Celebrando el equinoccio


 

En unas horas, Rastra y el que escribe nos marchamos de viaje. Primer a Lleida, a celebrar ritualísticamente el equinoccio de otoño y luego a Barcelona, a su nuevo hogar junto a mis padres. Aún no hemos llegado y ya lo estoy echando de menos. Los tres lo hemos pasado bien estas semanas juntos. Ha sido una experiencia muy hermosa y ahora que lo escribo ya desde la emoción del recuerdo, viajando hacia aquel día que apareció por primera vez lleno de rastras y suciedad en La Montaña, no puedo dejar de congojarme. En fin… espera un viaje intenso donde quedaré con el informático para seguir profundizando en la nueva web senequista y donde el miércoles, en el Ateneu de Barcelona, presentamos el libro del increíble Florencio Serrano. En la agenda de Nous podréis ver el lugar y la hora, así que allí os esperamos a todos… Feliz equinoccio…

Vicente, un hombre notable


Su rostro me recordaba a Gurdjieff, al escritor Herman Hesse y a Ken Wilber. Pero su nombre es Vicente, doctor en medicina, investigador y docente retirado. Setenta años. Llegó desde Galicia esta mañana temprano con una sonrisa y una pequeña maleta cargado de ilusiones. Me enseñó su trilogía, la cual editaremos en Séneca. Poco a poco empezó a describirme con sumo cuidado sus experiencias con la meditación, sus viajes a Bhután, sus ideas sobre el budismo,  me explicaba los símbolos que encierra la figura danzante de Shiva, me hablaba de física cuántica, de medicina, del Advita Vedanta, del maja yoga, de las flores de la consciencia y la atención plena, de las tendencias latentes, de “la mente y la materia” de Erwin Schrödinger, pero también de Gurdjieff y su cuarto camino, de Krishnamurti, de las teorías de Jean Klein y Francis Lucille.

Escucharlo era como saberse presente ante uno de esos hombres notables que nos describía Ouspensky en sus encuentros con seres extraordinarios, caminantes, peregrinos que han descubierto la quintaesencia del “aquí y el ahora”, del estar presente y con ello, saberse presente y vivo. Saberse poseído por su Soberano interior, tal y como lo describe la sabiduría de los Upanisad.

Nos despedimos con un abrazo sentido, como lo hacen los peregrinos del espíritu. Mirándonos a los ojos, sin temor a desvelarnos como somos. Sencillamente un encuentro hermoso e increíble, de esos que te quitan el aire. Así que gracias Vicente por tu generoso tiempo y tu generosa consciencia.

Encuentros y reencuentros


Estos han sido unos días de vértigo. El jueves llegó por fin el primer libro editado por nuestro nuevo sello editorial Dharana. Muchos me preguntan el porqué de un nuevo sello y a veces resulta difícil explicar la necesaria conjunción de la triada mágica. Cualquier templo se sostiene con tres columnas: Sabiduría, Fuerza y Belleza. Simbólicamente está representado por tres columnas de estilos diferentes de la arquitectura griega: Dórico, Jónico, Corintio. De ahí mi empeño en que los sellos siempre fueran tres. Cuando Welton desapareció tristemente, dejó un vacío que ha tardado unos años en llenar. Y ahora llegó el momento. Por eso Séneca intentó representar la columna de la Belleza (Corintia), Nous la Sabiduría (Jónica) y ahora Dharana intenta representar la Fuerza (Dórica). Existen muchos más significados en sus nombres, en sus fechas de nacimiento, en sus realidades, en los tamaños de los libros, en los números de sus páginas… Me gusta jugar con la magia de los símbolos y cada libro es una criatura viva que expresa cientos de claves que se pueden descubrir con cierta atención. Así que el 21 de septiembre, aprovechando la magia del equinoccio de otoño, y los seis años que llevamos editando libros (Editorial Séneca nació el 21 de septiembre de 2006), nacerá un nuevo sello editorial y nacerá una nueva página web que espero que os guste…

Así que con estas reflexiones el viernes, libro en mano, quedé temprano en la estación de Atocha para darle un abrazo sentido a mi vieja amiga X., la cual venía desde Bilbao y pasaba por Madrid dirección sur. Desayunamos juntos recordando viejos tiempos de nuestra infancia y de toda nuestra evolución personal. Luego marché a la Biblioteca Nacional y allí estuve trabajando hasta la hora de comer, que había quedado con C. y su amiga M. Tuvimos una bonita comida en el barrio de Salamanca, hablando sobre la vida, y de cómo M. va a emprender la aventura de dejarlo todo para irse de voluntaria unos meses a Calcula, junto a las hermanas de la caridad. Fascinante e increíble experiencia que seguro le transformará la vida y la forma de contemplarla y vivirla.

Por la tarde fui de nuevo y esta vez muy bien acompañado a los cantos de Taizé en la cripta de la iglesia que visitara la semana pasada. Sorpresas de la vida, allí estaba el amigo MJ., que había cogido su coche desde el sur para pasar un rato en Madrid. Venía además acompañado con una preciosa francesa que hacía autostop y que iba dirección Bretaña. Al final ambos se quedaron a cenar y dormir en casa tras la sesión meditativa. Buena charla, buena compañía y buen rato que continuó por la mañana en la manifestación organizada por los sindicatos.

En fin, unos días de vértigo que continuaron y continúan hoy domingo con más encuentros y aventuras…

Encuentros


El que mira por el espejo es el morador que observar a otros moradores. Si miramos bien el espejo, hay capas sucesivas de reflejos, como si de alguna forma, diferentes cuerpos se ubicaran en dimensiones diferentes pero a la vez interconectadas unas a otras. Eso pensaba mientras esperaba a M. en el hall del hotel Wellintong de Madrid. Realidades superpuestas, como capas de cebolla pero unidas por una dimensión común, la nuestra, la que llamamos vagamente real.

Hacía más de seis meses que no veía a M. así que el encuentro me ha llenado de cierta nostalgia, especialmente cuando recordábamos aquellas reuniones en palacio donde los abrazos sentidos -unos más que otros- daban paso a risas, ideas y protocolos. Su vida ha cambiado para mejor, al menos dado el panorama económico. He sentido cierta alegría y alivio por él cuando me relataba que sus empresas no sólo tenían una salud excelente sino que, además, crecían y obtenían beneficios. Tras tantas malas noticias, daba gusto escuchar algo así.

Hace algún tiempo intentamos crear un proyecto en común. La idea era buena, teníamos el dinero y los recursos y la tecnología y una buena base para empezar a crear. No recordaba porqué aquello no cuajó. Sin embargo hoy pensaba qué hubiera pasado si nos hubiéramos lanzado juntos a esa piscina con cierta agua. Y también me interrogaba en voz alta lo cansado que resulta llevar tantos años de pura supervivencia. ¿Por qué no mejorar, por qué no cerrar el capítulo de la ingenuidad y la enseñanza y empezar de verdad a crear cosas maravillosas y que, además, nos permita vivir de forma digna?

Lo bueno de las relaciones, de interactuar con unos y con otros es que te planteas ingentes preguntas sobre la vida. Incluso una espera inquieta puede hacer que juegues con la cámara del no-móvil (móvil que no utilizo para llamar sino para captar imágenes de momentos como el de hoy) y te hagan reflexionar sobre cientos de cosas… La vida es relación, sin duda, y hay que aprovechar las sinergias que la vida constantemente nos ofrece…

La unidad aislada: sincronías del Caribe


Hace unos días quedaba en la madrileña plaza del Sol con LZ, responsable de ACNUR en Haití, abogada de origen italiano con una extensa formación en Derecho Internacional Humanitario y Derechos Humanos. La charla fue agradable y necesaria. La conocí en Miami en el último viaje solidario que hicimos por el Caribe. Las sincronías del destino quiso que fuera mi compañera de vuelo hacia Madrid y tuvimos tiempo de hablar sobre “la experiencia del desierto” que se vive aún en Haití después del terrible terremoto. Los nómadas del Sahara o del Gobi saben qué significa vivir una vida plena sin nada, sin deseos insaciables de poseer nada porque en la nada del desierto lo tienen todo. Intenté convencer a LZ para que escribiera un libro sobre su experiencia como responsable de Naciones Unidas en más de doce países con historias duras, muy duras, de hambrunas, desastres, catástrofes… Sobre esa experiencia del desierto que muchas personas, sin quererlo, tienen que afrontar de la noche a la mañana por una guerra o catástrofe. Ayer me escribía contándome que habían asesinado a una colega de Naciones Unidas en una misión. Una vida muy dura de la que, después de muchos años trabajando por países como Haití, Burundi, Congo, Uganda, Costa de Marfil, Nepal y Sudán, necesita descansar. Y para ello desea venir a España y buscar un trabajo tranquilo donde la muerte y la desgracia estén lejos, porque todo caminante, en algún momento de su camino, necesita descansar.

Sincronías de la vida, ayer mismo comíamos en el madrileño barrio de Salamanca con LM y su hija. LM fue una de nuestras excelentes anfitrionas en República Dominicana. Pasamos unos quince días juntos viajando por toda la isla de aventura en aventura, también rozando esa experiencia del desierto de dejarnos llevar por la vida para ver hacia donde nos conduce. Nieta de presidente de la república, hija de diplomáticos y hermana de ministros, llegó a Madrid para acompañar a su hija en su nueva vida como estudiante universitaria en nuestra piel de toro. Recordamos viejas anécdotas de nuestro viaje, de cómo los huracanes amenazan constantemente la paz de ese tranquilo lugar y de cómo la vida sigue a pesar de todo.

Me quedé pensando en estas extrañas sincronías donde en un plazo de pocos días pude comer con dos personas que viven en una misma isla, pero en realidades totalmente antagónicas. Los expertos en las ciencias de lo invisible llaman a estas cosas la “unidad aislada”. Una misma isla, dos realidades totalmente aisladas la una de la otra. Como a veces ocurre en nuestras vidas, donde vivimos estrechamente con personas con las que a veces no tenemos nada en común, o también viceversa.

El anciano Amado


Días de paseos interminables por toda Asturias, de Occidente a Oriente y de Norte a Sur. Nos gustó especialmente el pueblo de Llanes. También los Picos de Europa y Covadonga. Y las increíbles playas que aparecen y desaparecen según la marea del Cantábrico.

Ayer visitamos la zona de Quirós, donde acompañamos a Pablo, un luthier suizo y su pareja Nuria a la romería de la virgen del Alba. Una peregrinación andando hasta lo más alto de la montaña ante un increíble y único paisaje de montañas y valles cerrados. Luego pasamos la tarde tranquilos en la casa que habían restaurado en la pequeña aldea de Coañana, un lugar aún habitado por lobos y osos.

De eso nos hablaba el anciano Amado, vecino de nuestros amigos. Nos explicaba como en los años de pobreza tenían que matar a los lobos y los osos, los cuales competían por la comida con el hombre. Explicaba con cierta pena y repetición el hambre de aquellos tiempos, y como sobrevivían a base de leche y tortas de maíz, su dieta básica. Era hermoso escuchar sus palabras cargadas de de casi un siglo de historia.

También hablamos de lo extraño que resulta que un luthier suizo terminara en una aldea tan alejada del mundo, intentando buscar la tranquilidad que las ciudades no ofrecen… Un oficio artesano en una aldea artesana que sobrevive al tiempo. Una tarde bonita en un lugar hermoso con gente bonita…

Entre amigos y galletas


Ayer fue un día bonito. Sencillo, lleno de amistad y calor. Por la mañana estuvimos con D., recién llegada de Málaga y con la que pasamos un día agradable, lleno de amistad y amor incondicional. Es hermoso ver como a personas que has visto tan solo dos o tres veces en tu vida se crea una especie de vínculo cercano. Tiene que ver con la generosidad de las almas, esa especie de reconocimiento que existe entre los seres humanos cuando son capaces de mirarse a los ojos y comprender que todos somos Uno y que nada de lo que hay ahí fuera nos pertenece. Y en esa unidad se crea la necesidad del contacto y la alegría al rededor, como hacían los antiguos, del fuego, símbolo del espíritu de todas las cosas. Es curioso que ayer D., con su extrema generosidad y atención, nos regalara ese fuego de los dioses que alumbrará, estoy seguro, las noches en La Sacedilla.

Y por la tarde una fiesta surrealista, divertida y contagiosa. El mounstro de las galletas, el que tuviera durante muchos años la dieta galletariana, fue invitado a la «fiesta de la galleta». V. y N., dos amigas de la maga, hicieron un peculiar menú a base de galletas ayurvédicas. La experiencia no tuvo desperdicio por ver como el Arte puede tomar forma divina en los alimentos que tomamos… Increíble las formas y sabores que una simple galleta puede adoptar.

Y ahora, en un rato, viaje relámpago de veinticuatro horas al sur para recoger libros, más libros, que deberán llenar de nuevo las moradas de este lugar…

Pd.- Si queréis degustar estas galletas ayurvédicas para cumpleaños y fiestas podéis contactar con Virginia en el 637505497 o Nuria en el 639608674. También hacen cursos donde os enseñan este tipo de reposteria mágica.

PRIUS ha muerto


Los que lleváis tiempo siguiendo este blog de aventuras y desventuras sabéis que este coche, el Priusito o la nave Interprise como la llama un amigo ha sido más que un coche. Fui de los primeros que confió en España en la tecnología híbrida. Lo de ser pionero siempre tiene sus cosas, pero también sus premios. Recuerdo que el concesionario no quería vendérmelo porque para ellos era algo así como un coche experimental. Pero mi empeño tenía que ver con eso de amor a primera vista y de confianza y convicción en las tecnologías futuras. Así que se vino conmigo hace siete años a la Ciudad de OM, en las faldas de Montserrat y desde ahí hemos tenido una amistad plagada de aventuras por medio mundo. Me ha llevado por toda España, por el norte de África, por todos los confines europeos, desde las lejanas Highlands escocesas, al más norte del norte Noruego, viviendo en esas tierras de la Alemania profunda hasta que definitivamente participó en todo tipo de aventuras en el sur de España. Infatigable amigo, jamás me dejó en la cuneta. En sus más de quinientos mil kilómetros jamás se quejó. Fue cama y cobijo en muchas ocasiones hasta el punto de que sirvió de pensión y hotel. Muchos lo llamaban el hotel Prius. También ha sido comedor, y oficina, y tienda de campaña, y salón de visitas, y guía por caminos desconocidos. Incluso por un arroyo lo metí una vez, siendo rescatado de forma loca por dos gruas. Y el coche oficial de la empresa, trasladando miles de libros en estos últimos años. Y coche oficial para dar paseos a amigos, personas ilustres, políticos, filósofos, místicos, banqueros, empresarios, campesinos,profesores,  aldeanos, niños, estudiantes… Incluso una vez, junto con mi pareja, acompañamos a una prostituta que estaba en peligro en mitad de la nada hasta su casa…

Y esta aventura ha durado justo siete años. Hablaba con la maga que el venir a vivir a La Sacedilla ha sido como cerrar un largo ciclo de siete años. Justo hace siete años que me fui a vivir a La Montaña y muchas cosas se han cerrado en estos últimos meses. El dejar el Sur ha supuesto muchas cosas y muchos cambios, y hoy, el Prius, fatigado y aguantando hasta el último momento ha dicho que no podía más. Que era hora de retiro.

Así que valga este escrito como homenaje a un coche que ha sido más que un coche. Valga este homenaje a un amigo de aventuras que ha estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo. Gracias querido. Ha sido un placer el compartir contigo tantos buenos ratos.

El encuentro con Carlos Ramos


 

Una de las sensaciones más satisfactorias de la profesión de editor es la de conocer a personas y personajes singulares. Tratar con ellos de forma amable y cariñosa termina creando un vínculo especial entre autor-creador y editor.

Carlos Ramos es un claro ejemplo. Es un artista en todos los sentidos. De profesión actor y también poeta. Pudimos disfrutar de sus versos y actuaciones en el encuentro que organizamos en La Montaña. Fue algo mágico y maravilloso el poder compartir talento con talentos mientras recitaba los versos de su libro «Escondido«.

Recibía este video que de alguna de sus obras que ahora comparto. Y ojalá muy pronto su talento fuera reconocido a todos los niveles. Así que gracias Carlitos por ser como eres.

La importancia de recolocar nuestras vidas


A veces conoces a personas especiales que son capaces de transformar tu vida, de recolocar tus cosas internas para que exista cierto orden en la vida externa. Como en todos los oficios, hay terapeutas que son buenos y otros que son muy buenos, mejores. Eso me pasó al conocer a Yolanda y ver como trabajaba. Su sentido común, su intuición y su magia a la hora de tratar los problemas hacen que tu vida se transforme de forma radical. Te hace ver cosas que antes no veías, te hace comprender que a veces las cosas que se manifiestan en los planos físicos tales como enfermedades o “mala suerte” solo responden a un reajuste en los planos interiores, ya sean emocionales o mentales, y que lo único que hay que hacer para que salud o suerte cambien es poner en su sitio cada cosa. Se ayuda de la homeopatía u otras técnicas naturópatas como herramientas de trabajo. Pero su acierto es tal a la hora de utilizarlas y sus diagnósticos son tan certeros que siempre acaban asombrado. Mi experiencia ha sido increíble, y también la de mis amigos que han pasado por su consulta, por eso me atrevo a recomendarla por si alguien necesita una transformación vital en su vida o un empujoncito para tomar decisiones difíciles o buscar las causas de algo que no nos deja dormir. Su sensibilidad es tal que incluso es capaz de ayudar a mascotas con problemas. Realiza consultas en Madrid pero también telefónicas a toda España. Su mail de contacto: yolandacastrocobos@gmail.com

Encuentro con hombres notables



El tren de Joaquin llegó puntual a la estación de Córdoba. Cogimos el híbrido y nos deslizamos por la campiña hasta La Montaña. Allí dimos un bonito paseo, cogimos agua en la fuente de Caño de Hierro para dar de beber al sediento, admiramos las vistas desde la colina, fuimos a visitar la biblioteca, nos adentramos en el bosque y paseamos por la casa de la luz. No sentí nada extraño ni particular cuando le contaba como había construido la casa, con tierra traída desde el desierto del Gobi, con la proporción aurea, totalmente orientada siguiendo la luz del sol, cubierta por las entrañas de la tierra y a cubierto de los vientos del mediodía. Mucha emoción, pero nada de extraña añoranza ni pena. Solo alegría, mucha alegría.

Pasamos por la casa pequeña, por la cueva del retiro, admirando los libros de El Tibetano mientras jugábamos un rato con los perros y bebíamos sedientos el agua de Los Ángeles.

Continuamos la ruta por la campiña andaluza, por el mágico margen derecho del Guadalquivir, el Gran Río de Tharsis según las crónicas fenicias. Hablamos de lo humano y de lo divino, del Kailash y su influencia con el Primer Rayo, de viajes, de amigos, de proyectos, de vivencias sentidas.

Al poco, casi sin darnos cuenta, ya estábamos en Sevilla, de nuevo en el restaurante Gaia, compartiendo un buen rato con Jaime. De repente me quedé callado y empecé a escuchar y sentir la escena. Me hallaba sentado junto a dos grandes hombres, hombres notables, de gran corazón y abiertos al mundo con pasión, con amor, con humildad, con sencillez, con ganas de hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Me sentí afortunado por compartir ese buen rato, ese momento único, ese instante de alma a alma, de ser a ser. Sentimos la presencia de la amistad compartida, aunque fuera por unas horas, aunque fuera por un instante. Salir de la cueva, de nuevo, y compartir esos momentos es el mejor regalo para el alma. Una riqueza indispensable para seguir adelante. Así que, gracias de corazón a Joaquin y Jaime por este día tan especial, por este compartir tan generoso. Seguimos, de nuevo, caminando por la senda…

Instantes felices


Hoy he recibido esta foto de la última presentación que hicimos en la Montaña de los Ángeles y he disfrutado mucho con esos rostros felices y satisfechos, pura expresión de lo que significa pasar un buen rato entre amigos, un rato cargado de cariño y admiración mutua donde lo importante de la vida, sin lugar a dudas, es ese instante tierno y único. He sentido cierta emoción al recordarlo y quería compartirlo con vosotros.

Experience is not to get from only one place


Es la frase que me ha entregado J. en la comida hispalense de hoy. Aparece en los papelitos que sostienen el te ayurvédico de Yogi Tea. Ambos hemos tomado el “classic”, una mezcla perfecta de jengibre, cardamomo, canela y clavo que pretenden calentar el cuerpo y el espíritu con su sabor picante y dulce. El ayurveda es la ciencia de la vida, una filosofía venida de la India que pretende encontrar el equilibrio entre la salud y nuestra ajetreada vida diaria.

Ese equilibrio parecía haber retornado hoy a los campos andaluces. Trece grados por la mañana, lejos de los más de veinte grados de estos días en pleno invierno. Lluvia, sí, por fin lluvia. Y un viaje hasta Sevilla con el olor a la tierra mojada y el esplendor de los campos sedientos, cargados de aroma y sabor profundo para acompañar durante unas horas a un gran amigo y un gran hombre.

Llegué puntual al restaurante vegetariano Gaia, en pleno centro de la capital hispalense. J. pidió un arroz buenísimo y yo una crema de verduras y unas riquísimas alubias con arroz.

J. ha pasado unos meses horribilis. Primero una operación de caderas que le deja postrado en la cama durante muchas horas al día y luego la muerte de su padre. Doble dolor, físico y espiritual. Del primero resulta difícil reponerse porque no hay remedios que calmen ese terrible malestar. Cuando físicamente te sientes impedido y además acompañado de dolor, parece como si la vida dejara de tener sentido. No puedes hacer nada, no puedes pensar en ningún futuro. No puedes creer más que en el día a día. Así me lo decía desgarrado y flaco, porque ha perdido más de quince kilos.

¿Y que sientes cuando muere un padre? Le preguntaba indiscreto con el propósito de que compartiera también su otro más profundo dolor. La muerte de un padre, decía, es algo que no se puede describir. Te deja un vacío enorme, al igual que cuando tienes un hijo, y debes tenerlo para ver como esos niños te llenan un vacío que poseías y que desconocías hasta que lo experimentas. La muerte de un padre te arrebata, te desgarra algo que creías tener para siempre. Unos vienen y otros se van, unos llenan vacíos, otros, con su marcha, nos lo dejan.

El padre de J. era un rara avis, un romántico y un idealista, como me decía y como podía leer en una carta de despedida. Tan raro que era conocido como hermano dela Santa Caridad, lugar donde ahora yace y donde fue enterrado en una humilde caja de madera de pino, cosa que le honra en el más allá y en el más acá. Generoso como pocos debió ser este hombre, que sin conocerlo, y viendo a su hijo, y sintiendo con él todas las cosas buenas que dio a la vida con su ilimitada generosidad, ya siento respeto y aprecio.

También siento gran admiración porque de las pocas cosas que conozco de él, fue un excelente educador y transmisor de valores nobles y humanos. Lo sé, porque su heredero, al menos el que conozco, no solo es un hombre bueno, de los más buenos que he conocido nunca, sino que además es un hombre mejor. Y J., como su padre, en palabras de Bertolt Brecht, es un hombre que lucha toda su vida, por eso es un hombre imprescindible. Gracias J. por este grato momento juntos. Seguimos, atentos, muy atentos.

Gracias Luna


A veces recibes sorpresas que no sabes como valorar porque su valor escapa a lo medible. Al poco de regresar de nuestro viaje al Caribe, recibí en correos un hermoso paquete que contenía dos calendarios con las aventuras y desventuras de Kili-Kili and Kolo-Kolo. Me emocionó mucho cuando lo abrí nervioso en la estafeta de correos. Siempre me ha encantado recibir cartas y paquetes y aún guardo ese gusanillo de explorar dentro de los mismos para ver qué se encuentra. Así que como me apetecía compartir esta emoción, pues lo hago, y le agradezco a nuestra Luna el detallazo que le robó a este loco payaso una gran sonrisa. Gracias de corazón.

Gracias Luci y Luigi


Entre tanta mudanza y ajetreo aún no he tenido tiempo de lo más importante. Dar gracias a dos persona excepcionales que conocimos en República Dominicana. Se trata de nuestros anfitriones, Luci y Luigi, dos personas que nos han cuidado y nos han tratado como nunca nadie lo había hecho. Dos seres generosos hasta el extremo, cargados de paciencia, de amor incondicional, de verdadero cariño y amistad ante dos desconocidos que venían de lejos para dar espectáculo.

Nuestra nariz roja solo ha sido una excusa para entrar en sus casas, en sus vidas, y comprobar que la generosidad es un valor en alza que cada día tiene más seguidores. Luigi nos ofreció su casa, pero sobre todo su confianza y amistad. Hay personas que aún se sorprende cuando vienen a mi casa y pueden hacer uso de todo lo que aquí hay libremente, inclusive mis ordenadores personales aunque no les conozca de nada. Así actúo Luigi en todo momento ofreciéndonos todo cuanto tenía con la mayor libertad y generosidad. Su buen humor, su carácter afable y su sonrisa italiana impregnaba el lugar de cierta magia. Los destellos de su luz podían ofrecer calma a estos peregrinos y su nariz roja. La generosidad de los que en su casa nos cuidaban era extrema. Lo noté cuando ante una broma sobre mi dieta galletariana, al día siguiente había encima de la mesa diferentes clases de galletas.

Y Luci, nuestra querida Luci tuvo la paciencia y la elegancia de comportarse como una princesa de cuentos, ofreciéndonos trozos de su vida y siendo nuestra excepcional guía en la isla. Juntos recorrimos aventuras que jamás olvidaremos, momentos únicos con personas únicas y lugares de ensueño. No sólo nos mostró la isla, su país, y su vida, sino también retazos de su alma y su espíritu. Su Arte, su buen Arte, es un ejemplo a seguir por todos. El abrazo sentido que nos dimos en la despedida, de alma a alma, de ser a ser, creó un vínculo hermoso para el infinito.

Y conocimos a mucha más gente a las que debería agradecer una por una toda la generosidad expresada. Pero no encuentro palabras ni espacio suficiente para todos ellos. Así que los abrazo a todos en conjunto y les doy las gracias de corazón. Gracias amigos, GRACIAS Luci y Luigi.

Emigrantes peregrinos


Hoy ha sido un día de anécdotas. Como la vecina que lloraba porque era una pena, según decía, que un vecino tan bueno le pasara todo esto y se tuviera que marchar. O esa otra persona que puso un precio a un taburete –diez euros- y luego descubrió que valía tres euros menos y reclamaba la diferencia después de haberse ahorrado casi más de 500 euros en todo lo que había solicitado. En fin, ha sido un día donde ha habido de todo, cosas buenas y cosas menos buenas, pero que siempre nos ayudan a calibrar la calidad humana, la altura de miras y la sensibilidad de unos y otros.
Pero hay dos cosas que verdaderamente me han impactado y que acompañan este texto con sendas fotos. La primera era algo que intuía. Sabía que antes de marcharme vendrían, volvería las oscuras golondrinas. A dos luces, al atardecer, llegaban las primeras felices por ver que sus nidos seguían misteriosamente ahí, en el mismo sitio. Todos los años, desde que he vivido aquí, he intentado defender la permanencia de los mismos porque era algo increíble ver y sentir el vuelo de estos pájaros. Y han querido venir un poco antes de la primavera para despedirse con una hermosa bienvenida que he podido captar al vuelo.
La segunda imagen me ha impactado de forma significativa y profunda. Bajaba las escaleras hacia la oficina cuando “Le Petit Editor” abandonaba la que ha sido su casa durante tres años. Desde abajo veía su silueta con su maletín y su viejo ordenador. Su cara triste tras una noche sin dormir Dios sabe porqué. Ahí, en su particular templo ha aprendido cosas, lo escuchaba reír desde arriba a altas horas de la noche mientras disfrutaba de su particular vida. Un pequeño hombre sabio que se queda huérfano en un pueblo donde eso de la sabiduría es producto de la locura o la enajenación, por eso no se valora ni se aprecia. Raro será si no lo queman en algún palo mayor, por raro, por inteligente, por amable y buena gente. Quizás algún día alguien le grite, como una vez a mí me gritaron, “¡vete de aquí hijo de emigrante!” Él vivió en primera persona esa anécdota de un julio de muchas calores como dicen por aquí abajo. Un julio inolvidable que quiso ser un aviso para navegantes, porque al final, entre unas cosas y otras, el peregrino ha tenido que abandonar esta tierra con la dignidad de una errante golondrina.
Así que hoy trataba de eso, de unos que vuelven, las golondrinas, y otras que se van, los peregrinos del espíritu. Qué todos tengan un feliz viaje de regreso a su morada interior si ese es su deseo.

Gracias


Gracias a todos por vuestras palabras de ánimo, por vuestros mensajes y llamadas. Estoy bien, de verdad. Nunca me había sentido mejor. Los días de retiro en la «cueva» fue una especie de muerte y resurrección. Una forma de romper con el pasado y empezar de nuevo. Y al hacerlo, encontré cosas hermosas en lo interior y en lo exterior. Pero sobre todo claridad y luz para seguir la senda oscura del futuro. Cuando estamos ciegos y de golpe cae algún velo, alguna de esas telas de araña que no nos dejan ver con claridad, lo que más deseas es seguir descubriendo. Basta que tires de una fina hebra para que todo empiece a verse con profundidad. El alma suspira aliviada por ese destello de lucidez. Y hay que aprovechar ese momento para hacer movimientos y recolocar cosas. Y cuando lo haces, cuando caminas decidido por la senda de nuestro propio propósito, entonces todo confabula para que así sea. Es como si el universo entero conspirara para que sigas sin miedo por el tramo trazado. Y cuando empiezas a caminar decidido, valiente, sin miedo, hay que desprenderse de muchas cosas. Y bueno, eso estoy haciendo en estos días antes de la primavera. Mudar de piel, mutarme, transformándome. Habrá muchos frutos que recoger tras la siembra, así que os espero en el banquete.

También he recibido muchas muestras de solidaridad y apoyo mutuo. Pero ahora mismo, la única forma que tenéis de ayudarme es buscando vuestra parcela de libertad interior y de amor al prójimo. Así se lo decía al buen amigo Bob:

Gracias querido Bob…
No te preocupes, esto es como cuando lo dejé todo y me fuí a Linares, como cuando estando en Linares lo dejé todo y me fui de nuevo a Barcelona, y como cuando estando en Barcelona lo dejé todo y me fui a Córdoba, y como cuando estando en Córdoba lo dejé todo y me marché primero a Escocia y luego a Alemania… y como cuando estaba en Alemania lo dejé todo y me fui de nuevo a Córdoba, y luego a Madrid, y luego otra vez en Cordoba… y ahora me apetece norte, más norte… 
No dejes de leer y de informarte querido amigo… nos están engañando por todas partes… esa es la mejor forma de ayudarme… 

un abrazo sentido…

 

Pd.- Recogiendo naranjas en la huerta de un amigo… Pedid y se os dará, llamad a las puertas y se abrirán, dad y recibiréis.

Quiero ser árbol


Ayer pasé la noche en palacio. Llegué y cenamos en familia. Me gustó recorrer entre olivares y bosques los kilómetros que separan las puertas del pequeño reino del centro neurálgico donde se refugian príncipes y princesas. La casa seguía espectacular, inmensa, exagerada. Jamás un hombre solo podría abarcarla en una sola vida. Y esa es solo una de las casas, quizás no la más grande. A veces tanta riqueza me abruma. Especialmente estos días que ando escribiendo el prólogo sobre una de las obras del príncipe ruso Kropotkin. A veces tanta exageración me resulta extraña.
Pero ayer había cierto aire acogedor, festivo, familiar. Nos reunimos alrededor de la inmensa mesa redonda, como los caballeros de la tabla. Hablamos hasta altas horas de lo humano y lo divino. Mientras hablaba con su hijo sobre la vida eremita que ambos llevamos últimamente, me gustó el recuerdo de la sobrina, cuando con risas cómplices recordábamos aquel tiempo en que dormía en la casa de Madrid y nos levantábamos lagañosos para desayunar juntos. “Desde que te fuiste a vivir a la embajada ya no te vemos por allí”, decía. “Ya no vivo en Madrid, he vuelto a La Montaña”, le contesté casi susurrando. La vida en palacio… en los palacios… Eran otros tiempos…
Las explicaciones siempre inteligentes y geniales de “el jefe”, como cariñosamente le llaman, nos hacían reír sin parar sobre asuntos que no hacían nada de gracia por su relevante importancia. Los nietos pronto fueron a la cama porque esa era la gran noche. Al acostarme recordé la última vez que estuve allí. Miraba los grandes cuadros de la habitación. Miré mis venas y se veían azules al trasluz. Sangre azul, pensarían en otra época… Una costumbre muy española para diferenciar a los nobles blancos y pálidos que tenían origen visigodo de los que, de piel más oscura, provenían de origen moro. El palacio, los palacios…
Por la mañana, temprano, el gran árbol de la vida estaba esperando. En sus ramas colgaban esos destellos de luz que representan las almas individualizadas, pero unidas todas por la sabiduría natural, por los hilos de la vida. En su copa, una gran estrella que iluminaba todo el espectro, representando la fuente de luz, el principio y el fin de todas las cosas, el alfa y el omega. Debajo, cerca de las raíces, allá donde termina el tronco visible, los regalos. En la simbología mística, representan los bienes espirituales, los valores, los propósitos, los anhelos del alma.
Los niños vieron asombrados como los magos se habían cenado los bizcochos y sus camellos habían bebido el agua dejada la noche anterior. Empezaron a desenvolver los regalos uno a uno, con la emoción contenida. Mientras lo hacían, cientos de recuerdos se amontonaron de repente dentro.
Hoy regresaba por montañas y valles a casa, al refugio, a la cueva, mientras me despedía de palacio. Precipité la salida porque al mediodía tenía invitados para comer. Y llegaron puntuales cuatro bellas almas con las que, paradojas de la vida, compartimos las enseñanzas del árbol. Primero comiendo en el jardín, algunos en manga corta del calor que hacía en pleno enero. Luego paseando por el bosque, adentrándonos en sus secretos y visitando lugares perdidos. De regreso, empezamos a leer algunas enseñanzas del maestro Tibetano DK, las cuales iluminaron una interesante charla sobre el árbol de la vida que terminó en una meditación profunda y una comunión muy especial entre todos. Nos miramos a los ojos. Reconocimos en ellos la chispa radiante que ilumina cada rostro. Nos abrazamos y se fueron felices, muy felices. La magia actuó, y los intervalos produjeron su efecto.
Y ahora aquí estoy, de nuevo solo, en este silencio casi sepulcral. En mi escritorio, que es ahora mi palacio. Desde aquí dibujo nuevos reinos, imagino princesas y caballeros de la triste figura. Aquí tengo mi lápiz, mi papel, mis libros. La luz de la lamparilla ilumina solo el espectro más inmediato. Es suficiente. No necesito más. Aquí está todo.

Estar vivos


En este viaje me he dejado fluir todo lo que he podido y he quedado con aquellos que me han llamado para tomar un café, compartir una cena o dar un paseo. Entre el jueves y el viernes concentré la mayoría de encuentros, uno tras de otro para intentar compartir un trozo de vida con viejos amigos. El viernes tocó el turno con un amigo responsable del departamento de ingeniería de Applus. Está buscando nuevos contactos en empresas con las cuales puedan colaborar ofreciendo servicios de ingeniería mecánica, y lo pongo en voz alta aquí por si conocéis a alguien que pueda estar interesado en sus servicios, ya que, de no ser así, todo un departamento se iría literalmente a la calle. Estuvimos parte del tiempo tirando de contactos para ver si podíamos conseguir algo, sembrando para ver si de alguna forma podía ayudarle. La crisis sigue galopando, pero la esperanza sigue sembrando en los surcos de la vida. Es tiempo de coraje y trabajo, mucho trabajo, pero sobre todo, de actitud, especialmente de actitud positiva para optimizar todo cuanto somos y tenemos.

Tras compartir una buena tarde con él fuimos a visitar juntos a otro viejo amigo de la juventud que hacía muchos años que no veía. Justamente le habían echado de su antiguo trabajo tras más de seis años de servicio. Por suerte, había podido ahorrar lo suficiente para pasar ahora la incertidumbre del futuro. La disciplina del ahorro es importante en estos tiempos, pero sobre todo, saber gastar lo que tenemos de forma solidaria con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Al día siguiente quedé para cenar con dos amigas de profesión doctoras. Me hablaron de la terrible crisis que el sector de la salud está sufriendo en Cataluña, con recortes insostenibles. Una de ellas, amiga de la familia real, contaba con detalles todo lo relacionado a los últimos acontecimientos sobre la monarquía y la verdad es que es para mirar a otro lado y no querer saber nada de todo este asunto.

Al día siguiente fui a comprar con la familia y pude fotografiar a ese animal que parecía satisfecho por haber sido sacrificado en nombre dela Navidad.Bueno, esos rituales humanos a los que estamos tan acostumbrados.

Hoy, una hermosa comida vegetariana con la otra familia, la espiritual, en el centro de Madrid, donde hemos compartido una deliciosa comida con amigos del alma, con meditación incluida.

Y la vida sigue, y la vida continua, y lo digo con dolor en el cuello porque ayer estuve a punto de tener un gran accidente en coche del que me libré por los pelos y por segundos. Me di cuenta de que pendemos de un fino hilo que puede ser quebrado en cualquier instante. Y ayer vi ese instante muy, muy, muy cerca. Una rápida maniobra me libró de un accidente múltiple. Una rápida maniobra donde la suerte o la providencia jugó un papel importante. Hoy seguimos vivos… Es todo un regalo…

Fin de año en Artegoxo



Compartimos lo muy poco que vamos comprendiendo, la exigua luz que nos alcanza no la retenemos… No sentamos cátedra, contagiamos corazón e intuición, lejanos atisbos de superior sabiduría. Nunca la última palabra, sí la que nos llega y nos llena hasta el punto de querer derramarla… El tiempo de las canciones, de la danza y la palabra sagradas llega cuando el humano se levanta y se pone en marcha para remontar el camino que lo conduce a su Origen…


CONVIVENCIA DE NAVIDADES EN ARTE-GOXO
Del 29 de Diciembre al 1 de Enero en Artaza (Navarra)

Al calor de la chimenea hilaremos historias, lecturas, sabiduría sagrada… Largas tardes para compartir a la luz de las llamas en medio del bosque inmenso, en medio de una geografía privilegiada. El hilo conductor de los círculos de palabra serán las enseñanzas que constituyen el eje de todas nuestras convivencias, a saber el conocimiento que han compartido para nuestra era el Maestro Tibetano, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov, así como Vicente Beltrán Anglada…

En esta ocasión será una convivencia más espontánea y libre de horarios rígidos, en la que abordaremos las cuestiones en función de la voluntad de los/as asistentes. Trataremos de profundizar en la experiencia de vida fraterna.Compaginaremos estos círculos con silencios meditativos, con meditaciones andantes, con excursiones por los bosques… Habrá también visionado de películas y canto. Todo ello en un ambiente de  colaboración en las labores. Nos acompañarán también Selene Paredes con Danzas del mundo y algún día Victoria Etxenike con Danzas de Paz Universal.

Alternaremos por lo tanto recogimiento y fiesta.  Dedicaremos especial espacio al silencio recapitulatorio en tan importantes momentos, así como al placer de cocinar juntos.

Año nuevo:
En la mañana del día 1 de Enero atravesaremos el bosque para llegarnos hasta la cascada del Nacimiento del Urederra. Allí realizaremos una sencilla ceremonia para arrancar el año con los más elevados propósitos. La cita será a las 11 de la mañana en el frontón de Bakedano. Se pueden sumar a esta marcha todas las personas que lo deseen.

La convivencia comienza con la cena del 29 y finaliza con la comida del 1 de Enero, ambos inclusive.

Son bienvenidos los postres, bebidas y demás para realzar las celebraciones.


Más info:
http://www.portaldorado.com/in.php?doc=8174


Inscripciones
Las enseñanzas son gratuitas. Sólo se abonan las comidas y el alojamiento quien desee quedarse en Arte-Goxo.  El precio de la comida es de 25 euros cada día. Se puede venir los días que cada quien desee, si bien se recomienda la estancia de la convivencia entera. Las comidas comprenden desayuno, almuerzo y cena. Notificáis por favor vuestra inscripción mediante un e-mail a koldo@portaldorado.com o llamando a los tfnos. 948 / 54 00 20 ó 606 69 54 52.

Día de domingo


Un día diferente y agradable. Por la mañana me levanté perezoso pero con ganas de seguir con el karma yoga. Esta vez tocaba pintar la entrada y algunos lugares que se habían quedado sin ese blanquecino propio de esta tierra. Así que me puse a pintar toda la mañana hasta que a la hora de comer llegaron Sara, Isabel y su hija Maribel para pasar un bonito día en La Montaña. Enseguida se pusieron a cocinar un montón de comida para que pase la semana bien alimentado. Comimos de lujo auténticos manjares vegetarianos. A Maribel, futura antropóloga, le llené las arcas de libros para que pudiera degustar el espíritu del lugar. Hacía tan buen día que comimos en la terraza, viendo el verde intenso del jardín y sus florecillas blancas y amarillas. Da gusto compartir estos momentos improvisados y sentirte, a pesar de la soledad, tan acompañado.

Luego Sara cogió al perro Rastra, le terminamos de quitar las rastras que aún le quedaban y lo bañó, dejándolo como nuevo. Creo que voy a tener que cambiarle de nombre porque ahora parece otro. Pusimos la chimenea y aquí se ha quedado limpito, peladito y hermoso. Parece otro. Ahora duerme a mi lado, quizás sorprendido por ver como un simple baño ha podido tanto cambiar su estatus. Mañana lo llevaré al veterinario y bueno… creo que vamos a ser buenos amigos…

Así pasa el tiempo y la vida, con buenos amigos que te recuerdan y te visitan de forma inesperada para compartir momentos hermosos… Me preguntaban si no me sentía solo y si no tenía miedo de vivir aquí perdido en una casa tan grande y sin compañía. Ciertamente no tengo miedo, pero sí me encantaría poder compartir la vida, poder levantarme todas las mañanas y tener a alguien a quién abrazar. Cosas de la soledad… Los que tengáis ese supremo bien, aprovecharlo y estrujarlo hasta la saciedad, porque en el fondo la vida se puede resumir en eso, en compartir, un abrazo, una mirada, un instante. Más allá de eso, todo es ficción…

Encuentro en la Montaña: ¡animaros!


Estimados todos y todas…

Como vemos que al final nos hemos animado a tener un encuentro y charlar sobre lo humano y lo divino, estamos organizando el mismo para los días del 2 al 4 de diciembre aquí en La Montañade los Ángeles.

El viernes 2 será la recepción y acomodación en nuestra/vuestra casita. Una cena ligera a base de dieta galletariana, algo de chimenea, risas, charlas y todo lo que surja en la magia de la noche. Todos los que vengáis de lejos os iremos a recoger a aeropuertos, estación de trenes y donde haga falta para hacer cómoda la recepción. No tengáis problema en la llegada y la vuelta.

El sábado 3, si hace buen tiempo, lo dedicaremos a pasear por la Montaña… Conoceréis de primera mano todos los secretos que este lugar de fuerza encierra y podremos compartir historias y travesuras. Comeremos algo y seguiremos todo el sábado compartiendo.

El domingo 4 habrá sorpresas y regalos para todos y por la tarde vuelta a nuestros destinos.

Espero que os podáis apuntar y podamos disfrutar de unos días inolvidables. El encuentro no tendrá coste ninguno, pero se os dejará la opción de que podáis participar con los gastos de comida, etc…

En fin… que esperamos que pasemos un grato agradable y podamos participar de un encuentro único…

Para poder apuntaros y saber cuanta gente seremos para organizar camas y habitaciones, por favor, enviadme un mail a legosum@gmail.com con vuestro nombre y el número de personas que seréis…

 

Nos vemos todos pronto…

Algunas palabras sobre la lealtad


Esta mañana he salido muy temprano a pasear por el bosque cuestionándome cosas que me planteo estos días con cierta seriedad. ¿Qué es la lealtad? ¿Es lealtad decir a la persona que quieres lo que quiere escuchar? ¿Es lealtad la adulación y el agasajo barato con tal de que esa persona se sienta confortable, aunque esté a punto de estrellarse contra un abismo? ¿Es lealtad estar ahí para lo bueno, pero desaparecer cuando las cosas van mal? ¿Es leal aquel que imprime en nuestras vidas mentiras con tal de seguir un rato más a nuestro lado? ¿Es leal aquel que se deja arrastrar por lo epidérmico, por encima de todo y de todos, sin tener en consideración lo profundo de una relación? ¿Es leal aquel que te coge de la mano para luego dejarte caer desde lo más alto? ¿Qué es lo verdaderamente leal en los tiempos que corren? Llevo semanas planteándome la importancia o no de la lealtad en las relaciones humanas, quizás porque en los últimos meses he sentido de nuevo cierta decepción con algunos hechos que imprimen desconfianza y cierta desidia.

Es cierto que siempre debemos salir al encuentro de los demás con las manos llenas de amor y cariño sin esperar nada a cambio. Pero a veces es inevitable sentir cierta pena cuando en vez de recoger los frutos que se ofrecen en dichas manos estas son arrancadas o mancilladas con desagradable intención. Aún así, la responsabilidad moral, la verdadera lealtad, está en permanecer impasibles ante el desconcierto aparente. El amor hacia los demás debe manifestarse inclusive en aquellos momentos donde la rabia y el desconcierto parecen apoderarse de nosotros. La ceguera propia de esos momentos no debe impedir que el afecto y el cariño continúen… La lealtad se medirá por estar siempre ahí, en lo bueno y en lo malo, hasta que la muerte nos separe…

Subiendo a las colinas y montañas


Tras la comida de Ananta pasé a la habitación del hotel a reflexionar un rato. Sentía la necesidad, al menos la necesidad interna, de mirar al cielo apretado de luminarias. Por la tarde se presentó una hermosa estrella con luz propia, de profunda mirada e intensa vida que hipnotizó con su belleza y sus experiencias al menda que ahora escribe. Dimos un agradable paseo que terminó en cena y no tuvo desperdicio todo lo que aprendí en esas horas de intensa charla. Era la primera vez que nos veíamos pero hablábamos como si nos conociéramos de toda la vida. Me sentí como en casa a su lado, porque todo me pareció familiar y sincero. Y. me abrió campos que desconocía y me llevó por senderos que para mí eran completamente nuevos. Así que agradezco sus sabías palabras y esos dulces momentos imborrables. Da gusto pasear por el mundo y dejarte llevar por las alas de esas luces celestes…

Hoy sin embargo el día empezó duro. Me desperté temprano y estuve una hora en silencio, contemplando cualquier punto fijo del universo e intentando comprender porqué aún seguía sintiendo ese remolino de emociones. Intenté respirar durante todo el día pero solo el bello paseo otoñal por las calles de Madrid con C. pudo aliviar un poco la tensión acumulada. Me llevó, como siempre hace, a las alturas, y desde allí pude contemplar Madrid desde otra perspectiva. “Verás como ahora lo verás diferente”, me decía amable y paciente mientras subíamos a la séptima planta del Círculo de Bellas Artes. Fue allí donde presentamos el libro “La Palabray el Tao” hace ya algunos años, y quién me iba a decir que iba a subir a ese monte para intentar elevarme hacia otra dimensión dentro de la taoísta frase de “tinieblas dentro de tinieblas, la puerta de todo misterio”. Así me encontraba, entre tinieblas, pero gracias a la estimable compañía de C. pude atravesar el portal hacia una nueva luz y una nueva enseñanza. Así que gracias mi niña por tu amistad y por tu amor incondicional. Nunca sabrás a ciencia cierta todo lo que has hecho en mí…

Y luego, para rematar el lienzo del amor y la amistad, la receta mágica de dormir en casas angélicas. Esta vez con la compañía amorosa de Joaquin y su familia, la cual es capaz de levantar el ánimo a cualquiera que se deje llevar por la sinfonía que desde las otras dimensiones orquestan la vida de estas luminarias. Hoy, antes del alba, habré subido a las colinas y montañas… Gracias a todos por vuestra luz…

Le llamaban Manuel


No importa que el tiempo pase si lo que hacemos se queda aquí”. Eso es lo que reza en la hermosa página web de este empresario llamado Manuel que explota varias fincas en el sur de Andalucía. Hoy he recibido su grata visita. Le he puesto a pelar patatas para invitarle a unas papas con huevo. Me parecía atrevido y al mismo tiempo gratificante compartir ese rato en la cocina, desde la humildad más exquisita, compartiendo una comida sencilla pero placentera.

Hemos hablado durante todo el día de lo humano y lo divino, de la crisis, de lo difícil y de lo fácil, del amor y el desamor, de los «pagafantas», dícese de esos hombres que por buenos o tontos terminamos dando media vida en el amor para luego quedarnos completamente vacíos y desnudos en todos los aspectos, incluidos el material.

Me he sentido aliviado hablando con él. Sus consejos e ideas han iluminado un trozo de vida estancada en sentimientos pasados y rabia contenida. Han sido milagrosas sus recetas y su experiencia como empresario y emprendedor. La gestión de explotaciones agrícolas en plena crisis es parecida a la gestión de empresas culturales: retos difíciles. Pero como él muy bien decía, sus fincas dan de comer a las personas al igual que nuestra cultura da de comer al alma, cosa que jamás podrán hacer los futuros financieros y especulativos de la banca.

Sentados en el porche del jardín mecíamos con calma pensamientos e ideas, nuevas formas de negocio, nuevas luces para emprender proyectos que puedan acercarnos a dos ideas que nos pueden sacar de la crisis: la economía del don y el apoyo mutuo. Hablábamos sobre el final de este momento crítico para la sociedad mundial, y le exponía los ejemplos de mis pequeñas comunidades utópicas desarrolladas en mi tesis doctoral. Con cierta timidez hablaba de esas grandes ideas que allí se desarrollan como núcleo principal de sus existencias. La ayuda mutua, la economía del don. Le decía que estamos ante el nacimiento de la consciencia global. Internet ha posibilitado el parto de esa consciencia universal. Y de ahí que esta crisis sea para encajar esa nueva consciencia en un nuevo paradigma de convivencia universal. Estamos ante el nacimiento de una nueva forma de entender la vida, y ese exponencial cambio ya se ha dado en esas pequeñas comunidades. Por eso, ahora, unos ayudarán a otros, y se desarrollará la generosidad como método alternativo al lucro y el egoísmo individual. Ya no será el Estado el que dirija nuestros destinos, sino la sociedad civil, organizada y desarrollada en un vínculo universal, la que prospere de forma independiente. Ya no será un trato ni un pacto social entre estados e individuos, sino entre ciudadanos de todo el mundo. Por fin, está naciendo el ciudadano global, aquel que mira de igual a igual al otro y gestiona sus necesidades y sus crisis como si fueran propias. Por eso, la utopía de las pequeñas comunidades se está plasmando en la consciencia global pasando de ser individuos egoístas y aislados por estados-naciones a ser partícipes de un gran gesto mundial por la convivencia universal.

Hermoso día con ese hombre al que llaman Manuel… Gracias de corazón por su grata visita y por todo lo que ha inspirado.

 

(Foto: la foto me la acaba de enviar, precisamente, Dolores desde Huelva… Gracias por la bonita puesta de sol)…

¿Quién cuida a los ángeles?


Al llegar algo retrasado me permitió sentarme en los pocos huecos que quedaban en la platea de arriba. Había un silencio expectante a pesar de que la sala estaba repleta de almas con sed y esperanza. Más de mil personas atendiendo a ese ser generoso que derrama amor allá donde va.

Estuve atento y reía como un descosido cuando las bromas destensaban la charla seria y profunda. Cosas tan importantes como la respiración o la meditación centraban, de forma muy sencilla y amena, todo el melodrama de ese momento de existencia.

Había toda clase de personas. Ricos y pobres, personas buscadoras y personas normales y corrientes que quizás nunca habían respirado en consciencia o habían oído hablar de la meditación. Me resultó chocante ver como todos atendían en escrupuloso respeto y con una atención absoluta.

Y ella desplegaba con paciencia y amor toda su artillería dialéctica, afinando cada párrafo del guión para captar no solo la atención de aquellos seres, sino también para aproximar sus almas a una nueva dimensión.

Cuando todo terminó tras dos horas intensas, antes de salir del plató por la puerta de atrás me guiñó el ojo para que la siguiera. Fui corriendo y atravesamos túneles y pasillos inmensos por todo el hotel hasta que, gracias a la inestimable guía de su secretaria llegamos a la habitación del hotel. Allí, los tres, mientras el bebecito de su compañera de viajes y aventuras dormía profundamente, hablamos durante dos largas horas sobre chimeneas, sobre lo que allí había ocurrido, sobre amor y esperanza, sobre la generosidad del universo por permitir tanto milagro, sobre anécdotas que ilustran una vida llena de experiencias únicas.

A media noche en punto me fui corriendo a La Montaña, a la Montaña de los Ángeles, al hogar de todos ellos, meditando sobre lo que había pasado. Recordaba a ese ángel celestial, generosa, entregada, dándolo todo sin esperar nada a cambio. Y a la entrega de sus compañeros de viaje, de sus voluntarios que le ayudaban a cambio de amor infinito en toda esa labor… Y me preguntaba a mi vuelta: ¿quién cuida a esos ángeles?

Antes de marcharme la agarré con fuerza y le di un sentido abrazo. Sentí el roce de sus alas y me apresuré a susurrarle al oído, en el idioma angélico, un inescrutable… gracias…

Ahora queda en la consciencia estar atento, a cual arcángel cuidador de esos tesoros y maravillas… Cualquier otra palabra quedaría hueca para describir todo lo ocurrido, así que dejemos que el eco y la resonancia de la imaginación retomen el hilo de lo milagroso.

Ángeles en todos vuestros grados y condiciones: aquí tenéis vuestro hogar. Y además, ahora, con una nueva chimenea de amor.

 

Encuentros y reencuentros


Tras unos días muy intensos en Barcelona, de encuentros y reencuentros con viejos amigos y viejas almas del camino, esta noche termina mi viaje por tierras catalanas. Hoy a las siete de la tarde, en el Fnac de L’Illa Diagonal de Barcelona presentaremos el libro de Gloria Martín “Nos recibirá la tierra”. Me marcho feliz por todo lo vivido, con un sabor hermoso. Y regreso con un deseo ardiente de volver al “hogar”, con una necesidad urgente de abrazar a los míos.
El sábado lo pasé muy bien con los viejos amigos de la infancia. Fuimos a cenar a nuestro querido “Potato” y disfrutamos de una noche hermosa recordando viejos tiempos y hablando de todo lo que había cambiado nuestras vidas en estos años. Ellos, que me conocen mucho, me notaron ese día algo triste, porque sentía cierta melancolía cuando me hablaban de sus familias ya hechas y yo no hacía más que recordar a la mía propia, que haberla hayla, al menos dentro de mí, en mi corazón.

El domingo tocó un bonito paseo con M., una buena amiga que conocí en el desierto del Gobi, en Mongolia. Tocó por la mágica montaña de Montserrat. Llegamos hasta una de las cumbres más altas y allí nos sentamos a meditar y abrir nuestros corazones al destino. Le hablaba de todo lo que sentía por dentro, de esa inquietud que tengo en el corazón por lo que siento y por lo que necesito. Expresé en voz alta la necesidad de volver a la vida sencilla de un abrazo, de un beso a los seres queridos, de un paseo por cualquier retiro…

Ayer también fue un día muy especial. Mientras comía en un restaurante vegetariano con la excepcional SP, apareció mágico y veloz el también excepcional Joaquinet… Por un momento nos sentamos los tres en un círculo mágico y hermoso y me gustó que pudiéramos coincidir, aunque fuera por un instante en mi Barcelona natal. Luego el círculo se completó con la también excepcional hija de SP, J., con la cual pasamos un buen rato en su casa haciendo fotos divertidas y jugando como niños chicos. Es agradable reencontrarte con amigos del alma y disfrutar de momentos únicos.

Horas antes había paseado por el barrio donde me crié con la hermosa M. Seguía igual de increíble a pesar de los años que hacía que no nos veíamos. Hablamos de nuestras cosas, de nuestros miedos, de nuestras esperanzas. Le contaba las ganas que tenía y sentía por recuperar el amor, la vida en familia, las cosas sencillas de la existencia que nos toca vivir. Fue hermoso el paseo y el reencuentro. Fue increíble comprobar como los sentimientos quedan intactos a pesar de que hacía más de veinte años que no nos veíamos.
Ayer fue un día especial… Un día mágico, bonito, para recordar. Un día de reencuentros, un día que ya no nos pertenece, porque quedó anclado en algún tiempo.

(Foto: ayer en el epicentro de la plaza Cataluña esperando a SP).

Recuerdos


Siempre que vengo a Barcelona se me hace todo muy extraño. Más especialmente en este viaje que parece ser que está cargado de reencuentros con amigos de la infancia que han hecho ya sus vidas, tienen familia y viven en esa felicidad que marca la normalidad de sus años. Ayer sentí una especie de angustia al ver que muchos de ellos, al menos la mitad, habían podido organizar su existencia alrededor de un hogar, de una familia.

Cuando un lobo estepario hace incursiones a la manada, siente inevitablemente la llamada de la selva. Recuerdo que hace justamente hoy una semana una mujer mayor me hablaba angustiosamente de la soledad. “No es buena, la soledad no es buena”. Repetía una y otra vez con una tristeza profunda. Ayer, en términos parecidos me escribía una buena amiga que vive en el norte y me decía lo mismo: “no, no estoy bien, tengo una soledad tan desolada”…

Es cierto que la convivencia a veces resulta difícil, pero su recompensa merece la pena. Ayer, mientras mis amigos me hablaban de sus hijos y de su familia con plena satisfacción me sentía extraño y ajeno. Me preguntaba porqué esta moda de estar solos y ser individualistas pesa tanto, se vuelve tan corrosiva para el alma. Me preguntaba cuanto puede durar una soledad bien consumida, y qué ocurre cuando la misma atraviesa la barrera de la madurez.

Me preguntaba todo esto mientras cenábamos en el “Potato” y reíamos recordando viejos tiempos. Lo hacía inevitablemente con cierto halo de tristeza a pesar de la felicidad del reencuentro. Recordábamos cuando íbamos con las misioneras y queríamos marcharnos a las misiones… Ninguno de nosotros lo hizo, a pesar de que yo estuve a punto. Recordábamos las travesuras de aquellos tiempos que quince años después se volcaron en la mesa con entusiasmo y alegría. Recordábamos…

(Foto: el Castillo del pueblo viejo donde me crié, ahora convertido en ciudad desorbitada… )

 

Tres conversaciones sentidas…


Mis amigos saben que soy poco dado al teléfono. Dolores lo experimenta estas semanas en las que intenta comunicarse conmigo y siempre ando con el teléfono abandonado. Recuerdo la anécdota que me contaba Luis sobre su tío, el cual, lo primero que hacía por las mañanas desde su oficina de la presidencia del banco era llamar a todos sus amigos y conocidos durante una hora para mantener cierto vínculo. Supongo que ahora con las tecnologías y los mails el vínculo se trata de otra manera, en todo caso, Luis aprendió bien la lección y siempre tiene tiempo para llamar a unos y a otros.

En La Montaña además hay poca cobertura, así que es un suplicio hablar con el móvil. Me pasó ayer cuando un alto grado de la masonería, un venerable anciano que había sido amigo de los reyes de Marruecos me llamó para conocerme. Un amigo suyo le había regalado mi libro “Entrevista a un masón” y quiso invitarme a su casa para charlar. Su vida, plagada de aventuras y desventuras merecen la edición de un libro propio porque era fascinante escuchar sus relatos de más de ochenta años de vida intensa.

Y sobre libros he hablado hoy con otro ser que ha vivido la vida con intensidad. Fernando Sánchez Dragó es conocido por todos y ha sido emocionante escucharle desde La Montaña. También por teléfono me contaba proyectos y vida, ilusionado por sus próximas andanzas. En Séneca le vamos a editar algún librito como ya hicimos con su amigo Fernando Arrabal y hemos hablado largo y tendido sobre varias opciones. A ver si hay suerte y el proyecto cuaja porque me hace ilusión poder editar a este singular y apreciado autor. Uno de sus temas preferidos, la muerte, la hemos dejado para hablarlo en persona en otro momento.

Así que han sido dos días de suerte telefónica, porque incluso Dolores ha podido hablar hoy conmigo, siempre con su cariño y su buen hacer, con esas ganas de ayudar a este Loco que anda en mil historias y le roba horas a la vida para intentar estar en todas partes. Mi querida Dolores, aunque la cobertura del móvil o de mis teléfonos sea escasa, el radar de mi corazón está bien despierto y capta las ondas de vuestra generosidad y amor. Seguimos avanzando… despacito… suavecito… seguimos creyendo en la esperanza…

Pd.- Me acaba de escribir Fernando para invitarme a su programa de televisión y poder presentar allí mis libros… ¡qué honor más grande! Al final ganaré la apuesta y venderemos el millón…