Seguimos con el crowdfunding


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Es normal que un proyecto de esta envergadura se encuentre por el camino obstáculos y complicaciones. Es algo con lo que ya contábamos, por eso, hemos preferido hablar siempre en positivo sobre las cosas que resulten alentadoras y dejar el resto para la reflexión interior, la experiencia y el aprendizaje.

Así que lo positivo es que seguimos adelante sin miedo a lo que pueda venir, con ganas de afrontar cualquier reto u obstáculo que nos vayamos encontrando y con fuerzas para continuar con este hermoso proyecto.

Este fin de semana, en un viaje de ida y vuelta de 24 horas estuvimos explorando con una inmobiliaria gallega  las posibilidades de la finca. También tuvimos un primer encuentro con la arquitecta que se encargará del proyecto de rehabilitación, la cual nos informó del estado de la casa y de sus posibilidades.

La buena noticia es que llevamos ya la friolera de 20.802 €, pero aún estamos lejos de los cien mil que necesitamos en esta primera fase, así que a partir de ahora vamos a intensificar los contactos y los encuentros para conseguir los otros ochenta mil restantes que nos quedan.

Para impulsar esta nueva fase del crowdfunding, y gracias a la colaboración incondicional de un buen amigo, hemos creado una página web y perfiles en las redes sociales. El reto será conseguir otros veinte mil euros más en las próximas dos semanas y tener antes de octubre todo el dinero restante.

Contamos con vuestro apoyo y esfuerzo y esperamos que la Utopía siga creciendo. Gracias de corazón por vuestro apoyo y cooperación.

La web: www.proyectocouso.org

Redes sociales:

Twitter: @proyectocouso

Facebook: facebook.com/proyectocouso

Para más información:

proyectocouso@gmail.com

De la utopía a la eutopía


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Todo va tomando forma, todo va adquiriendo sentido. Todo se precipita cuando ha sido trabajado de forma coherente. Hoy recibíamos el gesto de una persona que nos ha conmovido. Depositaba en nuestra cuenta mil euros. Se describía como una mujer mayor de cuarenta años, en paro. Con una ilusión y alegría a prueba de bombas nos decía que para ella lo mejor que podía hacer era invertir lo poco o mucho que tuviera en una utopía. Su testimonio nos ha llenado de felicidad, pero sobre todo de responsabilidad ante tanto cariño y muestras de amor y de apoyo. “No se me ocurre otra forma mejor de utilizar el dinero que ponerlo al servicio de la utopía”, nos decía emocionada.

Con esas palabras recibíamos también la buena noticia de que el precio de la casa ha bajado de 125 mil a 100 mil euros. Esto no sólo es una buena noticia, sino un alivio para afrontar el reto que nos corresponde. A día de hoy ya hemos conseguido gracias a vuestra generosidad y confianza 20.302€, casi una cuarta parte del precio actual. El viernes vamos a Galicia para cerrar el trato y empezaremos los trámites para buscar en alguna banca ética el dinero que nos falte hasta el total. Era un paso que queríamos evitar, pero no nos importará darlo si con ello estamos más próximos de poder empezar a obrar en silencio piedra sobre piedra.

Si todo fluye como hasta ahora, el otoño se presenta caliente. Os escribiremos desde Galicia, describiendo paso a paso como se reconstruye la fe y la esperanza no sólo de un lugar físico, simbólico, sino la fe y la esperanza en el ser humano. Ese será nuestro mensaje, esa será la verdadera reconstrucción interior, ese será nuestro reto.

La casa es sólo un pretexto, una excusa para mostrar a todos que otro mundo es posible. La utopía, el no-lugar, se convertirá en una εὐτοπία (εὐ, buen; τόπος, lugar), es decir, en una eutopía, en un “buen lugar”. Así que vamos hacia ello, de la utopía a la eutopía para crear fe y esperanza, solidaridad y cooperación, apoyo mutuo y una irremediable Nueva Cultura Ética gracias a personas como las que hoy y en todo este tiempo habéis confiado en nosotros. Gracias siempre de corazón. Seguimos…

 

El quinto cardinal


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Desde las tierras del sur recibía una sugerente brújula. Una amiga, recordando que el septentrión y el mediodía, el levante y el poniente se habían estrechado en vital búsqueda, me recordó el quinto punto cardinal, ese que poco es nombrado y que tantos y tantos persiguen cada día con más fe y esperanza: la utopía.

Me recordó mi búsqueda por esos ensayos que de alguna forma habían inspirados a unos y otros. Siempre me viene con cierta añoranza el lago Walden, en el bosque de Concord, en Massachusetts, donde Thoreau intentó sobrevivir durante dos años en plena naturaleza. Su vida inspiró a otros, especialmente a personas como Skinner, que en plena Segunda Guerra Mundial escribiría su conocida Walden Dos.

Los experimentos utópicos prosperan en tiempos de crisis. Persiguen adueñarse del ideal de un mundo mejor o, como mínimo, un mundo más anclado en las esencias que nos hacen humanos. El colapso de nuestras sociedades, queramos o no aceptarlo, incitan a muchos a replantearse la vida desde una perspectiva y valores diferentes.

¿Sé puede vivir mejor? Quizás no, porque materialmente, como sociedades avanzadas, ya hemos llegado a un techo casi aceptable donde, excepto en momentos de crisis como el actual, casi todas nuestras necesidades son satisfechas, y además, prolongando la esperanza de vida hasta los setenta o los ochenta años, el doble que en otras sociedades con peor suerte (no olvidemos, y seamos totalmente conscientes de que hoy día, la esperanza de vida a nivel global es de 64 años. En países africanos como Zambia, la esperanza de vida no llega a los 37 años). Siendo así, ¿de donde surge la renuncia a tantas y tantas cosas para volver al mundo sencillo, a una vida más simple, para contemplar el lago Walden y discurrir sobre el arte, la literatura, la música o la propia investigación científica? ¿Qué es esa cosa que nos incita a dejar títulos universitarios, doctorados, buenos puestos de trabajo, estatus y demás proto-esencias sociales para apaciguar nuestros días bajo un atardecer o una arboleda?

Ya sabemos que el ser humano es insaciable a la hora de interrogarse sobre los hechos de su propia existencia, y que esa persecución de respuestas le llevó a explorar mundos desconocidos más allá de los límites establecidos. Eso ocurre también en la vida social. Una vez que ya hemos llegado a los límites de la socialización, necesitamos bucear en otras respuestas, experimentar con otros límites, volver a las esencias tal y como las describía el sociólogo alemán Ferdinand Tönnies con respecto a la comunidad.

Esta sociedad, que perdió el norte hace mucho tiempo (quizás en la Segunda Guerra Mundial con Hitler o Hiroshima y Nagasaki), necesita una nueva brújula, un nuevo punto cardinal que señale un nuevo rumbo. Y ese punto cardinal quizás no sea otro, como me recordaba esta tarde mi buena amiga, que la utopía.

Cómo explicar un proyecto de filosofía franciscana en el Palace


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Habíamos quedado para comer en el restaurante Artemisa, muy cerca del Congreso de los Diputados. Tienen un exquisito menú vegetariano y una clientela fiel desde hace muchos años. Quizás se trate de uno de los restaurantes pioneros en la cultura vegetariana, y eso se nota en sus apreciados platos.

J., empresario y buen amigo desde hace años quería hacer un generoso donativo al proyecto pero necesitaba entender su filosofía y profundidad. Desde lejos, daba la sensación de que nos estábamos tirando desde un avión sin paracaídas y que en el vuelo, de forma ingenua, estábamos disfrutando de las vistas, desconociendo el porrazo que podríamos darnos si no teníamos atadas algunas cosas. Sus consejos y sus preguntas nos han ayudado mucho porque las cosas que se sienten profundamente desde el corazón necesitan de la guía de una inteligencia sana y ágil que pueda poner sobre el mapa de lo intangible las bases materiales que puedan ayudar en todo el proceso.

Tras terminar en Artemisa nos invitó a tomar una infusión en el hotel Palace, el que fue el hotel más grande y lujoso de su época. Mientras esperábamos la llegada del buen amigo C., bajo la cúpula-vitral interior del hotel, en el denominado jardín de invierno, recordaba los lujosos desayunos que años atrás tomaba en el vecino Ritz.

Realmente era paradójico intentar explicar la filosofía casi franciscana de un proyecto sencillo y humilde bajo esa gran cúpula. Mirábamos alrededor y veíamos lo difícil que sería poder explicar algo así, rodeados de personas que ni por un momento podrían entender nuestra necesidad vital de abandonar estas comodidades por una vida parecida a la de “il poverello d’Assisi”. ¿Cómo explicar bajo esa cúpula que lo que realmente nos conmueve del lugar donde vamos es precisamente su estado humilde, su sencillez, su aparatosa desnudez y su máxima austeridad, y que lo único que pretendemos es levantar piedra a piedra como si de un sencillo ritual de reconstrucción espiritual se tratara?

Tras la interesante conversación salimos los cuatro del Palace y nos dirigimos hacia un centro de yoga, donde hemos participado en un ritual de Satsang de tradición hindú. Allí hemos dejado de hablar para únicamente sentir, y hemos sentido profundamente y con claridad que estamos en el camino correcto. ¿De donde surge esa certeza? De la felicidad y la emoción que sentimos cuando explicamos a unos y otros este aparente salto sin paracaídas.

Descubrimos con cierto regocijo interior que hay angelitos que nos ofrecen día a día sus alas para que la caída siga siendo placentera, y que, con absoluta confianza, están ahí para dirigir nuestros pasos. Lo vemos a cada instante cuando nos ofrecen ayuda, casas enteras, muebles, dinero, sus propias manos de personas que ni siquiera conocemos. En diez días han pasado historias tan hermosas que nos hemos sentido arropados por todas esas alas angélicas que nos rodean. Hemos recibido cartas realmente conmovedoras y llamadas de ánimo constante. ¿Cómo no creer así que la utopía es posible?

Así que seguiremos, bajo cúpulas de oro o árboles sedientos, explicando y poniendo en práctica el ideal tangible en el que nos estamos volcando. Con ilusión, optimismo, alegría y amor, a pesar de la aparentemente incomprensible dureza que nos espera y la recompensa futura de haber cumplido con nuestra parte. Así que gracias a esas alas que nos protegen y nos elevan. Gracias de corazón por vuestro aliento.

Gracias, Gracias, Gracias


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Estimados todos,

Estamos muy felices por ver como amigos e incluso personas anónimas nos estáis apoyando en el proyecto utópico. Personas que tan sólo conocemos de una cita o que nunca hemos visto jamás nos han apoyado con corazón y entrega, con confianza e ilusión en un sueño que tiene que ver con esa necesidad nuestra de mejorar las cosas, de hacerlas mejor, y sobre todo, de compartirlas. Realmente se trata de eso, de compartir y generar el motor del cambio a partir de ese ejemplo que constantemente recibimos de la Naturaleza y toda la creación: dar, dar, dar.

El apoyo mutuo y la cooperación no sólo son una realidad, sino que deberá ser el valor de cambio de las futuras generaciones. Estamos totalmente convencidos y es por eso que hemos abierto este proyecto para todos.

Tras estos primeros diez días de Crowdfunding hemos conseguido algo más del 20% del dinero que necesitamos. Ahora nos toca a nosotros empezar a movernos para poder estar lo antes posible restaurando la casa para pasar así a las siguientes fases del mismo. A este ritmo, creemos que podremos estar a punto para el trabajo duro de verdad este mismo otoño.

Para que os hagáis una idea de cómo estamos funcionando, hemos recibido hasta ahora las siguientes cantidades:

Préstamos: 8.000 €  (uno de 6.000€ y dos de 1.000€)

Donativos: 11.302 € (dos de 3.000 €, cuatro de 1.000€, una de 500€, una de 350€, tres de 100€, uno de 32 €, dos de 30€, dos de 20€ y cuatro de 5€).

Como decíamos hace unos días, no importa la cantidad, sino más bien el gesto, la alegría de compartir un proyecto común, difícil pero realizable, de mucho trabajo pero también de mucha satisfacción por ver como la esperanza en el grupo, en las personas, en la sociedad, puede cambiar nuestra pequeña parcela de influencia.

Con la intención de hacer bien las cosas,  estamos haciendo contratos privados para comprometernos a devolver en amortizaciones aplazadas los préstamos conseguidos. Nuestra intención es asumir nosotros, a modo particular, dichos préstamos. Una vez estén pagados, haremos entrega del lugar a la Fundación Los Ángeles, que es la institución que utilizaremos para dar forma a la segunda y tercera fase del proyecto.

Sólo queríamos estrechar el corazón con la ilusión de ver que otro mundo es posible, y sentir en nuestras carnes y almas como es posible crear la utopía que tantos y tantos soñamos.

Gracias, gracias, gracias…

Ataraxia en el Jardín de Epicuro


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«Hace 200 años, los estadounidenses hubieran pensado que eras absurdo si abogabas por la abolición de la esclavitud. Hace 150 años, se habrían reído de ti por sugerir que las mujeres deberían tener derecho al voto. Hace 75 años, se habrían opuesto en voz alta a la idea de que los afroamericanos reciban la igualdad de derechos bajo ley. Hoy se ríen de nosotros por sugerir que la esclavitud de los animales no humanos se termine. Algún día no se reirán más.»  Gary Smith.

Los existencialistas suelen ser personas excesivamente inteligentes pero desorientadas en el plano vital. Asumen que la vida es una derrota y que no vale la pena seguir en ella. Son “derrotados sociales” que huyen o se esconden, porque, en la mayoría de las veces, ven la vida con desesperanza y desespero. “No hay nada que hacer”, piensan.

Los vitalistas llegan a conclusiones parecidas a los existencialistas, pero su actitud ante la pésima visión del mundo les hace combatirla de alguna forma. Son igual de inteligentes que los primeros, pero además, rebosan un optimismo hacia el mundo sin igual, creando movimientos o escuelas que intentan optimizar los conflictos y las crisis para aliviar el dolor humano.

Ambas actitudes están rebasadas por una inteligencia privilegiada que les hace contemplar la vida de forma diferente, inconformista y combativa. Ambos, existencialistas y vitalistas, intentan llegar a una especie de ataraxia, unos por el camino de la vida y otros por el camino de la derrota, de la extinción, el ocaso, el final. Optimismo y pesimismo ante un mismo hecho pueden tener resultados completamente diferentes en unos y otros.

Epicuro de Samos era de los primeros, un vitalista que intentó buscar algún tipo de alternativa ante los conflictos que se presentaban en su época. Pensó mucho sobre la normalidad y la anormalidad. Ambas se miden con raseros aparentemente diferentes según el observador. El canibalismo era una práctica normal hace algunos miles de años. Tan sólo hace cien años era normal que las mujeres no pudieran votar. O que los negros no pudieran sentarse en los mismos restaurantes o asientos de autobús que los blancos. O incluso hasta hace poco era normal el fumar en los restaurantes un puro habano o… ¿el comer carne roja delante de los niños? ¡Ah, perdón, eso aún es normal!

Para Epicuro no lo era. Fue vegetariano, como lo fueron personajes bien conocidos: Aristóteles, Diógenes, Cicerón, Sócrates, Platón o Séneca, por citar algunos clásicos. Además, un día decidió alejarse del mundanal ruido, consciente de que la vida, según su criterio, sólo podía amarse en plenitud en contacto directo con la naturaleza. Creó lo que dio por llamar “El Jardín”, una escuela en un lugar paradisíaco donde cultivaba una huerta y practicaba sus enseñanzas, principalmente aquellas que tenían que ver con la ataraxia, es decir, la ausencia de perturbación ante los placeres y el dolor. Su doctrina, lo que más tarde se dio por llamar epicureísmo, se define como ese sistema filosófico que busca una vida buena y feliz mediante la administración inteligente de placeres y dolores. Su regla de oro, la ética de la reciprocidad, que más tarde recuperaría la Ilustración, era bien sencilla: minimizar el daño, de los pocos y de los muchos, para así maximizar la felicidad de todos. ¿No se trata precisamente de esto?

Para Epicuro, esta felicidad pasa necesariamente por la vida simple o la simplicidad voluntaria, es decir, la felicidad y el bienestar deben conseguirse mediante el mínimo coste de recursos, evitando siempre aquello que pueda considerarse superfluo. Ejemplos de este estilo de vida lo hemos visto en personas como Rabindranath Tagore, Gandhi o Francisco de Asís, pero también en nuestro querido Thoreau, que tanto nos enseñó en la cabaña que construyó el mismo junto al lago Walden y en la cual vivió dos años, dos meses y dos días.

Tras traspasar el umbral existencialista y volverme un vitalista completo y radical, siento ganas de seguir los pasos de un Epicuro y construir mi propio Jardín. Con ello no voy a conseguir cambiar el mundo, ni siquiera ser una parte importante en la influencia positiva que nuestra sociedad tanto necesita. Pero como nos enseñó Epicuro, estoy convencido que con este pequeño gesto, minimizaré el daño causado por el ser humano a la naturaleza de la que somos parte y al mundo. Minimizar el daño para así maximizar la felicidad de todos. No está mal.

Gracias


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Gracias a todos de corazón. Es increíble la gente bonita que hay en el mundo, con ganas de mover el cambio, con ganas de apoyar ideas nuevas y proyectos que pretendan guiarnos por un camino diferente, por una alternativa real y palpable. No queremos dar la sensación de que los proyectos utópicos son huidas de una realidad desagradable, sino más bien todo lo contrario, son apuestas, convicciones que pretenden hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. En ese sentido nos sentimos responsables sobre las formas y la imagen que queremos proyectar al mundo, y queremos emprender un camino humilde y sencillo donde todos, sin excepción, puedan verse reflejados. No para abandonar nada, no para dejarlo todo a la búsqueda de un sentido. El sentido está en cada uno de nosotros y se traduce siempre, a cada instante, en los pequeños gestos.

En estas semanas hemos recibido el apoyo de muchas personas que de forma anónima y silenciosa nos han echado una mano. Hemos conseguido una parte simbólica a modo de préstamo para poder financiar la primera fase del proyecto. Pero ha sido suficiente para darnos cuenta de que con paciencia todo es posible. Algunos no podían ayudarnos financieramente pero nos enviaban cinco o diez o veinte euros. Esos pequeños gestos nos llenaban el corazón de entusiasmo y ánimo. La cuestión pedagógica no era recibir cinco o cinco mil euros, sino más bien el gesto, la intención de saber que juntos podemos hacer muchas más cosas que separados, que el amor, el apoyo mutuo y la cooperación algún día vencerán al egoísmo y la lucha de unos contra otros. Algún día vencerá la unidad contra la separatividad y la envidia será apartada para dar paso a la comprensión, la empatía y la compasión.

Las muestras de cariño y entusiasmo han sido convincentes y poderosas. Ahora sabemos que ese es el camino y vamos a luchar por conseguirlo. En silencio, sin hacer ruido, desde la responsabilidad y el trabajo serio. Estamos convencidos de que pronto empezaremos a devolver todo lo que de forma generosa y entregada estamos recibiendo desde el ánimo, el apoyo y la comprensión. Ese diezmo, ese diez por ciento conseguido es fuerza suficiente para seguir adelante. Ahora nos toca a nosotros hollar el camino y ver hasta donde nos llevan nuestros esfuerzos.

Gracias de corazón por vuestros cimientos, sin ellos no hubiera sido posible empezar a levantar esta casa, este hogar, vuestro hogar. Gracias por todo lo que nos habéis enseñado sobre el apoyo mutuo y la cooperación. Otro mundo es posible, estamos convencidos, y vamos a por ello.

¿Qué es un punto de luz?


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Realmente todos somos puntos de luz. Si hay algo que nos diferencia de los otros reinos de la naturaleza es precisamente ese pequeño resplandor que a medida que vamos creciendo como individuos y humanidad, se va acrecentando. Una piedra, una flor o un ave tienen también su propio punto de luz, pero son de naturaleza tan tenue que apenas es visible a los ojos de nuestra limitada consciencia.

Sin embargo, en el ser humano, hay una poderosa luz, una poderosa fuerza de lucidez y resplandor que se refleja en su grandeza y en su increíble naturaleza. Durante los últimos decenios, sin embargo, el ser humano ha mancillado ese resplandor, esa lucidez, enterrando su brillo bajo espesas capas de egoísmo y sinrazón. Cada vez que bajamos dos peldaños en la escala humana nos parecemos más a animales que a seres humanos verdaderos. Y la escalera evolutiva dice que debemos traspasar el umbral del homo-animal que somos para ser humanos completos, lúcidos y vivos, y llegar poco a poco a conquistar el plano angélico, que simbólicamente hablando, sería el próximo estadio evolutivo a alcanzar.

¿Cómo podemos ser potentes focos de luz? Luz viene de lucidez, de inteligencia activa, de amor-sabiduría que penetra en nosotros para reactivar nuestra alma interior gracias a la fuerza de la voluntad, integrando así nuestro ser real. Hay muchos ejercicios y muchas corrientes místicas y filosóficas que nos hablan de la luz, y de cómo conseguirla en nosotros. Los pasos son realmente sencillos: un cuerpo sano y una mente sana. La constitución cuádruple de nuestro ser humano (cuerpo físico, cuerpo vital o energético, cuerpo emocional y cuerpo mental) deben estar limpios y sanos, fuertes y alineados en esa pureza de la que tanto se habla para que la triada se manifieste fuerte en nosotros. Por nosotros mismos es difícil conseguir esa pureza ya que estamos anquilosados en hábitos que arrastramos desde lejanas centurias.

¿Cómo es posible desprendernos de esos hábitos añejos? Buscando focos de luz más potentes que los nuestros, luminiscencias que puedan iluminar nuestro lado oscuro, lugares de fuerza y poder que sean capaces de sacudir nuestras capas más oscuras. Una sacudida nos puede desprender por un tiempo de esas capas. Dos, tres, cuatro sacudidas pueden crear en nosotros el hábito de ir en búsqueda de la luz.

Y esa luz interior provoca en nosotros una irremediable transformación, porque con la luz, con la lucidez, somos capaces de ver lo que algunos llaman el mundo real. Alejados de la ilusión, del maya, de lo falso y mentiroso, contemplamos la vida desde un plano diferente, amplio, abierto, con el pecho descubierto y en plena expansión hacia los confines del universo y sus misterios.

Estamos convencidos de que esto es así porque en ocasiones lo hemos experimentando en nuestro interior, porque hemos visto como nuestras vidas se han transformado en los últimos años y porque vemos como nuestra particular sacudida ha tenido efectos positivos. Por eso estamos empeñados en crear nuestro propio foco de luz, nuestro pequeño y humilde punto de luz, para ayudar a otros a sentir esa sacudida interior y así tener la oportunidad de contemplar las estrellas y los infinitos desde la más amplia lucidez. El método es sencillo, las técnicas son simples. Conocemos el camino hollado y queremos ayudar a que otros lo descubran. De ahí nuestro empeño en contribuir a ello, para que así “afluya luz a las mentes humanas”.

Pd.- Ya tenemos listo el dossier sobre el «Proyecto O Couso» para el que lo quiera revisar. Gracias por difundir.

¿Qué haremos en la utopía?


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1. REHABILITACIÓN DEL LUGAR Y COOPERACIÓN CON LA NATURALEZA

No tenemos una intención económica. Queremos ser cocreadores con la Naturaleza, y para ello queremos asumir sus prácticas y valores. La base del lugar será la cooperación y el apoyo mutuo, imitando y recuperando con ello la esencial armonía existente en la Naturaleza. Con ayuda desinteresada de todo el que desee participar en el proyecto y con la entrega voluntaria de todo participante, el proyecto deberá sostenerse bajo los principios de la belleza y la armonía, del amor y el respeto por todo lo existente, de la sabia convivencia con el entorno y la voluntad de mejora de todo cuanto exista.

No pretendemos crear una casa común para desarrollar las economías individuales de sus miembros ni intereses particulares o económicos. Las personas que vivan en la misma dispondrán de forma libre de sus propios medios de subsistencia y de autosuficiencia. No habrá propiedad privada, sino uso compartido de la tierra y el lugar. Por lo tanto, cualquier actividad que se realice, ya sean talleres, retiros, encuentros o cualquier otro tipo de actividad grupal siempre se hará de forma voluntaria y gratuita, atendiendo necesariamente a la consciencia de cada participante para el soporte de las mismas. Nos basaremos en el principio vital de la Naturaleza: “dar gratis lo que recibimos gratis”.

2. ALBERGUE DE PEREGRINOS

Habrá dos tipos de peregrinos:

a)    Los peregrinos del Camino de Santiago.

b)   Los peregrinos de la Vida.

A ambos se les servirá por igual, siempre atendiendo al programa de convivencia establecido (uno-dos días, una semana, seis meses, un año). No se fijará ningún tipo de cuotas o pagos establecidos, pero sí un intercambio racional de labores. Cada uno dará lo que pueda según su libre consciencia para apoyar su propia convivencia, siendo este un lugar de trabajo interior y exterior, y no un lugar de vacaciones. Esto será parte de nuestra esencial pedagogía. Por eso nuestro lema vital será: “Da lo que puedas o coge lo que necesites”.

3. ESCUELA DE MEDITACIÓN, ESTUDIO Y SERVICIO

La metodología será siempre sencilla y práctica: meditación, estudio y servicio.

a) Meditación. Será una meditación sencilla de media hora por la mañana y otra de media hora por la tarde. La idea es mantener una actitud meditativa en toda la jornada y acercarnos a la ciencia de la meditación y sus beneficios sin prisas y con calma, con quietud y paz.

b) Estudio. Habrá un tiempo de estudio para poder mejorar la convivencia y la práctica diaria, para mejorar intelectualmente los conceptos que hacen mejor las cosas y las experiencias y crear así un canal necesario entre la expresión abstracta y los contenidos pragmáticos de la vida real.

c) Servicio. Servicio a la convivencia, al visitante y a todo aquel que desee conocer esta sencilla metodología. Servicio a la Naturaleza y sus principios vitales y sus leyes interiores. Servicio silencioso y desinteresado por el bien común.

4. COMUNIDAD ABIERTA

Comunidad abierta no significa convivir en un espacio cerrado o delimitado, sino que concebimos la comunidad como una entidad viva, más allá de todo espacio o tiempo. La comunidad nacerá del lazo místico que una a sus miembros. O Couso será un espacio más, pero la idea que tenemos es la de proyectar más espacios y más oportunidades bajo bases sencillas y armónicas de convivencia, donde primarán los valores de la nueva cultura ética, de la belleza, la armonía, la limpieza interior y exterior, la cooperación y cocreación con la naturaleza, el desarrollo de las artes y las ciencias, la sabiduría y la buena voluntad en acción, el compartir bajo la cooperación y el apoyo mutuo sin lideres, sin dogmas y sin gurús, siendo cada cual responsable, líder y maestro de su propio trabajo y de su entrega común.

Bajo estas sencillas bases pretendemos crear un punto de luz, de esperanza, de vida, de ilusión y de compartir para que todo el que desee focalizar su vida con unos valores diferentes tenga la oportunidad de hacerlo.

No dejes de apoyarnos. En la foto de la derecha iremos poniendo el avance en todo. Ya solo falta tu piedra, o tu granito de arena. Gracias de corazón a los que ya habéis participado con vuestro apoyo, tangible e intangible. Ya sólo queda:

FALTAN – 96.975 € PARA LA UTOPÍA

Gracias a los primeros en hacer su aportación: a L., a T., a A., a L. y a J. por los primeros apoyos. Sus nombres serán grabados en las piedras de la casa en agradecimiento por su amor, y los nombres de todos los que nos apoyéis… Gracias, gracias, gracias infinitas.

 

Cuando el miedo desaparece


 O COUSO

Cuando el otro día paseaba por la casa de la Montaña me di cuenta de que el viejo paradigma estaba muerto. El individualismo ha creado monstruos difíciles de manejar. No tenemos una visión de miras que sea capaz de salir de nuestros propios ombligos. Estamos deseosos de ir a nuestros trabajos, de trabajar más si es posible para así poder comprar más cosas, tener más dinero, más coches, una casa más grande. Cuando has disfrutado de todo eso y de forma ridícula y dolorosa lo has perdido todo, la vida te muestra otros caminos, otras respuestas. Te hace reflexionar sobre decisiones que tuvimos que tomar hace tiempo y que, en consciencia, por no hacerlo, nos lleva a caminos errados. La vida siempre nos pone en nuestro verdadero lugar, alejándonos de nuestras propias complejidades y contradicciones. Cuando despiertas a la vida, esta siempre te muestra lo mejor de sí misma y la urgente necesidad de cooperar con ella.

Por eso cuando lo has perdido todo, el miedo desaparece. Dejas de tener miedo a empezar de cero, desde la nada. No tienes miedo a hablar de utopía y diseñar un proyecto de esa envergadura. No tienes miedo a salir a la calle a buscar los recursos necesarios para empezar a construir con fuerza e ilusión el sueño. No tienes miedo a implicar a amigos y conocidos porque crees firmemente en ellos y ellos en ti. Y porque esa implicación lleva consigo la semilla del nuevo paradigma, la semilla del apoyo mutuo, de la cooperación inteligente entre los humanos, entre ellos y la naturaleza interior y exterior.

No tendremos miedo cuando tengamos que marcharnos a una casa ruinosa y levantar allí un hogar común, para todos. No tendremos miedo de compartir ese techo y la comida con todo aquel que lo necesite. No tendremos miedo en aceptar al diferente, comprendiendo que la diversidad provoca riqueza y complicidad. No tendremos miedo cuando llegue el primer invierno y tengamos que buscar la forma de calentar el rincón elegido. Ni tendremos miedo si por nevadas nos quedamos aislados en mitad de la nada. No tendremos miedo en fomentar el apoyo mutuo y la cooperación desde el minuto cero, buscando la fórmula de crear un nuevo modelo de colaboración con un mundo que sufre. No tendremos miedo en ser pioneros y dar nuestra vida por este sueño si ello  sirve para mitigar algo la tensión y el conflicto.

Ya no tenemos miedo, ni siquiera a no conseguir los suficientes apoyos, porque estamos dispuestos a cualquier cosa con tal de perseguir el ideal. Hay personas que nos han escrito temerosas, diciendo que no creen en el proyecto, que es difícil, imposible en los tiempos que corren asumir este reto. Pero no tenemos miedo porque lo difícil se hace y lo imposible se intenta. Y nosotros lo vamos a intentar hasta la extenuación, porque creemos en el proyecto, porque creemos que ese es el Camino que debemos seguir y porque creemos que sólo un ejército armado podría apartarnos de nuestro convencimiento.

También hay personas que esta mañana temprano, tras conocer la noticia, nos han llamado para decirnos con fe y esperanza ese hermoso “puedes contar conmigo”. Y lo hacemos encantados y conmovidos, a sabiendas de que ese gesto forma parte de la utopía en la que creemos. Ese “puedes contar conmigo”, desde la manera más humilde o más poderosa, es la base que deberá regenerar nuestra sociedad del miedo. Miedo a perderlo todo, miedo a que nos quiten todo, miedo a abrirnos a un nuevo sentir. Pues queridos amigos, queremos deciros que ya no tenemos miedo, y que vamos a salir de nuestro confort para vencer al tedio y la desgana y provocar el cambio que queremos ver en el mundo.

CREANDO LA UTOPÍA


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«Ya es hora de levantarnos del sueño»

Non nobis, non nobis, Domine Sed nomini tuo da gloriam

Introducción

Llevamos tiempo trabajando sobre el apoyo mutuo y la cooperación y especialmente sobre los valores que deben impulsar la Nueva Cultura Ética. Hemos hecho una tesis doctoral sobre este asunto, enmarcado en las comunidades utópicas y sus valores y llevamos años trabajando desde diferentes oportunidades en la creación de dicho ideal.

Desde hace ya algún tiempo hemos considerado la idea de crear la utopía, de materializar dicho proyecto en algo aún más tangible. Nuestros escritos y experiencias querían ser un referente o la plasmación de esa utopía, no sólo ideológica, también pragmática. Pero, ¿cómo hacerla? Hemos crecido, hemos vivido las experiencias oportunas y sabemos lo que queremos y cómo realizarlo.

Primero necesitábamos una base filosófica, un ideario que mantuviera el proyecto hacia un rumbo fijo.

La segunda tarea era buscar un lugar apropiado y ya lo hemos encontrado. O Couso, en Samos, en el mismo Camino de Santiago.

La tercera tarea es la de buscar los recursos necesarios para poder materializar la idea. Habíamos pensado pedir un crédito bancario a una entidad de banca ética. Pero creemos que si la idea base del proyecto es la cooperación y el apoyo mutuo, debemos empezar desde esa misma base dicho proyecto. Por eso sentimos que la fórmula ideal para empezar es mediante el llamado crowdfunding, ayuda de amigos o cooperación colectiva.

O Couso

Por su posicionamiento junto al Camino de Santiago, O Couso puede ofrecer una proyección al mundo, a buscadores y personas con inquietudes. Concebimos el lugar como un centro de descanso y acogida desinteresada, tanto para peregrinos como para personas que comulguen con los principios e idearios  que quieran sumarse a una vida comunitaria, en pleno contacto con la naturaleza, intentando dotar su vida de una dimensión espiritual.

O Couso tiene una extensión de terreno de 35.000 m2 de prados y bosques con posibilidad futura de ampliación, ya que está rodeado de prados y otras fincas.  Está situada en un entorno único y privilegiado en la población de Samos, con una historia de cenobios y monacal que data del siglo VI, con su importante abadía como reclamo, una de las más significativas de Galicia. La finca tiene una casa de piedra grande en dos plantas (unos 400m2), con base de piedra, tejados y paredes en buen estado, con más de 23 estancias que se pueden, poco a poco, adaptar a salas multiusos. Tiene además una pequeña capilla de dos plantas que se puede adaptar como sala de meditación y/o oración.

Financiación

En una primera fase necesitamos 125 mil euros para adquirir la finca de O Couso. De los mismos hemos conseguido negociar 25 mil euros gracias a un acuerdo con los propietarios, los cuales nos permiten financiar este dinero a medio plazo.

El resto, 100 mil euros, queremos solicitar la ayuda a amigos que puedan, a modo de préstamo, dejarnos un mínimo de mil euros con la fórmula de crowdfunding.

¿Qué haremos en O Couso?

Hay tres proyectos que se tejerán poco a poco en paralelo.

El primero será el rehabilitar el lugar para convertirlo en un centro de acogida a peregrinos del Camino de Santiago y a amigos que deseen vivir una experiencia diferente a nuestro lado.

El segundo será crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética. Una escuela de Meditación, Estudio y Servicio donde se puedan poner en práctica dichos valores.

El tercero será crear una comunidad abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno especial.

¿Qué ofrecemos a cambio de tu apoyo?

a) El compromiso de reintegrar lo antes posible según nuestro progreso el dinero prestado.

b) El hacer de este lugar vuestro hogar siempre que necesitéis un tiempo de descanso o meditación, de pausa o refugio sin pediros nada a cambio, excepto vuestra compañía.

c) El apoyar vuestros proyectos e inquietudes en todo lo que podamos.

¿Qué necesitamos en esta primera fase?

a)    Una aportación inicial a modo de préstamo, con un mínimo de mil euros.

b)   Una donación a fondo perdido para apoyar el proyecto. Desde un euro o lo que podáis.

c)    Cualquier cosa que pueda ser útil para la rehabilitación del lugar una vez lo hayamos  conseguido.

d)   Personas que deseen colaborar en el mismo de forma más directa.

Gracias de corazón por vuestro apoyo sincero.

Podéis apoyarnos en alguna de nuestras cuentas:

Triodos Bank: 1491 0001 22 1034701613

La Caixa: 2100 4448 32 02 00017410

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Creando Utopías


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Mientras repasaba las “Máximas de los Kobdas” recordaba la lluvia que caía por toda la Costa Brava esta misma tarde. Me acompañó hasta Barcelona, donde aterricé ya entrada la noche. Estaba cansado tras el largo viaje desde las Tierras Altas de Escocia, pero noto que no hay tiempo para el descanso. Que la vida pasa rápida y no podemos perder ni un ápice de tiempo en lamentaciones o dilaciones. Recién llegado a Barcelona, pasada la media noche, y ya preparando el cuerpo, o los cuerpos, para mañana seguir ruta hasta la abrasadora Córdoba, repasaba las anotaciones del intenso día de hoy en Cadaqués.

Ha sido un día estimulante, trabajando sobre la forma de levantar y crear la utopía en el mundo tangible. Tras repasar la docena de páginas escritas sobre el proyecto de la utopía hecha carne y la carta fundacional, necesitábamos conseguir una fórmula para poder financiar la primera fase del mismo. El crowdfunding parece ser la fórmula más acertada dada la naturaleza del proyecto. Es decir, conseguir, a modo de préstamo, el apoyo de amigos y familiares para levantar los primeros muros, la primera fase del ambicioso proyecto.

Pero, ¿qué haremos allí? El lugar es ideal para poner en práctica la utopía. Hay tres proyectos que se tejerán poco a poco en paralelo. El primero será el rehabilitar el lugar para convertirlo en un centro de acogida a peregrinos del Camino de Santiago y a amigos que deseen vivir una experiencia diferente a nuestro lado.

El segundo será crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética, una especie de punto de luz donde se tejan pedagogías que inciten al cambio de paradigma y nos lleven de la mano hacia esa añorada Nueva Era de valores humanos, solidarios y generosos. El tercero será crear una comunidad abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno especial.

Hemos aprendido algo en estos años de investigación, observación y convivencia con el alto ideal, y a estas alturas, pensamos que ha llegado el momento de poner en práctica todas estas promesas. Ha llegado la hora de crear utopías. Y lo vamos a hacer cueste lo que cueste, porque las piezas encajan y no podríamos seguir adelante si no fuéramos capaces de poner en práctica todos estos valores.

Así que pronto todos tendréis una nueva casa, un nuevo hogar donde no se os va a pedir nada excepto que estéis atentos a lo que allí ocurra, porque promete ser un lugar milagroso, mágico, lleno de experiencias únicas, de compartir, de confraternidad y de espíritu vivo. Pronto vamos a poner la primera piedra, creando utopías de verdad, palpables y vivas. Seremos piedras vivas, humildes, sencillas, cocreadores con la naturaleza y cómplices de la luz. Y vosotros seréis invitados a esta fiesta. Ha llegado la hora de la utopía. Ha llegado el momento de dar un paso más allá de las palabras.

(Si queréis ampliar más información sobre el proyecto y la forma de colaborar en el mismo no dudéis en escribirme).

Fe y Esperanza hacia una nueva comunidad


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Ayer fue un día interesante e intenso. Sin tiempo para entrar en el interior de uno pero con la facilidad de hacerlo a través del otro. Quizás esa sea la sabiduría de este tiempo, ser uno mismo con el ser, y el ser lo incluye todo. Lo eterno y lo perecedero. Lo palpable y lo intangible. Lo visible y lo que sin ser visto, es. Quizás por eso cuando ayer nos  preguntaron como nos sentíamos lo describí con una palabra: fe. La fe como esa sustancia que emerge de lo invisible para señalarnos, quizás para indicarnos, que hay más vida de la que podemos abarcar, y sobre todo, que hay una vida diferente, una esperanza hacia algo mejor. Y esa vida la sentimos ayer cuando fuimos al bosque mágico para abrazar al árbol maestro, al sabio abuelo del bosque que con su majestuosidad protege toda esa ola de vida que cuida de todo cuanto allí ocurre.

Es hermoso ver como la vida en comunidad tiene un nuevo sentido. Ya no se trata de dejarnos fascinar por experiencias cumbre, por momentos mágicos –a veces ilusorios- ni por exquisitas y privilegiadas oportunidades. Se trata de traspasar el modelo añejo de convivencia y empezar a explorar la oportunidad de un mundo nuevo, diferente, mejor. No porque lo que tenemos sea malo o imperfecto. Tan sólo con la humilde intención y de nuevo, la fe, de querer mejorarlo. Y esto implica un esfuerzo generacional. Lo veo en las personas que llevan más de cincuenta años en esta comunidad, que han sacrificado media vida para que el ideal se tornara carne y de como esa nueva fe y esperanza es traspasada, a cual testigo, a las nuevas generaciones. Hay un trabajo ya hecho, ahora toca sacar las nuevas versiones, mejorarlas y proyectarlas hacia el mundo.

Es el precio de ser pioneros, de ser la avanzadilla de un ideario que deberá ser imitado por útil y por necesario. Sin entrar en detalle en todas las imperfecciones u errores a los que podría caer cualquier tipo de experimento, doy gracias sinceras por este ejemplo y por este esfuerzo individual y colectivo. Un día hermoso y mágico donde las experiencias se han multiplicado para llenar este momento de enseñanza y consciencia.

Libres, la serie


Tras años persiguiendo utopías, me alegra ver que existen proyectos de este calado. Os recomiendo ver el como hay personas en todo el mundo que busca una alternativa posible al mundo al que estamos acostumbrados. Lo pude ver en California, en Alemania, en Escocia y en muchos lugares más. Lo pude vivir y lo pude experimentar. Ahora estos amigos se atreven con la serie del ideal del espíritu libre. A por ello. (Gracias Ana).

http://www.libreslaserie.com

Crédito o la vida en los bosques…


Cuando llegué a Andalucía hace siete años tenía doscientos mil euros en el bolsillo y andaba buscando el ideal de la vida en el campo, alejado del ruido, buscando momentos de lucidez y contemplación. Tras vivir unos años en la opulencia del crédito y el dinero fácil debido a la especulación inmobiliaria que todos padecimos en mayor o menor medida en la gran ciudad, estaba hastiado y decidí dar un cambio radical en la misma. Recuerdo que por aquel entonces tenía tarjetas de crédito de mil colores: American Express, Master Card, Visa… por un valor total de treinta mil euros en crédito fácil. En esa época no resultaba difícil gastar todo el crédito y luego devolverlo de mil maneras. Todo eran facilidades. Incluso recuerdo que si en algún momento tenías un apuro, podías pedir minicréditos en tu bancaonline que te ingresaban en el instante. ¡Qué tiempos!

Antes de que estallara la crisis decidí plantarme, porque veía que la gallina de los huevos de oro no podía durar toda la vida y necesitaba un cambio de vida radical y vital. En ese momento de éxodo político e intelectual pensé que en vez de gastar los ahorros en una casa, podía dedicarlos a mi carrera académica, que era el motivo por el cual había ido hasta Andalucía cansado del nacionalismo asfixiante (imposible hacer una tesis doctoral en Cataluña que no tuviera que ver con la identidad de los pueblos o el nacionalismo) y a una vida mucho más sencilla y desprendida.

Me planteaba el hacer una casa modesta, y el hacerla con nuestras manos, sin prisas. Es cierto que quizás hubiéramos tardado cinco o diez años, exagerando un poco, pero luego hubiéramos tenido toda la vida para disfrutarla, sin necesidad de hipoteca ni créditos y con la tranquilidad de no deber nada a nadie. Pero aquella idea fracasó precisamente por los motivos que describía en el librito «Creando Utopías», libro que escribí como advertencia a lo que luego inevitablemente sucedió.

Imagino a veces si ahora tuviera capacidad para pedir un crédito y poder contratar cuatro o cinco personas para Séneca, que es lo que realmente necesitaría para tener una empresa en condiciones: una secretaria, un maquetador, un comercial, algún editor, algún corrector… Seguramente Séneca crearía empleos y crecería vertiginosamente, pero me pregunto cual sería el precio a pagar… Pongamos pedir un crédito de 300 mil euros para pagar el sueldo de cinco personas durante tres años. ¿Sería capaz de amortizar ese dinero en esos tres años? No lo sé… Pero… ¿qué necesidad tengo de crecer y crecer a costa de deuda y crédito? ¿Puedo seguir así y vivir bien con lo que tengo?

Ante la experiencia que he tenido con las casas (compré tres de propiedad y la tercera, fruto del esfuerzo de años de trabajo y un poquito de suerte especulativa, terminó en el banco) no me atrevo a decir que el crédito y la generación de deuda sea la mejor salida. Sí que es la más cómoda, pero no sé si la mejor, excepto para las teorías que fijan el crecimiento como esencia de su filosofía.

Llevo tres o cuatro años sin tarjetas de crédito y no me va tan mal sin ellas… ¿Por qué antes, cuando las tenía, estaba tan angustiado a pesar de que gozaba de más dinero? Ahora tampoco tengo hipoteca y ya son pocas las deudas que arrastro debido a la quiebra de mis distribuidores. Y ahora me pregunto, ¿tendría ahora capacidad de ahorro para volver a empezar y construir una nueva casa y una nueva vida sin crédito, sin hipoteca?

Thoreau fue capaz durante dos años, dos meses y dos días que vivió en una cabaña construida por él mismo, cercana al lago Walden. De esa experiencia escribió un libro con ese mismo título y que editaremos en breve en Séneca: Walden, la vida en los bosques. Y quizás ese sea el próximo reto, hacer lo que hizo Thoreau en Walden y retirarme dos años a los bosques para ver si es posible vivir de esa manera, es decir, del fruto de mi trabajo, y no del crédito fácil y mentiroso… Un mundo nuevo es posible, claro que sí, pero requiere de mucho sacrificio y de mucho camino y experiencia que recorrer… Acepto el reto, acepto la disciplina.

La tarea del héroe


“Todas las potencialidades que tenemos en la vida que nunca conseguimos materializar en la edad adulta, todas esas otras porciones de nosotros mismos, están ahí (en nuestro mundo interior); y esas semillas de oro puro no mueren nunca. Si una sola porción de esa pérdida pudiera ser sacada a la luz del día, experimentaríamos una maravillosa expansión de nuestros poderes, una vívida renovación vital. Creceríamos como gigantes. Más aún, si consiguiéramos arrastrar hasta la luz algo que no sólo hubiéramos olvidado nosotros mismos, sino una generación o toda nuestra civilización, nos convertiríamos en el héroe cultural del día; una figura de talla histórica mundial”.
Joseph Campbell

La utopía es el camino


Estimado Loco,

Sabes que mi hermana también está muy involucrada en política… y ella al igual que tú es una rebelde y aún con todos los desengaños sigue luchando…

A mí me resulta sorprendente ese desgaste personal, se puede reconducir esa energía  de rebeldía y amor por otros mares de entrega al bien común…creo que sois imprescindibles para que haya pequeñas mutaciones dentro del sistema, pero yo no puedo desprenderme de la sensación de injusticia que eso provoca en los que yo amo… saber que personas como vosotros, líderes silenciosos, sois la esperanza que sigue encendida, la utopía es el camino…

Estimada C.,

Qué bonitas palabras escribes… ¿sabes cual es el mayor problema al que nos enfrentamos? A la soledad más absoluta… si al menos encontráramos a uno o dos utópicos más en el camino capaces de acompañarnos en esta travesía en el desierto, quizás las fuerzas requeridas serían menos y el sacrificio compartido nos daría alas para seguir volando con mayor eficacia y fuerza… así que anímate al club de los poetas y que el amor se expanda dulce y amable…

¿Qué significa ser pobre?


Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina.
Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el carro, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
¿qué te pareció la experiencia?
Buena, contestó el hijo con la mirada puesta en la distancia.
Y…¿qué aprendiste?, insistió el padre…
El hijo contestó:
Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín…
Y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos , berro y otras bellezas.
Que nosotros importamos linternas del oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna.
Nuestro patio llega hasta la cerca… y el de ellos llega al horizonte.
Que nosotros compramos nuestra comida…ellos, siembran y cosechan la suya.
Nosotros oímos Cd´s… ellos escuchan una perpetua sinfonía de pájaros libres, pericos, ranas, sapos y otros animales.
Todo esto a veces dominado por la sonora saloma de un vecino que trabaja su monte.
Nosotros cocinamos en estufa a gas…ellos todo lo que comen tiene ese glorioso sabor a fogón de leña.
Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro y alarmas…ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad del vecino.
Nosotros vivimos conectados al móvil, al pc, al televisor…ellos en cambio , están conectados a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo y entonces el hijo terminó:
Gracias papá , por haberme enseñado lo pobres que somos.
Cada día estamos más pobres de espíritu y más ricos en cosas que no nos dan, sólo absorben de nosotros…

El reto de la emancipación energética


Hace tiempo que se va pregonando la necesidad de una independencia total con respecto al suministro de energía. Estamos ante las puertas de una revolución en ese sentido que dependiendo de las fuerzas de los intereses económicos podremos o no realizar. Ya se están elaborando coches eléctricos que llegarán a nuestros hogares en este próximo año. Como es novedad, durante dos o tres años los precios serán prohibitivos, pero como ocurre con todo, de aquí a pocos años todos los coches serán de propulsión eléctrica y a precios razonables. Internet desplazó las necesidades de nuestra sociedad hacia cosas intangibles. Ya no consumimos tanto cosas materiales sino más bien servicios intangibles. Esa primera revolución vino acompañada de una revolución silenciosa: las energías limpias. Quizás en una o dos décadas, todos los hogares puedan abastecerse de energías limpias, por ejemplo, provenientes del sol. Si esto fuera posible, un hogar familiar podría disponer de acceso directo a las fuentes del sol mediante placas solares en su domicilio. Con ellas abastecerían el consumo familiar y además engancharían, como ya hicieran en su tiempo en California con el EV1, el primer coche eléctrico para el gran público, el automóvil a la red. Esto crearía una gran independencia y una emancipación aún mayor con respecto a las grandes dependencias que asumimos en el día a día. ¿Cual será el siguiente paso? Emanciparnos de la tierra. Gracias a las nuevas tecnologías, la construcción de una vivienda se abaratará en gran medida. Ya no hará falta viviendas de ladrillos y cemento. El cristal, el aluminio y la madera serán los nuevos protagonistas. El futuro está ahí… solo debemos empezar a caminar sobre él…

La Felicidad Interior Bruta


Se han escrito muchos tratados sobre lo que debería ser el Buen Gobierno de una nación. Utopía fue de los mejores, por su afán de buscar la felicidad de sus súbditos por encima de cualquier otra cosa. Y al parecer, surgen ejemplos utópicos en nuestro mundo de vez en cuando. Fue el El 2 de junio de 1974, en Bután, el pequeño reino del Himalaya cuando Jigme Singye Wangchuck dijo en su discurso de coronación: «La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto». Tenía 18 años y se convertía, tras la repentina muerte de su padre, en el monarca más joven del mundo. Tener la Felicidad Interior Bruta (FIB) como modelo de desarrollo me parece algo revolucionario. El concepto butanés de la felicidad interior bruta se sostiene sobre cuatro pilares que deben inspirar cada política del Gobierno: 1. Un desarrollo socioeconómico sostenible y equitativo. 2. La preservación y promoción de la cultura. 3. La conservación del medio ambiente. 4. El buen gobierno. Aquí en España tenemos que tomar buena nota de muchas cosas. Espero que nosotros, como individuos, empecemos a valorarnos no por la cantidad de coche, propiedades o dinero que tengamos, sino por nuestra Felicidad Interior Bruta… Que así sea…

Los ángeles existen


Ella tenía un sueño: arropar con sus manos a todos cuantos pudiera. Ella veía la maravilla de un cuento de hadas donde todos los niños danzaban vestidos de colores en un mundo armonioso. Ella cree en el futuro aún cuando este falla, porque en su vida no cabe otro espacio que el relleno por la esperanza y la ilusión. Y desde que la conocí, yo creo en los ángeles. Porque en todo lo que hacía había algo bueno. Creo en los ángeles porque ella demostraba a cada instante que todo tiempo era correcto siempre que naciera del amor y la entrega. Cruzaba todas las tormentas, especialmente cuando oraba y tenía un momento para estar más cerca de ella y de sus creencias. Pude compartir a su lado un rezo, pero sobre todo, pude compartir la firmeza de que la creencia puede mucho más que todas las adversidades, incluso las más terribles. Es obradora de milagros, los pude ver todos los días, con esa energía que impregnaba a todo cuanto tocaba, y por eso creo en los ángeles. Y ahora tengo un sueño, una fantasía: desearía poder arroparla como ella hace todos los días con sus miles de niños. Desearía volver a su lado y fundirme en un nuevo abrazo. Para ayudarla a través de esta realidad, para expresar mi deseo de volcar mi vida como ella lo hace. Y así mi destino, como el suyo, será valioso, y no un pasar estúpido por una vida vacía y sucia. Deseo atravesar cualquier oscuridad y empujarme a esa valiosa nueva vida. Desde ahora y para siempre creo en los ángeles… y tengo un sueño…
(Foto: Dedicado a los voluntarios y las misioneras de Zway, de Etiopía y de todo el mundo que entrega su vida y su tiempo a los demás. Gracias a Abba por la inspiración del texto… )

Utopía


El amigo Luis Paniagua nos recomienda este documental. Y como se trata de crear utopías… no podíamos ser menos…

BREVE SINOPSIS DE UTOPÍA: A lo largo de la historia, el ser humano nos ha sorprendido con ingeniosas soluciones para superar conflictos, fomentar la solidaridad y orientarnos en medio del caos.
UTOPÍA es una película documental que se centra en esas aportaciones, que han sido herramientas insustituibles para superar las crisis ambientales, sociales y espirituales. Periodistas, agricultores, empresarios, jubilados, banqueros, científicos, abogados, médicas, amas de casa, educadores y muchos otros, nos mostrarán en esta película documental, fórmulas para alcanzar esa utopía, que nuevamente se nos antoja inalcanzable. Cada testimonio nos mostrará un ejemplo de que vivir en armonía con el entorno no solo es posible, sino que es creativo, divertido y potencia nuestra capacidad de conectar con la vida y con nuestros congéneres. Al trabajar por la vida, la vida trabaja por nosotros.

VICENTE FERRER, UN QUIJOTE UNIVERSAL.


Siempre he admirado a la gente loca, esa que vive en otra galaxia, que son libres, que necesitan más que una sola dirección para lanzarse a cualquier vacío y alcanzarla, sin importar nada más que eso. Pero sobre todo, siempre he admirado a la gente VALIENTE, que reafirma su condición de ser humano y lucha para humanizar hasta el último reducto de animalidad. Y Vicente Ferrer, ese Quijote Universal que luchó toda su vida contra unos enormes Molinos de Viento convertidos en terroríficos Gigantes, nos deja con el ejemplo de alguien que dio toda una vida por los demás sin esperar nada a cambio. Vicente Ferrer fue un hombre libre y vivió una vida humana desde un estadio angélico. Que tu ejemplo cunda y nos llene de confianza y valor… Gracias por haber sido un miembro activo de la Hermandad del Espíritu Libre.

La Sociedad Armónica


Una revolución se acerca… no tiene nombre… es silenciosa… es imparable… seamos partícipes de la misma…

Durante algunos años, primero desde la cárcel y más tarde desde el ámbito de la libertad, hemos discutido hasta la saciedad cuan necesaria es una revolución a todos los niveles. El Sistema del que habla Mario y la Estructura que esbocé en mi segundo ensayo necesitan de una revisión profunda y particularmente urgente para poder mirar al futuro con cierto optimismo. Pero haciendo una revisión seria del pasado nos damos de bruces con una realidad sorprendente: esta necesidad de cambio hacia una posición mejor siempre la hemos perseguido. La imaginación utópica resurgió con fuerza en momentos de la humanidad que requerían una particular trascendencia hacia un estadio superior, entendiendo esta superioridad como algo mejor a lo conocido hasta ese momento. Desde los monacatos primitivos hasta las ideas platónicas o pitagóricas, el socialismo utópico, las comunas o las comunidades intencionales de nuestros días, son muchos, a lo largo de los siglos, los que han sentido y proyectado en la realidad experimentos encaminados a una mejora de la convivencia y la vida humana.

Pero todos esos experimentos no han solucionado la gran paradoja en la que vivimos y nos movemos especialmente desde hace unos cien años y se muestran ante la historia como fracasos incipientes y continuados. La técnica y la tecnología han mejorado en muchos aspectos la producción en masa y la convivencia entre las naciones, pero ha creado, a su vez, peligros reales de destrucción y auto extinción. En muchos aspectos hemos mejorado sin duda, pero en otros hemos retrocedido quizás por una falta de control o una inevitable pérdida de sentido de quienes somos y cual es nuestro lugar en el universo conocido. La desconexión entre el campo emocional y el campo mental ha sido tal que resulta difícil reconciliar dos aspectos imprescindibles para reencontrarnos con el equilibrio necesario.

Cada especie administra sus propias fuerzas para sucumbir irremediablemente al equilibrio natural necesario. Eso no ha ocurrido con lo humano, rescatando de la arbitrariedad y el orgullo una necesidad de conquista y expansión que no conoce límites. Su falta de control y desconexión con el mundo natural ha hecho de nosotros una plaga peligrosa capaz de destruir todo cuanto alcanza.

Pero no todo tiene porqué percibirse desde un arrojadizo pensamiento catastrófico. Dicen que las mejores ideas nacen de las peores crisis. También las revoluciones y los cambios profundos que han de procurar una vida mejor para la raza humana. Y esta crisis vivida en nuestros días debería servir a los teóricos y pensadores sociales para tejer la visión de un mundo nuevo basado en unos valores profundos y unos cambios revolucionarios a la hora de entender y conjugar nuestra existencia y convivencia entre nosotros y el medio. La imaginación especulativa resuelve la carencia de ideas, el miedo y la aversión hacia todo lo que resulte nuevo y novedoso.

Los ingenieros de la nueva sociedad no deben cometer el error que utópicos del pasado como Fourier cometieron. Durante más de diez largos años, este socialista utópico esperó todos los días de doce a una de la mañana a que algún rico acudiese a la cita que venía anunciando públicamente desde 1826 para iniciar la comunidad perfecta. Esta larga y estéril espera no es viable en un mundo de continuos cambios y avances, y sería más lógico pensar que la revolución puede hacerse desde abajo hacia arriba, desde lo más pequeño y singular hasta lo más grande y complejo, que es desde el individuo a la sociedad y su estructura. Ese hombre rico que esperaba Fourier para hacer realidad su proyecto utópico nunca apareció, dándonos un ejemplo histórico de que la consciencia no necesariamente va emparejada con la riqueza y de que en muchas ocasiones, la una necesita de la otra para construir el nuevo modelo.

Sin embargo, en los nuevos tiempos el paradigma profesa con fuerza lo que Mario llama constantemente el Camino del Medio, filosofía budista que pretende conjugar el mundo de la materia con el mundo del espíritu. Detractores existen en contra y a favor de esta tesis, pero parece que la realidad futura promueve este acierto caminar en el que las Cosas del Camino pueden y deben servir para un Propósito mayor y verdadero.

La moral contemporánea y las costumbres son los mayores obstáculos para un progreso mayor. La moral condiciona nuestras ideas y la costumbre moldea de forma rígida toda nuestra capacidad de movimiento y cambio. Nuestra sociedad sufre de estreñimiento precisamente por esa anquilosada estructura difícil de modificar, y es ahí donde el camino del medio pretende penetrar para purificar con sus aguas los residuos del pasado.

Las discusiones de estos últimos años han ido encaminadas a buscar soluciones que pasaran inevitablemente por encima de El Sistema pero a su vez, utilizando sus cosas buenas para mejorarlo o transformarlo. La base filosófica profunda que Mario promulga tiene que ver con El Silencio, al que añadiría con su permiso lo de Absoluto, en el que hombres y mujeres libres trabajan sigilosamente para mejorar y transformar el mundo. El sueño de La Montaña tenía que despejar esa duda y proveer de Silencios un mundo excesivamente ruidoso. De ahí la necesidad de un ejército de personas invisibles, anónimas, que trabajen y sirvan para transformar desde sus pequeñas parcelas una realidad que requiere la urgencia de actuar.

Los utópicos pasados hablaban de la crisis de nuestra sociedad y suponían que el siguiente estadio en la evolución humana sería entrar en la sociedad armónica. Nuestra sociedad actual, llamada ya por entonces como sociedad civilizada, corrompida por innumerables vicios económicos, políticos y de toda índole, supone un obstáculo para el avance hacia el nuevo mundo. La abundancia universal y la paz social, sin dejar atrás un justo equilibrio entre los miembros humanos y el medio circundante serían requisitos imprescindibles para ingresar en ese nuevo estadio. Para que esto fuera posible, Fourier avanzó en su día que harían falta 2.985.984 falansterios, ni uno más ni uno menos, conquistando con ellos el sueño utópico de una vida mejor. En nuestros días, quizás haga falta esa suma de personas capaces de influir en la sociedad y hacerla libre: libre de sí misma, libre de su pasado, su presente y su futuro, libre para decidir qué camino es el más indicado para disfrutar de una vida plena. No es necesario, por lo tanto, la organización de la vida social, si no la transformación radical de la misma. Y esa transformación revolucionaria será conocida por la Revolución Silenciosa.

Ahora toca proyectar el futuro, imaginarlo, mejorarlo, y a continuación, como arquitectos de una gran obra inacabada, ponernos a trabajar con la dureza que haga falta para que la nueva visión sea materializada cuanto antes. Ese es nuestro destino irremediable antes de que la raza humana acabe en un recuerdo cósmico sin importancia.

El Planeta Libre


Os recomiendo esta película utópica para la reflexión sobre el futuro que viene que será así o no será… Gracias Héctor por compartirla… a los amantes de las utopías nos gusta y por suerte luchamos para alcanzar dicha utopía… aunque a veces nos sintamos algo extraterrestres…

Banca Ética


Siempre he pensado que una de las mejores militancias posibles es la elección. Cada día tenemos la oportunidad de elegir todo aquello que compramos, consumimos, amamos, deseamos, queremos, tenemos y dejamos. Cada acto de nuestra vida se compone de pequeñas decisiones que permiten que unas cosas crezcan y otras desaparezcan. Hoy hice excursión a Sevilla por varios asuntos y entre ellos era una entrevista con el director territorial de Triodos Bank en Andalucía, un banco nacido desde la filosofía antroposófica que conocía desde hace años. En Alemania, donde la antroposofía está muy desarrollada, existen muchos tipos de bancos que se dedican a financiar proyectos que pretenden potenciar un mundo nuevo. Agricultura ecológica, proyectos culturales, energías renovables… este es el tipo de industrias que potencia este banco. Sin duda, una iniciativa única y que merece tener en cuenta. Ya que tenemos que elegir, no dudemos en elegir lo mejor para estos tiempos…

Noticia en El País sobre Comunidades Utópicas


Me llena de cierta satisfacción poder ver en los diarios noticias positivas sobre otras formas de vida. Sobre todo cuando llevo cerca de cuatro años tras la pista de las mismas con motivo de mi tesis doctoral. Las comunidades utópicas se multiplican y lo que antes eran proyectos muchas de las veces improvisados, ahora surgen de forma planificada y con un sentido claro y directo.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/bonito/duro/ser/hippy/elpepusoc/20090215elpepisoc_1/Tes

MUM: Hacia la Moneda Única Mundial


La experiencia con la eurozona ha sido razonablemente buena y nos hace pensar que la tendencia futura debería ser, precisamente, poder internacionalizar una moneda que diera estabilidad a los países más pobres y facilitara el intercambio en un mundo globalizado. Esta crisis podría ayudar a promover la idea y trabajar sobre la misma, a sabiendas de lo difícil, tal y como están los egos nacionales, de que se pueda implantar a corto plazo. El catedrático Jesús Lizcano, entre otros, argumenta las ventajas infinitas de la moneda única, pero antes ya lo hicieron otros como Keynes en 1944, por lo que no estamos ante una idea nueva, a pesar de ser utópica y revolucionaria. Está claro, por los movimientos que se perciben ante la crisis, que la misma no fijará una ruta clara hacia ese propósito. Tendremos que esperar seguramente a una crisis mayor a la que estamos viviendo para que los países reaccionen y busquen políticas revolucionarias que cambien la codicia nacional y personal de los más ricos hacia una tendencia cada vez más generosa, pues el futuro, o será generoso o no será.