El problema del Sahara
El sábado pasamos por casualidad por la manifestación que se había organizado en la Plaza del Sol de Madrid con motivo de las reivindicaciones sobre el Sahara Occidental. La postura de España no puede ser más que ambigua. Reconocer la soberanía del pueblo saharaui crearía un conflicto con Marruecos, la cual aprovecharía para reivindicar su soberanía sobre Ceuta y Melilla y quién sabe si algún día también, puestos a pedir, sobre las Islas Canarias. El tema de las colonizaciones es un tema no zanjado aún para ese territorio. Tampoco los problemas de la independencia, la autodeterminación y demás cuestiones nacionales. Resulta difícil valorar qué territorios tienen derecho a la autodeterminación. A mi parecer, todos los que libremente así lo decidan. El problema es cuando una minoría política impone cuestiones de ese tipo: véase lo que ocurre en Euskadi y Cataluña. Pero es que además Marruecos mantiene buenas relaciones comerciales con España, incluidas, valga la paradoja, las que tienen que ver con armamento. Así que el problema del Sahara puede ser comercialmente rentable para España en cuanto que Marruecos nos compra armamento precisamente para defenderse o atacar al Frente Polisario del Sahara. Más surrealista no puede ser la situación. Ni tampoco más cínica y embustera.
Europa en diez siglos
Felipe González: todavía no sé si hice lo correcto
«Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. Antes de la caída de Bidart, en 1992, querían estropear los Juegos Olímpicos, tener una proyección universal… No sé cuánto tiempo antes, quizá en 1990 ó 1989, llegó hasta mí una información, que tenía que llegar hasta mí por las implicaciones que tenía. No se trataba de unas operaciones ordinarias de la lucha contra el terrorismo: nuestra gente había detectado -no digo quiénes- el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. De toda la dirección. Operación que llevaban siguiendo mucho tiempo. Se localiza lugar y día, pero la posibilidad que teníamos de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia en aquel momento era muy escasa. Ahora habría sido más fácil. Aunque lo hubieran detectado nuestros servicios, si se reúne la cúpula de ETA en una localidad francesa, Francia les cae encima y los detiene a todos. En aquel momento no. En aquel momento solo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. Ni te cuento las implicaciones que tenía actuar en territorio francés, no te explico toda la literatura, pero el hecho descarnado era: existe la posibilidad de volarlos a todos y descabezarlos. La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto. No te estoy planteando el problema de que yo nunca lo haría por razones morales. No, no es verdad. Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos de personas inocentes podría haber ahorrado en los próximos cuatro o cinco años. Esa es la literatura. El resultado es que dije que no». Diario El País, 7-XI-10
Crisis, Armamento e hipocresía Europea
El Cortao Party
Al salir de la fiesta política de nuestro particular Tea Party, algunos decían que era incomprensible que personas que ni siquiera tenían el bachiller pudieran gobernar un pueblo. Un panadero, una camarera y un guarda de seguridad han sido sus tres últimos dirigentes. Por supuesto, no estoy en nada de acuerdo en esa afirmación, a pesar de que cierta formación no viene nunca mal para organizar un presupuesto que supera más del millón de euros y para administrar una entidad que gestiona cientos de puestos de trabajo, nóminas, negociaciones a todos los niveles y el bienestar de más de cuatro mil personas. Y no estoy nada de acuerdo porque una de las conquistas de la democracia es precisamente dotar de los mecanismos necesarios para que cualquiera que lo valga pueda llegar a ser alcalde o presidente de un gobierno, ya sea éste jardinero o ingeniero. Otra cosa es cuando el jardinero o el ingeniero o quién sea se comporta de forma bochornosa, tal y como presenciamos en el circo de ayer. La verdad es que cualquier observador ajeno a la realidad peculiar de este pueblo podría haber aprovechado la ocasión para, cámara en mano, grabar una película digna de Almodóvar. Una cosa es segura, en Hornachuelos no necesitamos cine o circo, ya lo tenemos los jueves de pleno. Cuando se pierde la compostura, las formas, se ataca en lo personal y se pierden los papeles de uno y otro bando el mal gusto se apodera de la política y la seriedad desaparece. ¿Qué decir de la confianza? Realmente, a los que mirábamos el espectáculo desde las gradas solo nos faltaban las palomitas y los kikos, porque aquello fue de película. Así que os recomiendo que vengáis a los plenos de mi pueblo porque no tienen desperdicio. La fiesta está siempre garantizada, y el bochorno, a los más sensibles, también. Supongo que de todo esto surgirá un movimiento al que llamaremos «Cortao’ Party» para emular al americano, eso sí, con nuestra peculiar gracia.
Obama y la soledad del líder
Los filósofos siempre han sido amigos de la verdad, o al menos amigos de sus verdades. Los políticos utilizan la verdad o las verdades, pero también la mentira y las mentiras para transformar la realidad según la conveniencia del momento. A veces resulta de mal gusto el hacer las cosas para quedar bien con el resto del mundo. Podría ocurrir que el resto del mundo estuviera equivocado y solo la apuesta por hacer lo que uno piensa que es coherente para el momento pueda darle fuerzas para continuar. Si lo que es bueno para uno resulta ser veneno para otro, ¿cómo buscar el ansiado bien común? Para muchos, lo que puede ser disfrutado en bien común carece de valor. Es por eso que Nietzsche, que desconfiaba del ser humano nos advirtiera de que las grandes cosas son para los espíritus elevados, los abismos para los espíritus profundos, las delicadezas y los estremecimientos para los delicados y las rarezas, para los raros. Obama, que no parece de este mundo, seguramente tendrá que refugiarse pronto en alguna montaña, en algún abismo, en algún estremecimiento o, si la cosa va bien, en alguna rareza.
Residencia de Tercera Edad
Como estamos en campaña, ayer fuimos de visita todos los grupos políticos para ver la residencia de la tercera edad que se está construyendo en nuestro pueblo. Debo felicitar a todos los políticos por la generosidad expresada y por el trabajo bien hecho porque la residencia, la verdad, es que está prácticamente acabada y ha quedado muy bonita. Aún falta el remate final y será una pena que no se termine. Para eso sólo hace falta voluntad política y aprobar unos presupuestos que, en clave electoral, harían que el partido de gobierno se llevara puntos suficientes para su campaña. En clave ciudadana, nuestros abuelos ven como el proyecto no se acaba nunca y nadie puede disfrutar de esta residencia que ha llegado a nosotros por el esfuerzo continuo de todos. ¿Qué pesará más en la consciencia de nuestros políticos, la clave electoral o la clave ciudadana? Creo que habría que facilitar las cosas y no pensar tanto en nuestros egos políticos. Creo que se debería hacer un último esfuerzo para cerrar esta etapa y empezar a hablar de otras cosas. Espero que la sensatez se imponga.
Nuevo candidato al PP de Hornachuelos
El PP de Hornachuelos ya tiene un nuevo candidato: Rafael Durán Pérez. Como me consta, aunque no lo conozco personalmente, que es un buen hombre, le deseo la mejor de las suertes en su proyecto. Y aunque seamos rivales en la cancha política, espero que podamos ser aliados en la idea de construir una ciudadanía más respetuosa, más solidaria y más humana. Mis mejores deseos para los adversarios políticos y para Rafael.
Ponte guapa, hay elecciones
Nuestras ciudades y pueblos están de fiesta. Pronto habrá elecciones y los políticos se afanan para poner las ciudades guapas, para crear empleo, para resolver esos problemas que durante cuatro años han estado esperando sin solución. Pero ahora todo es posible. Ahora viene la magia de la democracia. Esa que remueve lo que haga falta para inaugurar obras, para lucir calles y edificios públicos, para cambiar farolas y mobiliario urbano. La mágica hipocresía que nos envuelve a todos y que aceptamos, pasivos, como normalidad social. Sea como sea, aprovechemos el momento para ponernos guapos, no vaya a ser que nos quedemos sin baile. Los políticos necesitan conservar su sillón, ese sillón que tanto les pierde. Nosotros necesitamos acabar con todos los sillones e intereses particulares para creer de nuevo en la buena política…
Personas y política
Me ha alegrado mucho la victoria de Tomás Gómez en las primarias de Madrid. La imposición del aparato no ha servido de nada. Tampoco las presiones ni la puesta en escena de unas primarias que deseaban, debían ganar. Pero ha ganado el pueblo, las bases, las personas. Y por eso me alegro, pues esa es la política que me gusta, la que nace de las personas para las personas. Todo lo demás es esquelético, epidérmico, inútil. Sobre todo en tiempos de crisis donde la gente desea ser gobernada por gente, las personas por personas, y no por proyectos, ideas o experimentos con gaseosa. Ojalá esto que ha pasado en Madrid pasara en todas partes, inclusive en este pequeño pueblo deseoso de cambios. Un pueblo que necesita personas que se preocupen de personas, y no burócratas de turno que sólo piensen en un sueldo y en gestionar grandes obras para llevarse una buena cuantía de comisiones y estraperlos. ¡Fuera los políticos de salón de nuestros pueblos! Venga a nosotros el reino de la verdadera democracia. Que reinen los mejores, y que los mejores nazcan de la voluntad popular, del ansia de un mundo nuevo.
¿Por qué ir -o no- a la huelga?
De políticas y políticos
Ya que ha salido el tema político daré algunos apuntes. Ayer vinieron a verme personas que están interesadas en que encabece algún proyecto político, o como mínimo, el que lo apoye. En meses pasados habían venido de partidos diferentes al mío para que encabezara sus listas o para que me fuera con ellos y abandonara el lío en el que estaba metido. Otros me han preguntado porqué no he dado definitivamente el “sí quiero” para encabezar alguna lista. Los motivos en contra son varios. Al contrario de lo que podrían pensar algunos sobre el que fuera yo mismo un “político de salón” que desea estar en política para “chupar del bote”, en mi caso pasa lo contrario. El meterme en política me costaría dinero. Si tenemos en cuenta que el sueldo del alcalde es la mitad de lo que pagaba hasta hace poco de hipoteca, las cuentas no me salen. Así que no tengo ningún interés económico en política. Tampoco tengo intereses vanidosos de poder porque por suerte o desgracia ya los he vivido y ese tipo de vanidad la tengo más que servida.
Además, para emprender un proyecto serio necesitas de un equipo humano serio que crea en el mismo. A día de hoy eso resulta difícil. Hay una crisis generacional profunda que puede durar años si no se corta de cuajo y se acepta, con dolor pero con generosidad el cambio necesario. Vienen momentos duros en muchos sentidos. Especialmente para la socialdemocracia y especialmente para gobernar pueblos como el nuestro que necesitarán de mucha mano izquierda, derecha y mediopensionista para poner algo de orden en tan inmenso caos municipal. Eso no sólo requerirá sacrificio en lo profesional sino en lo personal. Y lo malo de esto es que mi vida personal y profesional es completa en casi todos los sentidos y no necesita de autorrealizarse en ningún aspecto que la política pudiera ofrecer. ¿Entonces? Dejar la tesis doctoral, renunciar a dar clases en la universidad, abandonar la editorial, la fundación y los viajes antropológicos a cambio de sacrificio la verdad es que no parece una buena oferta. ¿Entonces? Me motivaría pensar, si así fuera, que la renuncia y la entrega servirían como acto de servicio a mi pueblo y a mi gente. Esa, en exclusiva, sería la única motivación que me empujaría a cualquier iniciativa política. Y sería una política combativa, de trinchera, de acción, de proyectos ambiciosos y de ruptura con el pasado. Pero sobre todo, de personas. No de cemento ni de grandes construcciones faraónicas, sino de personas.
Los chicos necesitan vacaciones
Los chicos quieren una tregua. Es como si los ladrones o los asesinos a sueldo dijeran que se van de vacaciones treinta días, porque lo necesitan. Entiendo a los que roban por necesidad y podría incluso entender a los que matan por locura, pero jamás a los que roban o matan siendo conscientes de ello. Así que me parece macabra la idea de una tregua para no matar a seres vivos, a seres pensantes, a seres con sus vidas, sus historias, sus familias. Me parece macabro que exista gente que se tome esto a broma, como la izquierda abertzale, y que además, en su esquizofrenia política, tenga dudas o no en condenar la muerte gratuita. ¿Tregua para no matar durante cuanto tiempo? ¿Un mes, dos meses, un año? ¿Y luego qué? ¿Seguimos matando hasta que ya no quede nadie a quien matar o distorsionar? Chicos, ya es suficiente. No os creáis ese halo romántico que nos venden en las películas americanas del libertador de turno. No hay nada que liberar a base de cañón y tiro en la nuca. Volved a casa, rehacer vuestras vidas, entregad las armas y empezad de nuevo. Aún tenéis tiempo, aún podéis liberaros de por vida de la carga del error.
Hacia el cambio posible
Escribo desde la planta sótano de mi casa. Aquí se está fresquito y tengo mi silla, mi mesa, mi reino, mi soledad. De aquí a media hora tenemos reunión política. Del grupo de trabajo que pudimos organizar en torno a la Educación y la Cultura han surgido treinta propuestas para trabajar en ellas. No está nada mal. Tras la reunión, me espera un nuevo viaje a tierras madrileñas. Mañana tengo reunión editorial para calibrar la difícil situación de la empresa y ver que opciones tomamos. La idea romántica de una empresa cultural no ha funcionado, al menos en el plano de la sostenibilidad. Así que deberemos buscar soluciones o alternativas al proyecto original.
Aprovecho el viaje para participar en los cursos de verano de la fundación Ideas y el Instituto Jaime Vera que se realizarán en la finca de Galapagar. El tema que trataremos será el de la Nueva Economía Sostenible y los cambios necesarios. Me alegra que por fin se vaya tomando consciencia de algo de lo que llevo hablando desde hace años, si bien lo plasmé en mi tesis doctoral con un nombre más genérico: la Nueva Cultura Ética.
¿Naciones o Ciudadanos?
¿NACIONES O CIUDADANOS? SOBRE LA NECESIDAD DE UN REFENDUM EN CATALUÑA EN UN ESCENARIO DIFERENTE.
¿Qué decir de la manifestación en Cataluña? Dicen que ha sido un éxito. Nada más y nada menos que más de un millón de personas gritando a favor de la independencia. Realmente no está mal, pero ¿qué opinarán los otros seis millones que no pudieron estar allí? No lo sé… Lo que sí sé es que es una situación complicada. Y es complicada porque Cataluña está dividida entre los que quieren y no quieren la independencia, y luego, ese amplio abanico de ambiguos que aman, por ejemplo, el bilingüismo como riqueza cultural u otros que entienden que la verdadera riqueza está en sacrificar una lengua, la castellana, en pro de la única y verdadera, la catalana. También hay un buen número de librepensadores, ciudadanos inteligentes e independientes que basan su discurso más allá de la visceralidad catalanista o españolista y que pretenden la búsqueda sensata de un equilibrio entre ambas partes.
En todo caso, en vez de marear tanto la perdiz con estatutos que no se ajustan, o sí, al derecho, lo más sensato es que, en los tiempos que corren, se pregunte directamente al pueblo catalán, a sus ciudadanos libres, si desean o no la independencia. Y cuando digo al pueblo catalán no me refiero sólo al millón de personas que sí la desea y que ha estado gritándola en la calle. Me refiero a todo el pueblo catalán, a los que se sienten catalanes pero también españoles, a los que se sienten españoles pero también catalanes, a los que se sienten de cualquier cosa, porque al fin y al cabo, todo se reduce a un sentir visceral y primario que nace de lo más embrionario y parcelario del ser humano.
A fin de cuentas, lo que se desea es partir el territorio y con ello sus recursos. Decir, esto es mío y esto es tuyo, y hacerlo en nombre de algo tan ambiguo, tan inexacto, tan epidérmico como es el concepto de nación. Un concepto al que los romanos llamaban nationes para referirse a los bárbaros indomables en contraposición a los civilitas, es decir, los ciudadanos integrados en el imperio. Desde entonces, desde esa división primaria y antigua, se ha modelado el discurso entre los que defienden el sentido de ciudadanía en contraposición al sentido de nacionalismo. Sin embargo, existe la posibilidad de avanzar algo más en el discurso y hablar no de nación o estado, sino de comunidad. Apostaría por el entendimiento de las comunidades, no de las naciones ni de los estados, conceptos ambos ambiguos y caducos. Así, la comunidad estaría basada en ciudadanos libres capaces de decidir por sí mismos el tipo de relaciones que mantienen los unos con los otros. ¿Qué necesidad tenemos, en plena era tecnológica, de hablar de territorios, de estados, de naciones? Es un discurso totalmente superado, trasnochador, anticuado y penoso. Sin duda, hay que proteger las culturas que nacen de las comunidades. Hay que potenciar todas las lenguas de forma libre y emancipadora. Hay que alimentar el deseo de convivencia y eficacia cultural, social, económica y política. Pero no desde un sentimiento estatal o nacional, sino desde una visión fraternal, de comunidad, de humanos libres que se entienden los unos a los otros. La visceralidad de asumir una identidad, la catalana, renegando o expulsando a otra, la española, no conduce a ninguna parte. Es un dique vacío y seco que terminará mal si no se pone remedio, inteligente y astuto remedio.
Es por todo esto que España debe reinventarse, sin duda, pero no basada en los argumentos de unos y de otros, es decir, de los defensores del Estado Español Indivisible o de los que exigen Una Cataluña Independiente, Grande y Libre. Me encantaría que mañana hubiera una manifestación en Madrid, también de un millón de personas, exigiendo al gobierno central que celebrase un referéndum en Cataluña. Esto sería un síntoma notable de madurez política, ya que serían los ciudadanos los que con sus manifestaciones articularían la realidad, y no los nacionalistas de ambos lados. Que sea la comunidad, hermanada y fraterna, la que exija un derecho legítimo, el de autodeterminación si este es su deseo, sin necesidad de recurrir a la visceralidad de un sentimiento pobre y unas argumentaciones primitivas como los nacionalismos de cualquier calado. Que sea la comunidad y sus ciudadanos quienes decidan constantemente sobre su presente y su futuro.
La deriva catalana
Estoy totalmente de acuerdo con la autodeterminación de los pueblos. Totalmente de acuerdo con las independencias, autoproclamas, emancipaciones y potestades decimonónicas que queramos reinventar. Hasta ahí bien, en el fondo estoy de acuerdo. Pero las formas son terriblemente pueriles. Resulta que el señor feudal Montilla y sus cortesanos de la real academia nacionalista dicen que la sentencia del Supremo con respecto al Estatut «no ayuda a reforzar los lazos de afecto y amistad entre Cataluña y España». La verdad es que no sé realmente a qué España se refiere. Es como si mi mano izquierda dijera que las venas y músculos se están desligando de mi cuerpo irremediablemente. Como si España fuera algo ajeno, extraterrestre a Cataluña, o se pudiera entender sin ella. Posiblemente este caballero andante olvide que nació en España, es hijo de españoles andaluces, y que ahora preside, gracias a su adaptado discurso antiespañolista y su catalán mediopensionista una región de esta España invertebrada. Admiro su mérito, su adaptación al medio, pero detesto que lo haga en nombre de la superioridad ¿nacional? o territorial o tribal o… No me imagino un estado de derecho libre e independiente nacido de la ruptura con otro estado de derecho libre e independiente. Si no se respetan las leyes de un estado de derecho, ¿qué clase de estado de derecho deseamos proclamar? Creo que estamos haciendo las cosas al revés… Los pueblos deben basar sus relaciones en el amor y el respeto, y solo desde ese amor y respeto se pueden hacer proclamas de autodeterminación. Mientras que “España” (algunos españoles) y “Cataluña” (algunos catalanes) sigan viviendo como entes extraños los unos con los otros nada cambiará a mejor.
Motivos de confianza. Hacia la honestidad y el cambio

Recién llegado a la Montaña y me encuentro con la sorpresa de ser el encargado de coordinar uno de los cuatro grupos que han surgido para llevar adelante un nuevo proyecto político, motivante, renovado y de cambio en el seno de nuestro partido. No sé si es un cargo merecido, pero todo mi agradecimiento desde aquí a las personas que han confiado en ello. Las temáticas que me han encomendado serían educación y cultura. La labor en los primeros momentos sería crear un grupo cohesionado y capaz de aportar ideas e ilusión. Pero esto requiere, tal y como está el patio, muchas dosis de paciencia. El panorama político no es alentador. El partido está desgastado a nivel nacional, regional y local. Las cosas no van bien y la gente está desmotivada. ¿Quién desea tirar realmente de este carro? No he querido decir que no porque pienso que los tiempos requieren responsabilidad, pero admito la dificultad enorme de esta empresa. Por ello, por responsabilidad, me atrevo a hacer este llamamiento públicamente a todas las personas de buena voluntad que deseen colaborar en este proyecto. Así que estáis todos invitados, seáis o no de este partido donde milito, a compartir vuestra experiencia e ilusión en este nuevo grupo que se va a crear. No se requiere más que un solo perfil: persona honesta. Si lo eres, prometo que como mínimo lo pasaremos bien. Y de ahí al infinito… Podéis llamarme o escribirme un correo para empezar a crear la lista de valientes. Os espero impaciente… y con ganas de dar espectáculo…
UPD en Hornachuelos
Felicidades a los amigos, primos, cuñados y sobrinos (en los pueblos pequeños somos todos parientes) por poner a prueba la voluntad política con un nuevo partido. UPD, de Rosa Díez, o mejor dicho, el partido de la Rosa, unipersonal, rosa y faction. Me siento orgulloso por esta pluralidad, pero me entristece ver como sus filas se empiezan a alimentar de militantes de otros partidos, decepcionados políticos que no supieron encajar sus ideas, sus formas o actitudes en agrupaciones difíciles y que, me da la espina, seguirán siéndolo en las nuevas. En fin, que ánimo a todos y que gane el mejor… Esperemos que esta agrupación sea modélica e inspire a las viejas para que lo hagamos mejor. Felicidades a mis P. y A., a los que quiero mucho aunque ahora sean «rivales» políticos.
El desgaste catalán
La feria política
A veces resulta difícil comprender la política. La macro política y la micro política. Las grandes decisiones internacionales y las pequeñas diarias. El gobierno se queda solo ante sus propuestas pero no veo que la oposición apueste por alternativas reales. “El Partido Popular ha optado por no presentar ninguna alternativa al texto del Gobierno ya que así evita compartir el desgaste que supondrá”. Así cualquiera hace política. Mire señor presidente, desgástese porque nosotros tenemos muchas cosas que hacer en un día como para plantear alternativas a la reforma laboral.
Pero eso que ocurre allí arriba pasa también aquí abajo. Hoy había pleno en el ayuntamiento y ha sido de circo. Lo más sensato que ha pasado ha sido cuando una concejala ha dicho “qué esto es de vergüenza”. Creo que ha sido la única voz lúcida en toda la mañana. Por cierto, es una pena que esta concejala esté enfadada conmigo por algún comentario pasado. Con lo guapa que es y lo bien que me cae, no sé qué debo hacer para reconciliarme con ella. Me ha esquivado en toda la mañana.
Así que en el pleno, como siempre, improvisaciones de última hora, insultos, arrebatos melancólicos de tiempos pasados, chulerías, huevos en la mesa a ver quién la dice más gorda, pancartas grandilocuentes defendiendo causas perdidas, suspicacias, malentendidos, “dondedijediego”… A pesar de todo, lo más gracioso ha sido cuando a uno de los concejales le ha sonado el móvil con el himno del Sevilla… Ahí, a modo de terapia de grupo, no hemos podido dejar de reír, y algunos, entre los que me incluyo, llorar… de la risa… En fin… bochornoso… Pero no penséis que esto solo ocurre aquí, en un pueblecito de no más de cinco mil habitantes… ocurre aquí y en cualquier parte de nuestra piel de toro… Porque lo que nos gusta es la guasa, el cachondeo y la fiesta… lo demás, la seriedad y esas cosas… para los otros… Pues eso… sigamos improvisando… Y mientras los políticos siguen con la fiesta y se toman la crisis a pitorreo, el pueblo se organiza y sigue practicando el apoyo mutuo y la solidaridad horizontal… Ayer recibí de M. y su mujer una caja de frutas que hace las delicias de la mesa… Así que gracias a los dos… Ellos son un ejemplo de la buena política, de esa que busca ayudarse los unos a los otros sin pedir nada a cambio, sin esperar nada a cambio…
Top Ten de los políticos mejor pagados
1. Presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla 169.446 €
2. Presidente de la Diputación de Barcelona, Antoni Fogué 144. 200 €
3. Alcalde de Barcelona, Jordi Hereu 117.398 €
4. Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón 117.285 €
5. Presidente de la Diputación de Lleida, Jaume Gilabert 108.220 €
6. Presidente País Vasco, Patxi López 105.425 €
7. Presidente de la Diputación de Vizcaya, José Luis Bilbao 99.540 €
8. Presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre 98.700 €
9. Presidente de la Diputación de Girona, Enric Vilert 98.000 €
10. Presidente de la Diputación de Palencia, Enrique Martín 97.339 €
La mujer florero de José (Josep) Montilla
Defendía mi paisano Monti que su mujer no era una mujer florero y ese era el motivo, y no otro, por el que ostentaba desde su humilde puesto de concejala en el también humilde ayuntamiento de Sant Just Desvern nada más y nada menos que más de quince puestecitos de poca monta en un momento en el que cuatro millones de parados están buscando trabajo. Si a esto le añadimos que Monti es el cargo público que más gana de España, más incluso que el presidente Pepe Luis, la nada despreciable cantidad de más de 160 mil euros, pues, ¿qué cara se nos queda a los que, de corazón, defendemos algo? Sencillamente humillante. Muestra un botón de algunos cargos de la mujer no-florero:
– Regidora de Urbanismo del Ajuntament de Sant Just Desvern.
– 1ª Teniente de Alcalde del Ajuntament de Sant Just Desvern.
– Presidenta de PROMUSA.
– Presidenta de PROECSA.
– Gerente del Consorci de la Colonia Güell.
– Consellera del Consorci del Parc Agrari del Baix Llobregat de la Diputació de Barcelona.
– Consellera de Foment de Ciutat Vella de la Diputació de Barcelona.
– Consellera del Tunel del Cadí, Concessionaria S.A.
– Consellera de la Comissió Catalana de Trànsit i Segureta Viària.
– Consellera del Barri de la Mina.
– Delegada de L’Area d’Infraestructures, Urbanisme i Habitatge de la Diputació de Barcelona.
– Consellera de La Caixa.
– Consellera del Consell Comarcal del Baix Llobregat.
– Vocal del Consorci Sanitari Integral.
– Vocal de la Fundació Caviga.
– Consellera de L’Area de Salut de L’Area Metropolitana de Barcelona.
Y ahora mi pregunta… ¿donde están los socialistas de verdad? ¿Y puedo, como militante socialista, criticar a los míos? Pues sí, claro que puedo… ¿no hicieron eso mismo algunos socialistas de la Alemania nazi?
Paseando por el Sendero del Águila
Se abre el telón. Había dos puntos del día que tenían que ver con los presupuestos.
Se cierra el telón a los tres minutos, siete segundos y cuatro milésimas. Se pospone el pleno y los dos puntos del día para próximas semanas.
Motivos: los de siempre. Improvisación de última hora, falta de consenso, falta de visión y miopía aguda cada vez más acentuada.
En la mesa siempre los grandes temas: Enresa y la residencia para la tercera edad, que al final será residencia para los de cuarta o quinta edad al paso que van. Pero el paso es solo cuestión de estrategia: dejemos la traca final para cuando estén cerca las elecciones, y así el pueblo verá que hemos hecho algo y nos volverán a votar. Bueno, al menos el pueblo que no tenga por costumbre pasear por senderos como el del Águila, que sigue vergonzosamente abandonado y lleno de basura… Pero claro, es que estas pequeñas cosas no aportan votos… Y lo que los políticos no saben es que los votos se consiguen con pequeños gestos, y no con grandes obras faraonicas… No queremos faroenes, ni napoleones en nuestros pueblos… Queremos HECHOS.
¡Viva la fiesta… de los presupuestos!
A los andaluces, a algunos, nos encanta la fiesta, y la siesta, y el buen vivir. Para qué negarlo. Forma parte de la idiosincrasia de este nuestro pueblo. Así que lo mejor que podemos hacer es disfrutar de los placeres que la vida y la tierra nos da, y luego ya habrá tiempo de lamentarse. Tanto es así que hoy, revisando los presupuestos generales para el año 2010, con unos meses de retraso pero no como el año pasado que llegaron casi al final, veo que hay partidas que siguen inamovibles. Pondré algunos ejemplos. Los gastos en cultura (qué cultura vatené, como dice la canción) y los gastos para becar a nuestros estudiantes son la mitad que los gastos de teléfono. Eso sí, los gastos en la partida de festejos duplican a los tres. Porque como aquí, en nuestro pueblo, somos más chulos que nadie, no tenemos una, sino dos ferias. Y además, seguidas. Y uno se pregunta, ¿para qué dos ferias? No es que esté en contra de los feriantes ni del mundo de la feria, lo que estoy en contra es de los abusos de cualquier tipo. Y digo yo que con una feria, sobre todo, en tiempos de crisis, ya tenemos suficiente. Porque realmente no es una o dos ferias y ya está, luego hay que sumar las ferias de cada poblado y…
Entonces, ¿para qué dos ferias? Dicen las malas lenguas que cada feria supone la contratación de muchos elementos a tener en cuenta, y que unos y otros, especialmente los políticos de turno que intentan sacar tajada de cualquier parte, pues se llevan su pequeña comisión. No digamos una gran comisión, solo una pequeñita, para ir tirando. Quiero pensar que este no es el verdadero motivo de tener dos ferias y no una, sino que el motivo es la propia idiosincrasia de nuestro pueblo. Sea como sea, viva la fiesta, la feria y la madre que nos parió. Por cierto, ¿creéis que sesenta mil euros es mucho dinero para la factura del teléfono? Hablando de fiestas, me acaba de llegar la información de que el Ministerio de Ciencia e Innovación acaba de dar una subvención de siete millones de euros a la Fundación Centro Vasco Culinario (ver BOE 263, pág. 90896). ¿Cuántos niños africanos comerían con esos siete millones de euros? Vivimos en un país de vergüenza.
Políticos del «sálvese quien pueda»

La noticia llega mal, tarde y a destiempo. Que los alcaldes y congresistas se bajen el suelo un 10% no es una buena noticia. Porque si durante años se han ido subiendo el sueldo hasta el infinito y ahora, para quedar bien con la ciudadanía, se lo bajan un poquito, me parece una tomadura de pelo. Dar ejemplo sería bajarse el sueldo un 50% y así equipararse a los sueldos de los ciudadanos normales y comunes. O mejor aún, dar un buen ejemplo sería ganar el salario mínimo interprofesional, y así se esforzarían todos de verdad para que ese mínimo subiera en los próximos años y el país, el país de todos, y no de esta lacra-casta política, fuera bien. Vamos, de vergüenza. Aquí van algunos escalofriantes datos:
“La merma del sueldo de los regidores se basará en la que van a sufrir los miembros del Gobierno central. Para las retribuciones comprendidas entre los 81.155,04 y 91.982,40 euros, la reducción será de un 15%, que corresponderían al presidente del Gobierno y a los ministros. Las retribuciones entre 73.682,84 euros y 81.155,04 euros, correspondientes a salarios equiparables a los de secretarios de Estado, el descuento sería del 10%. Un punto menos se reducen los sueldos que oscilan entre los 64.606,48 euros y los 73.682,84 euros, que es el mismo porcentaje que se aplicará a los subsecretarios. El 8% se les aplica a los cargos que ganen lo mismo que los directores generales de la Administración central (entre 54.615,68 y 64.606,48 euros). El 7% se aplicará a salarios de 54.615,68 a 41.055,65 euros; el 6%, para remuneraciones de 41.055,65 a 27.495,63 euros; y un 5% para las que oscilen entre esa última cifra y 13.935,60 euros. A partir de ahí, la merma será entre el 4.5% y el 0,25%”.
El valor de no hacer nada

Hace unos días me invitaron a dar una charla a un grupo de adolescentes. Veía en sus rostros la pasividad propia de las nuevas generaciones, el haber nacido con todas las necesidades cubiertas y sin la necesidad de luchar por ningún ideal excepto el de pedir y pedir y pedir. La desgana, la apatía, la inacción y la inmovilidad me resultaban pésimos.
También hace un par de días me invitaron a una reunión de jóvenes con inquietudes políticas. Cuando veo a jóvenes con ilusión y con ganas de hacer cosas reconozco que me dejo llevar por el entusiasmo, ya que esa visión crea una especie de esperanza en el futuro. Los que me conocen saben que me gusta los juegos del lenguaje, y que me encanta poner a prueba a los interlocutores que tengo en frente para indagar en su mente, en su esencia, en sus intereses y en sus verdaderos rostros. Sentía curiosidad por ver como afrontaban un reto que a priori podría tener dos registros diferentes. Y de repente me di de bruces con una realidad incómoda. Resultaba más práctico no hacer nada antes que hacer algo que aparentemente no reportara un beneficio propio. Pude contar hasta siete problemas u obstáculos insuperables y ninguna solución para afrontar dichos problemas. Y lo que más me chocó fue la ausencia de conocimiento con respecto a las palabras sacrificio, voluntariado o desinterés. Llevo todo el fin de semana reflexionando sobre ello y sobre la urgencia de entender lo que está ocurriendo. He visto una sociedad enferma en estas semanas, una sociedad que prefiere hacer las cosas por intereses vacuos y no por el bien general. Una sociedad amiga de la queja y acostumbrada a pedir, pedir, pedir, sin dar nada a cambio, excepto más exigencias. El salvase quién pueda tiene más valor que el apoyo mutuo o la economía del don, de la generosidad, de la amistad. Sentí cierta decepción al ver que son pocos con los que se puede contar a la hora de formar una militancia civil renovada, un activismo desinteresado y una generosidad hacia lo común sin igual. Quizás todo fue una visión sesgada. Quizás equivoqué el tiro. Quizás esté equivocado. Quiero pensar esto último antes de sentir el vacío de la decepción. Si es así, pronto a las barricadas…
Lo revolucionario de la Sociedad Civil

La sociedad demanda un cambio. Un cambio de verdad, no un parche, no una etiqueta, no un nuevo eslogan lleno de promesas. Pero la sociedad no entiende que para que eso ocurra es necesario que la propia sociedad se involucre en ese cambio. Recibo visitas, llamadas y avisos de gente de diferentes sectores para que me involucre en el mismo, para que sea cabeza, de turco o de chivo, en ese cambio necesario. Pero ya estamos ahí, dando espectáculo, movilizando, dando la cara, haciendo cosas de forma activa, participando en foros, creando opinión, liderando proyectos… en lo económico, en lo cultural, en lo político, en lo social… Y la gente no entiende, la gente no comprende que solos no podemos, que necesitamos el apoyo, el impulso, la fuerza de toda la sociedad civil… Porque el cambio jamás llegará de dos o tres líderes dispuestos al sacrificio, sino de toda la masa crítica que apoye a esos líderes, que empujen hacia lo alto el proyecto de un mundo nuevo, mejor, más justo. El liderazgo no nace de un individuo, sino de un momento, de un tiempo oportuno donde las fuerzas se conjugan para provocar la caída de lo añejo, de lo antiguo, y allanar el terreno para lo nuevo… En esas andamos… sigamos trabajando…
A los infantes de la patria
Nos preguntamos porqué las generaciones más jóvenes, -al menos la masa pensante de la misma en contraposición a esa otra masa aborregada por las videoconsolas, las videopantallas, las televisiones, etc-, siguen pensando y hablando sobre el franquismo. Es evidente que el franquismo sigue vivo en nuestra psique pues no hacemos más que hablar del mismo, como personas y como pueblo. No hay más que viajar por alguna de las comunidades que se proclama nacionalista para ver como aún allí confunden franquismo con españolismo, o Falange con España. También podemos dar una vuelta por la España no nacionalista, sino más bien patriótica o nacional, para comprobar que la confusión aún existe en algunas capas de nuestra sociedad. Y eso ocurre porque en toda la historia de España nadie, excepto los exiliados o los muertos, denunciaron la ilegalidad de un Estado fascista en nuestro país. Lo peor es la complicidad de los herederos del mismo, y hablo de la monarquía y los grandes partidos que en nombre de la transición, -comprendo que ese tiempo sólo pedía transición pacífica-, prefirieron mirar para adelante olvidando el pasado.
Eso estuvo bien, pero nosotros, los hijos de la transición, los que no vivimos la guerra, exigimos explicaciones sobre lo que está ocurriendo en nuestro país para entender lo que pasa, lo que pasó y lo que pasará si no cambiamos el rumbo errado.
La Segunda República ya fue juzgada por el franquismo y pagó caro sus errores. Ahora, a los hijos de la transición, nos toca juzgar, por derecho histórico, sin armas, sin levantamientos, sin sangre, las atrocidades del franquismo. Es una necesidad arquetípica, no-racional, más bien simbólica y que tiene que ver con el ritual social de enterrar a nuestros muertos, los de un bando y los del otro. Y de comprender, sin revanchismos de ningún tipo, el sufrimiento de una década, de una generación que ya se nos va y que poco o nada podemos hacer por ella excepto despedirla en paz. Por eso, a los infantes de la ceguera, sólo se les puede pedir que despierten a la cosmología de una historia que necesita de ellos para seguir progresando en la felicidad común.
Garzón ante la historia: el Juicio de los Jueces
He aquí mi pobre visión del asunto, no la visión de un jurista, el Absoluto me libre, sino la de un sociólogo. Quizás sea importante remarcar esto. Es por ello que estoy más inclinado a pensar en términos de que el Sistema desea cargarse a un espécimen incómodo que no a la teoría ingenua y facilona de la independencia o no del «poder» judicial. Todo esto independientemente de qué o quién sea Garzón, lo cual me importa un pito. Por sus actos (y frutos) los reconoceréis.
Hubo en Núremberg una multitud de juicios paralelos al principal de ellos que se encargaban de juzgar a funcionarios menores del Estado, el Ejército, doctores e industriales alemanes. También hubo uno contra los jueces que colaboraron con el régimen fascista nazi conocido como el Juicio de los Jueces.
La historia de España, como el mismo pueblo español, es más enrevesada. Aquí, el único juez español que pretende juzgar al régimen heredado, al Sistema corrupto y criminal que tenemos en este momento es, paradójicamente, llevado ante un nuevo Juicio de los Jueces, pero a la inversa. Es decir, el Sistema pretende cargarse de un plumazo este agente corrosivo del statu quo, un statu quo herencia de un régimen fascista, el franquista, no depreciado del todo. El motivo del juicio: prevaricación, es decir, creerse por encima de la ley al dictar una resolución arbitraria a sabiendas de que esa resolución es injusta. La resolución: declararse competente en la investigación de los crímenes de la Guerra Civil y el franquismo. Es decir, es como si un militar alemán hubiera denunciado a Geoffrey Lawrence, presidente del tribunal de Núremberg, por investigar las atrocidades del régimen nazi, y esta denuncia hubiera sido admitida a trámite por los juzgados pertinentes.
Como estas cosas sólo ocurren en España –qué paradójico que escriba estas letras desde Alemania- nace otro interrogante: ¿es la ley justa? Quiero decir, ¿es la ley de amnistía de 1977 justa? Más aún, ¿se puede crear una ley, en este u otro país, para perdonar crímenes de guerra? Sin duda, surrealista, como España misma. Pero habría que remitirse a lo surrealista de la transición para comprender todo esto, esa transición a la que recurrimos cada vez que deseamos ignorar o no molestarnos por el pasado.
La historia está llena de singularidades difíciles de entender. Allende, que era masón, fue ajusticiado por otro masón que por sus pésimas cualidades no pasó del primer grado, el de aprendiz, de nombre Pinochet, el cual, a su vez, parodias de la vida, fue perseguido, muchos años después, por otro masón, según dicen: el juez Baltasar Garzón. Un juez que fue albañil operativo y filosófico, pero también camarero antes de poseer más de veinte honoris causa por diferentes universidades. Un juez que saltó a la fama internacional por luchar contra la impunidad de los delitos cometidos en el pasado, impunidad que bajo una suave balsa de aceite planea sobre la cabeza de todos los españoles. Y como nadie es profeta en su tierra, Garzón, que se atreve con todo, ya sean corruptos políticos de cualquier bando o calado (véase caso GAL o GÜRTEL), económicos, terroristas, criminales de guerra o narcotraficantes, es juzgado, valga la paradoja, cuando más empieza a tirar de la manta, de la manta de los que ostenta el poder, claro.
La manta corrupta en la política, primero con el caso GAL, ahora con el caso Gürtel. Y también con otra cara de la política que no gusta: la impunidad que supone el olvido de los crímenes de guerra que ocurrieron recientemente, no sólo con las dictaduras latinoamericanas, sino, y no lo olvidemos (¿por qué olvidarlos?), con la que España soportó durante más de cuarenta años.
¿Y por qué? Porque la historia, que no perdona, jamás entenderá que un golpista-revolucionario (¿?) que provocó una guerra civil con más de medio millón de bajas de ambos bandos perdurara en el poder hasta que murió, delegando en un príncipe proclamado rey, su herencia sanguinaria, totalitarista y fascista. Es como si en Alemania Hitler hubiera ganado la guerra y tras su muerte hubiera sido proclamado Jefe del Estado algún descendiente del emperador Guillermo II, creando con ello una transición pacífica, claro, pero a costa de obviar los crímenes cometidos contra lesa humanidad.
Es por ello sensato pensar que no se está juzgando a Garzón, sino que en el subconsciente colectivo español aún existe una guerra civil no culminada precisamente por no haber existido en España un juicio de Núremberg donde sentara en el banquillo a los culpables de la guerra. El día que un juez o un tribunal valiente asuma la responsabilidad civil e histórica de mostrar ante el mundo y la justicia los crímenes del régimen y las responsabilidades de dirigentes, funcionarios y colaboradores de dicho régimen en los diferentes abusos cometidos por el franquismo, ese día en España se terminará el linchamiento ideológico y civil al que cada día asistimos por las llamadas heridas malcuradas de la guerra reciente y su posterior posguerra.
Y no hablo con todo esto de la recuperación de ninguna memoria histórica, la cual, dicho sea de paso, suele ser interpretada como una revisión subjetiva de una de las versiones de la misma recordando las atrocidades de uno de los bandos y no las del otro. Me refiero a la interpretación objetiva de los datos históricos, de los hechos que acaecieron, independientemente de sus interpretaciones, y que pueden ser registrados objetivamente por los informes de cualquier investigación, como la que pretendía el juez Garzón.
Echar al olvido el pasado tal y como defienden los abanderados de la amnistía-somnolencia nacional, me parece un grave error para las generaciones futuras. Necesitamos, es cierto, un revisionismo de la historia, pero un revisionismo a la luz de investigaciones científicas, no de ideologías subjetivas. Y para que eso sea posible, tal vez sea necesario un juez como Garzón, exhibicionista y ególatra, como lo define el hispanista Stanley G. Payne, pero capaz de remover una somnolencia inmerecida y un sustrato tribal de nuestra memoria colectiva.





















