El toro de la vega, lección 24 sobre la especie homo-animal


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Queridos alumnos,

 

Hoy asistimos a la clase en la que seguiremos abordando el estado de homo-animalidad y salvajismo civilizado que nuestros antepasados poseían allá por los siglos XX y XXI.

Como decíamos ayer, en esa época aún era común que la humanidad en su conjunto se alimentara de carroña, sangre, tripas, carne y demás subproductos derivados de nuestros hermanos los animales.

Siento si ayer herí excesivamente vuestra sensibilidad mostrando ese conjunto de imágenes donde aparecían nuestros antepasados devorando todo tipo de carnes y animales, inclusive aquellas imágenes donde aparecían los cadáveres expuestos en esos horribles lugares que llamaban carnicerías o tabernas, donde se exponían sin ningún pudor los cuerpos troceados de todo tipo de seres.

Hoy vamos a hablar de otra práctica salvaje, que en aquellos días llamaban torear o lancear o picar, lidiar y demás barbaridades. Nos centraremos en un lugar aún asalvajado por prácticas medievales donde aún se practicaban todo tipo de carnicerías. Para comprender un poco la mentalidad de la época, pongamos un recorte de prensa sobre la mesa:

“El ganador del polémico torneo, este año precedido de una protesta que cada vez encuentra más eco, ha sido David Rodríguez, un obrero de la construcción en paro natural de Tordesillas. La de este martes ha sido la primera vez que participaba en el concurso, criticado por los defensores de los animales. Se dice orgulloso de haber asestado dos lanzadas, la segunda mortal, a Vulcano, un toro de 580 kilos que, en palabras de los lugareños, ha sido «muy bonito en el campo». A las once en punto de la mañana el astado ha iniciado el que sería su último camino, que le ha llevado desde la calle San Antolín hasta un campo abierto donde cientos de mozos, a caballo y a pie, le esperaban para ver cómo se defendía de quienes pretendían darle muerte”. (Fuente: El País)

Queridos alumnos, así era la mentalidad de nuestros antepasados, y así fue durante mucho más tiempo, hasta que la sensibilidad de sociedades más desarrolladas y complejas así como estudios científicos que concluían la relación directa entre la ingesta de animales muertos y la violencia congénita en la raza humana, permitió abolir este tipo de prácticas de sangre y crimen. Fue así como terminó el terrorismo contra el reino animal y fue así como se regeneró nuestra ahora pacífica raza huma.

¿Por qué respetar a unos y comernos a otros?


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Se llama carne de ternera a la carne de las vacas que se han criado por lo menos seis meses de edad hasta el momento de sacrificio. Estas reses pesan 135 kg de promedio. El valor nutritivo de la carne de ternera es la misma que la de buey. La industria cárnica es la encargada de procesar los subproductos de la carne de ternera. Se suele considerar a veces como carne roja debido a su color rojizo y por la cantidad de sangre en ella. En términos culinarios, carne roja hace referencia a una carne que presenta un rojo o rosado en estado crudo. Desde el punto de vista de la nutrición, el término «carne roja» se refiere exactamente a la carne proveniente de los mamíferos. En oposición a la carne roja se emplea el término carne blanca, que desde el punto de vista culinario hace referencia a cualquier carne que en crudo y al corte presenta colores pálidos o blanquecinos”.

Hoy un buen amigo escribía muy triste por la muerte de un cachorro de perro recién nacido. Entendía su tristeza, pero no quería entrar en la sensiblería ñoña del “pobrecito animal”. Especialmente cuando todos los días sacrificamos miles de terneras para saciar a una humanidad que se alimenta básicamente de vísceras, de sangre y de piel.

No sentí ninguna compasión por la tristeza de mi amigo cuando él tampoco siente compasión por la tristeza de las vacas cuando las alejan de sus terneras para ser degolladas y consumidas de forma abominable, eso sí, de forma igualmente civilizada. Porque eso que llamamos civilización consiste en llenarnos la tripa de cadáveres y luego llorar la muerte de un animal que por contacto o cercanía, parece tener algo más de privilegios que el resto.

Es algo que aborrezco de la hipocresía humana. Esa pena por la muerte de unos, ese horror manifestado con lágrimas de cocodrilo cuando fallece nuestro gato o nuestra perro, y esa desfachatez y crueldad cuando no se tiene la misma compasión por una vaca o un cerdo, como si estos últimos fueran animales de “razas inferiores”, algo muy parecido al pensamiento totalitarista de la segunda guerra mundial.

Por supuesto luego vienen las quejas sobre las guerras, la violencia y la crueldad humana. ¿Pero qué derecho tenemos a quejarnos cuando día tras día ejercemos un acto cruel y atroz en nuestras mesas? ¿Qué derecho tenemos de exclamar ese “no a la guerra” cuando diariamente, y por tres veces al día, ejercemos la guerra contra el reino animal?

Además, tenemos nuestros propios carniceros, nuestros propios campos de concentración, nuestras propias cámaras de gas para aniquilar día a día millones de vidas animales. ¿Por qué? ¿Para qué? Pues porque tenemos una cadena de producción que nace de la industria cárnica donde producimos carne fresca, carne procesada y carne en conserva para el deleite de miles de paladares sedientos de sangre.

Cooperación y cocreación con la Naturaleza, la nueva revolución


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Aquella mañana me subí a un árbol que había a las afueras del barrio, en una vía muerta donde ya no transitaba el “carrilet” y donde íbamos a cazar lagartijas que luego soltábamos tras observas sus increíbles cualidades. Allí había un mundo de vida y color que se había plagado de verde y animales y que para nosotros, habitantes de la ciudad, era como un estallido de misterios e increíbles descubrimientos diarios. Me acompañaba ese día en la aventura mi primo “el gordo”, que así le llamábamos cariñosamente por haber superado en carnes la cuota estética admisible. La crueldad de los niños en aquella época era siempre inocente, teniendo yo el apelativo de “el conejo” o “el caballo”, por disponer de una hermosa dentadura que destacaba por su grandeza y brillantez.

Más allá de donde estábamos circulaban los caminos que iban hasta el río, que por aquel entonces aún presumía de poseer algunos peces y bonitas ranas de San Antón que saltaban de rama en rama por toda la vereda, por las huertas y por los campos abandonados donde pastaban los últimos rebaños de oveja que aún quedaban en el barrio. Recuerdo que nos entrelazábamos entre las cañas que crecían por todas partes, imaginando cuevas hacia mundos imposibles. Cuando eres pequeño, tres pares de cañas juntas pueden simular una nave multidimensional o la entrada misteriosa al paraíso perdido.

Desde aquel inmenso árbol pensamos que era muy arriesgado ir más allá de los límites permitidos para nuestra corta edad, pero aquel trozo de vía muerta podría ser perfecta para organizar nuestra primera iniciativa ecológica. Tendríamos unos diez años y a la institución la llamamos “Grupo Ecologista El Lince”. Nuestra primera acción fue llenar la vía muerta de nidos hechos de madera que sacábamos de la carpintería del padre de mi primo. Hicimos unos cuantos nidos que llegamos incluso a pintar de azul y verde. Poblamos la vía y sus árboles de nidos que cargamos con alpiste para animar a sus futuros inquilinos a habitar tan dichosas y acogedoras casas. Y allí nos tirábamos horas enteras esperando a que algún pájaro curioso se atreviera a disfrutar del nuevo hogar.

Cuando tenía unos seis años más, ya en plena efervescencia adolescente, con esas camisas de Greenpeace que decían eso de “salvemos a las ballenas” o “nucleares no, gracias”, creamos un segundo grupo, esta vez con la hermosa Tatiana, amiga ideológica y batallera de aquel entonces. Esta vez el grupo se llamó simplemente “Flores de Asfalto”, intentando emular la necesidad de convertir el gris de la ciudad en un mundo bello y armónico. Hicimos varias campañas en el instituto y algunas actividades más hasta que marchamos a la universidad y nuevos grupos y nuevas aventuras completaron nuestra formación activista.

Ahora que recuerdo desde la distancia y cierta nostalgia aquellos primeros actos, aquellas primeras ganas de coparticipar y cocrear con la naturaleza me doy cuenta de lo revolucionario de aquellas primeras e inocentes muestras de activismo. La cooperación y el amor a la Naturaleza siempre ha estado implícito en mi existencia, no por un asunto ingenuo de niñez o adolescencia, sino por una apertura hacia la consciencia y la urgencia de actuar.

Esa urgencia aún existe, y también las ganas de seguir siendo un activista que desea hacer de este mundo bueno, un mundo mejor. Ojalá todos los niños de nuestras ciudades pudieran un día subirse a un árbol, observar los pajarillos y cantar y sentir la necesidad imperante de ayudar en el proceso intrínseco de la vida. Esa es nuestra revolución pendiente y esta es la pedagogía necesaria.

Gracias Leonardo DiCaprio


THE 11 HOUR es un documental exquisito y necesario para concienciarnos de donde estamos como especie biológica. Agradezco a personas como Leonardo DiCaprio que son capaces de entablar esa sensibilidad especial con los problemas de nuestra humanidad. Ojalá su ejemplo cunda entre el mundo.

El día del Exceso


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¿Cómo construir una casa iluminada para morar en ella? La ONG Global Footprint Network mide con datos precisos la huella que el ser humano ejerce en el planeta. Sus datos suelen ser alarmantes. Por poner sólo cifras del año pasado, y según ellos explican en su informe anual, desde el 22 de agosto de 2012, la humanidad vivía a crédito. En los primeros ocho meses del año, los seres humanos agotaron la totalidad de los recursos que la Tierra es capaz de producir a lo largo del año. El 22 de agosto se alcanzó lo que Global Footprint Network llama el “Global Overshoot Day”, es decir, “el día del exceso”.

Esto no nos dice nada nuevo, pero sí algo en lo que debemos pensar continuamente, constantemente, con humildad e inteligencia: vivimos a crédito. Y no me refiero a crédito financiero. A crédito con los recursos de la naturaleza que año tras años menguamos y reducimos a la mínima expresión.

La Naturaleza siempre tiende a reaccionar ante las plagas. Ya sea con virus, con catástrofes naturales, con guerras. En los últimos años no estamos haciendo nada para combatir nuestros propios excesos y vivir en paz con el ecosistema. No alcanzamos la consciencia humana y global suficiente para poder apostar por una forma de vida diferente y tenemos, por más que nos pese, una forma de vivir semejante a la de las plagas que todo lo destruyen. Somos la plaga del planeta.

Algunos individuos, tal y como explico en el libro “Apoyo Mutuo y Cooperación en las Comunidades Utópicas”, están haciendo una apuesta sólida y contundente para cambiar el ritmo de vida y la convivencia comunitaria. Del individualismo egoísta pasan a una convivencia en comunidad totalmente armonizada y ecológica, con una sensibilidad y una conducta ejemplar en cuanto a la gestión de los recursos para la propia supervivencia de la especie y del planeta.

Pongamos un ejemplo práctico de la vida cotidiana. En una comunidad de 20 vecinos cualquiera de un barrio cualquiera de una ciudad cualquiera existen veinte unidades de casi todo. Veinte lavadoras, veinte secadoras, veinte taladradoras de agujeros, veinte o más vehículos, etc. En una ecoaldea de 200 habitantes, sólo existe una o dos taladradoras, un par de vehículos, algunas bicicletas, algunas lavadoras y algunas secadoras. El consumo de cosas es mínimo porque no necesitamos realmente poseer materialmente, por ejemplo, una taladradora que a lo mejor usamos una o dos veces en la vida.

La irracionalidad de nuestro modelo de vida, de nuestra forma de vida necesita de una revolucionaria visión y de una apuesta radical de nueva convivencia. ¿Cómo lograrlo sin que la madre Naturaleza acabe con la que ya es una de las mayores plagas de la historia del planeta Tierra? Debemos actuar con radical urgencia, como individuos y como sociedad, creando modelos alternativos de convivencia y modelos alternativos de pensamiento y conducta. Sólo la conducta radicalmente opuesta a la que tenemos podrá salvarnos.

Desde hace unos años, junto a unos amigos, estamos preparando el asalto a este modelo diferente de vida. Es una apuesta consciente y radical no sólo para cambiar nuestro modelo de vida, si no también para servir de ejemplo a otros pioneros que deseen dar un cambio cuántico en su devenir. En unos días os daremos más información y más detalle de esta radical apuesta por si tenéis interés en participar en ella de alguna manera.

Sobre el Viejo Orden Mundial


‎»Todo acto de bondad es una demostración de poderío», Miguel de Unamuno.

Estamos en estado de urgencia. El cielo y el calor de la tierra está siendo poderosamente dañados. Para muchos, esta idea sigue pareciendo extraña, lejana e incluso absurda, eludiendo con su ceguera, egoísmo e ignorancia todo cuanto está acaeciendo en nuestro mundo.

Muchos hablan de que estamos ante la necesidad de despertar no a ninguna verdad, sino, y por el momento, despertar a la realidad envolvente. Despertar significa abrir los ojos, alejarnos de nuestra dormidera y ensoñación y contemplar todo cuanto ocurre a nuestro alrededor. Despertar también significa estar atentos y observar todo aquello que aparentemente contradice los principios básicos de la supervivencia, no sólo de la física y material, sino también de la emocional, la mental y la espiritual.

Olvidamos que somos parte de la tierra, del sol, del aire, del agua, de las poderosas fuerzas invisibles, y que ellos son parte de nosotros. Olvidamos que todo lo que hemos construido en el nombre del progreso ha creado una sensación de fracaso por haber roto el justo equilibrio de todas las cosas. Olvidamos que cuando tiramos basura en la calle o en el monte o en el aire o en los ríos estamos tirando basura en nuestra casa, en nuestros pulmones, en nuestra sangre, en nuestras vidas.

Por eso hay que despertar a la realidad y ver que más allá de ser seres aparentemente inteligentes, somos seres con cierto desarrollo de consciencia. Y eso implica responsabilidad, compromiso y trabajo para mejorar la condición de vida no tan solo de nosotros mismos, sino también del resto. Y el resto es la amapola que crece en el campo, el insecto que revolotea entre sus pétalos, el aire que lo transporta, el ave que se zambulle en los riachuelos y disfruta de los frutos de la tierra y de sus bosques. El resto también es el prójimo que necesita ayuda, y la prójima que nos pide un abrazo. Y el resto también son los otros, los que mueren en pateras, los que piden en la puerta de los mercados, los que, confundidos, erran el camino y destruyen su propia dignidad y la de otros.

Debemos despertar a la realidad de que somos finas hebras del tejido de la gran red de la vida. Debemos darnos cuenta de que el viejo orden que hemos construido con sudor, lágrimas y sangre no puede ser la guía de nuestro futuro. Debemos trabajar todas las horas de nuestra breve existencia para conseguir que la herencia que vamos a dejar es lo más perfecto que hemos sacado de nosotros mismos. Eso será lo que realmente nos llene de satisfacción, porque habremos participado del gran ciclo vital y del verdadero propósito de la vida. Sí, despertemos a un nuevo orden mundial donde la fraternidad, la igualdad y la libertad sean verdaderamente nuestra patria. Despertemos de la pesadilla del viejo orden mundial y seamos capaces de crear un mundo nuevo.

La paz imperfecta


Hoy viviremos un día de paz imperfecta. El ritual pagano por antonomasia, el fútbol, centrará la vida de miles de personas en una fiesta solar donde el balón, representante inequívoco del astro rey, se fundirá con la tierra para fertilizar sus entrañas. Los mediadores versarán el poder de tal acontecimiento no en interpretaciones astrológicas ni arquetipos simbólicos, sino en mera exposición y reconducción de las fuerzas nacidas de la rabia y la frustración. El espectáculo, al menos por hoy, estará servido y los representantes astrales intentarán de nuevo agradar las divinas proporciones de los dioses.

Pero como decíamos, será un día de paz imperfecta. Durante un tiempo, las energías de frustración serán canalizadas, pero luego llegará de nuevo el despertar iniciático a la realidad vital.

Y en esa imperfección pacífica derivada de lo común y lo aceptable nace la llama del conformismo. Hasta tal punto que nuestra condición de plaga para el sustento del ecosistema Tierra queda plasmada en los mensajes que vienen de las cúpulas de cualquier poder. “Hay que crecer”.

Ese “hay que crecer” es la fuerza del patógeno en el que nos hemos convertido. El crecer hasta la infinitud significa terminar con la vida en el planeta. La extinción de nuestro huésped o la imprescindible búsqueda de un equilibrio derivado de alguna especie de patogénesis que provoque una vuelta a la mesura y la armonía.

Es evidente que como individuos aislados no tenemos capacidad suficiente para asimilar esta realidad. No podemos hacerlo mientras que los rituales paganos inyecten en nuestras vidas la suficiente dosis de adrenalina para olvidarnos de lo que a nivel global y planetario está ocurriendo. Por eso los mensajes del miedo calan bien en nuestra psique y por eso, los llamados “poderosos” no son más que títeres de una de las fuerzas más destructiva de esta nuestra humanidad: la ignorancia.

No existe un poder real al que podamos culpar de nuestras desgracias. Los llamados mercados no son más que un grupo de enfermos ludópatas cuyo interés se resume en conseguir más dinero y más poder. Eso es ignorancia, pero sobre todo, enfermedad. Una enfermedad que infecta a todo el común, ya que la necesidad de “crecer” en términos de poder y dinero se estimula constantemente en los mensajes de la moda y en el ideal de lo que debe ser socialmente correcto. «La vanguardia» no es más que la mentira hecha carne, o mejor dicho, el cinismo de no comprender la deriva en la que nos encontramos.

Por eso a nadie extraña que los mensajes de los altos cargos políticos sean consensuados sin discusión posible, y que ninguna otra alternativa sea imaginada por el colectivo común. ¿Cómo poder hablar de decrecimiento, por ejemplo, o incluso de regulación del poder y el dinero?

El economista y filósofo francés Serge Latouche afirma que “el decrecimiento implica desaprender, desprenderse de un modo de vida equivocado e incompatible con el planeta”. Esta frase resume perfectamente nuestra ceguera y nuestra ignorancia en cuanto a lo que está pasando y la necesidad de abandonar los ritos paganos que nos alejan de la realidad y emprender el retorno hacia lo sagrado de nuestra relación con la naturaleza y el mundo que nos ha tocado en suerte. El opio que a diario nos inyectamos para poder soportar las fuerzas centrífugas de lo inaceptable debería contrarrestrarse con vacunas apropiadas para terminar con el germen de la plaga. ¿Y cual es el antídoto? Sin duda el sentido común, el conocimiento y la sabiduría de nuestros ancestros. ¿Y como contagiar esa llama de luz? Con la denuncia activa de nuestra ignorancia. Que crezca el rumor y que el rumor se torne realidad. Así que escuchemos claramente: «estamos equivocados, debemos dejar de crecer y empezar un nuevo rumbo de vida».

Foto: (Junio de 2012 en el parque natural de Cabo de Gata, frente al esperpento del hotel Algarrobico, un símbolo inequívoco de nuestra sociedad decadente).

¿La hora del Planeta?


No es la hora del Planeta, es la hora de ser radicales. De ser consecuentes con lo que está pasando. ¿De qué sirvió que ayer apagáramos simbólicamente durante una hora al año las luces? Debemos empezar a ser útiles, a sentirnos útiles para curar a esta sociedad enferma y agonizante. Debemos, no solo hablar de consciencia, sino actuar conscientemente, sin entrar en ese exceso de complicadas conjeturas y contradicciones. Es difícil ser radicalmente consecuentes, pero creo que el Planeta entero lo demanda.  Demanda radicalidad a todos los niveles antes de que todo sea demasiado tarde. Ya no es una cuestión de cambio climático, sino una cuestión de coherencia con nuestros descendientes y con las futuras generaciones. Debemos empezar a labrar la tierra para sembrar la semilla del cambio. Y todo eso hay que hacerlo con hechos, con pequeños gestos.

Aquellos que puedan, que vivan en núcleos familiares con dos coches, que vendan uno y que utilicen el otro solo cuando realmente sea necesario. Si es posible que ese coche sea híbrido o eléctrico. Con ese ahorro, se pueden comprar placas solares para calentar el agua y dejar de utilizar eso tan obsoleto como son las botellas de butano.  El futuro será eléctrico, ¿por qué no invertir en electricidad limpia? ¿Cómo concienciar a los gobiernos para que dejen de utilizar el petróleo, la energía nuclear y el gas y se invierta todo lo que nos gastamos en ejércitos y armamento en desarrollo tecnológico, en energía limpia y renovable? ¿Por qué no existe ya una ley que obligue a construir casas energéticamente eficientes y autosuficientes? ¿Por qué no empezamos con pequeños actos como el reciclaje en nuestras casas, el disponer de placas solares y placas termosolares, o utilizar el transporte público siempre que podamos, o a cuidar nuestros cuerpos con alimentos sanos y no contaminantes? Hay tanto por hacer amigos… y hay tanto lo que a nivel individual y colectivo aún podemos hacer…

Erre que Erre


Mientras ayer planificaba con C. las bases de un nuevo proyecto empresarial en el centro de Madrid, me regalaba, sin ningún motivo aparente, una bonita camiseta con el logo ecologista de las tres R. : Reutilizar, Reciclar y Reducir. Leía hoy en El País el proyecto de una casa, de una pequeña masía restaurada en Olot. Y también leía el otro día la maravillosa noticia de que Simon Dale, un joven galés había construido una casa ecológica por menos de tres mil libras. Estas son algunas de las cosas buenas de la crisis, el darnos cuenta de que se puede vivir mejor con menos.

Desconectándonos del lado oscuro


Para los kami, los espíritus de la naturaleza según la tradición sintoísta, la cumbre de Duban ha sido un auténtico fracaso. Las chimeneas del mal llamado “progreso” han tenido más poder que la luminosa senda de la concordia, el respeto y la colaboración con la Naturaleza.El lado oscuro ha vuelto a ganar la batalla al lado luminoso. Así que los kami, viendo como avanza la ignorancia y el miedo en el mundo, se han confabulado para reclutar a los seres sensibles, aquellos que sientenla Fuerza, aquellos que responden a la llamada del lado luminoso.

Para los chinos,la Fuerzao Energía Vital es conocida como Chi (Qí), para los japoneses, como Ki, para los egipcios como Ka, para los gnósticos como energía vital y para los hinduistas como Prana. Es esa cosa que está en todas partes y que forma un gran vínculo entre los universos tangibles y los intangibles, un gran lazo entre todo lo que existe.

La verdad y la justicia no fluyen de nosotros, sino a través de nosotros. El amor y la libertad no fluyen de nosotros, sino a través de nosotros, el Chi, la energía vital, no fluye de nosotros, sino a través nuestra, nosotros que somos los regueros llamados a perpetuar los valores que han de cambiar el mundo. No son cosas que se piensen, que se racionalicen, sino que se sienten como algo interior. Y en ese sentir comprendía que el poder fluye dela Fuerza, de la correcta interpretación de esa Energía Vital que todo lo atraviesa e impregna. Siendo así, ¿qué podemos hacer para ser aliados de los kami?

En la vida práctica deberíamos desconectarnos de todo aquello que empobrece la naturaleza. Deberíamos ser capaces de poner placas solares en nuestros tejados y desconectarnos con ello de las grandes compañías eléctricas. Deberíamos ser capaces de no utilizar el coche privado, y de hacerlo, que sean vehículos no contaminantes, apostar por los coches híbridos o eléctricos y así no depender de las grandes compañías de petróleo. Consumir alimentos ecológicos y dejar de consumir todo aquello que no necesitamos. Reciclar, reutilizar y reducir, la regla ecológica por excelencia.

Podemos hacer muchas cosas para alinearnos con las fuerzas de la naturaleza y aprovechar la influencia de esa unión. Podemos hacer muchas más cosas de las que creemos. Podemos ir más allá de los límites de nuestros paradigmas y normas autoimpuestas. Podemos acercar la esencia de las cosas a lo que siempre fuimos, esa imitación cósmica que al igual que hacen las estrellas y los universos, respira.

¿Qué más cosas podemos hacer por los kami, por las fuerzas de la naturaleza, por nosotros mismos?

El debate sobre las centrales nucleares


La triple catástrofe que está viviendo Japón –terremoto, sunami y peligro nuclear- está desatando el debate sobre la energía atómica. Los avances en energías renovables son cada día más positivos y avanzan, a pesar de las primas, a marchas vertiginosas. Creo que el debate debería centrarse en el largo plazo, a sabiendas que las tecnologías serán cada vez más potentes y desarrolladas, y que la energía nuclear, a pesar de los parabienes que han ofrecido en estas décadas, se quedará obsoleta en un presente no muy lejano. Y no obsoleta por su tecnología, sino por su peligro de nuevo palpable. Los riesgos que asumimos como humanidad deben ser minimizados, y sin duda, otra clase de energía deberá sustituir al carbón, al petróleo y a la nuclear. El viento, el agua, la biomasa, el sol… y quién sabe si la fusión nuclear, nada contaminante y cien veces más potente que la actual. Veremos… Pero la sensatez y el sentido común dicen que las centrales nucleares deben desaparecer a cambio de una energía más limpia, segura y más potente.

 

LA REVOLUCIÓN ENERGÉTICA


Resulta increíble que en mi pueblo, y por parte de voces progresistas, se criticara las energías renovables, en especial, los huertos solares como alternativa limpia a las demás energías. Pero aún resulta increíble ver como la masa pensante aún no tiene claro que no existe otro camino mejor, a día de hoy, que este tipo de energías. La tercera edición del informe [R]evolución Energética para la Unión Europea  muestra que este, y no otro, es el camino. El objetivo es el de conseguir el 100% de energía renovable y eficiencia energética, lo cual puede ayudar a la UE a recuperar su ventaja competitiva sobre China y Estados Unidos, sin necesidad de carbón ni de nuclear.

El informe dice lo siguiente: El estudio, desarrollado por el Instituto de Termodinámica Técnica del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), demuestra que el 97% de la electricidad de Europa y el 92% de su consumo total de energía podría proceder de renovables en 2050, con una reducción del 95% de las emisiones de CO2. Incluso teniendo en cuenta el coste de inversión, los ahorros en combustibles fósiles ahorrarían a la economía europea una media de 19 mil millones de euros hasta 2050. Varios cientos de miles de nuevos empleos impulsarían también las economías europeas.

Greenpeace pide al Gobierno español, así como al Partido Popular, que estudie atentamente las conclusiones de este estudio para tenerlo muy en cuenta en las negociaciones sobre el Pacto de Estado de Energía. Para la organización ecologista, el pacto de Estado debe establecer el objetivo de que España se suministre de un 100% de energía renovable, cuyo crecimiento necesita acompañarse de un calendario de cierre de centrales nucleares y térmicas, empezando por las más viejas.

“Avanzar hacia un 100% renovable en 2050 no sólo es necesario para salvar el clima, sino que es también lo más inteligente para la economía”, ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña Cambio climático y Energía de Greenpeace España. Hace 40 años, las renovables parecían un sueño; hoy son una realidad; dentro de 40 años deberían ser la norma. El carbón y la nuclear son vías muertas para la innovación, pero las renovables pueden aportar nuevas tecnologías, empleo y seguridad energética”.

Fundación Enresa, el cuento de la Caperucita y el silencio de los corderos


Érase una vez un teatro. Esta vez, el escenario, la Sala Mudéjar del Rectorado de la Universidad de Córdoba.

Título de la Obra: Presentación del “Libro Blanco del Desarrollo Sostenible de los municipios del entorno del Almacén Centralizado de Residuos RBMA El Cabril. La contribución de la perspectiva social y bla bla bla bla”. O de cómo El Lobo intenta engañar a la Caperucita y de paso merendarse a los corderos, y sus silencios.

El programa empezó con la amable entrega de prebendas no sostenibles: bolsa de plástico a cuatro tintas, folletos de los ayuntamientos anfitriones en papel no reciclado y no libres de cloros y el “libro” blanco, de color verde plastificado, con una etiquetita transparente “made in China” y en formato tarjeta de crédito de PVC. Coste del chip-libro plastificado fabricado en China, diez euros por chip, según confiesa una responsable ante mi indiscreta pregunta. Lo menos sostenible y ecológico que he visto en mi vida. La otra paradoja era la tampoco sostenible sala, abarrotada de personas, personajes y personajillos públicos con traje y corbata, lo que obligaba a tener el aire acondicionado a toda máquina. Hasta el alcalde de nuestro pueblo llevaba una. Así que con estas contradicciones empezó la farsa.

Actores principales: Enresa y su fundación en el papel de “El Lobo”.

Universidad de Córdoba y su cátedra de “medio ambiente” en el papel de “La Abuelita”.

Alcaldes de cuatro municipios afectados en el papel de “corderos degollados”.

Algunos ciudadanos, los de siempre, en el papel de “Caperucita Roja”.

Acto 1. Lo inaugura José Manuel Roldán Nogueras, Rector Magnífico y Ubicuo de la Universidad de Córdoba. Títere con cabeza que se limitaba a presidir la hipócrita escena. Lo de ubicuo es porque al parecer, según palabras de uno de sus pelotudos, está en todas partes…

Acto 2. 12:55 h. Presentación del Libro Blanco del Desarrollo Sostenible de los municipios del entorno del Almacén Centralizado de Residuos RBMA El Cabril. La contribución de la perspectiva social. Lo presenta Antonio J. González. Coordinador de la Cátedra de Medio Ambiente-Enresa-Universidad de Córdoba. Realmente no recuerdo lo que dijo, así que seguramente no diría nada importante. O quizás, al ser el primero, coincidió con el acto reflejo de búsqueda del maldito libro que nadie encontraba en la bolsa de plástico roja chillón. ¿No estábamos allí por la presentación de un libro? ¿Dónde estaba el libro? ¡Ah!, es la costumbre, claro, de llamar libro a un libro, aunque este no esté, o sea un archivo en PDF, o un ebook, como ahora lo llaman. Pues eso. Aunque ahora que lo recuerdo, creo que Don Antonio habló de los últimos, y no de los primeros. Ah sí, el que llamó “chiquitín” a don Jorge Lang… Qué gracioso. La verdad es que todo el rato hizo mucha gracia este científico dedicado a construir carreteras. Le debe caer bien la consejera de infraestructuras, doña Rosa Aguilar, porque habló bien de ella. Y del colega Lang, al que lo quiere mucho, del cual también habló. Ha sido un discurso de coleguitas, de peloteos mutuos, de qué guay que estamos, a pesar de la crisis. Porque también bromeó con la crisis, como si fuera cosa de broma. Del libro… pues del libro creo que no dijo nada. Quizás porque no había libro. Pero el pelotudo lo pasó bien con los otros peludos, y todos lo pasamos bien ante el buen rollito medioambiental-vengaDiosylovea.

13:10 h. El Libro Blanco desde el enfoque de la participación en el proceso de los municipios del entorno de El Cabril. D. José Arévalo Hoyo. Representante de los actores sociales directamente implicados en el proceso participativo para la realización del Libro Blanco. Buena exposición de José, para qué criticarlo si es del pueblo y me cae bien. Eso sí, como actor, me hubiera gustado también participar, levantando la mano y preguntar algo discreto o indiscreto que ya tenía preparado. Pero el poder vertical es lo que tiene. Los de arriba hablan y los de abajo callan, como corderitos. Beeeeeeeee…

13:20 h. Intervención de las Alcaldías. D. Julián López Vázquez. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Hornachuelos. Como es mi alcalde y además ilustrísimo, y aunque sea de la oposición, no diré nada. Los pobres estaban allí, haciendo el papelón como actores principales. Al fin y al cabo, deben estar mansos para que no den la tabarra con excesivas reivindicaciones o protestas. Estaba muy guapo el alcalde con su corbata roja, a juego con la bolsa de plástico no sostenible. Me cae bien este Julián, para qué nos vamos a engañar. Sobre todo cuando ponía esa cara de hola y adiós, de “yoquécoñohagoaquí” o de “habersisacoalgopalpueblo”.

Dª Isabel Cabezas Regaño. Ilma. Sra. Alcaldesa-Presidenta del Excmo. Ayuntamiento de Fuente Obejuna. Un discurso pausado, claro, dando gracias a San Enresa por existir. Gracias, gracias, gracias, por seguir tan bien el guión. Los educan tan bien a estos alcaldes. Respetuosos, coquetos, amables, con cara de buena gente. Pobres, la que tienen que aguantar todo los días…

D. Antonio Gutiérrez Lora. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Las Navas de la Concepción. Las Navas es un pueblo pequeñito, no tendrá más de dos mil habitantes, pero he tenido una interesante charla con el chofer del alcalde. Claro, al ver mi cara de sorpresa, me ha dicho que es chofer y más cosas. No he querido entrar en más detalles sobre las otras cosas. Ay estos alcaldes de izquierdas con complejo de Caballeros de la corte, con chofer incluido. De vergüenza.

D. Cecilio Fuentes de la Fuente. Ilmo. Sr. Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Alanís. El doblemente galardonado a la mejor fuente: por su juventud, por su atlética figura y su morena tez curtida en los bellos parajes de Alanís. También buen guión, para estar agradecidos, especialmente, a Enresa. Qué les dará Enresa a estos alcaldes que todo son elogios… No quiero ser mal pensado…

13:30 h. Intervención de D. Arturo González. Director Adjunto al Presidente de ENRESA y Gerente de la Fundación ENRESA. Las empresas públicas son nefastas porque sirven para colocar a los amigos de lo ajeno, de lo ajeno público. Entonces se crean departamentos y subdepartamentos de los predepartamentos que sirven para gestionar otros departamentos menores que gestionan, a su vez, a las empresas subcontratadas que son las que realmente hacen algo. Pues este señor es uno más de sus más de once directivos de los veintidós departamentos que tiene esta pequeña empresa pública que crea no más de 300 trabajos, según nos decía el susodicho departamental adjunto. En este caso, un senador de la provincia de Segovia que además es, porque esto de acumular cargos está de moda y crea currículo: vicepresidente de la comisión de Medio Ambiente, viceportavoz de la comisión de Defensa y portavoz de Presupuestos de Defensa. Vocal de la comisión de Suplicatorios. Me encantaba ver como los lameculos del Partido se acercaban a él para… Ay estos políticos de salón que nunca han estado en el barro de la vida real… qué sabrá de medio ambiente un tío que fuma más que un carretero…

14:00 h. Clausura del acto.

D. Jorge Lang-Lenton León. Director de División de Administración de ENRESA y Vicepresidente de la Fundación ENRESA. Qué decir del chiquitín Lang, de casi dos metros de altura. Debe ser uno de los encantadores de serpientes, oficio que aprendió sibilinamente en los zocos de Marruecos donde además, se venden adormideras para adormecer a ciudadanos. Porque eso es la Fundación Enresa, una especie de cuna donde mecen a unos y a otros para que no den guerra y estén calladitos.

Acto 3. 14:10 h. Copa. Esto es lo más sublime de todo, el ver como se gastan algún dinerito más para tener contentos a los comensales y empezar el cortejo nupcial de peloteos mutuos, búsqueda de favores y demás prebendas políticas. Bochornoso, patético y escandaloso, por eso, a pesar de la buena voluntad de muchos peones que han trabajado duro para conducir a buen puerto esta farsa, no puedo reprimir la denuncia pública, que es lo único que nos queda a los corderitos de a pie, a las caperucitas rojas de turno y a los aguafiestas que como Benedetti, les gusta ver las cosas de forma diferente y contarlas tal y como las ven, aunque no estén en lo cierto. En fin… una crónica que no puedo callar, porque si callo soy cómplice y si soy cómplice… beeeeeee… Espero vuestros comentarios… ¿o también sois cómplices?

El coche eléctrico por fin en España


Ya está a la venta en España el primer coche eléctrico. Esta noticia me llena de emoción pues siempre he apostado por esta solución ecológica para el problema de la movilidad mundial, y ahora, tras años de ensoñación, parece que por fin, y quizás con algo de contundencia, el sueño se haga realidad. De momento el primer botón viene de Finlandia, donde se fabrica el Think, un utilitario que alcanza los 120 km/h y posee una autonomía de 200 km. Su precio aún es elevado, algo más de treinta mil euros, pero para todos aquellos que os lo podáis permitir, creo que es una apuesta fiable para potenciar aún más este camino inevitable. Recuerdo que cuando compré recién salido al mercado el Toyota Prius, el primer coche híbrido, no lo dudé ni un momento. Era una señal clara de que algo estaba cambiando, y había que apostar por ello. Recuerdo que el vendedor intentó convencerme para que comprara otro vehículo, pero independientemente de lo arriesgado de la novedad, había que ser pionero en ese tipo de iniciativas. Más de trescientos mil kilómetros después me alegra haber apostado en su momento por ello. Ojala pronto los mercados se llenen de esta tecnología ecológica y el materialismo, ya que no podemos prescindir de él, se reconduzca hacia parámetros lo más ecológicos posibles.  

Para más información: http://www.goinggreen.es/producto/thnk-city

Actos cívicos vs actos incívicos


A veces me cuesta entender algunos actos humanos. Y ya no me refiero a los actos que cada día nos aterrorizan en las noticias mientras comemos plácidamente nuestro plato de comida. Hablo de los pequeños actos diarios, aquellos que de hacerlos bien, nos harían más humanos. Pues bien, ayer, paseando con unos amigos que habían venido a visitar La Montaña nos topamos de repente, y de nuevo en un sendero, el del Águila, un sillón abandonado. Fue tal la vergüenza que sentí como ciudadano y habitante de este pueblo que solo se me ocurrió retirar el sillón de ese lugar. Volvimos a casa y como pudimos lo cargamos en el coche trasportándolo hasta casa. Lo bueno es que al examinar el sillón vimos que está nuevo. Así que lo limpiamos algo, pusimos unas corchas encima y lo reutilizamos. Y aquí está, esperando a que la vergüenza desaparezca para buscarle una solución al sillón. Quizás lo recicle y haga algo con él… Al menos la gente que pasee estos días por el sendero del Águila no verá esa horrible imagen creada por algún incívico ciudadano.

No quiero un cementerio nuclear


Porque los residuos radiactivos de alta actividad son un material muy peligroso, debido a su elevado potencial radiotóxico y a su alto nivel de radiactividad, que persiste durante cientos de miles de años.

Porque no existe ninguna solución técnica que garantice que no se producirán efectos negativos sobre la salud humana y el medio ambiente a corto, medio o largo plazo.

Porque la búsqueda de una solución a los residuos producidos debe contar necesariamente con un amplio acuerdo social entre todos los sectores afectados.

Qué proponemos:

CIERRE DE LAS CENTRALES NUCLEARES:
dado que las centrales nucleares son las producen estos residuos, el primer paso que hay que dar es dejar de producirlos
. Cómo: aprobando un plan de cierre progresivo pero urgente de las centrales nucleares y su sustitución por energías renovables.

PARA LOS RESIDUOS YA EXISTENTES:
su almacenamiento donde éstos se hayan producido, es decir, en cada central nuclear
. Cómo: en contenedores en seco, en superficie, de forma accesible, vigilada y recuperable. Esta sería la manera que respetaría lo más posible la seguridad de la población, trabajadores y medio ambiente.

(Fuente: Página oficial de Greenpeace).

El Cementerio Nuclear perjudica a nuestros ciudadanos


Ayer hablaba de oportunismo y hoy me toca hablar de realidad, esa que no se teje en bonitos discursos sino que impregna nuestras vidas, la de todos, ya sea para bien o para mal. Esta mañana he ido a visitar las instalaciones de un vecino que vive de la agricultura en nuestro pueblo. Tenía cientos de quejas para los políticos de turno y he visto razonable, ya que estoy metido en política, que me explicara sus quejas, sus reivindicaciones y sus necesidades para responsablemente tenerlas presente y actuar en consecuencia. La descripción que ha hecho sobre “su verdad”, como aquí la llamamos, me ha dejado de piedra. El sector agrícola, ganadero, la apicultura, y todo lo que tiene que ver con la alimentación ha sufrido durante años el estigma de tener que vivir a la sombra de un cementerio nuclear. Si bien es cierto que las medidas de seguridad son extremas, ¿quién paga la desconfianza del consumidor final al tratarse de productos nacidos en tierras bajo sospecha? Hornachuelos es uno de los pueblos más bellos y ricos que he conocido a pesar de la dejadez política que se puede ver en sus calles, en su patrimonio y en su cultura. Es un lugar lleno de posibilidades que pueden ser explotadas por gente con lucidez, con ganas de hacer cosas por su pueblo, con ganas de prosperar y hacer prosperar a su tierra. Pero esas ganas son terriblemente aplacadas por la inercia política en algunos casos y por problemas endémicos como el Cabril en otros. Siendo así, ¿por qué las autoridades políticas o la Fundación Enresa, en su defecto, no ponen soluciones a estos males? ¿Cómo podemos vender productos de calidad con esa mancha en su expediente? Muchos me piden que me calle, que no avive la llama de esta tragedia, pero eso sería una irresponsabilidad por mi parte. No podemos seguir tolerando esta macabra realidad. Y si la cuota de solidaridad es con toda España, deseamos que toda España se implique solidariamente con nosotros. Y que el ganadero pueda vender su carne, al agricultor sus naranjas y el apicultor su miel sin necesidad de menguar sus ingresos por tener que soportar dicha solidaridad. No nos conformemos con la queja oportuna nacida del debate nuclear. El debate es más profundo y los problemas reales de la gente no son cosa de broma. ¿Por qué hay miedo a hablar de todo esto? Es muy sencillo… Un alcalde que ha trabajado en el Cabril no puede hablar ni bien ni mal, sencillamente se debe abstener del debate a no ser que crea que va a permanecer de por vida como alcalde o que nunca va a volver al Cabril porque le hayan ofrecido un puesto mejor cuando termine su mandato. Lo mismo ocurre con todas las voluntades políticas que se han comprado a base de puestos de trabajo u otras especies de las que nunca sabremos… Por eso ayer dije que Séneca no estaba en venta… y por ello me siento para exigir lo que creemos justo, para luchar por los intereses de todos, para combatir el tedio y la negligencia política.

Oportunismo nuclear: Enresa y el silencio de los corderos


 

Siempre he sido un activista antinuclear. Por eso siempre fue increíble para mí acabar viviendo en el único lugar de España donde existe un cementerio nuclear. Al principio me era chocante, máxime cuando en otras partes de Europa había asistido a luchas antinucleares. En la foto que adjunto aparezco en la zona de Wendland, en la Baja Sajonia, con el jefe del movimiento anti-Castor, un cementerio nuclear que hay en esa hermosa zona de Alemania. Fui consciente de que mi papel en Hornachuelos sería algo así como de vigía para que los políticos de turno no tuvieran la tentación de ampliar el cementerio del Cabril hasta convertirlo en un Almacén Nuclear de Alta Intensidad. Incluso habíamos creado entre unos amigos el “Movimiento Anti-Cabril”, imitando los movimientos anti-nucleares del norte de Europa, para que en el caso de que hubiera tentaciones hacia esa dirección, tuviéramos herramientas suficientes para la “lucha” activa. Los políticos actuales, aprovechando el tirón y la polémica levantada por la veda que se ha abierto para almacenar los residuos de Alta Intensidad, intentan coger tajada cuando durante todos estos años ha existido un extraño silencio de los corderos con respecto al Cabril. Los responsables del centro compran la consciencia de sus ciudadanos a base de cheques, puestos de trabajo y una fundación, la de Enresa, que hace todo lo posible para que todo el mundo esté contento. Siempre me han preguntado porqué la Editorial Séneca nunca ha colaborado con Enresa, y siempre he dicho lo mismo: la consciencia de Séneca no está en venta. Claro, que lo políticamente correcto sería decir: “los habitantes de Hornachuelos y alrededores asumen gustosamente su cuota de solidaridad nacional soportando este cementerio nuclear”. Creo sinceramente que los habitantes de Hornachuelos, y me incluyo, somos solidarios estúpidos, porque además de tener que soportar esta “cuota de solidaridad”, no obtenemos ningún beneficio directo de la misma. ¿Dónde está el dinero de El Cabril? ¿En qué o quién repercute? ¿Qué otras realidades divergentes se mueven alrededor de este lucrativo negocio para algunos? Sí mi queridos conciudadanos, somos estúpidos de atar, sobre todo los oportunistas que se acuerdan, algo tarde, de que El Cabril debería reportar más beneficio a nuestro pueblo… ¿Seguiremos con el silencio de los corderos? ¿A qué o quién tenemos miedo?

Pd.- Recibo de M. la siguiente noticia: Las arcas municipales de Hornachuelos han dejado de ingresar casi 6 millones de euros desde el año 2003 por albergar El Cabril. Fue en ese ejercicio cuando el actual alcalde independiente Julián López rechazó en el Pleno la firma de tres convenios con Enresa, porque, según el concejal de IU, Juan Francisco López Arriaza, «López dijo que encubría la posibilidad de que el almacén de residuos nucleares de media y baja intensidad albergara a los de alta, es decir, el ATC».

Mata a tu hijo


La Madre Tierra sigue enfurecida, descontrolada, abismal… La plaga humana sigue avanzando, y a pocos días de la conclusión de que el mundo no desea cambiar tras el fracaso de Copenhague, engulle a parte de sus criaturas en hielo, frío y sunamis. ¿Qué decir? ¿Qué hacer? ¿Hasta cuando seguiremos desoyendo sus avisos? ¿Hasta que el final sea inevitable? ¿Hasta que la plaga sea contenida por un gran barrido de olas, terremotos y catástrofes? ¿Cómo se defiende un cuerpo vivo ante un ataque? ¿Qué tipo de fiebres, defensas o sistema inmunólogico activará nuestra Madre ante el ataque despiadado y ciego de su hijo? Pero la plaga humana no escucha… sigue, a pesar de las crisis, pensando en CRECER… Pues sigamos creciendo hasta el infinito… hasta que ya no quede nada… Madre… madre mía… perdónanos porque no sabemos lo que hacemos…

Haciendo compostaje


El reciclaje es una obsesión en mi vida. La suerte de tener un poco de tierra y cielo es que puedes, además de reciclar el plástico y el papel, reciclar los desechos orgánicos… Esto lo vi hacer por primera vez en Alemania, donde nos llevan diez años por delante en casi todo, incluso en esto de los nuevos valores… Pues eso, a ver si se nos pega algo…

Avatar


Entre rito y rito y desde Lérida tengo tiempo de escribir algunas palabras. Ayer fui al estreno de una película muy esperada: Avatar. Los que hayáis visto la película «El Nuevo Mundo» os sonará mucho la historia de amor que nace de Avatar comparándola con la de Pocahontas. Muy buenos los efectos especiales y muy buena la idea global, sobre todo desde un punto de vista ecologista y antropológico. El mensaje es bien claro y me gusta ver como se tratan los temas sobre el respeto a la Naturaleza. Hay una idea fuerza que es gratamente hermosa: la idea del vínculo. Quizás inspirada por la teoría Gaia pero, además, una visión que las razas más antiguas siempre han tenido presente. Estamos inexorablemente conectados con la naturaleza y debemos vivir con Ella, en una armónica convivencia nacida de la Unidad imprescindible entre todos los seres vivientes. Así, el respeto nace de la consciencia de ese vínculo y sólo cuando somos iniciados en esa enseñanza pura tomamos parte activa en la marcha común. Es así como la Madre nos habla, nos transmite la experiencia y nos provoca para crear un mundo armónico. Es así como nos sentimos responsables de todo cuanto pasa, luchando a cada instante, en las pequeñas cosas del día a día por mantener un mundo mejor. Volvamos al vínculo tal y como nos transmite la película y no perdamos el verdadero sentido de la Creación. Os recomiendo que vayáis a verla, especialmente a los seres sensibles, a aquellos que conectan con la tierra y el cielo dando gracias por todo cuanto tienen y ocurre…


La UE defenderá en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se celebra en Copenhague un acuerdo ambicioso para evitar que el calentamiento global alcance niveles desastrosos. Así rezan algunos titulares estos días… Mientras, me pregunto que hace la sociedad, el hombre moderno, independiente, aparentemente inteligente y emancipado políticamente sobre todo lo que está ocurriendo… Creo que piensa, como él mismo cree, que el planeta también es infinito… Me pregunto que acto moderno ha hecho hoy para contaminar menos, para consumir menos, para tirar menos basura. Charo, mi tendera, se sorprende cuando le digo que no me de bolsas de plástico. Hoy se lo ha confesado a Jesús, su marido: «no le gusta llevarse bolsas de plástico, dice que contaminan»… Parece raro ese tipo de gestos… Por eso incito y provoco, porque lo que aquí es raro, en otros países parece que es la norma… En fin, espero que la sociedad civil también se reuna como lo hacen los grandes mandatarios, y den ejemplo, de cualquier tipo, y miren por las futuras generaciones…

La energía del viento


La energía eólica alcanza un récord y produce la madrugada del domingo más de la mitad de la electricidad en España

Este es el titular que recibo de Ecoticias. Como buen ecologista lo celebro brindando a todo lo alto con agua de manantial… Si queréis recibir el boletín diario de este portal podéis inscribiros gratis en www.ecoticias.com

Curiosamente tuve una conversación con el Águila Roja sobre el debate de las centrales nucleares… De aquí a pocos años y si la humanidad va por donde tiene que ir, no habrá necesidad de centrales nucleares: tendremos como alimento energético la fuerza del mar, del viento, del agua, de las mareas, del sol, de la biomasa…

Consumo alternativo: Bajo el asfalto está la huerta


Se hacen llamar Cooperativa Agroecológica La Acequia y son unas cien personas miembras que practican una economía diferente, cercana a la economía del don y el apoyo mutuo y muy cercanos al movimiento Bah! (Bajo el Asfalto Está la Huerta). Con una aportación de unos treinta euros y unas cuatro horas de trabajo voluntario mensuales en la huerta que tienen en Encinarejos, Córdoba, practican una economía y un consumo responsable y alternativo. Todos los jueves, a las nueve, se reunen en la Plaza de Andalucía de Córdoba, en plena calle, para compartir la cosecha entre sus miembros. Había visto movimientos parecidos en las comunidades utópica que he ido visitando por todo el mundo, pero nunca en plena calle de una gran ciudad. Estoy muy agradecido a Paquita, investigadora de la Universidad de Córdoba, por haberme mostrado esta realidad tan cercana. Tuvimos una grata charla y compartimos experiencias pues su tesis y la mía tienen un marco muy parecido. Así que ya lo sabéis, más allá de la agricultura biodinámica, la agricultura basada en la permacultura o la agricultura natural existen movimientos de agroecologismo que están cerca de nosotros y que nos ofrecen productos sanos y naturales. Está claro que la nueva conciencia se expande irremediablemente por todo el mundo… Y es bueno saber que eso existe. Por cierto, la Universidad de Córdoba ofrece un programa de doctorado sobre Agroecología. Muy interesante…
(Foto: Ayer en Córdoba compartiendo un momento agradable y subversivo).

¿Garoña? No gracias…


Paso este comunicado de Greenpeace…

Queremos agradecete el esfuerzo y el gran apoyo que nos has brindado en la campaña antinuclear y por el cierre de Garoña. Gracias por haberte sumado al registro de personas antinucleares y por haber difundido la página yosoyantinuclear.org , por haber recogido firmas al respecto y haber difundido la campaña; por haberos adherido al manifiesto por el cierre de Garoña , por haber participado en las ciberacciones que hemos activado al respecto, y por tantas otras muestras de apoyo. El Gobierno ha decidido cerrar Garoña en 2013, es decir dentro de 4 años. Una decisión incomprensible, puesto que han reconocido que es perfectamente prescindible y que su cierre es asumible porque no afectaría en modo alguno a la garantía del suministro eléctrico. Esos 4 años extra suponen un regalo de 1.000 millones de euros para Iberdrola y Endesa-Enel y el riesgo de sufrir un accidente nuclear en esta central nuclear vieja, deteriorada y peligrosa. Nuclenor quería que se le concediese una nueva licencia de explotación de 10 años, prorrogable por otros 10 años, para llegar hasta los 60 años, como mínimo. Obviamente no lo han conseguido. Pero aplazar la fecha de cierre definitivo al 2013 supone: primero incumplir el programa electoral del PSOE y segundo, dejar abierta la posibilidad de que el Gobierno surgido de los próximos comicios generales derogue la orden ministerial de cese definitivo de explotación. El caso es que tendremos que seguir trabajando para lograr que el cierre de Garoña sea efectivo como tarde en esa fecha e intentar adelantarlo. Aún quedan otras 7 centrales nucleares exponiéndonos al riesgo de un accidente nuclear, emitiendo radiactividad de forma rutinaria y produciendo residuos radiactivos altamente peligrosos durante decenas de miles de años, que bloquean un despliegue a gran escala de las energías renovables. Por todo ello, te pedimos que sigas activo apoyando la campaña antinuclear.

Contamos contigo.

Carlos Bravo Greenpeace España

¡Viva la Revolución Vegetariana!


La nieta de Ernesto Che Guevara será la imagen de la próxima campaña a favor de la dieta vegetariana de la organización Personas por la Ética en el Trato a los Animales (PETA), y lanza la campaña Comienza una revolución vegetariana. Lydia Guevara, de 24 años, aparecerá con la boina que popularizó su abuelo y con el torso desnudo, tan solo cubierto por un arnés cargado de zanahorias a modo de balas. «Tras discutirlo con mi familia, decidí que debía participar en la campaña, ya que, como vegetariana, estaré utilizando el nombre de mi abuelo para una buena causa en la que creo«, ha explicado la joven.

Esta es la noticia. Ahora tocaría mi comentario… pero me lo voy a reservar, porque como vegetariano y como creyente en los rebeldes sin causa, esta rebelde vegetariana… va a dar mucha guerra… ¡¡¡viva la revolusión!!!

Reciclando


Empecé a reciclar desde muy joven, cuando te compraban los cartones y los vidrios a 16 pesetas el kilo. Mi madre tenía una tienda de verduras en Barcelona y me parecía un doble acto beneficioso vender el cartón para reciclarlo. Así, uno de mis primeros trabajos fue el de «trapero», que era como llamaban a esos singulares personajes que iban con su carreta hecha de hierros y ruedas de bicicleta cargados hasta lo inconcebible de cartones y otras cosas. A falta de tan sofisticado artilugio, me tenía que conformar con la carreta improvisada de la fruta que utilizaba para cargar mi valiosa mercancía. Cosas de la vida, años más tarde, en la Universidad de Linares donde estudié Trabajo Social, un grupo de amigos, por razones diferentes, me bautizaron, entre otros, con el apodo de «El Cartones». Luego pusieron esos contenedores azules y sin mis 16 pesetas por kilo, seguía con la actividad de reciclado. Por suerte luego vinieron los contenedores verdes para el vidrio, y los amarillos para el plástico y los marrones para la materia orgánica, un producto, por cierto, del cual no se aprovecha aún casi nada. Son pequeños gestos que durante muchos años amigos y familiares criticaron por lo absurdo: «sólo reciclas tú, es estúpido lo que haces«… Me alegra que con el tiempo eso haya cambiado y en ciudades como las que me vieron nacer sea ahora una práctica casi obligada. En la equivocada sociedad del tener debemos empezar a dar cuenta de nuestro daño… y ya no sólo reciclando lo que consumimos, sino intentando consumir menos cosas estúpidas y dedicar nuestros recursos a paseos, viajes o momentos intangibles que merezcan la pena… No se necesita acumular cosas para ser feliz… baste un buen momento, una buena compañía y tener cierta consciencia de que estamos milagrosamente vivos en un universo caótico y desmedido…

Foto denuncia


Esto que vemos aquí es un camino de senderismo integrado en una reserva de la biosfera. Se llama el Sendero del Águila y estoy cansado de denunciarlo sin que nadie haga nada. Me da vergüenza decir a mis amigos que vengan a este pequeño paraíso para hacer senderismo, excursiones o lo que sea cuando sé que hay cosas que de verlas no volverán a venir. Vaya una reserva de la biosfera, vaya una ciudadanía pasota, vaya unos políticos… Así nos va… Así que se preparen algunos porque pronto habrá movida…

(Foto: El Camino del Águila a la altura del Cementerio… ¡si los muertos levantaran cabeza!, La Montaña, junio de 2009)

GAROÑA: ME LA CIERREN


AYÚDANOS A CERRAR GAROÑA
ZAPATERO DEBE CUMPLIR SU PALABRA Y CERRAR GAROÑA.

Estimad@ amig@

En los próximos días, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, debe tomar una decisión sobre la central nuclear de Garoña. Pídele al Presidente del Gobierno que sea coherente con sus convicciones y con su compromiso con los ciudadanos y ordene sin más demora el cierre inmediato y definitivo de esta obsoleta y peligrosa central nuclear, que está ya totalmente amortizada y es perfectamente prescindible. Ciberactúa »
Somos cerca de 60.000 personas las que nos hemos unido al registro yosoyantinuclear , necesitamos ser cada día muchos más antinucleares, para hacernos oír con más fuerza. Súmate al registro yosoyantinuclear y reenvíaselo a tus amigos/as Gracias por tu colaboración
Un saludo,
Greenpeace España

GUERRILLA SOLAR


Hay muchos intereses para que no triunfe la revolución solar. El primero de ellos proviene de las grandes compañías energéticas. Eléctricas, gas, petróleo, atómica… Hay mucho dinero en juego y lo que menos desean estas compañías es la independencia total del sector. Imaginemos por un momento que todos pudiéramos instalar placas fotovoltaicas en nuestros tejados. Que la energía producida por esa instalación fuera suficiente para auto abastecernos y que, además, tuviéramos la capacidad para vender el sobrante a las grandes compañías. Imaginad ahora que los coches del presente-futuro funcionaran con pilas eléctricas. Imaginad ahora que enchufamos nuestro coche a nuestro sistema autónomo de electricidad solar y que no dependiéramos nunca más del precio del crudo, ni de las tarifas eléctricas o de gas. Este sueño ya existe en países como Mongolia, donde el transporte es a caballo, la chimenea funciona con excrementos de animales y tienen, además, una placa solar instalada en el tejado de sus nómadas casas para sus necesidades energéticas. Hay una lucha para que no triunfe la revolución solar. Y es hora de que la sociedad civil actúe en consecuencia. La Fundación Terra promueve la campaña en España de la Guerrilla Solar. Os invito a que participéis en ella y deis espectáculo en vuestras vidas siendo diferentes, responsables, y sobre todo, de cara a un pronto e inmediato futuro, pioneros en la revolución de la independencia energética…

http://www.ecoterra.org/