Visitantes de otros mundos


Es Voltaire, una persona doblemente despierta en la consciencia y en lo social, el que nos informa en su libro Micromegas que el 5 de julio de 1737 llegaron a la Tierra, concretamente a la orilla septentrional del mar Báltico, dos seres provenientes de Sirio y Saturno. Para estos seres, los habitantes de la Tierra resultaron diminutos átomos que seguramente, al poseer tan poca materia y por lo tanto mucho espíritu, deberían dedicar su tiempo a pensar y amar. Pero uno de los sabios de ese momento con los que se topó tan ilustres visitantes declaró que nada más de la realidad, sino que eso estaba destinado a un pequeño grupo de privilegiados y que la mayoría son una cáfila de locos, perversos y desdichados, empeñados en matarse, robarse o violarse mutuamente con tal de llenar sus egos de vanidad. Los visitantes quedaron perplejos ante tan ridículo espectáculo y pensaron que se encontraban ante unos seres tan infinitamente pequeños poseedores de una vanidad tan infinitamente grande.

Por suerte, a veces ocurre que nos visitan personas procedentes de otro planeta que entienden que el pensar y el amar son los requisitos indispensables para ser feliz. Ocurrió ayer, en esta humilde morada de la Montaña donde, atraídos quizás por esa luz que nace de los recovecos del alma, visitaron a este humilde morador de silencios y membresías. R. y J.A. llegaron a eso de las siete, puntuales, tal y como habíamos quedado en el cronómetro del tiempo mecánico, y también puntuales en ese otro tiempo que llaman de la cuarta dimensión, diría yo la quinta, referido al momento cuántico. J.A. me habló de sus fuentes, que también fueron las mías tiempo atrás, y me regaló un mapa que me dejó atónito. En el mapa había dibujado el hombre de Vitruvio, ese mismo que cuelga majestuosamente en una de las paredes más grandes de mi casa. El hombre estaba centrado dentro de un gran círculo y representaba un mapa de mí mismo, compuesto por acontecimientos que habían ocurrido en mi vida pasada. Al parecer fue un regalo del mago A.N. para mí, el cual, sin conocerme, pero utilizando unas técnicas que a partir de ahora creo como reales, había dibujado con todo lujo de detalles esos acontecimientos que marcaron mi vida pasada, observando, además, en qué forma podían afectar a mis cuerpos. Así que estos visitantes sirianos y saturninos llenaron la tarde de ayer de encuentros y reencuentros que expresaban la importancia constante de llenar el mundo de pensamiento y amor. Agradezco la visita y el regalo del mapa y la certeza del mismo. Agradezco también que existan personas notables que deseen cambiar el mundo. Así que gracias por estos encuentros tan llenos de magia y alivio.

Entrevista a Koldo Aldai para Fundación Ananta


Ya son algunos los viajes que he realizado con este aventurero y escritor, amante de lo humano y lo divino, seguidor y defensor de los valores universales de paz y buena voluntad. Koldo Aldai, escritor incansable, amigo verdadero, viajero y constructor de puentes indestructibles, compagina su vida de entrega y servicio hacia los demás con su pasión por la escritura. Uno de los mejores momentos que hemos vivido juntos fue haciendo de payasos en la sabana africana o en las selvas o los slums de la India… Cuando andamos preparando ya nuestro tercer viaje hacia tierras palestinas, he tenido la oportunidad de entrevistarlo para la Fundación Ananta, gracias a la siempre generosidad de Joaquin y José Luis, amigos y patrones. La entrevista la podéis ver en el siguiente enlace:

http://www.fundacionananta.org/web/index.php?option=com_content&view=article&id=237:javier-leon-entrevista-a-koldo-aldai-qhay-un-punto-de-felicidad-que-no-se-puede-alcanzar-de-espalda-a-los-hermanos-a-los-ultimos-de-la-tierraq&catid=37:g-2010&Itemid=62

Vacaciones de verano


Han sido sólo tres días, pero suficientes para tener esa sensación de haber estado en algún tipo de paraíso donde lo único que importaba era olvidar el mundo y disfrutar de las cosas buenas de la vida. Así que no tengo ningún pudor en decir que mis cortas vacaciones en Galicia han sido maravillosas. Tres intensos días en el pazo gallego de MC junto a B. y con la siempre grata compañía de AC. Paseando, nadando en la inmensa piscina, corriendo en la hierba tras el perro Clinton y su compañera, hablando sobre temas increíbles que desnudan a cualquier alma, sumergiéndonos en esa cueva helada cuyos misterios aún no han sido desvelados, bailando en A Mezquita con música folk, surcando valles y montes en bicicleta, abrazados al milenario castaño, en silencio, disfrutando de esa inmensa luna que nos ha acompañado estas mágicas noches, acariciando en la oscuridad los sonidos de la pasión y el amor… B., cuya luz cada día reluce más y con mayor fuerza, ha sido capaz de amortiguar la pesada carga del día a día, regalándome, entre suspiros y almohadas, un halo de esperanza… Mi querida B., como pagar todo lo que has hecho en mí… Así que hoy, tras el sueño reparador, respiro tranquilo y en paz, agradeciendo a la vida esas cosas bellas que de vez en cuando es capaz de generar… Gracias a la vida, que me ha dado tanto… y gracias a MC y AC por este fin de semana inolvidable… Y gracias a B. por haber conquistado aún más las interminables parcelas del amor…

(Foto: Con MC, AC y la hermosa B. hablando sobre el Castro y las formas del monte donde se sitúa, al fondo, el pazo).

Un mundo lleno de colores


Una de cal y otra de arena. Ayer me quejaba del poco tiempo que disponía para poder ponerme al día y poder aprobar la asignatura “crisis” con al menos un aprobado justo. Pero el universo conspiró para que me relajara y disfrutara de los acontecimientos y las sorpresas que se disponían en la bandeja del fluir. Y así lo hice primero con la visita del Q. H. J. L., profesor de la Universidad de Córdoba que venía con la oferta tentadora de levantar columnas en Córdoba. Una oferta que ya evaluamos hace algunos años y que por motivos profanos no pudo ser. Pero ahora, en la madurez del momento, parece que los tiempos conspiran para que así sea. Y así será. Una charla agradable y un rato estupendo, que a falta de abrazos el día anterior, se atravesaron tres en la vertical que nace entre la escuadra y el compás. Abrazos sentidos, de esos que nacen del corazón.

Al poco tiempo de marcharse JL, andaba hablando por teléfono en las abrazaderas del jardín cuando vi que un trozo de luz aparcó su coche justo en la puerta de mi casa. Salió una hermosa mujer cargada de macetas adornadas de bonitas flores y plantas cubiertas, muy coquetamente, con conchas marinas y piedras de mil lugares. El mensaje del universo debió ser algo así: “te traigo unas plantas para que te alegren la vida”. Así que el trozo de luz descendió, se presentó sin yo conocerla y empezamos a hablar sin parar hasta bien tarde. Al parecer me había conocido por el blog, este blog que tantas sorpresas nos da. La situación, además de surrealista, me pareció hermosa, porque uno nunca sabe de qué forma te puede sorprender el universo… Y este ser venía cargada de mensajes hermosos y profundos que digerimos en la charla que mantuvimos en toda la casa. Así que gracias a JL y a M por su visita inesperada y por sus regalos bienvenidos. Ojala el universo sea justo y pueda compensar tanta generosidad. Hoy respiraré agradecido por las lecciones de los días pasados y me sentaré, frente a mis conejos, antes de marcharme hacia cualquier norte, observando todo cuanto ocurre sin perder detalle. Hoy habrá más reuniones y encuentros, y mañana, de nuevo viaje a Madrid y Galicia, con B. y MC, para que se conozcan, o se reconozcan, a ver qué ocurre.

Me llevó a volar


Llegué de Galicia a Madrid. Allí dejé el Mercedes que me habían dejado para volver a la capital del reino, donde me esperaba el híbrido y B., a la cual le había prometido un abrazo antes de seguir el camino. Conseguí el abrazo tras un periplo por media ciudad lleno de anécdotas y aventuras. Llegué a casa a las dos de la madrugada donde esperaban A. y M. para descargar unos muebles para el encuentro que harán treinta personas en mi casa. Descargamos todo y se quedaron a dormir porque era tarde. Al día siguiente, muy temprano, llegaron L., S., M. y E. para seguir ordenando mi caótica casa y adecuar el lugar para el retiro. Me acosté a las dos de la madrugá exhausto. A las siete estaba ya de pie. Había quedado con Y. y A., la hermosa filósofa para pasar el día juntos. Fuimos hasta Fuente Obejuna ya que allí hay una fábrica de autogiros. Uno de mis sueños es cruzar el África volando y Y. necesita un aparato volador para visitar sus empresas en Brasil. Así que fuimos a probarlos y los probamos y volamos y fue, como siempre, gratificante estar lejos del mundo, en una posición elevada con respecto a las penumbras del suelo, viendo todo pequeño desde el cielo mientras sentía el aire rozando cada uno de mis  poros. La vuelta a Madrid fue increíble, llena de anécdotas, de pérdidas porcaminos inimaginados. Ella contaba cosas de su pequeño país mientras disfrutaba de sus profundos y sinceros ojos azules. Y. bromeaba por todas las anécdotas ocurridas. Dos locos y una auténtica princesa volando quién sabe hacia donde…  Mañana más reuniones, más encuentros… más…

Separados


El domingo por la tarde tuve un bonito encuentro con J. y E. en alguna plaza cordobesa, cerca del Zoco. Hablamos durante horas sobre libros, poesía, arte, creencias. Él es artista, pintor, y tiene la gran suerte de ser bueno y poder vivir, o a veces malvivir, de su propio arte. Ella es poeta, escritora y antropóloga. Y tiene la gran suerte de poder decidir sobre su futuro porque se siente libre para ello.

Ayer por la tarde nuevos encuentros. Esta vez con R., una vieja amiga que ha venido desde Barcelona para pasar unos días en La Montaña. También vino E. para ver mi casa y organizar un retiro para cuarenta personas. Eso supone un reto porque debo organizar la logística para poder albergar en esta casita a tanto humano. Tuvimos una tarde encantadora, de idas y venidas a Sevilla, casi cuatrocientos kilómetros para llevar y traer a unos y otros. Encuentros que unen, que se convierten en reencuentros y reconocimientos y recuerdos. Pero hoy recibo la noticia de una amiga que está en proceso de separación, con dos hijos, una carrera brillante, pero destrozada por dentro. Difícil lo de la gestión de las emociones. Difícil amar sin poseer, incluso en las rupturas. Difícil permitir que el aire fresco llegue en momentos de terrible depresión. Le esperan unos meses, quizás unos años duros. Lo sé por propia experiencia. Porque ahora cuando te separas arrastras los problemas hasta el infinito. Y cuando ha terminado el proceso, cuando ya parece que estás saliendo de todo, uno se pregunta si mereció la pena. No lo sé, realmente no lo sé. Porque el mundo de las emociones, el mundo de pareja, está cambiando tan rápidamente que quizás el concepto tradicional esté transformándose de forma vertiginosa y eso del amor para toda la vida, por mucho que nos duela a los románticos arcaicos, parece que se está derrumbando…

La colmena, Hamer y el amor sin sexo


Día intenso el de ayer… Por la mañana, una visita sorpresa de R., un discípulo del polémico doctor Hamer, vecino además de Hornachuelos y gran lector de libros que por sus rarezas sólo pueden encontrarse en bibliotecas como la mía o, ahora, ante mi sorpresa, también la suya. Un grato descubrimiento, sin duda, ignorado en estos años en La Montaña. R. tuvo un cáncer que superó gracias a los consejos del doctor Hamer.  Maravilla como su conversión a las nuevas terapias las explica con emoción y convencimiento. Habrá muchas más charlas con R. y espero que sus consejos se escuchen por todo lo alto.

Al poco tiempo de marcharse R. me llamó A. para que le acompañara en la visita a un colmenar. Esta ha sido una experiencia increíble. Sumergirme en el traje de marciano apícola y luego introducirme en la increíble comunidad de las abejas ha sido una iniciación al mundo de los enjambres, las mieles, las colmenas, la cría de reinas, la varroa… Hubo un momento de pánico contenido cuando de repente, una colmena anarquista que andaba en un lugar apartado reaccionó de forma inesperada. A. abrió la colmena para ver su estado y allí había cientos, quizás miles de abejas que empezaron a salir y a rodearnos defendiendo su comunidad. En la foto que adjunto se puede ver algo. Me interesó mucho las explicaciones de A. sobre la organización de la comunidad y de con qué perfección natural se organizan para mantener en equilibrio toda su sociedad. Cuanto tenemos que aprender de esa comunidad natural donde lo importante es el bien común y la armonía de sus miembros.

Por la tarde, la hermosa visita de mi querida B., la cual se ha marchado esta mañana tras intensas charlas y paseos. Somos tan amigos, nos queremos tanto y existe tanta complicidad y respeto mutuo que podemos dormir juntos y ducharnos juntos desde una respetuosa castidad, fundidos en un profundo abrazo lleno de amor, de ese amor silencioso del que tanto aprendemos todos los días. Hay mucha gente que no comprende que el sexo es hermoso, pero sobre todo hay mucha gente que no comprende sobre la profundidad de estar acostado con una hermosa mujer sin que el sexo sea el protagonista de la noche. Amar en silencio, abrazados, comprendiendo que los pudores de nuestra sociedad pueden ser vencidos desde una madura posición. Un bonito broche para una bonita e intensa semana irrepetible.

Nuevas Sincronías


Esta semana ha sido intensa y aún no ha terminado. El fin de semana único con Y. Ayer martes único con la visita sorpresa de la impresionante C. Vino y quedó para siempre, como esas personas que te visitan y sin conocerlas parece como si las conocieras de toda la vida. Venía algo asustada y nerviosa al principio, pero no tardó nada en adaptarse a la locura de La Montaña, de esta particular montaña plagada de anécdotas diarias y continuas. Ayer lo pasamos muy bien. Como sabe que me gustan mucho las galletas y que no ando mucho a la moda, me regaló una preciosa camisa con un dibujo del Monstruo de las Galletas de Barrio Sésamo. Qué acertado regalo. Además vino cargada de quesos y galletas y chocolote y… así dan gusto las visitas. Tuvimos una buena cena y pasamos un excelente día.

Y hoy, de nuevo sin desperdicio. La visita de C., una hermosa mujer llena de sensibilidad la cual he visto dos veces en mi vida pero ya forma parte de esta familia de “normales”, como ella llama a las rarezas del mundo singular. Venía además acompañada del físico italiano S., amigo de personalidades como el científico David Bohm y David Peat, con el cual, por cierto, participó y participa en ese famoso círculo jungiano llamado Eranos. S. es un tipo singular, sincronías de la vida (fue David Peat quien escribió el libro “Sincronías”), S. ha escrito un libro sobre el Tao parecido al que hemos editado en Nous. Hemos paseado por la montaña y hemos compartido una charla increíble. Humilde, sonriente, modesto, este hombre que vive en Suiza fue uno de los primeros científicos en descubrir el primer agujero negro, y un destacado físico cuántico. Toda una personalidad sin desperdicio… Así que el día se ha completado con charlas sobre la mente y la materia, sobre la conciencia y la consciencia, sobre la conclusión final de la importancia de la caridad, del servicio y la compasión por todos los seres sintientes. Qué hermosa sensación la de pensar que en una misma semana, La Montaña ha atraído a personas tan singulares como Y., C., C. y S.

Mañana más… presentación de un libro en el ayuntamiento de Sevilla y el viernes más encuentros con gente bonita… una semana irrepetible, única y maravillosa…

Por cierto, hoy mientras paseaba por La Montaña con C., hemos contemplado atónitos un hermoso arco iris completo que comparto con la foto… espectacular broche de oro para unos días marcados por un firmamento lleno de estrellas únicas e irrepetibles…

Wow!!


A veces uno se pregunta a qué se deben este tipo de encuentros “casuales”. Cuando Y. contactó conmigo yo estaba en Alemania. La excusa para el contacto creo que sólo fue eso, una excusa. Él venía a Córdoba con quince embajadores. “Ven con traje”, me dijo. Y eso hice. Tras la cena que hicieron con el alcalde, los diplomáticos fueron al sarao flamenco. De repente me sentí divertido rodeado de embajadores de todos los países. Me sentí un embajador más, eso sí, del país de Nunca Jamás. Y., al terminar todo, prefirió acompañarme a La Montaña, descartando el quedarse en el hotel que tenían concertados para la diplomacia a 250 euros la noche. Mereció la pena. Estuvimos hasta las cinco de la madrugada hablando sin parar ni un segundo, acompañados de un vaso de agua y algunas patatas chips. Dormimos unas horas y hoy por la mañana continuamos hablando y hablando sobre cien mil cosas a cual más interesante. Y. tiene empresas en Brasil y España, es joven, de origen franco holandés, de buena educación y conversación inteligente. Mezclaba el castellano con algunas expresiones inglesas, y me gustaba cuando al referirse a algo importante soltaba un natural «quillo» que le salía del alma. Es un guerrero, lo sabe y lo asume, y además, paga el precio de cada batalla. Tras la comida improvisamos un viaje a La Montaña. Hablamos del viaje iniciático, del viaje del héroe, del viaje del guerrero, de sus trabas, de sus dificultades, de los atropellos. Justo en ese momento, pasamos por una colmena de abejas las cuales nos atacaron con cierta agresividad inexplicable. Una de ellas se adentró en mi oreja aguijoneándome con su veneno la misma. Me duele, pero sobrevivimos. Seguíamos hablando sobre la importancia de “ejecutar” los sueños, las visiones. Uno de sus sueños es comprar el castillo donde estudió en el sur de Inglaterra, ahora abandonado, para crear un proyecto bonito referente a la educación con miras a nuevos horizontes. Diez millones de euros es sólo parte del precio. Un precio parecido al sueño de restaurar La Montaña. Entonces ahí surgió la sinergia, y la magia del encuentro, porque a veces hay ideas que están ahí, flotando en el aire, convertidas en sueños o en visiones, que sólo esperan salir adelante… Pronto, muy pronto, habrá que ejecutarlas, no importa cuanto se gane o se pierda en ello, porque el guerrero va a la batalla dando la vida en ella. Como la abeja, que defendiendo su comunidad, ha muerto en la oreja de un loco soñador… Y., ya en el AVE, me escribe: “no me acuerdo la última vez que simplemente hablando se me hallan puesto los pelos de punta tantas veces”… Eso ocurre cuando se escucha y se habla con pasión… se crean sinergias, se aprende el uno del otro ante la infinita curiosidad de las cosas… Y hoy hemos aprendido mucho… tanto que harán falta muchos días como hoy para digerir “datos y matices”…

Más fuertes que un roble


Nunca había visto un capuchino tan bien presentado, con tanta hermosura, y además, tan bueno. Se lo he dicho a la camarera ante mi sorpresa por esa flor estampada en la espuma. Ella me ha mirado sonrojada por el piropo artístico y sincero. No suelo tomar café pero de vez en cuando me gusta pecar y hoy, mientras hablaba en la estación del AVE con JL, he disfrutado doblemente con ese delicioso café. La conversación hacía aún más placentero su sabor intenso y su aroma envolvente mientras nos despedíamos hablando de la importancia del amor y la dificultad que entraña desvelar todos sus secretos. Todo esto tras un día intenso de trabajo, ya que JL ha venido desde Madrid a pasar el día y trabajar un poco en La Montaña sobre un libro de próxima edición

Conocí a JL en un lugar maravilloso, el desierto del Gobi, en Mongolia, hace más de tres años. En ese momento estaba fusionando grandes empresas en una importante operación de muchos millones de euros mientras ejercía como patrono de la fundación A., presidida por el amigo común J. Yo acababa de separarme y empezaba una odisea crítica, el final de una relación y el final de una época de bonanza. Todo eso ocurrió en junio, pocos meses después de mi vuelta de Escocia y pocos días antes de mi vuelta de mi primer viaje a Alemania. En ese viaje singular a la búsqueda de Shamballa, empezó un calvario económico para JL y para mí, y además, coincidió con el tormento de media sociedad occidental debido a la crisis que dos meses después se destaparía en medio mundo. Tres años después de ese viaje, quizás por las circunstancias paralelas, aunque en dimensiones diferentes, pues mientras que yo perdía varios cientos de miles de euros el perdía varios cientos de millones de euros y mientras que él empezaba a prescindir de chofer y muchas otras cosas adquiridas durante muchos años yo empezaba a prescindir de paseos en bici y salidas al cine, creó una complicidad entre nosotros que dura a día de hoy. Y hoy, tres años después, en el sótano de mi casa de La Montaña, un lugar fresco y apacible, entre libros y pantallas, recordábamos esos difíciles momentos y las grandes lecciones que de toda esta experiencia hemos sacado. Desprendimiento, desapego hacia todo, amor incondicional hacia las cosas imprescindibles como la amistad, la sinceridad y la honestidad… Un día de trabajo intenso donde hemos reído de todo y hablado de todo. Ahora nos queda el presente y un trozo de futuro que esperamos disfrutar en calma. Nos queda la esperanza de un nuevo mundo que llevamos marcado en nuestros dígitos internos. Proyectos comunes, porque en el fondo, somos una humanidad que desea despertar y anhela hacerlo… Y una única obsesión, la mutua obsesión de servir lo mejor que nuestro talento y nuestra inteligencia nos permita. En esas estamos… Gracias pues JL por tu visita, tu complicidad y sobre todo, por ese sentido abrazo… Seguimos siendo “más fuertes que un roble”…

Reencuentros de hace tiempo


A las tres de la tarde la taberna aún funcionaba a pleno rendimiento. Nos sentaron en el centro del patio, junto a la fuente que dirigía los compases del tiempo marcados por el sonido del agua. Un menú sencillo, vegetariano, acompañado de unas excelentes berenjenas rebosadas, una tortilla de patatas y una tapa de salmorejo. Ella un fino para beber. Él, su tradicional botellín de agua.

El reencuentro se produjo tras mucho tiempo de ausencias. Tanto que resultaba difícil recordar la última vez. Habían pasado eones, tal vez alguna eternidad. Cosas del Camino del Medio, la excusa para reconocernos en aquella taberna había sido un excelente libro de Augusto Shantena sobre el Tao Te Ching. En su mano izquierda, la guía con la interpretación fundamental del taoísmo. En su derecha, dos libros de poesía: Voces con Sentido y La Casa de Humo. Empezó la charla con un recorrido fundamental por las bitácoras del pasado. Era necesario el recuerdo forzado para poner al día agendas y experiencias. Me sorprendió saber que es budista, de la rama Sakya, una de las más importantes y antiguas del budismo tibetano. Alguna vez yo mismo había estado de retiro con ellos en su templo del Garraf. Sincronías, repetíamos una y otra vez. Además, practicante del Karma Yoga, colaborando de muchas formas con el servicio desinteresado a la comunidad. Algo muy parecido a mi querido Agni Yoga, pero con componentes filosóficos diferentes. Una mujer completa, con un largo recorrido interior y con una sencilla y humilde expresión exterior. Una abundante inteligencia marcada por su infinita curiosidad y una premisa para seguir adelante: conocimiento. No se podía pedir más. El sendero estaba marcado por los astros. Solo había que recordar, porque al fin y al cabo, el verdadero conocimiento se manifiesta mediante el recuerdo. Todo está escrito, todo está dicho, todo está experimentado. Solo hay que recordar el guión y seguirlo. Improvisando aquí y allá, pero siguiendo el guión. Ya lo dice el Tao: tinieblas dentro de tinieblas, la puerta de todo Misterio.

Y ahora la fuente sigue golpeando. Anclado en algún tiempo quedó el suspiro y las miradas. La respiración pausada forma un compás perfecto con el dilema de todo lo existente. Todo es fundamentalmente necesario, inclusive el leve aleteo de aquella mariposilla que posaba a la izquierda de una madreselva que crecía hacia arriba en el patio interior. Tan suave fue su brizna de tiempo y su reflejo impasivo en la gota decimocuarta de la hora quince, que apenas nadie pudo sentir su presencia. Nadie excepto los allí presentes, los que vivían en el eterno instante.

Abrazo sentido


(Foto: Ayer en Ourense. No le dije a MC que iría al acto. Cuando me vió, me dijo: «¿Pero no andabas por Alemania?» Fue muy emotivo el encuentro… http://www.laregion.es/galeria/564/12348 )

Las cosas buenas de la vida


Lo bueno de rodearte de gente bonita es que siempre tienen alguna bonita sorpresa para ti… Esta vez ha sido de manos de A., la cual, conociendo mi debilidad por las castañas y por la leche con galletas me ha obsequiado con este bonito poema… ¡gracias a la vida, que me ha dado tanto!

Anfitrión


Los que me conocen un poco saben que soy un desastre como anfitrión. Siempre suelo dejar las llaves del coche, de la casa y de todo lo que haga falta con tal de que se sientan a gusto. Pero luego están los pequeños detalles. Lo he pasado muy bien con A. La verdad es que su visita ha servido para darme cuenta de muchas cosas hermosas que la vida nos ofrece en cuanto abrimos las puertas de nuestra vida. A ella no le ha importado que pudiéramos cenar cosas francamente sencillas como pan con aceite o un mix5 de frutos secos, como pasó ayer en un hermoso paseo por Córdoba. Y quizás, analizando lo bien que ha ido todo, podría pensar que fue gracias a la naturalidad de ambos en cada momento. Las anécdotas se multiplicaban por el dejarnos fluir. Lo mismo daba desnudar nuestras vidas ante un helado río o perpetuar el recuerdo bajo la atenta mirada de Júpiter o Venus, tanto monta. Lo hermoso de todo es que fuimos francos, y de ahí que el trueque mínimo fuera una excelente excusa para sentirnos humanamente afortunados. Doy gracias por su visita y su generosa existencia. Si todos fuéramos un poquito como A. las cosas del mundo irían mejor… En la sencillez de las cosas están los grandes aciertos… Aún queda más pan y aceite… todos estáis invitados al festín…

Kolo-Kolo


Antes de relatar algo sobre el viaje a Etiopía quería rendir homenaje al amigo Koldo, Kolo-Kolo en Etiopía, arquetipo encarnado del hombre bueno. Sin él no hubiera existido tampoco Kili-Kili, y el tándem hubiera sido otro. Pero los cielos, como él dice, quiso que Kolo-Kolo y Kili-Kili resonara en el corazón de cientos de niños, y quiero imaginar que en algunos de ellos aún palpitan sus ecos. Ha sido no sólo excepcional compañero de viaje sino además un hermano mayor que ha cuidado en todo momento de que las cosas funcionaran bien y que todo fuera justo y perfecto. Lo ha conseguido sin duda y hemos disfrutado de momentos únicos, cómplices, divertidos, hermosos. En algunas ocasiones, en las actuaciones, nos quedábamos mirando siendo conscientes de la responsabilidad de robar sonrisas a los niños. A veces en algún poblado en mitad de la sabana, o en algún orfanato o por la calle, de vuelta a cualquier sitio. Kolo-Kolo ha sido un misionero del alma y ha llegado más allá de donde nadie pueda imaginar. Y tanta ha sido la satisfacción y la gratitud, que nada más terminar el viaje imaginó haciendo lo mismo en otros países. Mencionó la India como próximo destino. Me apunto, sin duda, porque la experiencia ha sido francamente increíble y merece ser repetida…

Yoko Loco


El perro Yoko, con el que aparezco en esta fotografía, ha muerto. Sabía que cuando ese trágico final llegara lo iba a sentir, lo iba a llorar. Hoy ha ocurrido un milagro hermoso. A., después de dos meses de silencio, me ha llamado para pedir que me cuidara en el viaje de Etiopía. Y su llamada, la cual agradezco en profundidad pues para mí ha sido importante, venía con la compañía de esta noticia. Últimamente me muestro muy sensible ante la muerte. Cualquier pérdida, por insignificante que sea, la lloro sin parar. Y Yoko fue durante mucho tiempo más que un amigo. Y ahora ya no está… Yoko, Yokodemus, el perro loco… Gracias A. por llamar… gracias por estar ahí… te he echado mucho de menos…
(Recién levantado en la granja Meier con el perro Yoko, abril de 2009).

Estar Loco


La amiga Ana María me envía este brote de locura… bienvenida sea, agradeciendo de corazón el compromiso con la chifladura… Dicen que la locura del otro lado es la parte más elevada, abstracta, del ser humano, y que vivir instalados en la misma es rozar el estado angélico… Seamos locos… seamos ángeles… la Montaña espera…

Manifiesto-Me

Querido LOCO.

Si estar loco es escribir una carta a los Reyes Magos en pleno Agosto y enterrarla en la arena de la playa. Y olvidarte de ello. Y un día reconoces que lo que has pedido ya ha llegado. Entonces me apunto.
Si estar loco es creer que hay que hacer algo por el cambio de consciencia, y te lías la manta a la cabeza y sin saber como, ni importa te encuentras hablando de ello con el mismo Al Gore. Entonces me apunto.
Si estar loco es que tu amiga chamana, la abuela Margarita, que está a miles de km y a la que nunca has visto pero sí sentido, te dice q disuelvas las nubes y como un juego lo haces y lo consigues. Entonces me apunto.
Si estar loco es pensar q con un solo pensamiento positivo, repetido con fe y emoción puedes vencer al sistema, y lo vences. Entonces me apunto.
Si estar loco es decirle a tu amigo, físico nuclear, investigador del gobierno de un gran país, number one, off course. Que se ríe de su propia ignorancia envuelta en ciencia y números. Entonces me apunto.
Si estar loco es que tu amigo te zarandee y te deje patas pa¨riba , y te duele, pero sabes q en realidad es un gran error, das media vuelta y te alejas con ese dolor, y no dices nada y callas a la espera de que el tiempo mueva ficha.
Entonces me apunto.
Si estar loco es mirar la noche estrellada y hacer un guiño, porque aunque ciega a lo invisible, te sientes observada.
Entonces me apunto.
Si estar loco es entrar en un espacio y sientes como puedes trasmutar desde la voluntad la energía del lugar.
Entonces me apunto.
Si estar loco es decirle a tu rabbí que es intransigente y desatar su furia.
Entonces me apunto.
Si estar loco es verte en unos ojos y abrazarte a su dueñ@ y darte cuenta de que ese abrazo es eterno, pero realmente Eterno. Entonces me apunto.
Si estar loco es no importar dar más de lo que tienes porque sabes que el universo es infinito y te proveerá.
Entonces me apunto.
Si estar loco es salir hacia la derecha, de frente, todo seguido, porque allí está la atalaya.
Entonces me apunto.
Si estar loco es creer en la magia infinita, potente y verdadera del Amor.
Entonces me apunto.
Si estar loco es hace esta declaración de locura en un espacio público.
Entonces me apunto.
Y como de cuerdos mucho no entiendo, y a lo mejor todo esto es una Utopía, con tu permisito, por aquí me quedo.

Mis amigos los marcianos


Vivimos en una anquilosada estructura donde se entremezclan emociones, ideas y acciones cuyo aparente y único efecto nos permite sobrevivir en un mundo a veces irreal. Se puede ironizar sobre todas esas infinitas cosas que pasan a cada instante. ¿Qué debemos al mundo? ¿Qué nos debemos a nosotros mismos? Nada tendría sentido, ni siquiera esa deuda, sino fuera por la necesidad de compartir la carga de lo bueno y lo malo. La amistad produce ese efecto y supone una construcción ¿lineal? de todo cuanto nos rodea. Pero la vida no es lineal, tampoco las emociones. Y cuando tus pensamientos y sentimientos pertenecen a la orbe de lo cósmico, más allá de Marte y Júpiter, entonces la alineación con tus contemporáneos puede resultar catastrófica. De ahí la necesidad de rodearte de seres cósmicos, capaces de entender el movimiento de las esferas y supeditar con la mirada sincera todo cuanto ocurre más allá de la troposfera. La pura verdad de todo es que la vida pasa en un instante. Y algunos se agarran al mismo con premura, con miedo, con tristeza. Resulta difícil desapegarse de ese instante porque es lo único que tenemos. Por eso mis amigos los marcianos, esos que se han exiliado en esta tierra sin ser muy bien acogidos, prefieren organizar en sus guetos vínculos de amor y amistad indestructibles. Es la única forma de sentirse cósmicos y además, con nobles sentimientos extraterrestres.

A María…


Desde el silencio también se dicen muchas cosas. Normalmente, desde el silencio se pronuncian esas grandes verdades que son incapaces de reproducir los sintagmas nominales, los gerundios o los verbos. Y allí estaba ella, en alguna parte, quizás en la fila de atrás, en silencio, acurrucada en un rincón imposible, irritando, con su invisibilidad, a los que deseaban reencontrarse con su belleza. Entró, como decía Nwanda, como una reina a su palacio, como una señora que hace gala de su poderío pero con esa discreción propia de los grandes, desde la humildad más absoluta, desde la arrebatadora presencia de la integridad más exquisita. Y nadie se percató de su grandeza, excepto aquellos de corazón puro, aquellos que ven y miran más allá de las formas, de los trajes, de los brides fashion, de los flases, de la apariencia. Aquellos que se alejan de lo superfluo y se detienen en los pequeños detalles, en los pequeños gestos, en los guiños que hacen grandes a sus receptores, porque son ellos los que verdaderamente dan sentido a todo lo que existe. Allí estaba, en alguna parte, lejos de la vanidad, del orgullo, del poder, del éxito. ¿Para qué? Ella no lo necesita, tiene suficiente con mirar de frente, de cara, con tratar al otro como a su igual, sin mirar si es hombre libre o esclavo, sin entrar en el detalle de su altura o bajeza, ideando en su corazón un gran espacio para albergar aquello por lo único que vive. Y esa vivencia es sufrimiento, y dolor, incluso rabia. Sólo el coraje de saberse única la detiene. Sólo la nobleza de su alma le empuja a abandonar la gran sala como un ladrón en la noche… Así se fue, y así permaneció, alejada del bullicio, del ruido, preñada de silencios, pero sobre todo, a punto de parir un gran amor… A ti, la dama…
(Foto: El menda compartiendo mesa con Jesús Cacho, exdirector de la prisión de Alcalá Meco, MC, Luis María Ansón y Carmen Hernandez, la editora de MR en la presentación del libro «Memorias de un preso». En alguna parte de la gran sala estaba ella, la audaz melancolía…)

Desde Montserrat


Acabo de desayunar con Isabel y Rossana en Collbato, a las faldas de la mágica montaña. Las niñas locas me han traído una bolsa llena de pastelitos que me acompañarán en el viaje y me harán recordar a cada momento lo bien que lo pasas cuando estas con personas limpias de
corazón. Gracias a las dos por esta hermosa mañana…

Quiero ser libre


Estos días en Barcelona he aprovechado para tener encuentros con viejos amigos. El miércoles estuve comiendo con Carlos y su familia, viendo fotos y hablando sobre viajes, mujeres, amores… Fue emocionante ver como su madre Olivia ha superado con éxito un cáncer reciente. Por la tarde fui hasta Sant Fruitós del Bages para ver a mi amiga Rosa, la cual se ha mudado y quería enseñarme su hermoso nuevo hogar. Ayer jueves estuve con tres amigas: Sara para comer, Montse G. en la merienda y Montse F. en la cena. Con Sara hablamos de libros, editoriales, ya que ella es madre de la criatura Séneca y la ha visto crecer desde el principio. La cena fue hermosa, divertida, con sesión de piano incluida acompañada de una tormenta tremenda. La merienda con Montse G., a la que me acompañó Carlos, fue especialmente intensa. Montse G. lleva casi toda su vida postrada a una silla de ruedas y a la cama. Necesita respiración artificial debido a una enfermedad degenerativa que debilita su cuerpo, pero no su mente. Inteligente, sensible, con un gran sentido del humor y con unas ganas de vivir impresionantes, estuvo relatándonos su increíble vida durante toda la tarde. Desea escribir un libro y deseamos ayudarla a ello. Sus ganas de vivir y ser independiente, vivir libre en su propia casa, encontrar un trabajo que le permita desarrollarse y creer que todo eso es posible forman parte de su lucha. Una lucha intensa contra el mundo, contra los servicios sociales que pretenden, para su «seguridad», dicen, ingresarla en una residencia. Ella se niega. Reivindica su independencia aunque el coste sea el no tener casi dinero y depender de la ayuda de personas cercanas que la aman y la protegen. Entereza, vigor, vitalidad, superación, visión de futuro, sensibilidad hacia el mundo del espíritu, … son insuficientes los adjetivos para describir a esta mujer. Su habla es pausada, transmite seguridad, confianza, serenidad, sabiduría. Su discurso es positivo, a pesar de lo terrible de su pasado. No solicita de parte nuestra lástima, ni que sintamos pena por su situación. Es luchadora y fuerte, orgullosa en cierto sentido, un orgullo necesario para transmitir que en el fondo, todo está bien. Su historia es estremecedora y espero que podamos ayudarla y podamos editar su libro con el mayor de los éxitos. Su correo electrónico, por si alguien puede ofrecerle algún tipo de trabajo, ayuda de cualquier tipo o simplemente mandarle un saludo de ánimo es el siguiente: vuelo_zen@yahoo.es

(Foto: Con Montse en su piso de Torres i Bages, Barcelona, septiembre de 2009)

Recordando viejos tiempos


No importa si vemos la tele, si estamos en silencio, o hablando de pollos, de matanzas, de campos de concentración, o viendo el periódico o discutiendo sobre los peos de la mosca del vinagre, o mirando fotos, o riendo con las ocurrencias de la “agu”, o viendo como el padrino no aparenta ser un hombre de cincuenta sino alguien de nuestra generación… Nada de eso importa… lo importante es estar juntos, mirarnos, tocarnos, abrazarnos, besarnos, sentir el calor, la presencia, la AMISTAD… esas cosas que hacen que unos pocos privilegiados se vuelvan imprescindibles… y vosotros los sois, por el tiempo, por haber estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, casi desde que éramos niños… Y me siento orgulloso de haber podido compartir con vosotros estos días ahora que estamos tan dispersos en el espacio, cada uno en una latitud tan diferente. Aunque fuera sólo para hablar de lo divino o de lo humano, del propósito y de los despropósitos, de motos, mujeres, hombres y demás cosas que pasaban de vez en cuando por nuestro egregor. Resulta siempre especial estar con los tuyos, con los que amas, sin importar el resto del universo… Gracias por cada segundo a vuestro lado… gracias por seguir ahí, a pesar de todo… 25 años no es nada… aún tenemos otros 25 por delante para seguir riendo y llorando… que así sea…
Os quiero…

De Belén al Calvario


Habían pasado algunos años antes del encuentro de ayer. L. es una mujer inteligente, hermosa, atractiva, abierta. Puedes hablar de cualquier cosa y sobre todo, puedes sentir que está ahí, sintiendo como la vida fluye a pesar de las cosas buenas y las malas que nos aporta a menudo. Pasamos por nuestro propio Belén, compartimos un pasado común y llegamos a formar parte de una familia que por cosas de la vida se rompió. Sin embargo, el querer siempre queda y el reencuentro lo demostró. Pudimos hablar de poesía, de literatura, de su trabajo como profesora de instituto, ese con el que tanto soñó. Tenía un libro de poesía en su bolso y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que éramos seres de otro planeta. ¿Un libro de poesía? ¿Quién lee hoy día, y quién lee poesía? Hablamos intensamente sobre la nueva sociedad, sobre el individualismo y el mundo virtual en el que vivimos. Todo cambia rápidamente y no sabemos hacia donde vamos. Así que ahí estábamos, hablando sinceramente como se hablaba antiguamente, pasando del Belén al Calvario y descubriendo como de todos aquellos que fueron a adorar al niño al portal, sólo unos pocos nos acompañaron en nuestro propio Calvario. Y de esos, como en la parábola bíblica, algunos se durmieron. Y ahí estaba ella, olvidando todo el pasado y perdonando todos los errores. No necesita llenarse la boca de dichos bíblicos, tan alejada siempre de ese tipo de creencias epidérmicas. Lleva el evangelio del amor en sus carnes. Por eso fue una conciliación hermosa, de dos amigos que se quieren y que son capaces de madurar experiencias. Su hermana, la que fue mi pareja durante más de siete años, seguro que se alegró del encuentro. Un encuentro necesario y hermoso. Un encuentro, como diría su Unamuno del alma, de seres de carne y hueso.

Mario Benedetti ha muerto…


Sin conocerlo fue un amigo porque se rindió ante la evidencia de que alguien enamorado de la que sabía volar lo leía entre llantos de cocodrilo y dolores de hace tiempo. Su inventario acompañó mi amor adolescente con sus geografías, su patria humana, sus exilios, su cantera de prójimos, sus trece hombres que miran… Pero yo andaba enfermo, enamorado, y por eso «Hagamos un trato», «No te salves» y «Rostro de voz» los aprendí de memoria, incrustrando cada letra en manchas de sangre coaguladas en mi corazón. Quise no salvarme mientras hacia un trato que nunca fructificó más que en los sueños cobardes ajenos al rostro de voz. Y ahora dime amigo… ¿te salvaste? ¿qué hay en el otro mundo? ¿has penetrado, gracias a la poesía, directamente al otro orde?

No has muerto amigo… sólo has penetrado en la Intimidad más profunda… pero sigues aquí, confiando tus penas a este amigo que te persiguió hasta la saciedad con tal de calmar mi pena…

Eternamente gracias…

NO TE SALVES . No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca. . No te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer lo párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo. . Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el jubilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo .

Tina y Luna


Hace tan sólo diez minutos que se acaban de marchar «las niñas», cuyos nombres, Tina y Luna, nos han hecho sonreír un día más. La dueña nos ha encontrado preguntado «por el chico que vive en esa casa rara y que viaja mucho«… Me ha hecho gracia la descripción que ella misma ha hecho… uno nunca sabe la imagen que tus vecinos tienen de ti…

Hemos sentido algo de angustia cuando la dueña nos ha informado de que las iban a atar para que no se vuelvan a escapar. Pero las dosis de angustia han aumentado cuando Tina, la que aparece en la foto, se ha escapado dos veces del coche y ha corrido hasta donde estábamos Anja y yo. Ambos hemos tenido que bajar porque Tina no se quería marchar… Ha sido una despedida muy triste…

(Foto: momento en que Anja intenta convencer por segunda vez a Tina para que vuelva con sus dueños, que esperan en la puerta… cuando Tina vio de nuevo el «engaño», corrió hacia donde yo estaba desde el lugar donde saqué la foto, a la entrada de la casa… un momento difícil… La Montaña, abril de 2009)

Visita inesperada


Esta mañana temprano Anja ha ido ha correr por el Camino del Águila, que pasa justo cerca de la casa y allí se ha encontrado a las niñas que se han vuelto a escapar… Cuando me he encontrado a las dos señoritas entrar en el jardín me he quedado de piedra, pero feliz, muy feliz de volver a verlas… Estarán supongo todo el día hasta que encontremos a los dueños…
(Foto: «las niñas» recién llegadas de nuevo… La Montaña, abril de 2009)

Amigos


Esta mañana temprano me han sorprendido en el paseo estas dos hermosas criaturas… Me han seguido hasta mi casa y aquí se han quedado, tumbadas junto a mí, yo mirándolas a ellas y ellas mirándome a mí, sin saber que hacer… Son dos pequeños cachorros, hembras, que están en la calle… He estado mirando por si el dueño aparecía, pero nadie a esas horas andaba por ahí… Y todo esto a vísperas de un viaje… ¿qué hago? La verdad es que no puedo abandonarlas a su suerte… eso sería un crimen, así que si no encuentro solución para antes de mañana, viajarán conmigo hasta Barcelona y luego pues supongo que tendré que adoptarlas… De momento les he dado agua, cereales, que es lo único que tenía de comer y una pequeña alfombra para que duerman su merecida siesta… Son tan bonitas… Qué cosas tiene la vida…

El tiempo tenía un precio


Luis cogió el primer Ave desde Madrid para pasar este día en Córdoba y trabajar sobre la editorial. Habíamos intentado quedar con Manuel Pimentel. Lo hemos llamado pero los horarios no han coincidido y nos hemos conformado esta vez con una breve charla telefónica. También habíamos intentado quedar con el Obispo para tratar asuntos sobre la futura fundación pero el tiempo se nos echó encima y no pudimos tampoco quedar con Oscar, con el cual queríamos tratar otros cientos de asuntos pendientes. Así que el tiempo empezó a correr y correr mientras hablábamos entusiasmados de miles de proyectos e ideas e intentábamos poner sobre la mesa soluciones y alternativas para seguir funcionando con entusiasmo en el mundo editorial. De repente nos dimos cuenta de que faltaban quince minutos para que Luis cogiera su Ave de regreso a Madrid. Ahí ocurrió un milagro, o algo sencillamente increíble. Había dos hombres sentados en una mesa a una distancia alejada de la estación de tren en la otra punta de Córdoba. Cuando nos dimos cuenta de la hora surgieron enseguida dos perspectivas diferentes ante la vida. La mía era algo despreocupada y pesimista al mismo tiempo: «Luis, no vas a llegar, es imposible». Mi mente empezó a buscar alternativas posibles asumiendo lo difícil de alcanzar el tren. Pero Luis reaccionó de otra manera. Salió tranquilo a la calle. Preguntó a un hombre cual era el camino correcto para llegar a la estación del tren. Empezamos a correr. Se me antojó exagerada e inútil la carrera, pero de repente, Luis se detuvo y dijo: «Espera, tenemos que hacernos primero una foto». Ahí lo di todo por imposible… «Este Luis está como una cabra… Va a perder el tren y aún le queda ánimo para una foto»… Paramos a un viandante que amablemente nos hizo la foto que adjunto más arriba. «Ahora sí que ya no llegamos»… Luis empezó de nuevo a correr y yo detrás de él… Llegamos a una avenida grande y empezó a mirar por todas partes… «Allí hay un taxi»… dijo… Cogimos el taxi, faltaban diez minutos. Explicó la situación al taxista que debió pensar como yo: «imposible». Pero de repente, todo empezó a moverse… El taxi, los semáforos todos en verde… No tardamos ni cuatro minutos en llegar a la estación, restando aún seis minutos para que saliera el tren… «Nos ha sobrado casi la mitad de tiempo», dijo Luis satisfecho… Y ahí reside el milagro, en la actitud que anteponemos a la vida. Una visión clara y despejada nos puede conducir al éxito seguro. Una visión pesimista, obtusa, ciega, nos llevará inevitablemente a la derrota. Existió una pequeña crisis de quince minutos. La carrera de taxi nos costó menos de tres euros. No hubiéramos llegado andando. El taxista quedó satisfecho porque nos ayudó y nosotros también porque llegamos a tiempo. Fue un pequeño milagro, no en lo exterior, sino en lo interior, por sentir y experimentar como puede cambiar una realidad con sólo tener la certeza de que PODEMOS… Quizás esta crisis mundial necesita de muchos pequeños «podemos» para alcanzar una nueva visión de las cosas, una visión optimista, de cambio y fortuna para todo el común de la humanidad… PODEMOS… ya lo dijo alguién… ¿verdad?

P.d.- Por cierto… en la estación de tren aún tuvimos tiempo de llamar a Carlos Oyague y de enviarle una foto del encuentro… Es todo tan increíble…

(Foto: Luis Valls-Taberner y Javier León, editores paracaidistas, antagónicos sociales pero hermanos del espíritu libre unidos en la búsqueda de lo milagroso…)

Egregor


Teníamos reunión de grupo editorial. El ambiente siempre es distendido y lleno de bromas y anécdotas que son capaces de crear un espacio familiar. De repente he cogido distancia y he visto a Mario, el mito Mario, a César, un gran hombre donde los haya, a la hermosa Paloma siempre dispuesta a la entrega… y a Luis, otro discípulo que aspira a convertirse en mito… Me ha encantado coger esa distancia y ver ese hermoso egregor que se ha creado alrededor de este hermoso proyecto cultural… Por un momento he visto que la excusa de la editorial ha creado un hermoso grupo dispuesto a dar espectáculo con tal de no pasar por la vida como algo aburridamente ignorado. Me he emocionado y he sentido una alianza hermosa…
Mario es capaz de crear ese ambiente con seres tan dispares como nosotros… Y eso tiene mucho mérito, y por eso todos lo respetamos y lo admiramos. Mario me lo dijo una vez: la editorial es sólo una excusa para estar más cerca, más unidos. Nunca olvidaré esas palabras y espero que nunca lo hagamos… Juguemos a ser editores, pero sólo como una excusa para reencontrarnos con el verdadero sentido de ser humanos…

Anécdota: Mientras hablábamos de lo humano y lo divino se presentó Álvaro de Marichalar para entregar unos libros a Luis… Cosas raras que pasan a veces…

Encuentros con hombres notables


Llegué a Madrid justo a tiempo. Como no localizaba la calle, entré a un gran edificio para preguntar y ver si me podían guiar. De repente, un señor amable me invitó a entrar al gran edificio. Era la sede en Madrid de la Iglesia de la Cienciología. Como aún tenía un margen de diez minutos no me importó escuchar sus palabras. Me excuse porque ya llegaba tarde y en el restaurante espera José Luis. Más tarde llegó Joaquin Tamames, ambos patronos de la Fundación Ananta y amigos de viajes y espíritu. Fue un encuentro hermoso hablando sobre lo humano y lo divino. Me siento como en casa cuando me reencuentro con ellos porque hablamos un mismo idioma, y además, aunque Joaquin diga que somos unos pelotas, si se trata de estar sentados junto con dos Bodhisatwas, todo resulta un privilegio.

Más tarde llegué a casa de Mario, donde casualmente, se presentó el bueno de Koldo, otro amigo de Ananta, para realizar una entrevista al mito viviente. Koldo, recién llegado de Etiopía, es un ser extraordinario, entregado a cualquier causa con tal de que sirva para mejorar este mundo. Así pasó el día, rodeado de excelentes personas en todos los sentidos y excelentes amigos en lo bueno y en lo malo. Y que dure la amistad, porque al final será lo que nos llevemos…

(Foto: Congreso de los Diputados ayer en Madrid, muy cerca de donde comí con Joaquin y José Luis, Madrid, enero de 2009)