Bridge Over Troubled Water


Letra:

Cuando estés abrumado
y te sientas pequeño
Cuando haya lágrimas en tus ojos,
yo las secaré todas
Estoy a tu lado.
Cuando las circunstancias sean adversas

Y simplemente no encuentres amigos
Como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré
como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré

Cuando te sientas deprimido y extraño
cuando te encuentres perdido
cuando la noche caiga sin piedad
Yo te consolaré
Yo estaré a tu lado

Cuando llegue la oscuridad
y te envuelvan las penas
como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré
como un puente sobre aguas turbulentas
Yo me desplegaré

Navega, chica plateada
Navega
Ha comenzado a brillar tu estrella
todos tus sueños se verán colmados

Mira cómo resplandecen
Si necesitas un amigo,
Yo navego tras de ti
Como un puente sobre aguas turbulentas
Aliviaré tu mente
Como un puente sobre aguas turbulentas
Aliviaré tu mente.

Gracias amigos… feliz 2013…


xavi navidad

Gracias amigos por seguir aquí un año más (y ya van para cinco años juntos)… Cerca de cien mil personas nos visitaron este año de más de ochenta y ocho países diferentes. Estos fueron los cinco amigos que más comentaron el blog en 2012… Gracias de corazón por vuestras letras y por vuestros comentarios… Ya sabéis todos que a mí también me gusta leeros… y que disfruto con vuestras palabras… Así que quedo totalmente agradecido por todo lo que me aportáis día a día… Internet, para mi asombro, es capaz de crear una especie de lazo místico entre personas que no nos conocemos, y eso ha hecho que podamos compartir algo más que unas letras. Así que gracias de corazón y feliz nuevo año 2013 a todos…

un abrazo sentido a todos…

Estas fueron los 5 amigos que más comentaron:

  •  mapef 160 COMENTARIOS
  •  Luna 133 COMENTARIOS
  •  Manuel J. Nilosé 112 COMENTARIOS
  •  Joaquin Tamames 90 COMENTARIOS
  •  elcamaleón 79 COMENTARIOS

Los números de 2012


Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

19,000 people fit into the new Barclays Center to see Jay-Z perform. This blog was viewed about 93.000 times in 2012. If it were a concert at the Barclays Center, it would take about 5 sold-out performances for that many people to see it.

Haz click para ver el reporte completo.

Abrazando el vacío


La frase no es mía. Una amiga la inspiraba esta mañana mientras hablábamos de las cosas de la vida. Su descripción poética y profunda con respecto al sentimiento de la soledad me ha sorprendido y hermanado. Estar solo es como abrazar al vacío, especialmente cuando lo que deseas es abrazar al infinito entero. ¿Y cómo hacerlo sino es a través del lazo místico?
Me he pasado toda la mañana pensando en ello hasta que la asfixia se ha hecho insoportable y he tenido que salir a dar un paseo. Claro que mis paseos siempre son singulares. Primero he ido a la famosa cafetería Palentino, sita en la calle El Pez. Cosas de la vida, fue lo primero que conocí de Malasaña cuando hace unos años dormía muy bien acompañado en estas mismas calles. Aquella vez entramos al lugar por ser cita obligada y una hermosa joven empezó a charlar conmigo. Su cara me era familiar pero no la reconocí hasta que mi compañera de entonces me dijo: «¿Qué hacías ligando con la actriz Enma Suarez?» Ahora el Palentino está a pocos metros de mi casa, así que como el paseo me ha parecido en exceso corto a pesar de los buenos recuerdos que me acompañaban y amortiguaban la angustia del abrazar el vacío, a las siete de la tarde cogí el coche hasta que me planté en Cordoba. Necesitaba salir del angustioso «zulito», como ahora llamo a mis cuarenta metros de intraterrena vida. Y aquí estoy, cargando de nuevo el coche de libros para mañana regresar al mundo vacío a la espera de lo milagroso. Y lo milagroso se presentará inevitablemente, por eso de que lo que deseas ardientemente, inevitablemente sucederá. Agradezco, porque es de buen nacidos el ser agradecidos, a la bella dama, audaz melancolía que inspiró estas letras y suspiros…

Día uno en Malasaña


Me he despertado antes que el sol en un día gris, el primero de invierno, pero de agradable temperatura. Un domingo por la mañana la ciudad está dormida excepto para borrachos vomitando en las aceras, algunas prostitutas que apuran las primeras horas del alba y el regimiento de barrenderos que limpian a toda prisa los restos de la movida madrileña. Malasaña, a estas horas, es un lugar tranquilo.
Como la casa aun está inhabitable, he paseado hasta la calle San Marcos esquina con Hortaleza donde hacen unos riquísimos desayunos por tan solo dos euros. Y ahora ando en la Gran Vía buscando entre los grandes almacenes algún lugar donde vendan pintura y mil enseres necesarios para la pronta supervivencia. Empieza de nuevo, y otra vez, la lucha.

De nuevo en Madrid


Después de la merecida siesta fui a recoger al incondicional Carlos al Paseo de la Castellana para que me ayudara con la mudanza. Cuando llegamos a Malasaña, J., el antiguo inquilino, aun le quedaban algunos viajes para recoger sus cosas. Le ayudamos entre viaje y viaje a cargar la furgoneta mientras colocábamos mis pocas cosas en la «habitación». Nuestra primera cena ha sido magdalenas con chocolate. Carlos se fue satisfecho por haber podido ayudarme y ser testigo del tránsito y yo me quedaba solo y algo estupefacto por las terribles condiciones del lugar, especialmente por la suciedad y el caos «estético». Me puse a limpiar y tirar cosas como cadáveres de animales diversos troceados y almacenados en la muy sucia nevera. La «cocina» he preferido dejarla para mañana, no sin antes ir al bazar chino de la calle el Pez para comprar dos vasos, algún cubierto y muchas cosas para limpiar. Aunque no debería ser mi obligación, mañana compraré botes de pintura y pintaré todas las paredes. Prefiero hacer esta pequeña inversión en tiempo y dinero con tal de que este lugar sea lo más parecido a un sitio habitable. Para disimular un cierto aire hogareño he puesto sabanas limpias de franela, he sacado algún libro del maestro Tibetano y he colgado en una de las sucias paredes el cuadro sobre el árbol de la vida que amorosamente me regalaron las amigas de BK. En fin, estoy convencido de que en un par de semanas de duro esfuerzo el dueño no va a reconocer este lugar y yo me voy a sentir como en casa.
A pesar de todo, me siento feliz y a la espera de lo milagroso… Aunque estos tres últimos días no han tenido desperdicio. Ahora toca volver a empezar con prudencia y humildad, con trasparencia, constancia y alegría. Y lo demás, cuando tenga que llegar, inevitablemente llegará…

El nacimiento en la cueva


Tras la larga vigilia cargada de continuo humor, bailes, danzas y meditaciones y tras un merecido desayuno empezó la mágica caminata por todo el centro de Madrid hasta la plaza del Sol. Allí centenares de personas nos abrazamos unidos por un hermoso y fortuito canto del Om que nos llegó al corazón de una humanidad unida y cargada de fe y esperanza. La despedida vino acompañada de la buena noticia de que hoy mismo me entregaban la llave de mi nuevo hogar. Así que con el coche cargado hasta los topes y tras una merecida siesta en el hotel Prius me dispongo a penetrar el vientre de la cueva, o como la ha bautizado ya un buen amigo, la cueva del nuevo Zarathustra. Así que para allá voy, a pasar mi primera noche en esta nueva y apasionante etapa…

Vigilia


Son casi las cuatro de la madrugada y al final el mundo no terminó, así que seguimos en la hermosa vigilia con cantos, abrazos sentidos, danzas, rituales, ayudando a preparar el desayuno o lo que haga falta para mantenernos despiertos en este día largo, muy largo. Algo de magia hay en todo esto, porque la vida también se compone de momentos mágicos.
Y también algo de melancolía, porque el amor es relación, y aquí hay mucho amor y muchas relaciones bonitas, alegres y extrañamente amorosas. Excepto para los lobos esteparios que tendemos a escondernos entre sombras y promesas… Pero es evidente que en la vida todo llega, o retorna en este cíclico y mágico mundo.
Queda mucha noche por delante, y mañana caminata hasta el kilometro cero… Es decir, hasta el Sol…

¡Ven Señor Jesús!


La sorpresa de llegar pronto a los lugares es que puedes caminar despacio y de repente saborear los regalos de la vida, como este concierto de Navidad en plena Castellana de Madrid, en un acogedor templo católico al que he entrado justo cuando sonaba la excepcional «Suite for Strings Op. 1» del compositor danés Carl August Nielsen. Hermosa bienvenida solsticial antes de la larga vigilia de esta noche… Pues tal y como reza en la entrada del templo: ¡ven Señor Jesús! E ilumina la cueva de nuestros pungidos y emocionados corazones…

El día del juicio final


El día del fin del mundo me ha acogido en la carretera. A los amantes de la numerología les diré que hoy he salido del refugio del Mediodía justo a las 11:11, once minutos antes de que el necesario solsticio de invierno llegara a nuestro hemisferio norte. Así que ambos, el tiempo sin tiempo maya, el final del doceavo ciclo de cinco mil años y el nacimiento de la Luz en el interior de nuestra Cueva, lo vivo viajando, es decir, en algún lugar sin lugar.
En la carretera aun no he escuchado ninguna trompeta, ni he visto romperse ningún sello apocalíptico ni me he cruzado con jinetes que expulsen fuego por la boca. La vida sigue su curso independiente de las fobias y trastornos humanos. Los Despiertos siguen trabajando en silencio mientras que los Durmientes corren a comprar lotería pensando que un gramo de suerte podrá cambiar su fortuna.
Y ni pensar que aun hay personas que nos siguen midiendo por lo que tenemos y no por lo que somos. Es la ley de lo medible: tanto tienes, tanto vales. Por suerte hay otras dimensiones mas allá de lo meramente palpable. Dimensiones donde la Luz del sol iluminará por igual a unos y otros, donde el perfume de las flores se seguirá ofreciendo a todos sin pedir nada a cambio. Me gusta habitar con frecuencia en esas otras estancias de la vida porque en ellas no soy juzgado por mis errores o aciertos ni soy medido por lo que tenga o haya ganado o perdido. En esos lugares no existen días de juicio final, entre otras cosas porque el Absoluto jamas nos enjuicia. Al igual que el Sol, nos ama a todos por igual.
Así que viajo hoy como un loco libre y feliz, desde esa dimensión desconocida donde contemplo valles y montañas, la niebla solsticial y las bandadas de pájaros que atraviesan el cielo en sus rituales migratorios. Hoy es un gran día de conquista y de promesa, de reencuentro con el destino y la fortuna. La niebla se despeja, el cielo se abre mientras la cueva, el vientre que ha de albergar a este peregrino aguarda.

Levantado el vuelo


Suena música folk mientras atravieso de nuevo Cataluña. Esa tierra politizada donde al parecer hay que pedir permiso para hablar una u otra lengua y pedir perdón si tus esencias culturales o ideológicas no coinciden con el otro.
Aunque contestando amablemente al señor Duran i Lleida, los niños en el patio del colegio hablamos en el idioma que nos da la gana. Ustedes sigan politizando la cultura y el moldeando el espíritu de un pueblo, que nosotros, los ciudadanos libres ya nos encargaremos de traspasar aquello que es imposible legislar porque pertenece al ámbito de la mas estricta privacidad.
Así que por mas que les pese a unos y otros, seguiremos hablando como nos de la gana, incluso en los patios del colegio.

Incondicionales


Estoy viajando de nuevo hacia el norte para entregar cien libros del increíble «Sirviendo a la Humanidad». Será el regalo que la logia masónica de Lleida ofrecerá a sus invitados en la tenida blanca que harán para celebrar la entrada del solsticio de invierno.
Aprovecho el viaje para quedar con una artista de los pies a la cabeza. La preciosa y sensible poeta y escritora Grela Bravo está trabajando sobre un libro que pronto editaremos en Séneca. Mañana hablaremos en la comida sobre el libro y el dolor, el dolor del poeta, del sufriente y sensible ser desesperado ante la incomprensión que sufre cuando describe esos mundos sutiles que solo los de su raza pueden comprender.
Y ese dolor siempre nace de la soledad de no poder compartir esos vuelos que atraviesa por mundos imposibles.
Pensaba en este largo y solitario viaje por nuestra piel de toro en esas cosas, pero también en los incondicionales, en aquellos que siempre están ahí a la vuelta de tus idas y venidas por la vasta experiencia de la vida. Y lo hacia con profundo agradecimiento y con profunda nostalgia. Mis amigos mas íntimos siempre me preguntan: «¿encontraste ya a la que sabe volar?»
Y la respuesta, una y otra vez, siempre se repite. Resulta difícil volar hacia la sensibilidad de esos otros mundos plagados de misterios y poesía y encontrar al mismo tiempo a alguien que desee acompañarte… Quizás los poetas han nacido para estar solos, y por eso hacen de ese dolor y soledad la fuente de su empuje. Sea como sea, con o sin dolor, estoy feliz porque la vida sigue con todas sus consecuencias y con esos amigos y amigas incondicionales.

(Foto: Oscar, el incondicional senequista, amigo y buena gente, leyendo un texto antiguo antes de la presentación. Esos rituales de la cultura, y sus fieles constructores…)

Viajes de ida y vuelta


Suena música religiosa alemana. Me trae buenos recuerdos de mi vida de antropólogo perdido en la Baja Sajonia, vestido de granjero, disfrutando de la vida en estado puro. Como ahora que viajo libre en un recorrido de ida y vuelta a la Montaña de los Ángeles, donde he descargado un primer cargamento de libros en lo que ya se ha convertido en mi refugio del Mediodía. Aquí tengo mi soledad, que es mi palacio. Y en ella me encerraré hasta que la vida en estado puro quiera que me enfrente al vasto campo de la experiencia. No será este un duro invierno, pues en mi palacio arderá con fuerza la llama interior. Ahora toca despedirme de nuevo de Madrid, esa eterna enamorada que nunca termina de cuajar. Se va la bella Maga y su indomable vida. La echaré de menos, es natural. Pero me llevo conmigo toda su valentía y coraje, y toda su enseñanza de alma bella. Ahora sigue el viaje, el viaje de ida y vuelta.

Las cosas de ese absurdo ego


Disfraces, caparazones, hechizos, distancias, miedos, mentiras, ilusiones, espejismos todos. Estamos acostumbrados a excitar nuestros egos desde esa ilusión que fabricamos de nosotros mismos, ignorando de paso la percepción que el mundo tiene de nosotros. Estamos a merced de nuestras propias mentiras, regocijandonos sistemáticamente de lo maravillosos que somos. A veces somos absurdos al ignorar que todo, absolutamente todo es un juego, una obra de teatro donde representamos un papel incierto.
Pero a veces notamos que más allá de este aparente absurdo hay algo más profundo y misterioso. Lo notamos en pequeños destellos de lucidez, en breviarios de conexión con esa parte íntima del universo que nos corresponde. Esa es la mejor pista para seguir comprendiendo que la magia de estas pruebas del laberinto pueden ser comprendidas y aceptadas como un nuevo reto para hacernos mejores y virtuosos. Sentir la vida que nos recorre en el silencioso viaje hacia los abismales secretos de nosotros mismos es ya de por si una increíble pista. Y podemos darnos cuenta de la grandeza de esta oportunidad única. La oportunidad de estar vivos y sentir desde la intensidad mas absoluta el maravilloso milagro de la Vida que nos recorre. Que gran lucidez poder sentir la Vida y abrazarla con fuerza.

Desde Stuttgart


Tras recorrer toda Suiza y algo de Austria, nos encontramos en el sur de Alemania con un capuchino pelados de frío. Será una noche larga… Muy larga…

Desde Ginebra


Día intenso. A las tres de la tarde ya estábamos en la sedes de la fundación en la rue de Varembe de Ginebra descargando los doscientos libros que como cada año donamos desde Nous a alguna institución con el propósito de practicar desde la consciencia el apoyo mutuo y la cooperación. La vida, que es justa y compasiva, ha querido regalar a estos peregrinos una noche de hotel que disfrutaremos con sumo agradecimiento. Es lo bueno de sumar fuerzas. El modesto bote de Carlos sumado a la fortuna de haber podido vender estos días algunos libros han podido obrar el milagro de este viaje. Y sumados ambos «troncos de la viuda» nos permiten hacer este tipo de cosas. A algunos les cuesta entender esta forma de viajar basada en comidas a base de frutos secos y hoteles ambulantes con vistas a las estrellas. A veces parece un poco duro, pero con el tiempo, las cosas las recordamos con cariño y diciendo siempre esa frase tan antropológica de «yo estuve allí y vi esas cosas». Es cierto que no todo el mundo es capaz de hacer estas extrañas cosas. Pero si queréis verdadera aventura, no dejéis de viajar por falta de recursos. Juntaros dos o tres amigos y veréis cuan milagrosos resultan los viajes. En todo caso, tras tres horas de intensa conversación con los responsables de la fundación y bonito paseo por Ginebra podemos decir eso de misión cumplida. Mañana, ya sin las comodidades presentes, viaje a Zurich, a la casa de Carl Jung.

Desde Santander con viejos amigos


Ayer el viejo amigo E. vino a recogerme a Madrid con la intención de ayudarle a llevar unas cajas a Santander, a casa de su hermana y también amiga X. Unos días entre amigos para coger distancia y ver el mundo con otro color.

“Dios me concedió la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar”


Supongo que la vida o la propia experiencia vital nos aporta esas dosis de química suficientes para sobrellevar las pesadas cargas del dia a dia. Puede costarte una vida entera construir piedra a piedra todo un mundo. Y puede costarte un solo segundo de infortunio el perderlo absolutamente todo. El problema es cuando te acostumbras a esa terrible dinámica de perdida constantes. Es una sensación de vacío, de pasividad, de desapego hacia todo y hacia todos. Las cosas dejan de tener valor y las personas sólo existen si son capaces de instalarse de forma profunda en el fluido líquido del Ahora. Es muy difícil de expresar esta sensación de provisionalidad ante la vida, de pura incerteza ante lo que ocurrirá en los próximos diez minutos. Cuando ves que todos los esfuerzos se desmoronan a cada sollozo o soplido cósmico, la desesperación de la que hablaban los existencialistas se vuelve casi insoportable.
Pero todo esto no es queja, sino reflexión. Decía un amigo que era un apestado de nuestro tiempo. Un cobarde por no saber afrontar la realidad y jugar siempre al escapismo cuando la misma se impone. ¿Cómo encajar a un ser extraňo en un mundo como este?
Una persona que nunca ha fumado ni bebido un ápice de alcohol, que no come carne y que le importa un pimiento el sexo, sin recordar la última vez que se masturbo por voluntad propia… ¿qué clase de vida le puede esperar en este mundo? Sólo una vida errante y marginal, una vida solitaria de incomprensión continua. Y eso me causa cierta tristeza. Una tristeza profunda por no saber abordar el mundo tal y como es y no saber afrontar con valentía sus exigencias. Porque las rarezas y las particularidades nunca vienen solas, y los extraños nunca son bien admitidos en las cortes oficiales de la normalidad. Siempre causan desconfianza y siempre provocan cierta intranquilidad en el orbe establecido.
Supongo que esto mismo nos ha pasado a todos en mayor o menor medida, y el resultado valorado como éxito o fracaso dependerá de nuestra valentía a la hora de ceder al mundo o revelarnos ante el mismo. Sea como sea, tenemos siempre ante nosotros esos poderosos diez minutos de oportunidad.

Perdido


Dicen los astrólogos que en los días once se mueven fuerzas extrañas. Advierten de que en esos días hay que tener cuidado con las acciones que se emprenden. Ayer fue uno de esos días. Me levanté muy temprano y confuso. A eso de las once desconecté la máquina. Pero de nada sirvió. Las fuerzas irracionales ya se habían apoderado del ambiente. De repente me sentí expulsado de la realidad por los acontecimientos, y cuando me di cuenta estaba a cientos de kilómetros de esa realidad. Y ahora la sensación es como la de estar en un limbo extraño, en un lugar y un tiempo que no correspondían. O quizás sí. Quizás esté de nuevo en el lugar de partida, en ese eterno lugar de vuelta a empezar de cero.

Taizé


«Baste la muestra para los que tienen oídos. Pues no es necesario descubrir el misterio,
sino sólo indicar lo que sea suficiente.»San Clemente

Cuando eres joven, sientes una tremenda necesidad por descubrir la belleza de las formas, la fuerza que nace de la vida y la sabiduría de todo lo que ha sido creado. Los escritores y los artistas han desarrollado un peculiar sentido de su oído interior, y de ahí su capacidad para rescatar del mundo abstracto todo cuanto perciben.

La música siempre ha sido un hilo conductor que nos ha aproximado al misterioso mundo fenoménico de esos tres pilares de la curiosidad, y aquellos que son sensibles a los mismos son atraídos hacia esos lugares donde la música se convierte en un acto sagrado.

Recuerdo que a finales de los años ochenta y principios de los noventa, en plena efervescencia juvenil, solía escaparme de las ruidosas discotecas para asistir tímidamente a esos primeros contactos con la sutileza. De casualidad, en mis escapadas nocturnas al gótico de Barcelona, llegué una tarde de otoño a la plaza de Sant Felip Neri. Allí está la parroquia del mismo nombre con la fachada marcada por las bombas de la guerra civil. En aquellas tardes de otoño resultaba aparentemente peligroso adentrarse por las oscuras callejuelas del gótico, pero el afán de descubrimiento y la curiosidad eran más poderosas que el propio temor. Y aquella tarde, el suelo de la plaza estaba recubierto por un manto otoñal precioso, un silencio extraño roto solo por el goteo de su fuente central. Vi a un grupo de jóvenes que se adentraban en la iglesia y los acompañé. Y allí, para mi sorpresa, me encontré una iglesia oscura llena de gente, alumbrada con unas pocas velas y con un ambiente que invitaba a explorar. La mayoría estaban en el suelo, descalzos, mirando fijamente el calor de alguna vela. Me senté con ellos y empezamos a cantar el canon repetitivo de frases que provenían, sin yo saberlo en aquella época, de los versos extraídos de algunos salmos. Ese fue mi primer contacto con los cantos de Taizé, una música meditativa que a modo de mantra, logra elevarte en trance hasta los confines de la Infinitud.

En aquella época no sabía lo que era Taizé. Tampoco me interrogué excesivamente por ello. Me bastaba con sentir su presencia. Repetí la experiencia años más tarde en la parroquia de mi barrio. También en las convivencias que más tarde hice ininterrumpidamente durante unos años con un grupo de misioneros cristianos. Era todo tan emocionante que poco me faltó para marcharme a las misiones africanas.

En las frías mañanas escocesas asistíamos puntuales a las ocho de la mañana a los mismos rezos acompañados de música en el Nature Sanctuary. A veces nos escapábamos al Cluny Sanctuary o íbamos los domingos a la comunidad budista de Shamballa para participar en el “sacred singing and dance of Taizé”.

También en Alemania, en Göttingen, íbamos puntuales los martes a las ocho de la noche a la iglesia de Sant Paulus, en el número 15 de la Wilhelm-Weber-Str. Aquellas noches eran mágicas aunque a veces solo fuéramos media docena los asistentes. Era tan emocionante que hasta tres veces cogimos el coche y viajamos hasta Clunny, en Francia, para pasar unos días en la comunidad de Taizé y disfrutar en directo de su espíritu.

Ayer me volví a reencontrar con la mística ecuménica en Madrid, en la oración común que realizan los viernes a las nueve en la cripta del Santuario del Corazón de María, en la calle Ferraz esquina Marqués de Urquijo de Madrid. Más de sesenta jóvenes, sentados descalzos, en círculo, en estado meditativo y cantando los mismos salmos en diferentes idiomas. Con la misma luz tenue, con las velas encendidas, con el silencio y la alegría en sus rostros, exactamente igual que en la plaza de Sant Felip Neri de hace tantos años, o de Escocia, Alemania o Francia y exactamente igual que en todo el mundo. La experiencia, por su magia y consolidada avanzadilla en el contacto con el mundo fenoménico merece la pena. Por ello me atrevo a recomendarlo.

http://www.taize.fr/es_article4375.html

«Al proceder a la consideración de los misterios del saber, debemos prestar nuestro
asentimiento a las célebres y venerables reglas de la tradición, comenzando por el
origen del universo, exhibiendo aquellos puntos de contemplación física que sean
necesarios como premisas, y apartando todo lo que pueda ser obstáculo en la marcha, de modo que el oído se halle preparado para recibir la tradición de la Gnosis, y el terreno
limpio de malas hierbas y en disposición de que la viña sea plantada; pues hay un
conflicto antes del conflicto y misterios antes de los misterios.» – SAN CLEMENTE DE
ALEJANDRÍA.

«Aquel que tenga oídos para oír que oiga.» – SAN MATEO.

El Rasta sin rastras


 

Tras un corto fin de semana en la Sierra de Gredos, el domingo hice un rápido viaje hasta Córdoba. El motivo es que mis padres, tras un mes de convivencia con el pobre Rastra, habían sucumbido a sus encantos y han decidido adaptarlo. Así que el domingo por la tarde estaba ya con los tres, el lunes acompañé a mis padres a la estación del AVE y luego fui corriendo al veterinario para pelar, desparasitar y vacunar a Rastra. Le pusieron el chip, le hicieron el carnet de identidad perruna y le pusimos un collar. El perro parecía otro. Me dio una sensación extraña el hecho de insertar a un perro semisalvaje, que vivía en completa libertad -con sus peligros-, en el mundo civilizado humano. Esa misma tarde del lunes hice el viaje hacia Madrid con él. Estaba alucinado por todos los acontecimientos. Su primer viaje en coche lo hizo perfecto. Y ayer, para celebrarlo, le dimos un paseo por la Casa de Campo. Ahora estará dos semanas con nosotros en la Sacedilla y en luego de nuevo viaje hacia Barcelona. Al final la realidad se impuso y aquel tímido perrito que vino hace unos meses a compartir cierta soledad ahora se ve insertado en la familia. Qué cosas tiene la vida…

Asturias, patria querida


Ayer entramos desde León al increíble paisaje montañoso de Asturias. Se agradece el clima oceánico en un verano especialmente caluroso. Pasamos la tarde en la señorial Oviedo, donde pudimos merendar las tremendas moscovitas en el tradicional café Rialto.
Estaremos unos días en Gijón desde donde exploraremos las zonas más rurales de esta hermosa tierra.

Cómo empezar una revolución


En septiembre, Editorial Dharana tendrá el honor de empezar su andadura con la edición del libro de Gene Sharp.

PORTADA DICTADURA A DEMOCRACIA

Oriente en Occidente


En la comarca burgalesa de Rivera del Duero, tierra de vinos y corderos, en Castilla y León, está Aranda, una noble villa de origen medieval. Podría ser una de las ciudades más antiguas de España, pero fue destruida por los musulmanes en 939. En el siglo X renació con la repoblación cristiana después de la Reconquista, creando las bases de la ciudad que es ahora.

A las cinco de la mañana amanecía en Madrid y hasta Aranda de Duero he acompañado esta mañana a un amigo que daba un curso de verano organizado por la Universidad de Burgos. El nombre del curso: Yoga para una vida más plena. Asanas, pranayama, nadis, surya namaskar, yama, niyama, dharana, shamadi… Más de cuatro horas de intensa clase de hatha yoga y filosofía oriental donde los más de setenta asistentes han disfrutado de algo especial y único. Resulta curioso ver como las tradiciones orientales, en un mundo donde la antigua espiritualidad está en plena decadencia, se abren hueco nuevas posibilidades de espiritualidad a la carta. Sea como sea, este sincretismo extraño quizás sea la puerta necesaria para reencontrarnos con nuestras propias esencias.

Soy Minero


La previsión era que los mineros llegaran pasadas las diez y media a la Plaza del Sol. Pasadas las nueve ya estaba intentando contagiarme del ambiente. Familias enteras paseaban buscando algún signo de agitación, de impostura, de comunión. Todos se miraban con cierta complicidad, especialmente si llevabas una prenda negra que delatara el motivo de ese inusual paseo. Poco a poco la plaza se fue vaciando de turistas y curiosos y llenando de sociedad indignada, de ciudadanos artos, de personas de carne y hueso cargados de un sentido semántico de la acción.

Los mineros se retrasaron mucho. En la plaza había padres cuyos hijos dormían tranquilos en el suelo. Rozando las dos y media de la madrugada, se escuchaba de lejos la masa humana que iba llegando. Un sentimiento de fiesta y gozo empezó a rodearnos a todos. Era como si verdaderos héroes mitológicos fueran a entrar a la plaza en cualquier momento. Todos nos mirábamos con cierta gratitud y alegría.

De repente empezaron a llegar los primeros y entonces el júbilo de la masa ardiente empezó a enloquecer. Se escuchaban las primeras canciones reivindicativas y los himnos propios de la minería. Todos querían tocarlos mientras que ellos mismos, increíblemente sorprendidos por la multitud que les recibía en Sol y les abrazaba una y otra vez, estallaron a llorar.

En ese momento hubo una reconciliación extraña entre ellos y nosotros. Formábamos parte de algo increíble y único. Algo que puede sobrepasar el significado profundo de solidaridad. Sentimos que aquellas gentes eran portadores de un mensaje de esperanza, un mensaje de amor hacia la esencia más poderosa que nos une a todos. Podíamos ver en sus ojos cristalizados una luz ardiente, una albor de esperanza. Algo nos decía en ese momento de extrema ilusión que un mundo diferente es posible…

Ayer y hoy, todos nos sentíamos mineros…

Marcha Negra


Son las cuatro de la madrugada y acabo de llegar de la increíble Marcha Negra cargado de emociones y experiencias difíciles de relatar… Mañana más porque la vida sigue… Dormiré algo recordando las lagrimas de los mineros y toda la plaza del Sol recibiendolos emocionados…

¿Somos indignos o indignados?


En estos tiempos que corren muchos están perdiendo lo poco o nada que tenían de dignidad. Amigos que roban a sus amigos, vampiros que vampirizan a sus familias, delincuentes comunes y no comunes que se hacen dueños del bien ajeno, mentirosos de profesión que son capaces de mentir a todo un pueblo para convertirse en los nuevos bellacos de nuestro tiempo. Sus cómplices cobardes que prefieren tragar cuanto sea con tal de no ser molestados.

Otros prefieren conservar lo que aún nos queda de humanos, y se indignan ante estos hechos, aunque en el camino pierdan amigos y familia, fortuna y esperanza. No se arrodillan ante el mal, no se afligen ante la falsedad, no se postran ante la injusticia. Siguen adelante, siguen hasta que la dignidad vuelva al corazón humano.

¿Qué camino debemos escoger ante los retos de la vida? Los justos y los dignos saldrán a la plaza y velarán, por suerte, por la integridad humana que aún nos queden. Los otros callarán, se esconderán y volverán a las andadas…