cena-couso

Estimadas amigas, estimados amigos,

Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento por la acogida que nos vamos a dar todos en la cena a favor del Proyecto O Couso. A unos días del evento hemos cubierto casi totalmente el aforo de setenta personas que nos vamos a juntar para celebrar todas las cosas buenas que hemos vivido juntos.

Por desgracia tenemos que cerrar hoy las plazas de inscripción pero tomamos buena nota para próximos años, si todo marcha bien y se repite, para intentar buscar un lugar con mayor aforo y así dar cabida a todos.

Para todos los que no podáis venir y queráis colaborar con el proyecto, podéis hacerlo en la “mesa cero” a la siguiente cuenta de la fundación:

FUNDACIÓN DHARANA. BANCO ÉTICO TRIODOS BANK:

ES54 1491 0001 2121 2237 2325

El viernes nos vemos y disfrutamos de la compañía y el reencuentro. A los demás, os esperamos aquí en O Couso o en cualquier otra parte del mundo… ¿os animáis a organizar más cenas, encuentros o eventos solidarios para darle un empujón al proyecto O Couso? Desde aquí estaremos encantados y lo recibiremos con alegría.

Gracias, gracias, gracias…

(Texto extraído de la web: www.proyectocouso.org)

Libros ambulantes


 

img_20161209_170216

Si no recuerdo mal, la primera vez que esos libros viajaron a Escocia fue en el frío invierno del 2007. Por ese entonces llevaba poco tiempo viviendo en Andalucía donde empecé la tesis doctoral y mi sueño siempre fue vivir uno o dos años en la ecoaldea de Findhorn para poder realizar mi estudio comparado sobre la vida comunitaria. Allí estuve unos meses pero por cosas de la vida, terminé viviendo en una granja perdida en alguna parte del norte y también gélido país alemán. A partir de ahí empezó todo un periplo por medio mundo buscando y buceando en el complejo entramado de las relaciones humanas.

El invierno pasado, coincidiendo con el décimo aniversario desde que empecé la interminable tesis doctoral, volví a meter todos esos libros de antropología en cajas de cartón bien amarradas en mi, ahora ya anciano híbrido, y volví a la conquista de las tierras del norte, en las más profundas Highlands.  Mi idea era estar tres o cuatro meses para finiquitar la tesis y tener tiempo de defenderla ese mismo año ante el tribunal académico. Al final no pudo ser. Un mal entendido con un constructor, a los dos meses de estar concentrado en la bahía de Findhorn, hizo que se precipitara mi regreso a España. De nuevo todo quedó a medias.

Todas estas aventuras fueron relatadas con pelos y señales en este blog, un espacio que nació desde la más absoluta libertad y que ahora, paradójicamente, mide cada una de sus palabras para que nadie se sienta molesto. Desde hace un tiempo me siento como si la Gestapo estuviera detrás mía midiendo cada palabra para amputar cualquier atisbo de libertad o gesto de emancipación individual. Como digo, esto es una paradoja que yo mismo he creado, y que yo mismo debo pensar como deshacer. Quizás desde otro blog donde pueda escribir de forma anónima o quizás escribiendo como siempre he hecho, en plena libertad, ateniéndome a las consecuencias. Ya veremos como lo resuelvo. Lo cierto es que desde hace un tiempo intento hablar siempre simbólicamente sobre algunos temas, y quien tenga ojos que vea. (Perdón por el inciso).

Sea como sea, esos libros que arrastro me enseñaron a pensar, a ser libre, a emanciparme de las ideas preconcebidas del mundo y sobre todo, a no aceptar normas que se presentaran ante mi consciencia como injustas. Y por eso mi aprecio es íntimo. De todas las mudanzas que he hecho en estos años, y deben de ser ya más de veinte, lo único que he rescatado de cada una de ellas han sido los libros.

Por eso hoy me ha parecido significativo que parte de ellos, porque tengo miles esparcidos por varios rincones, especialmente los que tienen que ver con cierta espiritualidad y con cierta especialidad antropológica que me ayudará a rematar la tesis, hayan hoy vuelto cerca de mí. Hacía más de dos años que esos libros no dormían en la misma habitación que yo y hoy de nuevo están aquí, a mi lado, acompañando esta nueva etapa de retiro en los bosques, de entrega monacal, de encuentro filosófico, moral y espiritual con el ser humano.

El Nauroz es el año nuevo persa y viene a significar la renovación de la creación. Según la tradición transmitida por Dimasqi, nos cuenta Eliade, el rey proclamaba en ese día: “he aquí un nuevo día de un nuevo mes de un nuevo año; hay que renovar lo que el tiempo ha gastado”.

De alguna forma, así me siento hoy, renovando alguna parte de mi vida para ser mejor instrumento al servicio de los tiempos. Estos libros que ahora me acompañan es como la fiesta persa, luces y fuegos innumerables en la noche de la regeneración. Sembraré en ella siete especies de granos y según su crecimiento sacaré conclusiones sobre la cosecha. Así será el comienzo de una nueva vida, ahora mirando fijamente a los bosques y sus misterios. Gracias queridos libros, gracias queridos sabios. Sigamos adelante cumpliendo nuestra parte.

Esa tenue luz


 

All-focus

La tenue luz que ilumina este instante es aún más frágil que la luminiscencia de una pequeña vela. Es suficiente para saberme no del todo aislado en la tiniebla, como si su pequeño halo fuera capaz de soportar toda la responsabilidad poética de este momento. Realmente estar aquí es como estar protegido dentro de algo cotidiano en otro plano, como si este lugar siempre hubiera existido en alguna parte y tan sólo la realidad estaba esperando su manifestación. Es la sensación que tengo cada vez que, desde hace tan solo un mes, camino por la senda llena de hojas otoñales y llego hasta la puerta órfica de la cabaña. Es como si todas esas cosas que nacieron del apeiron volvieran a él. Como si las eternas manifestaciones del cosmos se resolvieran en esos procesos de philia y neikos, creación y destrucción constantes.

He consagrado el día a barnizar la nueva estantería que ya, a estas horas de la noche, alberga los primeros libros. Es un gozo indescriptible el volver a tener un espacio ordenado para los textos que siempre me acompañan. También tuve tiempo de barnizar parte de las paredes exteriores de la cabaña en una jornada otoñal con buena temperatura. Es mi compromiso para que el ejemplo de la misma pueda inspirar a nuevas luminarias y dar cobijo, en un futuro, a una posible comunidad.

De momento sirva mitad ermita ofrendada a la cultura espiritual y mitad nuevo lugar de trabajo al mismo tiempo que hace de hogar humilde y recogido, apartado de cualquier ruido excepto el de los habitantes del bosque, muchos de ellos invisibles al ojo común.

En la soledad de la jornada, mientras hay algo de luz, aprovecho para terminar los acabados de este primer refugio. Cuando a hora temprana la luz se marcha por occidente, aprovecho para desvelar lo que reste de día en los asuntos editoriales. Desde las siete de la mañana hasta medianoche en punto el trabajo es la nota musical que engendra cada día. Al ser tareas agradables, trabajos que hago porque considero que es lo que realza el espíritu, los días se vuelven alegres y seductores. Siempre intento vivir en el momento de la ocasión, afanándome porque la vida corre deprisa y son muchos los frentes a los que hay que atender. Es esa sensación de pensar que la vida es una jornada de trabajo fugaz y hay que aspirar a disfrutar hasta el último segundo. Y haciendo cuentas, ya tan sólo me quedan, en el mejor de los casos, cuatro horas de disfrute. Terminé la primera media jornada y la próxima, la más cercana a la madurez y el sentido de la existencia, el ocaso, promete, en el mejor de los casos, pasar raudamente.

Entre brocha y brocha o libro y libro me sentía como un auténtico monje mendicante. Este lugar, y siempre así lo hemos creído, es para nosotros como una especie de monasterio vestido de modernidad. Nuestro claustro es el bosque y nuestra pequeña ermita obedece a las grandes construcciones que en otros tiempos albergaban centenares de monjes. A diferencia de otros tiempos, en este pequeño monacato somos pocos porque el sentido de humildad, de resignación, de entrega, de servicio, de austeridad, de generosidad máxima hacia la contemplación de los misterios de la vida está cayendo en desuso. Digamos que el sufrimiento colectivo se administra como píldoras analgésicas, sin procurar, en la sanación espiritual, buscar otro tipo de consuelo. Los vacíos se llenan con cosas y la soledad con ficticias relaciones imaginadas tras una pantalla. Es como si el demiurgo de este tiempo hubiera alcanzado su perfección en cuanto al hechizo común. Todos en duermevela, como viviendo una vida de ensoñación.

Por eso esta tenue luz me recuerda la urgencia de actuar. Aún no se me ocurre cómo después de haberlo hecho casi todo. No hablo tan solo de esta fugaz existencia y no hablo ni tan siquiera de mí. Hablo de la regeneración natural de las cosas, de ese urgente hecho que hace posible la vida. La luz me recuerda la esperanza, por eso me afano, aún con los errores propios de la carne, en respirar albor celestial. Sólo encuentro verdadero refugio en el silencio y en la comprensión profunda de la existencia. El misterio y su naturaleza son, en definitiva, el motor que me impulsa a actuar. Una brocha, un libro, un pensamiento. Halos de luz, halos de reminiscencias.

 

Por qué los secretos y tesoros están a salvo


 

a

“Ante el trono de Dios, el ángel, con los demás ángeles, permanecieron y exclamaron: ‘Señor de mi vida, concédeme la fortaleza para hollar el sendero de la revelación, cruzar el mar de la oscura ilusión y enfrentar el camino iluminado de la tierra’. Dios respondió: ‘Ve, y ve muy lejos’. (El Sendero de la Experiencia en la Tierra)

Esta mañana en la sala sonaba la “Messe Solennelle De Ste. Cécile” de Charles Gounod interpretada magistralmente por Elina Garanca. De alguna forma se había creado un espacio sagrado entre los tres componentes que allí estaban para dar continuidad a la transmisión de los misterios y aquel maestro de ceremonias, que viendo la dificultad del momento, amenizaba el lugar con esa música angelical. Los retos de aquellos caballeros que blandían sus almas para resguardar la vida del espíritu se representaba humilde en ese instante. Por dentro sentían cierta compunción por el drama del sacrificio mientras que por fuera intentaban demostrar entereza antes los retos que se presentaban. Traspasar los límites de la comprensión escenográfica era realmente complejo. Sólo desde la música se podía entender todo el conjunto.

Durante miles de años, el conocimiento, los tesoros espirituales, han estado siempre resguardados en impenetrables logias de sabiduría, en órdenes iniciáticas cuyo acceso era profundamente difícil. Las sociedades secretas eran las garantes de que la antigua sabiduría fuera depositada siempre en buenas manos. Solo los neófitos de corazón puro podían acceder a ella. Sólo los que habían entrenado un cuerpo sano y fuerte y una mente clara podían entender la sutileza de dichos tesoros. Los valores y virtudes de aquellos que durante eones han entregado sus vidas a esos propósitos se ve compensada por esa paz interior, por esa sonrisa que muestra la inocencia de un niño que arrima su mirada a los cielos que albergan la primavera humana.

A veces esos lugares misteriosos, especialmente cuando los tiempos son convulsos, se diluyen entre la maranta y la ciénaga misericordiosa confusión. Entran en lo que algunos dan por llamar la rama invisible de la creación, el estado puro donde nada ni nadie puede perturbar el trabajo que dará paso a las ideas y mejoras de las próximas centurias.

La oración y la súplica silenciosa atrae a los espíritus virginales que de forma poética y generosa cultivan la planta, el árbol, la vida. La fuente de agua pura solo es posible beberla ante un corazón lleno de gracia. Sólo aquellos de corazón puro, de espíritu alegre, de vida entregada pueden acceder libremente a los tesoros y secretos que la vida guarda para la construcción del Adytum. No hay más defensa que la pureza de intención. Todo está ahí, visible, pero solo los que sonríen como niños pueden verlo.

Por eso hoy los ángeles cantaban en esa sala. Era la señal de que todo estaba bien, de que las situaciones difíciles solo pretenden resguardar el secreto. Vendrán instantes mejores y las puertas del templo se abrirán para que de nuevo se regenere el espíritu de los tiempos. Mientras eso ocurre, los hermanos del espíritu libre seguirán trabajando en silencio para resguardar al peregrino, proteger los caminos y saciar al desconsolado. Todo ello en su entrega desapegada, todo ello bajo la melancólica mirada de los tiempos, sonrientes, a la espera de que todo esté preparado para la transmisión. Todo está a salvo, todo está bien.

 

 

Ayúdanos a dar de comer al mundo: alimentemos su alma con libros


mariposa-phylira

Estimados amigos,

Desde los sellos Séneca, Nous, Dharana y Phylira queremos felicitarte la Navidad y desearte un próspero y feliz 2017 aunque sea de forma adelantada. Como ya sabes, desde hace diez años apostamos por la cultura así como por las jóvenes promesas las cuales tienen mucho que ofrecer a la misma. Al mismo tiempo estamos impulsando el proyecto O Couso que está trabajando en la creación de una Escuela de Dones y Talentos para que futuras generaciones puedan otorgar valor a nuestro patrimonio cultural y espiritual común. Con el deseo de seguir impulsando conjuntamente estos valores, nos atrevemos a realizarte la siguiente propuesta:

Te proponemos que estas Navidades puedas regalar alimento para el alma y el espíritu. Es algo original el poder ofrecer a nuestros seres queridos otro tipo de alimentos más allá de los tradicionales: regalar un libro, sustento del conocimiento y el espíritu de nuestro tiempo. Se trata de un detalle diferente, cargado de simbolismo y siempre más económico que los tradicionales regalos.

En nuestra web puedes encontrar un amplio catálogo y selección del cual haremos un 25% de descuento para cantidades superiores a 10 ejemplares. Es un regalo ideal para equipos de empresa, familias o amigos. Nos comprometemos, asímismo, a realizar un envío personalizado a clientes y amigos a las direcciones que nos indiques, acompañadas de una carta de felicitación.

Es un hermoso gesto de ayuda mutua y cooperación para apostar por la paz en el mundo, por la buena voluntad de una humanidad unida mediante la luz del conocimiento y la amistad.

Siempre agradecidos, recibe un abrazo deseándote lo mejor para estas fechas tan especiales que ya llegan…

www.editorialdharana.com

 

La matanza. Algunas reflexiones sobre el poder y lo civilizado


 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

“Creo que existe una inclinación general en todo el género humano, un perpetuo y desazonador deseo de poder por el poder, que sólo cesa con la muerte”. Hobbes

Cuando vives en la ciudad hay muchas vicisitudes que se ignoran con respecto al origen de algunas cosas que están ahí, muy cerca de nosotros, entre nosotros, dentro de nosotros. El poder es un intangible que nos acompaña desde la más primitiva edad y lo utilizamos a discreción no solo contra nosotros mismos, sino también contra los otros reinos de la naturaleza. Tenemos muchas formas de ejercerlo, pero es cuando vienes a vivir a los bosques cuando observas esa necesidad de potestad de forma diferente, sensible.

En estos días de diciembre, en muchos ámbitos rurales existe una práctica ancestral que dan por llamar “la matanza”. Para que nos hagamos un dibujo y una idea, se trata de engordar durante un año uno o varios cerdos para más tarde ser degollados y consumidos. Aquí en Galicia, donde se realiza la matanza mediante el degüello, una fina sección de la arteria carótida, es costumbre usar la sangre para elaborar un postre típico, “las filloas de sangue”, una especie de crêpe que tiene la sangre como ingrediente principal. Este manjar vendrá acompañado de embutidos de toda clase, cortes de carne, sangre, tripas y todo tipo de desperdicio que pueda resultar ingerido por el «homo carnivurus».

En la ciudad todo parece más civilizado, cínico, hipócrita. La carne ya viene cortada y estrangulada en bonitas bandejas termosellables de polipropileno o poliéster. Su presentación es tan elegante que nunca nos paramos a pensar, y menos aún a filosofar, sobre el origen de la misma. Simplemente la cocinamos con cientos de especias que disimulan su verdadero sabor y todo nos parece agradable, armónico, exquisito. Siempre se ha hecho así, es la costumbre, la norma. En la ciudad somos muy limpios, ordenados y civilizados y no tenemos tiempo para ese tipo de prácticas ancestrales. Preferimos pagar a otros para que en limpios y civilizados mataderos se consuma toda la cadena de atrocidades animales.

Tanto en el mundo rural como en las ciudades, ejercemos un aparente civilizado acto de poder en contra de unos dóciles e indefensos animales que ignoran su futuro más inmediato. Mientras gastamos millones en cuidar a esas privilegiadas mascotas -perros, gatos  y demás-, sus congéneres, los animales de segunda clase, pasan por la guillotina moderna para ser consumidos por esa inconsciente masa homo animal sin escrúpulos ni sentimientos.

Este es un tema peliagudo y mis amigos se empeñan en silenciar mi voz contra lo que yo considero una civilizada atrocidad. Pero evidentemente, no soy una persona caracterizada por mi sumisión a lo que la norma, la costumbre o la tradición impera. Es decir, no subyugo mi pensamiento libre al poder de la norma. Prefiero exigir una explicación a las consciencias que me rodean y hacerles pensar sobre un acto cruel en su naturaleza e inadmisible ética y filosóficamente en los tiempos que corren.

Si hace veinte siglos hubiera opinado algo parecido sobre el canibalismo o la esclavitud seguramente me hubieran como mínimo quemado en la hoguera. Esa era la norma y la costumbre en esos tiempos de civilización y poder. Hoy día eso no lo harán. Ese tipo de atrocidades, por suerte, ya no ocurren. Quizás sea porque somos más civilizados.