Colgado en la nevera


Hoy he probado mi primera ciruela. El amigo F. me las ha traído recién cogidas y estaban deliciosas. Milagroso verme comer fruta. Pero esta parecía traída del mismísimo paraíso. Y habían muchas más… Hoy ha sido un día de recogida de frutos, de cosecha de palabras hermosas y profundas, sentidas. El cariño se muestra y manifiesta de tantas maneras que resulta difícil ordenarlo por momentos y promesas. Justamente en este peculiar caminar en silencio, con cierta y prudente ilusión, sin alejarnos del camino trazado para no desviar la atención en los excesos, en las imprudencias, en lo improvisado.

Era un día para caminar sobre el aire, como decía la canción, para mirar sin protección, para abrazar con cuidado merecido aquellas cosas que amamos. Y siempre esos pequeños gestos, como la carta de L. diciéndome que me tiene colgado en su nevera… “y te puedo asegurar, que sólo se ponen las cosas absolutamente importantes”, me decía rotunda. Realmente ha conseguido emocionarme. Quizás porque nunca nadie me había colgado en su nevera, clavando mi escrito junto a los dibujos de sus hijos. Me ha hecho ilusión y me ha creado una sonrisa agradable que aún me dura. Siempre es bonito recibir halagos, especialmente si nacen del corazón, de forma sentida, humilde y sincera. Como ese abrazo que recibía hoy desde esa habitación con adornos de color dorado. “Ven”, me decía… Y sentía ese gusanillo interior que clama la aventura, el dejarlo todo y lanzarme al vacío abismal de lo desconocido. “Ven”… Como si fuera un mantra que salía de la dulce y sabrosa ciruela, de esa nevera cargada de cosas importantes, de esa habitación con adornos dorados… Pero luego venía la otra voz, la que sonaba en la banda sonora de hoy, esa que surgió tras una noche, de nuevo, complicada en los planos emocionales… y decía eso de: “no te alejes del camino”… Así que aquí estoy, de nuevo, enfrentándome a la noche oscura, a la espera de que mañana, cuando me levante, un nuevo día milagroso llene cada rincón y cada instante. Gracias a L. por la inspiración y gracias a la vida, que nos da tanto…

 

(Foto: mi templo, mi palacio, mi nuevo lugar de trabajo e inspiración…)

Ama lo que siempre existe


Treinta grados en mi casa y treinta y seis grados ahí fuera. Acabo de llegar de comer en casa de mi tía unos deliciosos macarrones aprovechando que otra tía acaba de llegar de Barcelona a pasar unos días en este mágico lugar. Hice antes un viajecito de tres minutos al mundo exterior para visitar a mi prima A., la cual ha abierto un bazar en el pueblo. He comprado un bonito cubo de fregar de color azul, un recogedor de color azul, algunos víveres como pasta y cereales para apoyar la causa y que se sienta acompañada en los primeros pasos… Quería ayudar con lo que he podido y ambos hemos quedado felices.

Por la mañana recibía la llamada de L. Íbamos juntos a la escuela cuando debíamos tener diez años. Desde entonces no hablaba con ella, pero las tecnologías y las redes sociales hacen que todo parezca mágico. Quería comprar el librito “Ama hasta que te duela” y se sorprendió cuando fui yo el que le atendió directamente al otro lado de la línea. Le explicaba que la crisis hizo que nos quedáramos sin secretaria, sin maquetadores, sin ilustradores… Así que ahora era yo el que atendía llamadas, facturas, barría la oficina, enviaba los libros por Correo, maquetaba, ilustraba y hasta me quedaba tiempo para escribir algún libro y mantener al día la web… Toda una cura de humildad para apreciar en tiempos de crisis las cosas buenas de la vida y el esfuerzo del trabajo. Pero feliz, ahora feliz porque el aprendizaje no tiene desperdicio. Así que cuando la lección esté aprendida, podré valorar mucho mejor todo cuanto tengo. Le explicaba todo esto con la naturalidad de siempre, como si aún estuviéramos riendo en el colegio de nuestras travesuras, como si hubiera sido ayer la última vez que quedamos para jugar. Estas experiencias me parecen increíbles. Gracias L. por trasladarme de golpe al patio del colegio… ufffff…

Me alegra mucho saber que el librito recién editado me esté dando tan hermosas sorpresas. De repente es como si todo el mundo recordara la urgencia del vivir y del amar y comprendiera la importancia de los pequeños gestos. Estoy disfrutando mucho con las cartas que me están llegando, con los SMS, con las llamadas, con los mails… En fin… me alegra que el librito os esté gustando. El último mensaje lo comparto porque me ha hecho especial ilusión por venir de una persona que marcó mi vida de forma significativa hace más de catorce años: “Me llegó el libro ayer y no he podido parar de leer. Gracias por esta obra de Amor, por enamorarte, por querernos, por amarnos, por Gema, por Juan Salvador Gaviota… Gracias a Dios por Crearte”…

Bueno, como un amigo muy querido dice que tengo que venderme, pues ahí dejo pequeños detalles y gustaciones para abrir el apetito. Gracias L. por tu llamada, gracias P. por tus palabras, gracias M. por tus ánimos recién llegada de Europa, gracias J. por tu carta que acabo de recibir, gracias S. porque estás ahí a todas horas dándome ánimos y apoyo, por tus mensajes diarios de buenos días y buenas noches y por tus palabras-caricia. Gracias a todos por vuestro amor incondicional que me llega cada vez de forma más hermosa e increíble. Os abrazo, sentidamente, a todos…

Ayer, una amiga del alma, en una conferencia que dio en Córdoba dijo una frase que me impactó: ama lo que siempre existe… Me recordó una frase que me repetían mucho cuando estaba en política: «para estar vivo en política tienes que estar ahí»… Conjugo ambas experiencias y llego a la conclusión de que se puede amar con mayor intensidad a los que están ahí, todos los días, apoyándote, pero también se puede amar a los que alguna vez estuvieron…

El lazo que nos une


Todos los días son milagrosos… todos los días ocurren pequeñas cosas que hacen única la existencia… Ayer, mientras daba de comer a las hormigas que se han instalado en mi cocina y observaba su comportamiento a la hora de organizarse de forma asombrosa para rescatar ese trozo de magdalena gigante que de repente había caído como maná del cielo, pensaba en como la naturaleza se organiza a todos los niveles de forma asombrosa, increíble. Cualquiera que me viera tumbado en el suelo, viendo a cientos de hormigas correr de un lado para otro de forma organizada, pensaría que estoy como una cabra con cencerro incluido… Como últimamente me tomo muy en serio eso de la práctica de la ahimsa, iba recogiendo las hormiguitas y dejándolas en algún lugar del jardín con la esperanza de que abandonaran la cocina, a pesar del buen servicio de limpieza que me hacen al recoger todo tipo de migas (principalmente migas de galletas y magdalenas, que es en lo que se basa mi dieta principalmente)… Pues lo milagroso resultaba de la observación hacia esa unidad en la que vivían, todos a una, como un conglomerado armónico y para nada fragmentado que en unidad se disponían a arrancar hasta el último trozo de maná-magdalena.

Y en esa unidad estaba pensando cuando de repente esta mañana sonó el teléfono. Era una mujer que deseaba comprar un libro… Me dijo su nombre y el corazón me dio un vuelco. No dije nada hasta que no me dio el nombre del libro que deseaba comprar a lo que yo contesté, para su sorpresa y arriesgándome a equivocarme: “el libro de tu amigo Javier León”… A pesar de que habían pasado más de veinte años, pude reconocerla. La última vez que nos vimos le prometí que siempre le escribiría una carta, al menos una carta al año. Y eso hice durante casi veinte años por Navidad, hasta que en 2008, mientras vivía en Alemania y escribía la última tradicional postal de Navidad a los viejos amigos, sin saber porqué, las cogí todas y las lancé al fuego de la chimenea sin volver a recuperar esa hermosa tradición. Y cuando hoy M. me lo ha recordado diciendo que todos los años esperaba con alegría esa carta, esa postal, me he emocionado, y he visto que la unidad no se ha perdido. Pueden pasar años, eternidades, pero hay algo que nos une, un lazo misterioso que nunca muere y que, como ocurre en el increíble mundo de las hormigas, nos mantiene cohesionados y vivos. Quizás este año vuelva a retomar mi promesa, y siga alimentando el lazo místico del amor humano. Gracias M. por tu llamada… Nunca imaginamos hasta donde puede llegar la verdadera amistad…

Soit ici soit à la fin du monde…


Hoy me escribía bellas palabras con M., diplomática catalana que ha vivido cuatro años en Madrid y que contaba lo complicado que es pensar en esa ciudad cuando internamente hacía relaciones con ella. La verdad es que a ambos nos ha servido de terapia porque tengo una sensación parecida que intento gestionar como puedo.

Joven, hermosa, madura, entregada a las causas que merecen la pena, se perfila en la ambición de conseguir la felicidad en todos los sentidos. En el amor, en lo profesional, en la vida. Hablábamos de lo difícil que resulta encontrar el justo equilibrio en las relaciones de pareja. Compleja esa delgada línea que separa la entrega total de la exigencia, el amor incondicional del recelo, las angustias y los miedos. Ella se siente traicionada, pero aún así, ama terriblemente a ese hombre. Me ha parecido loable que a pesar de todo lo vivido aún posea ese sentimiento noble y sincero. Todo un ejemplo de renuncia y amor. Y cuando ese amor es puro y nace del corazón, ya nunca puede ser olvidado, ni por un lado ni por otro. Y al final, cuando pase el tiempo, siempre lo recordaremos como un regalo del cielo, como un don que nos fue dado, como una práctica silenciosa que nos llevó por el camino bueno.

Ahora toca luchar y resolver con prudencia y fortaleza estos momentos. Reconstruirnos como personas, cerca o lejos de Madrid, fuera o dentro de nosotros mismos. Cada día nos vamos reconquistando un poco más querida M., así que me quedo con tu bella frase de despedida: “nos vemos pronto, soit ici soit à la fin du monde”,y que así sea…

(Foto: mientras esta tarde comía croquetas vegetarianas congeladas y hechas por mi madre este agosto y escuchaba las noticias del telediario intentaba poner orden en el sistema de facturación que por algún motivo estaba enfadado conmigo. Será la crisis…)

Joaquin Tamames: «hay que hacer bien las cosas»


Creo que eres la persona mas querida, por todo el mundo, de todas las que conozco”. Esto es lo que decía un post de una amiga en una de las redes sociales. Al leerlo esta mañana temprano me ha conmovido y me ha sacado estas palabras. Porque lo normal es que te digan estas cosas en forma de homenaje cuando ya no estás, cuando te fuiste al otro lado, pero cuando te lo dicen en vida, es porque esa persona es muy grande, es un gran alma. Y así es Joaquin, o Joaquinet, como a mí me gusta llamarlo cariñosamente. Un alma grande que se pasea por el mundo regalando sonrisas y amor, generosidad y bienestar, que ayuda a todo el que puede de corazón con su maravillosa Fundación Ananta ( www.fundacionananta.org ) ofreciendo al pobre y al rico, sin distinción de clase, todo cuanto esté en sus manos. En India pude colaborar con su proyecto «Colores de Calcuta» y es allí donde se puede palpar de primera mano lo que el amor en acción es capaz de materializar.

Me lo presentó MC hace ya más de seis años y desde entonces siempre ha estado ahí, en lo bueno y en lo malo, para reír o para llorar. Hicimos algunos viajes juntos a Mongolia, buscando la ciudad perdida de Shambhala o a la India para meditar en Mount Abu, un lugar increíble. Su sentido del humor, siempre alerta y alegre, su mirada intensa hacia los problemas del mundo, su riqueza interior y su generosidad infinita han sido siempre una particular llama de alivio. Hay una frase suya que siempre me acompaña: “tenemos que hacer bien las cosas”. Porque así es él, un hombre al que le gusta que las cosas salgan bien, que derrama esfuerzo y trabajo en perfeccionar el sentido de todo cuanto hacemos. Así que aprovechando que ahora está lejos, porque sé que no le gustan este tipo de atenciones, me sumo al pequeño homenaje cibernético para arroparlo con nuestro calor. Gracias Joaquinet por ser como eres y por estar siempre ahí, alerta, porque hay que hacer bien las cosas, en lo humano y lo divino, y sé de buena tinta que tú lo haces, desde la humildad, el coraje y la ilusión por hacer de este mundo bueno, un mundo mejor…

(Foto: ¿Ángeles? Yo conozco ángeles en vida que se encarnan para transmitir ese periplo de paz y amor tan necesarios hoy día en la tierra… Aquí Joaquin en Mount Abu, meditando por la paz mundial. India, 2008).

El regreso de Abu


Ella ya no estaba aquí. Había un cuerpo que se movía frágilmente, consagrado a la soledad de una silla de ruedas, hiriéndose en las rejas de la incertidumbre, compartiendo algo de oxígeno en una de esas residencias que parecen aparcamientos para personas que esperan su viaje final.

Siempre fue un ser excepcional, elegante, madre excelente y abuela ejemplar. Me gustaba cruzarme con ella en las calles de Barcelona y comprobar su fortaleza, su integridad, su seguridad ante la vida en la que vivió por casi un siglo. De pequeños la respetábamos y de grandes la admiración por su vida seguía intacta.

En agosto la visité dos veces en la calurosa Sevilla. Pero no era ella, al menos no era aquella alma que suspiraba con frecuencia entregándose al orgullo de haber vivido una vida larga, cargada de impresiones y experiencias, de nostalgias y emociones.

Sus nietos le hablaban, la besaban, la abrazaban como podían, pero ya se había marchado. Así que cuando la semana pasada abandonó definitivamente su cuerpo me alegré. El fino hilillo de plata se rompió. Se quebró el último aliento despejando el camino. Su átomo simiente se elevó a otras esferas con una mochila cargada de experiencias, de enseñanzas, de sabiduría que quedaría impregnada para siempre en sus membranas atómicas. Murió su cuerpo y su ego, pero la esencia de todo lo vivido se marchó con ella en una cápsula diminuta, invisible al ojo humano.

Sentí cierto gozo hacia eso que llamamos muerte, cierta liberación y regocijo. Intenté inútilmente llorar sobre su cadáver, pero sólo me salían muecas atrevidas, sonrisas y una profunda alegría interna. Ahora descansa en paz, ahora sigue su viaje, su camino. Ahora se aleja por un tiempo de los avatares del sufrimiento para perseguir un nuevo proyecto, un nuevo trabajo en otras esferas. Misión cumplida y un nuevo porvenir que empezó ya hace tiempo. Me siento feliz por su muerte, perdón, quise decir por su regreso al periplo cósmico.

 

(Foto: la última cama de Abu, la abuelita de mis mejores amigos, de mis hermanos… también, por lo tanto, mi abuelita querida).

Encuentros con la enseñanza desconocida


Ayer, mientras esperaba a media tarde a que llegaran, se abrieron los cielos de forma espectacular y apareció de repente una gran nube oscura que parecía como si quisiera tragarse la tierra con una gran bocanada de tempestad. Empezaron a caer rayos y truenos, lluvia y granizo en una de las mayores tormentas que recuerdo por estos lares. Al amainar un poco, llegaron puntuales G. y M. desde Málaga, madre e hija, profesoras ambas, una de instituto y la otra de universidad. Hermosas, profundas, de diálogo imparable sobre temas infinitos a cual más interesante. Despiertas y curiosas, atentas a todo lo que la vida nos ofrece en todos los planos posibles. Abarcantes, inclusivas.

Podíamos hablar de Shambhalla, de masones, de rosacruces, de órdenes antiguas, de meditación, de Heindel, de Roerich, de Gurdijieff, de Bailey, de teosofía, de antroposofía, del cuarto camino, de cualquier tema que tuviera que ver con aquello que los pitagóricos llamaban el infinito. Pero también hablamos, y de forma apasionada, de política, de economía, de empresas, de crisis, de emprendedores, de proyectos que rozaban lo finito, lo material, lo puramente humano. Así que navegamos hacia tierras de Inglaterra y surcamos primeras y segundas guerras mundiales por Francia y Alemania, migración, judaísmo, islamismo…

Cualquier tema valía con tal de conocer un poquito más nuestras almas y nuestros seres. Y hablamos de amor y desamor y dolor y alegrías desde los planos más emocionales. Y así hasta bien entrada las cuatro de la madrugada… Una visita apasionante, sin desperdicio, de esas que despiertan las ganas de seguir compartiendo, de seguir aprendiendo, de seguir apostando por el ser humano y por su mágica condición estelar. Así da gusto cerrar una semana intensa y empezar una nueva con dos nuevas amigas en la cuenta existencial. Bienvenidas sean a su casa, aquí en La Montaña de los Ángeles…

(Foto: ayer fascinado fotografiaba la Tormenta que se empezaba a abrir en el cielo…)

Sosteniendo la esperanza, de Koldo Aldai


Koldo (http://www.artegoxo.org/) es una de esas personas que se cruzan en tu vida y se vuelven imprescindibles. Un gran alma que desde su casa en Artaza dibuja paisajes y reclama esperanza. He viajado con él por Asia y África robando sonrisas a cientos de criaturas y dibujando momentos únicos en nuestra memoria y en la de muchos. Me quedaría corto con calificativos para describir su trayectoria vital. Ante todo y sobre todo, estamos ante un hombre bueno, de gran corazón que transmite con el arte en la palabra todo aquello que vive en sus continuos encuentros con almas grandes. A entrevistado a cientos de personas. Algunas entrevistas las hemos coeditado en Séneca con Plataforma Editorial, El Corazón en las Palabras y también en Nous hemos editado su libroLa GranComunión.Ahora nos regala este canto: “Sosteniendo la esperanza”. Un libro que nos llenará de visión y fe en el mañana. Felicidades querido Koldo. Un abrazo sentido querido Kolo-Kolo…

Pd.- Por cierto, en el libro aparece una entrevista que Javier Léon, el que suscribe, le hizo hace un tiempo… Así que a comprar todo el mundo este librito… Aquí enlace con Koldo y este menda en acción: http://www.creandoutopias.org/2010/07/kili-kili-kolo-kolo-cargan-pilas/

 

Koldo Aldai (San Sebastián 1960) es, entre otras muchas actividades, autor de nueve libros de poesía, teatro y ensayo, co-creador del Foro Espiritual de Estella y promotor incansable en España e Iberoamérica, desde hace más de veinte años, de redes espirituales y movimientos diversos en pro de otro mundo posible.

En feadulta.com le conocemos bien en su faceta periodística. Responde con inusitada rapidez a toda noticia impactante que se produce en el mundo y nos regala una certera interpretación que surge espontánea desde su sensibilidad de poeta y su fe viva. Sus escritos transpiran bonhomía y cautivan. Una cuidada selección de sus últimos trabajos se cobija bajo este libro.

Sosteniendo la esperanza. Es posible la esperanza mirando lo que ocurre en nuestros días desde la fe.

“Fe Adulta” ha dado a luz el libro con el título “Sosteniendo la esperanza. Nuestros días desde la fe”. En él hallarás una  selección de artículos escritos en estos tres últimos años. Aquí os van una líneas extractadas. El libro tiene  más de 200 páginas y sólo cuesta 10 euros, gastos de envío incluidos.  Para pedirlo a domicilio, basta  escribir a info@feadulta.com y hacer la  transferencia del importe de 10 euros a:

Cta. cte. en Bankinter de Las Rozas  [titular de la cuenta: TYVE]
0128   0055   08    01 000 12 282

Más información en: http://www.feadulta.com/Ediciones_8_Koldo.htm

 

I N D I C E
Desde el bosque de las bellotas dulces…
ESPIRTUALIDAD SOCIEDAD
Cierto, quizás Dios no exista… “¡Otro trabajo es posible!”
Prendida de infinito Una crisis cargada de futuro
Silencio cargado de futuro Deciden ellas
De silencios y Misterio Química sin fronteras
También desnudos Galácticos
Deus vult? ¿Puños arriba?
Con las botas puestas…
El velo de Najwa
TIERRA SAGRADA Son memoria, no huesos
Otros goles
Brotes verdes Más cosos sin sangre
Bruma en el acantilado Aquellos relatos blancos
Nostalgia de Pandora Sólo mensajeros…
“Ni un paso atrás…” Renacerá su sol
¿“Off” a una civilización?
UNA SOLA HUMANIDAD Coraje y prodigio
Los lienzos de Idoia
Pandemia solidaria ¿Derrota o encuentro?
Reinventar Europa
Los últimos tiranos EN PRIMERA PERSONA
Liderazgo planetario
Aquello que aprendimos en el 2009 Desde Artaza
Lecciones entre las ruinas Fuegos
Proyectar la herencia Muros de San Vicente
“Chanchitos” para todos Entrevista de Javier León
Suma de sueños
¿Toda, toda la verdad?
Aquello que aprendimos en el 2010 Epílogo: Desde el balcón…
Allí nuestras gargantas
El rompeolas  de Tahrir

 

Palabras infinitas


 

Hoy a las cuatro de la madrugada llegaban los viejos amigos X. y E. contagiando de amor y cariño este lugar. A las siete y pocos minutos estaba ya en la carretera acompañando a mis padres hasta la estación del AVE donde cogerían un tren de regreso a Barcelona tras un mes en estas tierras de María Santísima. El cielo gris y los veinticinco grados que marca el mercurio presagian un día tranquilo de final de agosto y final de vacaciones. Hoy seguramente terminaré el libro sobre Comunidades Utópicas y mañana será un nuevo día marcado por esa palabra que tanto me anima y promete: septiembre.

Será tiempo de proponer nuevas revoluciones psicológicas y anímicas. De explorar nuevos horizontes y sentir que las cosas que han de suceder inevitablemente sucederán. Necesito vivir, necesitamos vivir con esa urgencia en la que percibimos que mañana podría ser el último día. Debemos empañarnos de esa excitante visión de lo frágil, de lo provisional, de lo fugaz y efímero.

Reflexionaba esto mientras una amiga me escribía esta mañana sobre la vida de un ser que joven quizás se tenga que marchar para siempre ante el reto de estar entre la vida y la muerte. Me decía lo siguiente: “Por eso siempre digo, vive el presente intensamente, da las gracias por estar vivo, por todo… nunca se te quede nada en el tintero… di lo que sientes siempre….ama sin temor y di «te quiero, te amo» a tus seres queridos… que nada te impida expresar la vida, en todos sus aspectos… cada respiración es un regalo de vida”… Y ella, generosa y amorosamente explosiva, se despedía en su carta con una hermosa frase que resucitaría a un muerto: “comparto esto contigo desde el alma… cuan fácil me resulta… porque te siento cerca, dentro de mí…sin restricciones, sin inhibiciones… un amor así de libre nunca morirá. Con cariño infinito…” La vida y su infinita generosidad siempre tiene formas increíbles de manifestarse, como la visita esta madrugada de mis amigos del alma, como estas palabras sinceras y hermosas…

(Foto 1: mis padres durmiendo la siesta andaluza mientras escuchan las noticias de media tarde en el ordenador).

(Foto 2: con X y E de adolescentes en una excursión a Montserrat, Barcelona).

Rosamaría Casas


La conocéis porque os he hablado de ella siempre con mucho amor y cariño. Es Rosamaría Casas, escritora mexicana que conocí hace años cuando por avatares de la vida me tocó reseñar uno de sus libros, «Soledad en llamas», para una revista cultural. Me enamoré de su libro y ella de mi reseña, y desde entonces surgió una bonita amistad literaria y amorosa que nos ha acompañado hasta estos días… Ella siempre ha estado ahí, en lo bueno y en lo malo, siempre ha tenido palabras dulces para abrazar desde la distancia a este su pequeño guerrero hispano. Su amor y su corazón es tan grande que llega siempre puntual, con fuerza y dulzura hasta los rincones más alejados. Desde aquí le mando el mayor de mis abrazos y de mi amor a esta mi novia mexicana… Te Quiero mi pequeña niña…

Cuando se ha visto una feria con tantas luces


Sentir más es vivir más… Eso pensaba mientras comíamos plácidamente en las playas de Málaga… Los anfitriones, una excelente pareja que con sus cuarenta años de feliz matrimonio me llenaron de energía y vitalidad en esa mañana inolvidable. D. y P., un ejemplo de optimismo y entrega que me contagiaron de vida en esta mi primera incursión al mundo real. La primera vez que vi a D. fue en Madrid hace cosa de un año, en un congreso dela FundaciónAnanta.Ella me reconoció por mi foto del blog y vino y nos dimos un abrazo sentido. Desde entonces siempre ha estado ahí, cuidando de que este niño estuviera bien. Y ayer, tanto ella como su entrañable marido demostraron que la generosidad y el cariño son las fuentes que llenan la vida de sentido. Así que agradezco su calor humano y su angelical visión ante la vida. Sus consejos y apoyo con respecto a las cuestiones del corazón me los traigo para sembrarlos en una fértil maceta. Me encantó el piropo tan andaluz que me dispensaron: “cuando se ha visto una feria con tantas luces”. También me encantó la sincronía que ese día se repetiría en dos conversaciones diferentes, con personas diferentes y sobre un mismo tema: las regresiones y Brian Weiss

La tarde-noche también estuvo llena de sorpresas. Habíamos quedado en el parador de Málaga. Hacía años había escrito a la editorial buscando trabajo y aunque no lo encontró, se ganó a un amigo que durante este tiempo ha mantenido el contacto de alguna u otra forma. Ella siempre escribía para ver como iba la editorial y su loco editor, y sobre todo, siempre buscaba fórmulas para poder ayudar de alguna u otra forma. Siempre admiré esa generosidad en gente que no conoces hasta que un día te das cuenta de que realmente sí la conoces, y como ella dijo esta mañana en un mail: “me encantó re-conocerte”. Y allí estaba, la bella y dulce M., treinta y dos años cargados de experiencia, madurez y consciencia, una combinación vertiginosa que le había llevado en estos tiempos a ser profesora de universidad en Hungría. Con un currículo increíble en lo profesional y en lo humano, destripamos hasta bien entrada la noche cientos de historias que surgían sin parar en una conversación infinita. Por la mañana, en casa de D. y P. había visto un libro sobre la mesa de Brian Weiss y hablamos un rato sobre el tema de las regresiones. Me pareció increíble que sin yo decir nada, M. empezara a hablar de las regresiones y de Brian Weiss. Estas sincronías me encantaron. También me llenó la mochila de consejos útiles sobre el amor. Se dio cuenta de mi poca experiencia y me dio fórmulas para tratar asuntos que en estos momentos son importantes en mi vida. Los agradezco de corazón y me llevo a casa toda su sabiduría y consciencia.

Así que ha sido un fin de semana increíble y sin desperdicio, cargado de amor y de encuentros con personas excelentes, de una calidad humana sin igual. Gracias D, P. y M. por vuestro amor y cariño.

Ángeles en la Montaña


Comimos un buen plato de lentejas junto a mis padres, que estaban ayudándome a limpiar y pintar la casa, preparándola para el retiro de este fin de semana. Estuvimos hablando de mil cosas, repasando un poco estos últimos cinco años de decisiones y desvaríos que han hecho que mi vida fuera así y no de otra manera. Dimos un paseo por el pueblo, contemplando como a la gente les cuesta salir a la calle en verano según a qué horas. Bromeamos sobre la intención de vender un millón de libros de “Ama hasta que te duela”. Todo empezó como una broma pero ya se convirtió en un reto. Se fue al final de la tarde no sin antes darnos un sentido abrazo, recordando que hace algo más de un año paseábamos con C. por las calles de Sevilla. Recordando, valgan las sincronías-coincidencias que C. estuvo también aquí hace un par de días. J. es un ángel de esos que aparecen en tu vida sin saber muy bien cómo ni porqué pero que siempre están ahí, protegiéndote, queriéndote y ayudándote en los malos momentos. Así que le mando de nuevo un fuerte abrazo desde aquí y le agradezco su visita llena de radiante luz. Gracias querido J. por ser como eres… Hoy más milagros… mañana más…

 

Foto: Mis padres han estado en agosto en La Montaña ayudándome con el jardín y la casa… Aquí mi padre quitando «jaramagos»…

Gracias


Llegó desde lejos y estuvo una noche. Fui capaz de abrir la puerta después de casi un mes de silencio, de encierro voluntario, de nulo contacto humano. Vino a cerrar puertas después de un año desde que estuvo aquí por última vez. Fue muy hermoso el reencuentro por su valentía y sinceridad. Ella llenó la noche de sonrisas y lágrimas, de recuerdos, de anhelos. Me habló del amor silencioso, de un amor que había durado ya un año y que requería cerrar para volver a empezar. A penas dormimos dos o tres horas antes de que se marchara hoy temprano. Me sentí muy agradecido porque había conseguido sacarme alguna sonrisa y porque me había dado fuerzas para comprender lo hermoso de ver quemar hasta el último de los barcos en la batalla del amor. Me vi reafirmado en lo que sentía a pesar de esta deriva, y pude expresarlo en voz alta. No puedo negar lo que siento ni puedo luchar contra ello. Entonces… ¿qué se puede hacer? Seguir quemando naves… quemándolas todas hasta que ya no quede ninguna, o hasta que, una vez el naufragio sea inevitable, venga esa mano que sujeta fuerte a rescatarte del mismo. No puedo verlo de otra manera, no puedo expresarlo de forma distinta. Por eso su visita me hizo mucho bien. Pude comprender hasta donde estaba dispuesto a sentir…

Ángeles


Están ahí. Me abrazan, me susurran, me miran y me guiñan el ojo. Sujetan mi mano, no la dejan caer. Se retiran en silencio. Suspiran conmigo. Atienden mis súplicas. Vacían su amor en el pecho que sujeta el cuenco del alma. Pintan lienzos hermosos. Me acompañan en los viajes. Elijen colores, perfumes, sabores para adornar el pasar de las horas. Me abrigan cuando hace frío y rozan el cabello cuando siento que algo va mal aquí dentro.

Están ahí. Me aprietan, me musitan hermosas canciones. Cierran los ojos cuando pervierto las emociones. Aprietan sus dedos contra los míos, fuerte, muy fuerte, para que pueda sentir su calor. Acuden a mi llamada. Anhelan. Compartimos. Y su sabiduría me llena de calma. Esparcen su imaginación para que siga soñando. Entonces me llevan a volar hasta lo más alto y danzamos en estrellas y soles, en mundos del hiperespacio, en dimensiones desconocidas.

Están ahí. Su aliento inconfundible resopla detrás de mis orejas. Sin dañar, suaves, me asisten cuando me convierto en larva. Y entonces se reúnen ante mi cuerpo inerte y lo elevan, lo reviven hasta convertirlo en mariposa azul. Y nunca piden nada a cambio, excepto alguna gota de optimismo, alguna sonrisa por mi parte, o simplemente, el que siga respirando, sintiendo la vida en su más extensa profundidad.

Están ahí y me dan las buenas noches cuando en la horizontal del día el sol se arruga para dar paso a la noche. Y están ahí, puntuales, cuando regresando del otro mundo, el cuerpo obedece a la verticalidad de nuestras vidas y se levanta perezoso para saborear lo maravilloso del nuevo renacer. Están ahí y me ayudan con suaves promesas, con leves gemidos de alegría y paz. Están ahí… mis amigos… los ángeles…

 

Pd. Gracias a todos los amigos que estáis ahí susurrando cosas hermosas…

¿Conectados?


 

SC. me escribe desde alguna peluquería catalana alborotada porque ha visto un reportaje en el Hola de nuestro querido L. que le ha parecido vulgar y superficial. Bueno, creo que ese tipo de revistas y ese tipo de reportajes pretenden precisamente eso, sacar de nosotros lo epidérmico de nuestras vidas. El mismo L. me había escrito temprano para invitarme a desayunar en Madrid, sin saber que estaba en tierras del sur por motivos de reset y luz, más luz. Al otro lado, J. me escribe de viaje a Oxford donde se va unos días de retiro místico-espiritual, justo un año después de que yo mismo me deleitara con aquel palacio que tanto disfruté en tierras inglesas. La antropóloga, poeta y artista JC. me escribe desde alguna parte porque está gestionando el ego de cien artistas para publicar próximamente un poemario senequista. Ha batallado bien con una de ellas y me alegra su entrega y dedicación. N. me escribe desde el norte para asegurarme que los libros están bien y a la espera de ser retirados mientras que la bella S. me anima con sus videos y conferencias para que siga con mi particular “reset”. CH. me pregunta si alguno de mis amigos ricos necesita un ingeniero y JA. nota cierta exageración en un escrito que hice hace unos días. Le digo que puede ser porque a veces la vida necesita de ciertas dosis de exageración para que parezca algo real. Porque sin duda, a veces se nos escapa todo de las manos. Tras días, parecían meses, de silencio, recibo un breve saludo desde los países bálticos. Me muestro comprensivo y prefiero no molestar así que me retiro a las barricadas a la espera del juicio final. MC me escribe algunas letras desde Galicia y JD me manda un chiste muy bueno sobre un cura. MF. me envía algo sobre Japón y K. me escribe para decirme que le hará una entrevista a la bella S. E. me da las gracias por un escrito y la dulce N. me pregunta que si me ha gustado su novela. No sé qué contestarle porque la novela no me ha gustado pero ella es muy dulce, y muy guapa. A. se queja que después de un año ha recibido poco apoyo en la promoción de su libro. Realmente tiene razón, y no sé que decirle, excepto que estamos casi quebrados. CA me invita a ver un espectáculo esta noche en Córdoba y D., desde Valladolid me pregunta si estará lo que me pidió el lunes en Madrid. Le digo que sí, a pesar de que el martes me marcho corriendo y breve, desde las barricadas y en posición de retirada a los países bálticos y mañana inauguramos un templo iluminati en Córdoba. Luz, más luz, claro. También me escribe MF para comentar algo sobre política y políticos y I., desde Bilbao, comenta temprano que está de acuerdo con la propuesta de M. X. me escribe, también temprano, desde Castellón para que vaya mañana a Barcelona y pase con ella el fin de semana. Me hubiera encantado porque necesito un poco de Xterapia, de abrazos sentidos y cierta comprensión femenina, pero es imposible por lo de la consagración del templo iluminati y el viaje báltico. E., muy temprano me recuerda algo que ya no recordaba y G. me escribe para colaborar con nosotros y el libro de los cien egos mientras B. me invita desde Canadá para que participe en un encuentro utópico en Toronto y…

 

En fin, esto es sólo un breve resumen, una breve síntesis a las cinco de la tarde de lo que cada día podemos llegar a comunicarnos… Y sólo he incluido una poca de información sobre algunos mails, nada de llamadas, ni redes sociales, ni sms ni visitas a domicilio… Sin duda vivimos un tiempo loco, de conexión total con el otro donde resulta, a mí al menos a veces, imposible contestar el millón de mensajes que recibimos al día. Aunque la educación en algunos casos, la alegría en muchos y el pudor en otros siempre hace que conteste a todo y a todos, aunque a veces tarde. Y en el fondo es bonito… tiene algo de mágico, porque en cierta forma, te sientes menos solo en esta soledad tan concurrida… Y este post lo he escrito porque tiene algo de paradójico, algo que intento comprender y me resulta difícil… Llevo una semana intentando contactar con tres personas que me importan mucho. Tres personas que de alguna forma han trasformado mi vida, o al menos, la han invadido de experiencias. Una de ellas incluso con una gran influencia en mi presente. Pero no hay manera. Se las ha tragado la tierra. Quizás en mi retirada desde las barricadas a los países bálticos consiga desentrañar y comprender la paradoja, y de paso, resetear y formatear el disco duro de viejos patrones caducos e inválidos… Veremos…

Desde el Oriente Eterno. In memorian Joan Puig


Ayer murió un buen amigo, un hermano. La última vez que lo vi fue hace un par de semanas. Estaba algo abatido y triste, quizás porque intuía algo, presagiaba algo. Como era costumbre, se levantó, con esfuerzo pero dignidad, y se trasladó hasta el otro lado de la mesa, donde su presidente, yo mismo, esperaba ansioso el brindis del cubridor. Un brindis que sentía con mucha emoción, sobre todo porque Joan lo hacía muy sentidamente y desde donde habita el alma. Como ya era tradicional, puso su mano en mi hombro derecho apretando fuertemente. Sentí su calor y su amor en aquello en lo que creía. Todos se levantaron respetuosos y ponían sus copas en alto mientras Joan repetía de memoria los hermosos versos: “Por todos los que sufren la pobreza y la enfermedad. Dondequiera que se encuentren, esparcidos por la superficie de la tierra o el agua. Que tengan un pronto alivio a sus desgracias, y que puedan tener un retorno seguro a su patria si así lo desean. Unámonos con reverencia para invocar sobre todos, para que sean socorridos los desafortunados y lleguen con seguridad a un buen puerto”…

En la próxima reunión él no estará, al menos físicamente, pues seguro estoy, que desde el Oriente Eterno sabrá acompañarnos con su memoria y espíritu. Joan fue una persona que siempre consoló, que supo expresar el arte de hacer bien al alma. Ahora ya lo añoramos, pero ahora, más que nunca, lo sentimos.

Que el alma que ha impregnado su buen hacer siga para siempre con nosotros.

In memorian al Venerable Ser Humano Joan Puig

 

«Querido Mario, Querido Luis»


Esta mañana he quedado con Luis para desayunar y al final hemos pasado toda la mañana juntos. Fui andando hasta su casa cerca de la puerta de Alcalá atravesando desde la Embajada de USA por la calle Serrano. Cuando llegué estaba preparando la visita de unos periodistas que habían quedado con él para un reportaje. Su libro epistolar entre Mario Conde y él es la excusa para casi todo lo que en estos días ocurre en su vida.

“Querido Mario, Querido Luis” había sido preparado con cariño. La idea surgió hace algunos años cuando Mario nos sugirió que recopiláramos nuestras comunes epístolas para editar un par de libros. Luis ha trabajado duro con ellas y ha podido por fin editarlas con una gran editorial. Yo, algo más perezoso, las he retrasado un año más a la espera de que el pulido termine en buen puerto.

Las suyas son profundas y encierran mensaje. Cada una está escrita con cariño y acierto, algunas en momentos difíciles y otras desde países lejanos. Viví con Luis muchos pasajes de las mismas, especialmente su particular “cruzando el estrecho”. Me llena de orgullo que esos momentos estén citados en las epístolas ya que en cierta forma pude ser partícipe de los mismos.

A Luis lo conocí en un lejano día de hace unos años cuando tuvimos un primer encuentro en Madrid, y luego en Los Carrizos, y luego en Córdoba, donde paseábamos preguntándonos si la amistad entre dos seres socialmente antagónicos sería posible. Y fue posible, y no solo eso, sino que nos embarcamos en proyectos y negocios que nos llenaron de satisfacción interior por el aprendizaje sufrido en tiempos difíciles. Y la amistad dura y se afianza gracias al vínculo que Mario creó entre nosotros. Una editorial como excusa y un trayecto como recorrido.

Hablábamos de todo esto mientras paseábamos esta mañana por Serrano. Llegamos hasta el Retiro y allí, quitándonos zapatos y camisas, a pecho descubierto y rebanando los rayos del sol que caían a media mañana, proyectábamos de nuevo las figuras inquietas del futuro.

Miraba el libro una y otra vez mientras Luis atendía mil llamadas. El capítulo cuatro empieza con una bella cita de Robert Frost: “me encontré dos sendas en un bosque, tomé la menos transitada y ella marcó toda la diferencia”. Así es Luis, una persona que siempre nos sorprende, que le gusta dar espectáculo y lo da allí donde está. Desde su privilegiada atalaya puede percibir y divisar todo cuanto ocurre a su alrededor, siendo partícipe del camino con sincera devoción. Y además, tiene tiempo para la generosidad y el desvarío, para la lectura y el romanticismo.

Luis Valls-Taberner es y será un hombre grande, con un recorrido marcadamente esplendoroso. Por eso hoy le he pedido que me prologue mi próximo libro. Los poemas que hemos compartido de Whitman lo merece… Luis, sigamos dando espectáculo y que se vendan muchos libros de tu “Querido Mario, querido Luis” (Plaza&Janes).

 

Seres vitales


En un momento en el que se está poniendo en duda el tratado de Schengen sobre libre circulación de personas y mercancías, conocí ayer a una persona exquisita y encantadora, con una experiencia vital que deja a cualquiera boquiabierto y que, debido a su vida agitada, viajó y vivió por todo el mundo. Habíamos quedado a eso de las nueve, primero llegó F. y luego R. Las dos mujeres preciosas, de increíble belleza interior y exterior. F. rozaba los setenta, pero si la escuchabas hablar, era como estar hablando con una entusiasta jovencita cargada de vitalidad y ganas de vivir. Relataba sus viajes, la supervivencia a tres terremotos, sus largas estancias en países de todo el mundo, su trabajo con Allende del cual, por cierto, no dijo cosas muy positivas. Era un libro abierto lleno de sabiduría y conocimiento sobre cosas de la vida. Escucharla, sobre todo escuchar el entusiasmo y la felicidad que ponía en cada palabra, era como trasladarte a otro mundo.

R. también entró por la puerta grande. Llena de inquietudes sobre los viajes que se contemplan en los planos causales, hablamos de ello con entusiasmo y cariño por encontrar en esos espacios cósmicos e infinitos lugares comunes. Conservadora de un importante museo, era hermoso escuchar con la dulzura y atención que hablaba de su mundo, de sus cuadros, de sus sueños y proyectos. Dulzura y atención que seguramente debía mostrar a la hora de restaurar cada cuadro, cada elemento pictórico de la vida y los sueños de los artistas. Una noche hermosa donde A. y yo disfrutamos en profundidad de una compañía agradable con personas excepcionales.

 

De amigos y tendencias en la taberna


Habíamos quedado en Sevilla para comer con unos viejos amigos. E. estaba como siempre. El cariño y la amistad permanecen intactos a pesar de los años que andamos soportándonos ya casi como hermanos. Había venido a pasar unos días con su abuela de noventa años, enferma de alzheimer, nuestra querida Abu… También estaba su primo J. y su novia N., catedrática de derecho internacional, amable y hermosa, arrastrando las dudas existenciales que en temas del amor siempre surgen “in the beginning”, que dirían en inglés. Tarde tranquila, acompañada de espaguetis y pestiños de Pascua y charla agradable.

Aprovechamos para dar un corto paseo por la mojada Sevilla. Daba realmente un poco de pena el ver tanto esfuerzo pasado por agua, sin posibilidad de que las procesiones pudieran siquiera asomar un ápice. Nos dio tiempo de entrar entre lluvia y chubasco en una taberna para tomar un refresco y unas papas bravas. Daba gusto entrar a un sitio así libre de humos de tabaco. Me gustó la estampa del camarero que intentaba ligar con dos mozas guiris, o quizás fuera viceversa, porque hoy día tanto monta monta tanto. El camarero me sirvió a mí la cerveza y a ella el refresco. Le dije que era al revés, y me guiñó el ojo diciendo que ahora todo era al contrario. Los tiempos cambian, y también las tendencias. Hace unos años era admitido socialmente, como un valor cultural, la imagen del hombre fumando y bebiendo una copa de coñac o vino. Ahora esa imagen caduca ya no vale. Y parece que vende más el hombre sensible, deportista, sano, sin esos ademanes de macho caduco y presumido en cuanto sabe que su poder no se perfila en esa imagen de duro de películas de western, sino más bien en esa imagen socarrona de hombre bueno, amable y sincero que tanto gusta hoy día. Su poder no reside en lo que muestra, sino en lo que oculta. Aún así, el macho camarero parece que tuvo éxito porque las guiris terminaron pidiendo su teléfono. Y es que las tendencias no son patrones fijos y duraderos, sino magmas cambiantes que fluyen de un lado para otro y siempre, siempre, siempre, provisionales. Sea como sea, que cada uno se muestre indefinidamente como es, porque atraerá hacia sí mismo aquello que resulta afín…

 

Sobre la magia de la red


Día hermoso e intenso. Decía el tiempo que no iba a llover y hemos aprovechado para salir de casa a dar un paseo por pueblos de la campiña sevillana: Écija, Marchena, Carmona, La Campana… Cuando hemos regresado, una docena de familiares llegaron para saludarnos… Algunos venían de pueblos cercanos y la otra mitad de tierras catalanas… He sentido cierta emoción porque hacía tiempo que no los veía, y me ha impresionado como la vida corre y las marcas de la misma se tejen en los rostros y en los cuerpos.

Tras un grato agradable, bonita charla y bonitas miradas, ella tomó una manzana decorada con algunas flores del jardín y yo mi tradicional leche con galletas acompañadas con su chorro de miel y su cacao. Luego algo de trabajo, porque el trabajo, cuando eres empresario, siempre te acompaña sin importar las horas o la hora, ni el día, ni el momento.

Y cuando todo termina, me gusta leer los comentarios del blog y disfrutar de vuestra compañía sincera y fiel. De trescientas a quinientas visitas al día. Con una media de dos mil a tres mil a la semana y de diez mil a doce mil al mes dicen las estadísticas del mismo. Me impresiona y me llena de cierta responsabilidad porque uno nunca sabe qué desea la gente leer o qué le gustaría saber. Y me limito a expresar emociones, pensamientos, ideas y experiencias que enmarco en ese mundo medio real y mágico que nace de esta red de cambios e intercambios. Y me encanta leeros, y me encantaría poder ver también vuestros rostros y saber de vosotros, quiénes sois, de dónde venís y a donde vais. Pero en este mundo incierto debo conformarme con ciertos anónimos de vez en cuando, sin rostro ni voz, agradeciendo cuando algunos ponéis vuestro nombre o mail y así, de alguna forma, puedo tomar contacto con vuestro rostro de voz. Y me emociona saber que luego se crean amigos y contactos y personas interesantes acuden más tarde a mi casa real, y disfrutan de unos días de compañía de este loco de carne y hueso. Y entonces la magia se vuelve real y algo ocurre, algo que diría o llamaría casi milagroso. Y a veces me gusta mirar los países desde donde nos visitan y veo tantos y tantos lugares a los que me gustaría ir, a los que me gustaría conocer, y me pregunto si la magia también resultaría a la inversa. De momento me conformo con imaginaros, aunque a algunos ya os he conocido en el mundo real. En todo caso, sigamos compartiendo y no dudéis en escribir vuestras cosas, porque a mí también me gusta saber de vosotros…

 

De idas y vueltas…


Marchamos el sábado desde Madrid para llegar puntuales a la hora de comer. Allí, en A Cerca, en plena zona fronteriza entre Portugal, León y Galicia, nos esperaban M y MC para degustar un delicioso caldo gallego. Sábado tranquilo, de paseos y charlas, y disfrutando de la amistad y el encuentro. Nos acordamos mucho de amigos que no estaban allí pero que nos acompañaban con su presencia invisible. Especialmente de H. que lo está pasando mal por culpa de un cáncer, y de G., que recordamos con añoranza y cariño, imaginándolo en sus “illes” con sus nietos y su tenis. Por la noche fuimos a un lugar peculiar, conocido como el “Xeringa”, sitio que más que un restaurante parecía un museo, y además, lleno de records Guinnes. Hablamos y compartimos, compartimos y hablamos, reduciendo la vida precisamente a eso: a compartir.

Al día siguiente, Domingo de Ramos, fuimos a misa cargados de cierta emoción y curiosidad antropológica, especialmente por la peculiaridad de asistir a la misa de una perdida aldea en la Galicia rural de nuestro tiempo. Luego, tras comer con el párroco y algunos amigos más, un viaje vertiginoso desde Galicia a Guadalajara y de allí a Madrid para, casi sin respirar, seguir ruta al día siguiente hasta tierras del sur, donde pasaremos esta semana que llaman Santa. Y aquí andamos, rodeados de familia, cariño y paz, cierta paz que repercute positivamente en el balance contable de las emociones sentidas. Cierta paz interior y cierto respeto, al mismo tiempo, por lo que la vida nos da y nos quita. Esta vez tocaba dar, y ha sido francamente generosa en los planos sutiles de lo vital. Qué siga así, generosa… Y ahora, en la noche calma, sonando la Forza del Destino, que todo se alargue, y que la paz y el amor reinen en los cielos, y también aquí abajo, en la tierra…

 

La buena gente


Hay gente especial en el mundo. Estos días que andaba perdido en ese mar de deseos elásticos y sutiles he recibido la llamada o la escritura de gente bonita, de personas que pasean por un parque y te envían la foto de un árbol para alegrarte, de seres que mientras ponen orden en su castillo en la lejana Alemania te manda buenos deseos y hermosas vibraciones, otras que, tras años sin saber de ellas, te llaman con caluroso abrazo que podía traspasar los hilos de cobre del teléfono, o esa que te trae flores, o plantas, para que las cuide y las riegue… Gente bonita que te saluda, que te sonríe, que te protege con su mano amiga, que te calma el dolor mientras trabaja en la fábrica y se escapa diez minutos para llamarte a escondidas, o aquellos que te ofrecen sus apartamentos en la playa para que descanses, o ese autor que te llama animado para colaborar como sea en empujar a tu empresa, o ese amigo que te envía una poesía, o un texto que te inspira, o una canción que te anima. He recibido escritos y llamadas desde montañas y desiertos, desde lugares remotos y cercanos. Y cuando eso ocurre, cuando la gente reacciona ante los baches del camino, uno se siente inmensamente rico, plenamente recompensado por un universo generoso y lleno de tanto y tanto amor… Así que a todos os doy las gracias por estar ahí, por forma parte de ese “equipo grande” que tantas veces me habéis acompañado por desiertos africanos, por selvas asiáticas y por montañas americanas. Pero también por estos pequeños paseos de la vida cotidiana que necesitan, de vez en cuando, en esta peregrina existencia, sentiros cerca. Gracias de corazón, y ojalá pudiera estar atento y despierto cuando vosotros también necesitéis de mi mano franca… Os habéis comportado como auténticos príncipes y princesas… y ahora solo me queda desearos el mejor de los palacios…

 

Pisco Sour


Tenía catorce o quince años cuando aquella tarde empezamos a caminar hacia la Montaña Sagrada. Fue la primera vez que nos veíamos y desde entonces sembramos la semilla de la amistad. Toda una noche caminando y parece que con los años, toda una vida caminando a veces juntos y a veces reencontrándonos en lugares increíbles. Hoy vino a cenar. La anfitriona nos sorprendió con exquisitos platos, con exóticos manjares y con un final sorprendente. Él había llegado dos días antes que yo a Madrid. Casualmente, él quería establecerse en Madrid. Y al final parece ser que los dos hemos vuelto a coincidir, una vez más, en una misma ciudad. Antes habíamos estado juntos en la Montaña, en Edimburgo, en Linares, en Barcelona, en… En cada ciudad vivimos aventuras, proyectos, emprendimos empresas y… Y ahora, de nuevo aquí, rodeados de ternura y amistad. Ella me volvió a sorprender. Él se quedó sorprendido. Hermosa velada. Hermoso reencuentro. Hermoso y placentero compartir… Sólo faltó el pisco sour, pero será en la próxima…

Feliz Navidad


Estimados todos,

Este ha sido de nuevo un año duro, lleno de enseñanzas y pruebas, lleno de angustias y soledades. Pero sobre todo, ha sido un año para la esperanza, esa esperanza que renace una y otra vez en los corazones humanos.

Es la esperanza la que conmueve de nuevo el ritmo acelerado de nuestras vidas. La esperanza que nos lleva ante el milagro de la vida, ante la sorpresa de las cosas inesperadas y bienvenidas, ante el amor que siempre retorna a expensas de todo lo que resultaba difícil e imposible. La esperanza que siempre nos abraza en los momentos más inesperados…  La que nos da coraje y fuerzas para continuar…

Así que con este mensaje de esperanza os deseo un hermoso nuevo año y unas felices fiestas entrañables, imbuidos en el mensaje de amor y compasión que cada año pretende renovarse en nuestras almas… Pasadlo bien con la familia y amigos, seres clave en nuestro prodigioso ascenso hacia la vida…

Que la esperanza renueve vuestras fuerzas y vuestras ganas de seguir adelante…

Sed felices…

Un sentido abrazo a todos…

Hasta pronto…


Fue hace unos años cuando editamos en Séneca el libro de María José Hermida titulado “El umbral de mi blog”. Ella había sido pionera bloguera mientras que otros como Mario Conde o yo mismo nos acogimos a esa novedad más tarde con cierta curiosidad y extrañeza. Meses antes, mientras editábamos el libro de Hermida, tuvimos una reunión con Mario en Los Carrizos para determinar estrategias para Séneca. Le hablé del libro de Hermida y le expuse la necesidad de tener nosotros mismos un blog para expresar opinión, pero sobre todo, para publicitar las novedades de nuestro joven sello editorial. Y así lo hicimos… Empecé el experimento primero yo y luego Mario. El mío una mañana del sábado 13 de septiembre de 2008 donde hablé de todo menos de libros. Los primeros post fueron sobre mis viajes y luego se transformaron en una especie de diario, de testimonio, de eso que tanto nos gusta a los antropólogos: relatos de vida, trozos de alma.

Disfrutaba y compartía pensamientos, ilusiones, tristezas, alegrías, de todo tipo de experiencias y de todo tipo de pensamientos y ocurrencias. Gracias al blog he hecho muchos amigos y he conseguido el propósito que siempre he perseguido: compartir. Muchos de vosotros me habéis seguido desde el principio. A veces me ha sorprendido ver hasta qué punto conocéis mis inquietudes, mi vida entera. Nunca fui consciente de que todo aquello que compartía podía calar en vosotros hasta el punto de que cuando reía, también lo hacíais vosotros conmigo, y cuando estaba triste, también afectaba a vuestros corazones. En estos dos años he escrito casi diariamente, faltando pocos días a la cita. Ha sido un esfuerzo pero también un placer. Lo que más me gusta es escribir y para mí resultaba una especie de práctica diaria… Hay muchos anónimos que nunca se manifestaron. Otros, la mayoría, lo hicieron con nicks… A veces eso me daba un poco de tristeza porque vosotros conocíais mucho de mí y yo casi nada de vosotros excepto aquellos que se atrevieron a escribirme con más apertura y proximidad. Nunca hice un reproche. Todo lo contrario.

Hoy ha sido un día importante para mí… He tomado una decisión seria y me he sentido totalmente aliviado. He dado un paso hacia el anonimato, lejos de la plaza pública. Deseaba volver a ser invisible y creo que hoy he abierto una puerta hacia lo incorpóreo, hacia lo ignoto.

Muchas veces he tenido la tentación de cerrar este blog precisamente por ese exceso de visibilidad y claridad que mostraba, a veces de forma exagerada, sobre lo que ocurría en mi vida. Pensé que sería bueno para mostrar una parte de mí mientras conservaba a buen recaudo esos secretos que todos llevamos dentro. Si mostraba mis cosas del día a día podría ocultar todo ese iceberg que cuido y mimo con recelo. Pero mientras paseaba por el campo y miraba el mundo, pensé que hoy era un día de cambio y transformación y que debía aprovechar para cerrar y abrir nuevas puertas.

No quiero hacer desaparecer, al menos de momento, todos los escritos que durante estos años nos han acompañado. De hecho, gracias a la ayuda de la amiga C. vamos a editar algunos en formato libro. Pero si quiero darme un respiro, unas vacaciones. Y quiero hacerlo ahora que me encuentro sanamente feliz, plenamente emocionado por la vida. Voy a dejar pasar diciembre en silencio y luego, con el nuevo año, ya veremos qué ocurre… No pretende ser esto una despedida… Sólo un hasta luego… Y lo hago agradeciendo desde lo más profundo del corazón vuestra constancia, vuestros ánimos en los momentos difíciles, vuestro apoyo y vuestro esfuerzo, así como vuestra eterna paciencia. Un blog no tiene sentido sin la gente que lo apoya día a día con sus visitas y comentarios. Y en estos dos años han sido muchos los que nos han visitado, nos han leído y nos han acompañado durante mucho o poco tiempo. Gracias sinceras a todos. Ya sabéis donde vivo y ya sabéis donde tenéis un amigo… Quizás un amigo un poco loco, pero al fin de cuentas, un amigo…

Os deseo unas felices fiestas y un próspero año nuevo. Y sobre todo, la mayor de las felicidades… No dejéis nunca de creer en vuestra utopía… Vuestro, siempre… un abrazo sentido…

Pd.- Y ahora,  ¿estaremos tranquilos y satisfechos? Y mi espíritu dijo: No, ganaremos esas alturas para seguir adelante…

El Aleph


Ayer pasé una tarde maravillosa. Vinieron unos amigos y pasamos un rato agradable y divertido. Nos acostamos tarde jugando al ajedrez y escuchando música portuguesa. Jugamos al rugby, cenamos algo ligero y ya de noche fuimos al jardín a saludar a los duendes protectores. Pudimos encontrar tres gracias a la extensa imaginación que recorre nuestras cabezas. Uno era un ser con forma de Pinocho. Estaba sentado, esperando para ver si todo iba bien, suplicando una visita o un gesto humano que le dotara de vida y fuerza. A su derecha había otro de color marrón, con un dedo más grande que el resto y apuntando con su mirada a las estrellas. Melancólico, nos saludó ante el destello de luz de nuestra pequeña linterna. Y a su izquierda, allí estaba, el rey, el mago, el dueño de esos parajes, el sapo verde con boina roja que sentado en su trono de palmito meditaba sobre las próximas acciones en su reino. Luego seguimos el sendero que conduce al lago encantado. No tenía agua, pero sí unas inmensas cataratas plagadas de peligrosas aperturas. Al fondo se veía el bosque de coníferas, pero preferimos seguir por el camino de la derecha, bordeando el lago seco y sus dos grandes árboles agolpados en mitad de su cauce circular. Giramos a la derecha y de repente nos encontramos dentro de una peculiar espiral labrada en piedra en cuyo centro había un montículo desde donde nacían dos piedras blancas y una negra. Sin duda era un Aleph, un lugar desde donde poder divisar cualquier rincón del universo. Bastaba ponerse junto a ellas para viajar a cualquier confín de la galaxia. Proseguimos el camino por el jardín hasta que se cruzó ante nosotros un gran felino blanco. Realmente era un lindo gatito, pero en la imaginación exploradora podía ser cualquier cosa… Bien terminó la aventura por el jardín y el premio fue el descanso del guerrero, buena música, buena compañía y algo de comida.

Encuentros y reencuentros con gente bonita


El sábado fue un día lleno de acontecimientos. Por la noche había aparcado el “hotel Prius” cerca del Palacio de Congresos, donde M. y J. daban una conferencia que habían preparado muy bien los amigos de la fundación Ananta. Me habían invitado para que vendiera libros de M. y así lo hice, con el compromiso de que tenía que marcharme corriendo a mediodía ya que a las seis tenía que estar, en un día importante e inolvidable para mí, en Lérida. K. y A. se ofrecieron generosamente para ayudarme con la venta y sustituirme cuando me fuera. Desde aquí les doy mi más sinceras gracias porque si no hubiera sido por ellos… También mi más sinceras gracias a J. y JL, patronos de Ananta, que me ayudan en todo lo que pueden en estos momentos difíciles para todos. Y qué decir de toda la gente bonita que vino al encuentro y se acercó para darme un abrazo sentido en este loco mes de septiembre… El primero en llegar fue J. que vino expresamente desde Sevilla para compartir momentos únicos. Siempre tan generoso y atento, tan compasivo y humano. También M. que vino con sus hijos y me abrazó con esa dulzura tan necesitada, con ese amor tan sincero. Y luego se acercó I. con sus niñas, que había venido desde Barcelona y siempre alegre y sonriente me contagió de nuevo con su optimismo y energía. Y M., que hacía meses que no la veía y agradecí el que siempre haya estado ahí desde que una noche vieja nos pasáramos hasta las tantas de la madrugá charlando en la finca de los Asientos. Y también M. y su madre, la cual, tras ver mi aspecto algo demacrado, insistió en que me fuera unos días de vacaciones al pazo gallego que comparte con M. para relajarme y despejarme un poco de tanto lío. Y C., mi dulce C., cuyos abrazos, además de ser sentidos, son eléctricos y me elevan a mil por hora a esferas desconocidas. Y también todas las amigas de BK que desfilaron amables para recordar lo bien que se lo pasan en La Montaña cada vez que vienen. Y R. con su hermosa amiga de Italia… Fue tan encantador y emocionante verle después de seguir todos los días sus letras y enlaces musicales… Y como en estos encuentros casi todos nos conocemos después de tanto tiempo, se acercaron muchos más con los que me abracé tan necesitado que anda uno de abrazos y con los que charlé precipitadamente con unos y con otros. Fueron unas horas intensas donde se respiró un aire fraternal, amable y humano irrepetible. Oxígeno para los pulmones del alma que andarán limpios y sanos durante muchos días… Perdonad el despiste por los que me he dejado… pero desde aquí, gracias a todos, de corazón, por estar siempre ahí…

(Foto: Con J., K., y A., ejemplos vivos de seres humanos llenos de corazón)

Un día lleno de flores


Querido diario, que felicidad tan grande ver cuantas rosas he recibido hoy de manos de los amigos, cercanos y lejanos, que se acuerdan de uno en los momentos malos, además de en los momentos buenos. Eran rosas doradas, teñidas en el plano de la manifestación de un rojo amoroso capaz de transportarte a cualquier lugar imaginado. No me he podido sentir tan pleno y radiante. Así que agradezco todas esas rosas recibidas, todas esas muestras de amistad y compasión que sirven para resucitar a un muerto. Me he sentido calidamente arropado en la cueva de Harry. Y me he acordado de la abuelita que se paró con su coche el día del accidente y me dijo, con una cara tan tierna que parecía un ángel: “padre mío, ¿estás bien?” A ella le dedico mi rosa de hoy, no sólo por haberse parado en el camino, sino por mirarme con la ternura de una diosa compasiva en un momento difícil que aún recuerdo con viva emoción. Gracias de corazón a todos, y que la vida os repartan muchas flores…

Risottos, viajes y otros manjares


El viernes me tocó uno de los trabajos que más me gusta de este oficio de empresario editor: el de mensajero, repartidor o como queráis llamarlo. Coger el coche y llenarlo de libros y recorrer media Andalucía de un lado para otro es algo que me recuerda a mi pasado como repartidor de pizzas, uno de los mejores y más divertidos trabajos de los que haya disfrutado. Así que fui a Sevilla, Huelva y Cádiz en un maratón hermoso acompañado del “Águila Roja”, que hizo la vez de copiloto. La tarde tranquila. Me afectó la conversación que tuve con mi querida A., la cual me hablaba de lo difícil del amor tras más de veinte años de vida en común, y de cómo, por cosas banales, se puede acabar destruyendo una relación hermosa. Acompañó con despedida de mis padres que tras un mes sufriendo las calores andaluzas regresan a Barcelona.

Ayer visita por la mañana de M. para hablar de libros y otras cosas que tienden a lo mágico y lo increíble. Bonita charla sobre las influencias de las cosas que nos rodean y de cómo las fuerzas invisibles afectan a nuestra vida.

Por la tarde, C. me invitó en su hermosa casa de Córdoba a un buenísimo risotto de champiñones que estaba para chuparse los dedos. La puse al día de mis aventuras y desventuras amorosas, de lo bien y feliz que me encontraba a pesar de las circunstancias y del panorama positivo que se abría por delante. Y ella me contaba, tras hablar de Jung, Bakunin, Einstein y Freud -también de Fernando Arrabal y David Peat- el panorama apasionante que se presentaba en su vida. Tuvimos aún tiempo de hablar de su última novela, de budismo, de compromiso, de sueños y mensajes, de círculos mágicos y herméticos, de política y apolíticas, de juegos del azar y juegos del lenguaje, de misterio, magia y hasta de extraterrestres, del fin del mundo, del 2012, de Nostradamus, de psicología, de antropología, de tesis doctorales y tesis de la vida, de cárceles, de presos, de locura, de esquizofrenias y paranoias, de amigos, de muerte, de vida, dinero y de casas, astrología, filosofía y ciencia, de lecciones y aprendizajes, de Suiza y América, de Italia y el mundo, también de Barcelona, Madrid y Granada, que también son de este mundo. Y sobre todo, y ante todo, de su S. y de mi B, seres espaciales que orbitan como astros de luz en el centro de nuestras vidas.  Inclusive, cuando la noche ya golpeaba el músculo sin hueso, tuvimos tiempo de reír con las ocurrencias de unos y de otros.  Mujer hermosa, inteligente y despierta, fue un placer inmenso compartir esa velada llena de sugerentes premoniciones sobre el pasado y el futuro. Bucles y ciclos que deambularon por la conversación sellada con un sentido abrazo sincero y hermoso.

Ahora, en unas horas, mientras me peleo hoy domingo con albaranes y facturas, me marcho de nuevo al periplo viajero-mensajero. Me esperan entre hoy y mañana Almería, Granada, Jaén, Málaga y Córdoba. Bibliotecas que esperan nuestros libros y que, entrega en mano, necesitan el sello requerido que nos dará de comer. Que me vaya bonito… y que regrese con salud y más sabio.