Inspira consciencia


Llegué a Madrid el viernes por la tarde. Tras entregar algunos libros en alguna librería, me pasé a ver al amigo Joaquin el cual me recibió con alegría y esa emoción sincera que siempre expresa. Estuvimos hablando largo tiempo sobre algunos asuntos y pude ver y saludar al gran alma encarnado en su hijo Pedro. Más tarde quedé con mi vieja amiga X. con la que estuve hablando hasta las siete de la madrugada sobre lo humano y lo divino. Tras dormir unas horas, a eso de las doce me llamó mi amiga B. para ir a comer a casa de sus padres. Fue muy divertida la tarde hablando sobre algo que dimos por llamar «la programación» humana. Muy interesante y una tarde relajada y hermosa. Tras despedirme de B. y su familia me fui a dormir a la casa de los amigos de la amiga de mi amiga X. Me encanta esa hospitalidad que nace del apoyo mutuo que los círculos ácratas tanto fomentan. Y hoy domingo he podido asistir al gran acto que la Fundación Ananta, encabezada por Joaquin y José Luis, ha organizado en el Palacio de Congresos. De todas las intervenciones, la que más me ha impresionado ha sido la del banquero Joan Melé, de la banca ética Triodos Bank, que junto al también banquero Joaquin Tamames, han hablado de la necesidad del compromiso ético en nuestras vidas, de la crisis económica, del ahorro, del donativo, de las inversiones, de la consciencia a la hora de comprar, elegir productos, etc… Sin duda, arrolladora mañana que espero que haya servido para despertar algún tipo de inspiración profunda y activa. En el encuentro me encontré a muchos viejos y nuevos amigos, algunos compañeros de viajes a India o Mongolia, el entrañable Koldo, los amigos del blog de MC, José Luis y Susana, Enrique, Lola, María… tantos y tantos que pude saludar, algunos incluso lo hacía sin recordar al instante de qué charla, encuentro, reunión o conferencia los conocía. Mi memoria de pez a veces me juega malas pasadas y hoy no ha sido una excepción. Espero que logren perdonarme. Lo cierto es que siempre que vengo a Madrid me emociono. Y ahora, en casa de MC ya que mañana es su cumpleaños y aprovechamos para matar algunos pájaros de un tiro. En fin, días emocionantes y llenos de encuentros con hombres y mujeres notables…

(Foto: Los amigos Joaquin Tamames y José Luis Capita, patronos de la fundación Ananta, junto algunos ponentes).

Sobre la incomodidad de amar a nuestros enemigos


Cuando las palabras resultan cómodas, todos nos sentimos seguros. Nos encanta que nos susurren al oído cosas bonitas, agradables, sensatas. Los enamorados recrean ese juego con cierta gracia: más se enamoran cuanto más endulzan las palabras. Pero ocurre que más allá de nuestras cómodas realidades, más allá de los encantos del empalagoso testimonio de nuestro amor, existe un mundo doloroso, sufriente, maldecido por la epidemia de la sinrazón y la barbarie. Existe un mundo más allá de nuestro mundo. ¿Lo pueden creer? La pregunta les parecerá irónica y estúpida, pero presten atención al sufrimiento más terrible que pueda estar ocurriendo ahora, en este instante. Indaguen por un segundo sobre la barbarie más horrorosa que esté pasando en cualquier parte del mundo, y digan, por asomo, cuanta empatía y compasión han sentido por ese momento. Realmente no podemos creer que exista ese otro mundo porque jamás lo hemos vivido cerca, ni siquiera por el asomo de imaginarlo.
Bastaba que habláramos del materialismo espiritual en el primer artículo para todos sentirnos verdaderamente agusto con nuestras recetas, con nuestros argumentos, con nuestras creencias. Algunos las vendíamos al por mayor. Recetas para adormecer, recetas para despertar, recetas para iluminar, recetas para creernos verdaderamente útiles y eficaces. Vimos un abanico de argumentos, críticas feroces y simpáticas teorías para pensar que lo correcto era hablar sobre tal o cual cosa, especular sobre el sexo de los ángeles o la penetrante visión de cualquier mesías de turno. Pero en el segundo diván, girando a mano izquierda, nos topamos de repente con palabras malsonantes que agitaban en cierta forma todo nuestro marco de seguridad. Como era de esperar, todos mostraron sus facetas, y algunos hasta sus fauces y tragaderos, ya fueran nacientes del orgullo, el miedo o la ignorancia. La razón es obvia. No hay sonido más ensordecedor, más orgulloso, miedoso e ignorante que aquel que se expresa con palabras que no vienen acompañadas por actos. Y nosotros, que tanto nos gusta hablar tras una máscara virtual, filosofar sobre las razones de la vida y la existencia, juzgar y prejuzgar con gracia o ironía qué está más a la izquierda de lo correcto y qué más a la derecha de lo singular, sentimos que estamos salvados, porque razonamos mejor, porque criticamos mejor, porque alabamos mejor, pero sobre todo, porque nos escondemos, tras la máscara, de nosotros mismos.
Nadie juzgó a nadie, nadie utilizó a nadie, todos nos expresamos. Había dos palabras que juntas zumbaban mal en nuestros oídos en el segundo encuentro: Jesús y homosexualidad. Fueron elegidas expresamente, y ahí la trampa. Cada uno tenía sus razones para pensar que estaban por encima del bien y del mal. Pero a partir de ahí, sin que el artículo hablara ni de lo uno ni de lo otro, en nuestro subconsciente empezaron a recrearse situaciones incómodas, a veces incluso de pánico.
Hay tótems en nuestras inamovibles vidas que no pueden ser tocados. Son dioses, y por lo tanto, así deben permanecer. No había más intención en la voluntariosa elección que la de agitar esos tótems sagrados para que reluciera el polvo que los estaba enterrando. Y fue ahí cuando el materialismo espiritual quedó al descubierto y membrado por los sinsabores de la crueldad metafísica. Fue precisamente en ese instante cuando de repente nos vimos desnudos ante una sala de horrores nacida de nuestra nostálgica hipocresía.
¿Qué es ser espiritual entonces? Nadie lo sabe, sin embargo, y ya que hablamos el otro día de Jesús el Cristo, él mismo nos dio algunas pistas: “Amaros los unos a los otros”, “amad a vuestros enemigos”, “haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian”. Su mensaje tiene tanta fuerza que preferimos olvidarlo porque es un mensaje incómodo. ¿Cómo amar a nuestros enemigos? ¿Cómo bendecir a los que nos maldicen? Eso crea incertidumbre, y como mínimo, imposibilidad. Nuestro espíritu, que es pobre, no puede asumir el peso de tanta responsabilidad. Vivimos en el orbe de nuestras cargas y miserias, y con tanto peso, no queda espacio, ni tiempo, para volcarnos sobre el acierto de sentirnos indignos ante el Infierno o la Gloria. Somos moradores de nuestros desiertos y preferimos seguir a nuestras anchas con tal de que el “otro” no nos incomode. Y amar es incómodo, más aún cuando se trata de nuestro enemigo disfrazado del nefasto vecino, de nuestro indomable extranjero, de nuestro cualquiera, con tal de culpar al otro por nuestros errores y fracasos. Es la curiosa experiencia de la muerte… aún cuando estamos vivos.
Pero el asunto es más peliagudo. No se trata de que seamos más o menos espirituales. ¿Cómo demostrar lo contrario? Se trata de observar nuestras vidas, de mirarnos al espejo con un catálogo de razones obvias, de acciones que nos hagan enorgullecernos de ese producto humano que tenemos frente a nosotros, de ese día que pasa, de ese otro al que hoy hemos, o no, ayudado. Y una vez fuera del espejo, tener la capacidad suficiente de salir al mundo, y contemplarlo con la misma fijeza y amor con la que hemos mirado nuestro rostro.
Es difícil saber qué es espiritual y qué no lo es. No es algo que se pueda enseñar o diseñar, sino más bien, es algo que debe ser experimentado en lo profundo de nosotros mismos. Pero cuando miramos al mundo, ¿cuántos nos creemos aptos para espiritualizarlo? ¿No se trataba entonces de amar a nuestro enemigo? ¿Y no hay mayor enemigo que el hambre, la precariedad, las injusticias, las lapidaciones, los fanatismos, el egoísmo, todo cuanto está ocurriendo ahí fuera? No, hay un enemigo aún peor… y somos nosotros mismos… ¿Y como amar a nuestro peor enemigo? No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores… Por eso, preferimos seguir viviendo en nuestras cómodas plazas, en nuestros bonitos rellanos y pasillos adornados de lugares comunes. Y el mundo virtual que creamos a nuestro alrededor resulta ser aún mucho más cómodo y seguro, alejándonos en todo momento de la incertidumbre y el dolor de ahí fuera. Es la maldita ambición plebeya, es la jerarquía que nos imponemos con tal de sopesar hasta qué punto el mundo nos pertenece.
La fosa ya está cavada. No es necesario precipitarnos hacia ella. Ella vendrá a buscarnos en cualquier momento. Nuestro linaje nos empujará a su encuentro, pues corre por nuestras venas la muerte en vida. Y en el reino de las estrellas nos observan con cierta impaciencia, e incluso, a veces, con cierta demora y hasta tristeza… ¿Cuándo brillarán como nosotros? Se interrogan… ¿Cuándo alcanzarán nuestra plenitud? Qué difícil resulta en máquinas autómatas, cuyo único recuerdo es bucear en las entrañas de la esclavitud que nosotros mismos nos hemos impuesto. Ese muro de creencias que nos reconfortan, esa migraña incómoda que es el mundo y que toleramos a base de aspirinas calmantes de angustias. ¿Dónde está la bondad hacia el mundo? ¿Dónde quedó la misericordia hacia los condenados? ¿Qué haremos hoy para salvar al que nos quitó la túnica?
Sigamos disfrutando… acomodemos nuestra vida y huyamos de los desafíos… Sigamos pensando sí Jesús era o no homosexual, interrogándonos sobre frases estúpidas, pensamientos diáfanos, creencias que aborrecen el verdadero espíritu de la trascendencia y la libertad de sentirnos realmente vivos. Sigamos poseídos por nuestros propios demonios, como el hombre de Gerasa, que vivía desnudo y endiablado. Busquemos nuestra propia piara de cerdos con la esperanza de que sean poseídos por nuestras legiones inmundas y acaben todos ahogados en el lago.
No hay mayor ignorancia mórbida que la hipocresía que nos alienta a ser lo que somos, a pensar lo que pensamos y a creer lo que creemos.
¿Cuándo nos vamos a trascender? ¿Cuándo nos vamos a superar? ¿Cuándo vamos a comportarnos como dioses? Para los espíritus buenos, esos que actúan e interactúan en la realidad sintiéndose cómplices de todo lo que ocurre, creyendo en la posibilidad de cambio y de justicia, todo nuestro mayor respeto y admiración… Para los otros, esos que nos sentamos en nuestra cómoda posición de muertos vivientes, para esos, todo nuestro amor, porque son ellos, realmente, nuestro peor enemigo. Que el alba nos proteja y nos anime… Espero haber sido incómodo, o al menos, algo aguafiestas. La próxima prometo ser más dulce, como esos enamorados que se susurran cosas bonitas al oído.

Asquerosamente rico


Lo bueno o lo malo de ser antropólogo es que uno no le hace ascos a casi nada y se mezcla y entremezcla con toda clase de fauna: pobres y ricos, altos y bajos, buenos y malos… He conocido a pobres altos y buenos y a pobres bajos y malos. También he conocido a ricos altos y buenos y a ricos bajos y malos. Hablaré de estos últimos, que son los que mi pobre madre suele llamar los asquerosamente ricos. La riqueza y la pobreza es una injusticia social que habría que erradicar para que todos fuéramos, como mínimo, medio pensionistas (esta es mi aportación demagógica). Aunque la aspiración de casi todos es la de ser ricos, claro, porque a todos les encantaría tener grandes mansiones, grandes coches y grandes riquezas. Eso crea envidias y recelos entre los que aparentemente tienen todo eso y los que aparentemente no lo tienen. Y digo aparentemente porque la mayoría de los ricos no son dueños de casi nada, ya que lo tienen todo hipotecado o lo deben a un tercero, y viven de la apariencia más absoluta. Siempre me he preguntado porqué los asquerosamente ricos tienen la necesidad de poseer veinte mansiones y veinte grandes coches, pero por lo que más curiosidad siento es porqué los asquerosamente pobres (y aquí me refiero a los asquerosamente pobres de espíritu, al igual que a los ricos-bajos-malos) aspiran también a poseer lo mismo. ¿Hay alguien que no desee el bienestar? O mejor dicho, ¿hay alguien que sea inocuo al gen de la posesión? Haberlos haylos, pero son escasos: místicos, hippies de viejo cuño, aldeanos humildes… La mayoría están posesos por la riqueza, por el aparentar, por el tener. Como decía un crítico anónimo en el post anterior, los asquerosamente ricos (me refiero a los ricos-bajos-malos) viven en un mundo hipócrita y ridículo. Hace unos meses visité una hacienda de un RBM aquí en Hornachuelos. Paseamos por la misma y pasó todo el tiempo enseñándome fotos con el Rey, con sus cacerías y monterías… Claro que el hombre ignoraba que yo era republicano y además, vegetariano, así que el mismo asco sentía por la figura (entiéndase personaje) del Rey como por la cacería. Pero no le importaría porque el Rey es Rey de todos los españoles, hasta de los que ni siquiera se sienten como tales. Por dentro me reía. El RBM realmente era pobre, porque lo único que tenía para enseñarme eran sus recuerdos de monterías y su gran hacienda. A las pocas semanas, me invitaron a otra hacienda aquí en Hornachuelos. Esta vez la propietaria, también una RBM, presumía de su sangre noble, de los ancestros familiares y de su afición a ir de cacería a África. Realmente la escena me parecía patética. Pero lo más patético, lo que más pena me produjo, fue cuando me llevó a ver su gran rehala de perros. Cientos de perros enjaulados en pequeñas habitaciones pestilentes, llenas de mierda y olor nauseabundo, hambrientos y delgados, esperando que llegue la época de caza para ser soltados y alimentados. Qué triste, qué pena, que ganas me dieron de meter a la RBN en la jaula con los perros. Los RBM son tan pobres por dentro que sólo pueden seguir el juego que les han inculcado: ir a jugar al golf, codearte en fiestas con la gran sociedad, comprar más y más haciendas porque eso, entre los ricos, es símbolo de poder, etc… Lo patético es, como decía el anónimo, siendo tan ricos, con la tacañería con la que se comportan. Y algunos, además de tacaños, ladrones, por lo de estafar a hacienda y al Estado, que tal y como están las cosas, eso se ha convertido en deporte nacional. Pero como digo, hay ricos y ricos, al igual que hay políticos decentes y funcionarios decentes y pobres decentes. También he conocido a ricos decentes que en vez de comprar grandes haciendas dedican su tiempo y su esfuerzo a ayudar al prójimo. En fin, que el problema no reside en tener mucho o poco, sino en qué dedicas lo que tienes, a qué lo dedicas. Porque al igual que hay funcionarios indecentes, panaderos indecentes, fontaneros indecentes y políticos indecentes, los hay ricos indecentes. Por cierto, al igual que hay un salario mínimo, ¿cuando se inventará el salario máximo? Especialmente para la clase política, altos cargos, cargos medios, cargos medio-peo-lameculos, reyes de turno, condes, vizcondes y plebeyos aspirantes a nobleza, y esa lista de parásitos que la sociedad civil debe soportar todos los días…
PD.- Sea como sea, siempre he defendido la libertad de que cada uno, en el ámbito privado, haga con su dinero lo que le de la gana, lo que me irrita realmente es ver como los políticos de turno juegan con el dinero público para sus fiestas y banquetes.

LEY DE ECONOMÍA SOSTENIBLE


Leo con cierta atención el Plan General para la Reactivación Económica y del Empleo (2010) de nuestro país. La verdad es que hace mucho tiempo que olvidé las mágicas recetas que los economistas y los políticos emplean para enfrentarse a la macroeconomía, y viendo lo mal que me ha ido en mi particular microeconomía estos últimos años, vivo reflejo de todo cuanto ha pasado en nuestro país, no me atrevo a poner sobre la mesa más ingredientes mágicos. Sin embargo, y viendo todo lo que se va a hacer para ayudar a este país, me atrevo a nombrar las soluciones con su irónica crítica. A saber: modernizar nuestro sistema productivo (es decir, inyectar dinero para la renovación de botijos y abanicos), el fomento de la innovación y la formación (crear botijos con dos pitorros y obligar a que los niños de los colegios privados aprendan inglés de una vez, ya que los alumnos de los colegios públicos jamás lo harán), la internacionalización de las empresas (venderemos jamones de jabugo en Japón), la eficiencia de las administraciones públicas (es decir, recortar en diez minutos los eternos descansos de los funcionarios y reducir de cien a noventa y nueve los papeles que son necesarios rellenar para solicitar cualquier cosa), impulso de las energías renovables (es decir, como en mi pueblo, decir que las energías renovables son un invento del demonio y evitar con ello su implantación), ahorro energético (supongo que se refieren a dejar de utilizar coches oficiales), una política urbanística y de vivienda más racional (no sé si refieren a construir las calles como hacían los romanos, cara al sol y dándole la espalda a los vientos para evitar epidemias como la de la gripe)… En fin, para todo esto van a dedicar la nada despreciable cifra de 20 mil millones de euros más 5 mil millones de euros para un nuevo fondo de inversión local (esto es para que los amigos constructores de los alcaldes de turno sigan pagando sus Mercedes y BMW)…

De todo este programa de inversiones y mejoras para salir de la crisis, he echado a faltar cosas como por ejemplo: no más desahucios por imposibilidad de la clase media de pagar sus hipotecas, ayudas directas para proveer de alimentos a los que no puedan comprarlos -y no estoy exagerando-, contratos masivos para jóvenes, mujeres y adultos que lleven años en el paro, bajada masiva de sueldos desorbitados de funcionarios, cargos públicos y clase política en general, anulación inmediata de dietas, coches oficiales, paseitos y viajecitos a cargo del tesoro público, cacerías, fiestas y demás motivos de jolgorio nacional a costa de nuestros impuestos, etc… Vamos, que para salir de la crisis no haría falta más que anular la mitad de los chupacabras que viven de la política y a la otra mitad, dedicarles una pensión mínima comparada a la de nuestros pensionistas para que agudizaran el ingenio a la hora de buscar soluciones para la ECONOMÍA REAL.

Llorar como un cacui


09-09-09, supongo que este tipo de fechas son especiales, al menos si la numerología se entremezcla con la simbología de lo sagrado y forman juntas una conjunción de energías capaces de convencernos de algo. Sea como sea, hoy he asistido en el Centro Cívico Poniente a una charla titulada «Bienestar, protección y fuerza interior» a cargo de Valeriane Bernard, una hermosa mujer, coordinadora de BK en Ginebra. Mientras hablaba, y quizás porque BK me recuerda a India e India inevitablemente me trae muchos recuerdos, he empezado a emocionarme como lo hace un niño ante la magia de cualquier acto hasta que, cerrando los ojos en el momento de la meditación final, he llorado como un cacui. Y sentía como la ternura de esas lágrimas, que nacían sin duda de una emoción sincera, acariciaban el rostro sin otra intención que la de arroparme. Me sentía humano mientras Valeriane hablaba de buena voluntad, valores positivos y otro mundo posible. Pero sobre todo, me sentía humano por dejarme llevar por la emoción y sentir que todo estaba bien. Así que, agradecido a Valeriane por este momento, me levanté, me dirigí hacia ella al final del encuentro, la cogí de la mano, la miré intensamente a los ojos, la saludé al estilo BK, OM Shanti, y le di las gracias. Que las hijas de Brahma la protejan.

MEMORIAS DE UN PRESO


Editorial Séneca ha coeditado, junto a MR Ediciones (Grupo Planeta), el libro de Mario Conde, Memorias de un Preso. Agradezco desde aquí todo el labor que ha hecho su editora, Carmen Fernández, con la que durante muchos meses estuvimos negociando un acuerdo sorprendente para poder editar conjuntamente dicho libro. El resultado es este libro que ya podéis comprar en nuestra página web:
http://www.editorialseneca.es/MARIO-CONDE.htm

Por fin, el libro donde MARIO CONDE habla por primera vez y en primera persona sobre los casos BANESTO y ARGENTIA TRUST por los que fue encarcelado: su lucha contra el Sistema, sus entradas y salidas de la cárcel, el informe Kroll, su día a día en la cárcel de alta seguridad de Alcalá – Meco, su trato con los presos, sus sentimientos, su profundo amor por Lourdes, sus hijos….

Una de las memorias más esperadas de este país.

El discípulo amado de Jesús. Sobre las creencias y sus temores.


El materialismo espiritual es corrosivo como apuntábamos en el artículo anterior. Hay tres factores que determinan el nefasto camino: la ignorancia, el miedo y el orgullo. Como es la primera –el miedo-, causa de las dos siguiente, nos vamos a centrar en ella retomando el tema del materialismo espiritual y las creencias. Y me basaré para ello en un ejemplo pragmático que nos puede ayudar a entender a qué me refiero con todo esto. Para ello, nos haremos valer de una pregunta llena de miedo, ignorancia y orgullo. Es la siguiente: ¿Era Jesucristo homosexual? Esta pregunta encierra una trampa tremenda, y es por ello que es apropiada para comprobar en nuestras carnes cual de los tres factores dominan nuestras vidas

Decía que la creencia en sí misma no es mala. Pertenece a ese tipo de productos psicológicos que pretenden adormecer, tranquilizar o procurar seguridad ante los interrogantes de la vida, sobre todo esos que ante la imposibilidad de una respuesta segura, son productores de angustias. El problema viene cuando la creencia psicológica se transforma en creencia social. Es decir, traspasa de lo meramente privado a la esfera pública, creándose con ello un magma productor de realidades intangibles.

Andaba repasando la vida del gnosticismo de principios del siglo primero a cuento de un libro que estoy redactando cuando de repente, sin saber porqué, una cosa me llevó a otra y terminé en el evangelio de San Juan. Todos conocemos la figura de este personaje bíblico que aparece en el Nuevo Testamento, sin embargo, pocas veces, más allá de la creencia o la especulación filosófica, nos hemos parado a analizar la vida y obra de esta persona. Me detuve en un pasaje que me pareció extraño y contradictorio pero que al mismo tiempo me daba una pista para tejer dentro de mí una nueva creencia. El pasaje, del cual hablaré más adelante es el siguiente: Juan, 19, 25-27

Hagamos primero un alto y una parodia de la situación para remover creencias públicas. Un hombre de unos treinta años se autoproclama el hijo de Dios en la Palestina de principios del primer siglo. Recordemos que él nunca dijo que era Dios, sino el Hijo de Dios, y nosotros, sus hermanos. En tan sólo tres años es capaz de convencer a una minoría de doce discípulos que le seguirán hasta el final de sus días. Más tarde, estos doce discípulos y un aparato propagandístico como nunca antes se había conocido, hizo el resto. No sabemos como era el hombre pues las crónicas oficiales apenas le mencionan. Los únicos relatos que poseemos son los evangelios, tanto los apócrifos como los sinópticos. No hay duda de que el hombre histórico existió, pero no sabemos nada acerca de su figura. No dejó nada escrito, no hay ningún retrato de él aunque en el imaginario colectivo se dibuja a un señor alto, joven y apuesto, barbudo y melenudo, fuerte y de mirada dulce. Un arquetipo hecho carne. Aún así, fue acusado de comilón y bebedor (Mt., 11-19), algunos añadirían lo de vividor, por rodearse de prostitutas, publicanos y pecadores y por no conocerse ni oficio ni beneficio. Vivía de hacer milagros y se entiende que de la caridad. No se le conocía mujer, pero estaba rodeado de hombres y de, atención, un discípulo amado.

Es en este punto donde podría surgir una primera creencia aneja a las creencias públicas: ¿era Jesús homosexual? Rechacé esta idea en mi imaginario privado a cambio de una más fascinante: ¿Quién estaba detrás de la figura del discípulo amado, ese que se recostaba en el pecho de Jesús en la última cena? Según el evangelio de San Juan, él mismo se autoproclama como el discípulo amado. Pero, ¿quién era Juan?

Realmente no se sabe. Se cree, por la forma que tuvo de escribir su testamento, que era un gnóstico instruido. Sin duda, su testamento es totalmente diferente al resto de los evangelios. Los masones, y sirva de anécdota, suelen abrir sus trabajos señalando en el Libro Sagrado el evangelio de San Juan. Sin embargo, y aquí viene la primera paradoja, no se sabe realmente quién tiene la autoría del evangelio de San Juan y del Apocalipsis que supuestamente él mismo escribió. Se le achaca, por conjeturas históricas, a San Juan, pero es sólo un achaque especulativo. Lo que llama la atención de San Juan, aparte de su estilo gnóstico a la hora de relatar la vida y milagros de Jesús, es que fuera el discípulo amado. ¿Qué significa esto? ¿Eran Juan y Jesús pareja? ¿Tenía Jesús un preferido entre los doce al que llamaba el amado? ¿Amaba Jesús especialmente a Juan? ¿Y si el discípulo amado no fuera un hombre? ¿Y si fuera una mujer?

La pista viene en el mismo relato de San Juan 19, 25-27, cuando él mismo dice -recordemos que la autoría del evangelio siempre fue desconocida- que junto a la cruz de Jesús estaban de pie su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Es decir, había tan solo cuatro mujeres. Y si sólo había estas mujeres, ¿cómo interpretamos la siguiente frase? “Viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dijo Jesús al discípulo: he ahí a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”. Según un evangelio apócrifo (Felipe, Log. 32), el discípulo amado no sería otro que María Magdalena: Tres eran las que caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.

Esta creencia, que se extendió popularmente gracias a libros de fama mundial como El Código Da Vinci y llamada teoría juánica por algunos expertos identifican a María Magdalena como la autora del evangelio de San Juan, y como la discípula amada a la que se refiere el texto.

Vemos como el acervo popular recrea una creencia, la ambienta, le da forma hasta convertirse en realidad magmática. Esas creencias retornan a nosotros para reforzar nuestros miedos –creencia en la salvación mediante intervención divina-, nuestra ignorancia –imaginar, por ejemplo, a Jesús alto y moreno cuando a lo mejor era bajo y rubicundo- y el orgullo –ser capaces de buscar una creencia más elaborada con tal de sentirnos alejados de la creencia popular, por ejemplo, pensar que Jesús era homosexual o tenía como discípula amada a María de Magdala-.

Con este ejemplo anecdótico he querido profundizar algo más en la naturaleza de la creencia, y sobre todo, de su primogénita el miedo. Aún así, sirva la creencia como vehículo de una verdad oculta, como viaje hacia lugares que intuimos pero no comprendemos, hacia testimonios de un infinito que no podemos abarcar pero que se manifiesta en múltiples formas. Sirva la creencia, sea cual sea, como receptáculo final de todos los saberes, lugar donde todos los planos de la existencia se relacionan entre sí.

La tiranía del yo


Con vuestro permiso, empezaré la semana con un poco de guasa, porque con los tiempos que corren, más vale que afinemos esto del humor o acabaremos mal. Por cierto, le dedico esta guasa a P., que ayer me llamó con mal de amores tras un viaje por el Danubio y ante tirarse al río o cachondearnos con grados altísimos de misoginia hasta de nuestra sombra, preferimos lo segundo. Así que va por ti maestro y a vivir que nos quedan dos telediarios…

Estos últimos días andábamos bromeando sobre ese exuberante y grandioso «yo» que los autores, no todos, suelen llevar colgando. Lo expresan, -lo expresamos-, de mil formas. Les encanta hablar de ellos, imaginar éxitos futuros y presumir como niños hasta en las más ridículas maneras. Una de ellas es cuando les pedimos que nos envíen su currículum para ponerlo en la contraportada o en la solapa de los libros. Los hay de todas las clases, desde lo más modestos hasta los más increíbles. Y ahí es donde se ve claramente como el ego de unos y otros se expresa. El otro día me puse en contacto con un famoso escritor español especializado en sectas por motivos de la tesis. Hacía poco que había sido doctorante y ya en sus cartas escribía firmando como Dr. P.R.. Me impresionó lo de doctor. Detrás de su firma, venía una retahíla de títulos y otras paranoias propias de un ego con serios problemas. Se lo comenté a mi amigo A. que desde USA me hizo una parodia muy simpática que comparto con vosotros:

Dr. Don A. P. L.

Doctor en Filoso-fría y Caliente por la Universidad de Hamburgo. Master en Estudios Hemorroidales por la Universidad de Intestinopla. Doctor en Física Cuántica Desgracia nos Ha Caído. Diplomado en Arquitectura de Materiales de cartón de bingo. Formado en Guru y Visionario por la prestigiosa Universidad de Hardware.

La parodia no tiene desperdicio y refleja a viva voz hasta qué punto nos gusta hacer el ridículo, especialmente a esos que andamos por el mundo académico y que tanto nos gusta presumir de títulos e idioteces. El amigo de un amigo me lo decía con cierta gracia: «no sé porqué presumes de ser antropólogo si eso es lo más ridículo que existe en el mundo de las ciencias». Tenía toda la razón del mundo, pero ahí se le vio su propio plumero. En fin, que la falta de humildad es un problema mundial y no la vamos a resolver en dos mañanitas. Me miraré con más acierto mi propio ombligo e intentaré ir al tanto de que no se me vea demasiado el ego, aunque sea a base de falsa humildad. Agradezco también el tirón de orejas de M., el cual me advirtió que la contra de mi libro había puesto que había viajado por medio mundo cuando realmente, no había sido para tanto. Así que me veo con el dilema de, como autor y propio editor de mi libro, no saber qué decir sobre mí en la contraportada. Qué cosas… ¿alguien me puede ayudar?

Firmado:

El lisensiado Javier de León, Hijo(ez) de la tribu de Gom, proconsul de la parodia y la insurrección. Predoctorado en paranoia, cachondeo y contabilidad creativa por la Escuela Sanajuniana de Chicago. Promístico de la Vieja Era. Embajador de San Ajún para los países del medio Occidente. Príncipe Rosa Cruz por la Orden Mamónica del Séptimo imperio. Arquero del Reino y portavoz activo de la Hermandad del Espíritu Libre. Redactor-Jefe de la Revista Imaginativa El Espectáculo Dan-Tesco. Maestro Pre-Instalado del Trono de Salomón y auspiciador máximo del Tronco de su Viuda. Por falta de espacio no pondré los títulos caballerescos y nobiliarios que también poseo, pero de todos ellos, el que más me gusta es el de Príncipe de Jerusalem.

He dicho.

(Foto: como no sabía como ilustrar una reflexión sobre el ego y el yo, pues pongo una foto de mi casa, que es, al fin y al cabo, una prolongación exagerada de un ego enfermo que desea morir).

Excursión nocturna a La Montaña


La excursión, organizada por Participación Ciudadana, invitó, sobre todo, al intercambio, a imaginar el pasado y soñar con el futuro, pero sobre todo, a intercambiar historias bajo esa espléndida luna llena. Y aunque la noche prometía en cuanto al relato de terroríficas historias, no se escucharon muchos relatos de miedo, de fantasmas, de espectros, excepto los ya conocidos sobre las leyendas del viejo monasterio… A esas añadí la mía propia a raíz de una conversación sobre lobos. Hace un par de años fui a dormir a La Montaña con el perro Hiram. La noche fue tranquila, pero al día siguiente, mientras andábamos paseando por la abandonada capilla del lugar, de repente, sin razón alguna, se me pusieron los pelos de punta y sentí un pánico aterrador que paralizó todo mi cuerpo. Al mismo tiempo, Hiram empezó a ladrar desesperadamente, con todos sus pelos erizados, como si hubiera visto un fantasma o al mismísimo Baphomet o incluso algo peor. Ante el pánico inexplicable, salimos del sitio corriendo como nunca lo habíamos hecho. Y ayer, C., de forma casual, nos explicó que cuando un lobo se te acerca, tu cuerpo reacciona, sin tu haber visto ni tan siquiera a la criatura, con un pánico que te paraliza. Se te erizan los pelos y te quedas inmóvil sin saber qué está pasando. La historia del lobo me tranquilizó, pues durante años he pensado en lo qué ocurrió aquel día en La Montaña dando siempre explicaciones exageradas sobre entes de naturaleza extraña, invisibles y espectral. Así que la caminata de cuatro horas transcurrió bien, compartiendo historias, vivencias, incertidumbres y alguna que otra esperanza. Un buen grupo humano paseando y compartiendo… Esperemos que pronto sea la próxima… Quedo agradecido pues a los organizadores de la misma con la esperanza que esta y otras actividades se potencien en nuestro pueblo.

Maquetando mi nuevo libro


Ayer por fin hice una primera impresión y lectura de mi tercer libro. Es increíble la de faltas, incongruencias y demás errores apocalípticos que se detectan en un libro que anteriormente sólo habías leído por pantalla. En la pantalla se pierde mucha información y uno termina medio ciego de leer pixels. Y cuando está el libro en papel, encarnado en carne y hueso, entonces parece como si todo cambiara hasta el punto de que te dan ganas de volver a empezar de nuevo. Tras una primera corrección, me metí a maquetar yo mismo la portada, pues me hacía ilusión. Estuve hasta las tantas poniendo y quitando colores, buscando tipografías adecuadas, ilustraciones adecuadas, frases adecuadas. Es una tarea ingente. Esta mañana, sábado sabadete, para olvidarme del libro me puse a pintar, barrer, fregar, echarle agua a los bichos y algo de comida, en fin, tareas del laboris para relajar algo el doctoris. De nuevo me encuentro frente a la portada y el libro… Menos mal que esta noche hay una excursión, a las diez, al monasterio de los Ángeles. Estáis invitados. Lugar de salida, la explanada del bar «El Frenazo», cerca del pantano…

El fin del mundo


Ya tenemos fecha oficial para el nuevo fin del mundo. Será el doce de diciembre de 2012. La verdad es que es una fecha bonita para terminar con todo. Al menos con todo lo añejo, desviado, caduco, insustancial, anticuado. La profecía no es nacida de un loco iluminado, aunque, según él mismo que me envía el correo donde viene con un sumo cúmulo de detalles, esta fecha ya la conocen en la Nasa y el Vaticano. Supongo que decir que la Nasa y el Vaticano lo conocen da a la noticia un aire de cierta seriedad que por sí misma, podría carecer. Pues bien, debemos prepararnos porque al parecer morirán dos terceras partes de la humanidad debido al cambio de los polos producido por el cruce con el planeta 10 o el planeta X, como algunos ya lo han bautizado. Yo no entiendo porqué la humanidad tiene tantas ganas de apocalipsis. Desde los tiempos de Cristo, o quizás antes, vivimos con ese trauma de la destrucción total. Los estudiosos lo llaman movimientos milenaristas, que engloban en su conjunto esas teorías del fin del mundo, que normalmente suelen coincidir con fenómenos astrológicos, astronómicos o de cambio de milenio, fechas importantes, etc… Muchos hicimos penitencia antes de 1999 porque era la fecha que nos dio Nostradamus. Ahora habrá una nueva ola mística, llena de penitentes que rogarán perdón por sus «pecados» para ser salvados de la muerte segura… Pero, ¿qué pecados? ¿Acaso Dios no tiene otra cosa que hacer en el Universo que ir juzgando nuestros pecados uno por uno? Con lo difícil que debe ser mantener en armonía galaxias y universos como para preocuparse de unas minúsculas gotas de polvo cósmico que andan preocupados por sus pecados… No creo que en el 2012 haya fin del mundo, ni en el 3012, ni en el 4012… Nuestro único fin como especie será la regeneración, como tantas y tantas veces ha ocurrido a lo largo de la historia…

La Bandera de la Paz


Siempre nos acordamos de la paz cuando hay guerra, pero en su ausencia aparente, siempre existen guerras menores, psicológicas, emocionales, mediáticas, ideológicas, que bombardean constatemente nuestras vidas. Hoy, mientras sacaba algunas cosas de las eternas e interminables cajas de la mudanza, he encontrado el regalo que me hizo el presidente de la asociación y el museo español dedicado a Roerich en agradecimiento por editar una biografía del fundador del movimiento por la cultura de la paz. Roerich, artista polifacético, místico y aventurero, dejó un hermoso legado y sobre todo, un hermoso mensaje: paz. Y tras descubrir la bandera, emocionado, con las calores sofocantes, me he colgado en el tejado de mi casa y he ondeado la bandera de la Paz. Supongo que mis vecinos, en cuanto la vean, acabarán confirmando sus sospechas: este tipo está completamente loco. De momento, ahí va a permanecer, la locura y la bandera… y que la paz reine entre nosotros por mucho tiempo…

(Foto: la bandera de la Paz ondeando en la casa del editor, en La Montaña, septiembre de 2009).

El mensaje de las piedras


Resulta fascinante poder entrar en un templo, especialmente a uno de esos que se construyó en el medievo o antes, y ver el afán del humano por encerrar en ellos eso que llaman la divinidad. Cuando estás ante un pronaos, en ese umbral que separa el mundo profano del sagrado, es inquietante detenerte unos segundos y pensar que es posible, en la fantasía y los sueños de los hombres, penetrar a un mundo diferente. Y cuando entras al naos, al lugar sagrado, entiendes porqué allí todos los planos de la existencia se relacionan entre sí. Las piedras te hablan, porque tienen un mensaje, y te transmiten esa protección para el alma viajera, un reposo en el camino, un contacto con esa parte trascendente que está más allá de nuestra limitada comprensión. Uno de mis pasatiempos siempre ha consistido en visitar lugares que los humanos han considerado como sagrados. Las iglesias, catedrales y templos de todas las religiones son sitios que me fascinan. Cada tanto tiempo me gusta viajar a una ciudad antigua y visitar esos lugares. Hice un viaje fascinante por Escocia e Inglaterra en coche donde visitaba todos los viejos centros de poder espiritual, esos que fueron labrados en el medievo y que pretendían expresar una realidad incómoda. En España, el Camino sagrado de Santiago te permite contemplar de igual forma esa magnifica sinrazón. Cada lugar posee dentro de sí una historia única e irrepetible. Las piedras te hablan, te transmiten algo. Me gusta pararme, tocarlas, cerrar los ojos como si pretendiera escuchar en su interior. Más allá de la liturgia de turno, me encanta sentarme en algún lugar sombrío y preguntarme por qué el hombre siempre ha sentido la necesidad de construir este tipo de lugares, todos orientados de oriente a occidente, intentando alcanzar el cielo simbólico, albergando dentro de sí la luz del saber. Me conmueve esa extraña conexión con el Absoluto. Me conmueve pensar en nuestra finita condición, sin más explicación que la pobre esperanza de que la vida, por algún motivo que desconocemos, haya valido la pena.
(Foto: Piedras con sus marcas de canteros, en A Mezquita, Galicia, agosto de 2009).

Materialismo Espiritual


No seríamos capaces, desde una perspectiva amplia y sincera, de ser hacedores y jueces a la hora de valorar qué es o no es espiritualidad. Cada uno vive esa experiencia desde lo interno, y sería difícil decir que este es más o menos espiritual por leer a tal o cual autor o por practicar tal o cual rito. Ocurre lo mismo con la religiosidad, término diferente al primero y que requiere de un análisis antropológico para definir, según la cultura y el tiempo donde se inserte, qué es religioso y qué no lo es. Sin embargo, la espiritualidad, a diferencia de la religiosidad, parece un término más sutil. No estamos hablando de un salto ingenuo a eso que los filósofos antiguos, para aclarar de una forma sencilla la diferencia entre el más allá y el más acá dieron por llamar infinito, en contraposición de nuestro finito más inmediato. Estamos ante un fenómeno totalmente individual y subjetivo en el que vale la pena indagar.

A pesar de lo dificultoso del análisis, sobre todo a la hora de definir qué es espiritual, podemos quizás, de forma más acertada, definir qué no es espiritual. Existen infinidad de visiones deformes y egocéntricas de la espiritualidad. Muchos se convencen de que están siendo partícipes de un crecimiento, de una elevación o de un propósito noble cuando en realidad sólo están fortaleciendo el egocentrismo mediante técnicas y creencias múltiples que acentúan su engaño. Y la creencia, que de por sí no es mala sino que nos ayuda a gestionar y ordenar el universo invisible desde un punto de vista aparentemente racional y necesario, puede volverse en contra nuestra en cuanto hacemos de esa creencia un fundamento enclaustrado en la radical posición de una verdad absoluta. A esta distorsión, algunos místicos y autores la han llamado materialismo espiritual.

Y la creencia puede ser negativa o positiva, es decir, para afirmar algo o para negarlo, por ejemplo, la creencia de una entidad mayor al que algunos llaman Dios. Ambos prejuicios, cuando se tornan en creencias fundamentalistas, son perjudiciales para el que las asume, tanto para el que afirma como para el que niega pues ambas creencias nos alejan del despliegue necesario de conciencia. Una creencia, del tipo que sea, actúa como un muro separador entre nosotros y el mundo. Creer que somos guapos o somos feos forma parte de una huida que nos separa y nos divide. Bastaría con sentir a cada momento que “somos”, independientemente de los atributos que nosotros o los otros quieran anexar. Bastaría con observar y ser partícipes del universo, sentirnos miembros del mismo, independientemente de si éste está dirigido por una identidad mayor. El creer una u otra cosa no nos hace más o menos espiritual.

Más allá de la espiritualidad o de su negación, podríamos hablar del sendero espiritual cuyo proceso podría definirse como ese caminar que produce un estado mental “despierto”. Pero, ¿despierto con respecto a qué? El hombre común vive sumido en una especie de somnolencia profunda, en un estado hipnótico donde mecaniza la mayor parte de sus actividades diarias, especialmente las relativas a la satisfacción de sus necesidades primarias: alimento, vestido, sexo, seguridad, status, etc… Más allá de esas actividades, y por lo tanto, de su mecanización, existen pocos recursos sinceros para valorar otras realidades que podrían satisfacer, a su vez, otro tipo de necesidades de carácter psicológico, emocional, espiritual… Sea como sea, esa mecanización es como una tumba para el humano. Se despierta, desayuna, va al trabajo, come, regresa a casa, asume algunas actividades ordinarias, duerme… Hay pocos momentos de verdadera lucidez, de auténtico contacto con esas regiones que superan y queman las confusiones que oscurecen nuestras vidas. La condición de despierto nos acerca a las perspectivas del mundo real. No ese mundo de efectos que hemos inventado en nuestra mente para dirigir rutinariamente nuestras vidas. No ese cómodo escenario en el que hemos suplantado nuestra verdadera identidad por ese vestuario infinito de máscaras, de roles y artificios que recrean una obra en la que, en el mejor de los casos, actuamos como extras de relleno. Nuestros miedos, nuestras inseguridades, crean un modelo único que procura ser seguro. Las condiciones de nuestra vida externa normalmente son reflejo de nuestros miedos e inseguridades internas. Cuanto mayor es el miedo, cuanto más frágiles somos, mayor es el reflejo externo, mayor es nuestro coche, mayor es nuestra casa, mayor y más grande es nuestro ego y nuestra necesidad de que los otros lo respeten y admiren.

Resulta penoso ver pasar la vida como algo completamente inútil, algo de lo que sólo extraemos precariedades, necesidades, humillaciones, desolaciones. Nadie nos explicó a qué veníamos a la Tierra. De hecho, existen pocos manuales que indiquen la verdadera causa de eso que llamamos Vida, Forma e Inteligencia. Las condiciones por las que atravesamos, el ensueño en el que vivimos y las pocas posibilidades de conexión íntima con nuestro más profundo ser resuelven un panorama angustioso.

La realidad está deformada. Vivimos en una parcela distorsionada donde el desarrollo unilateral prevé que todo cuanto hagamos sólo alimentará a la máquina hipnótica. Alguna vez, de forma extraordinaria y escurridiza, algún alma inquieta escuchó el sonido de clarín de su alma viajera y creyó tener una experiencia que llamó mística o espiritual. Puede ser que así fuera y que ese impulso, ese contacto, le sirviera para hollar un camino diferente. Pero en cuanto hizo del camino un fin, en cuanto relegó la pureza de esa llamada y olvidó su sencillez transformando su parecer en un complicado señuelo, el materialismo espiritual, a cual maya tejida desde la sinrazón, hizo acto de presencia. Entonces su boca se llena de buenas palabras que, en la mayoría de las veces, contradicen sus actos. Y su intelecto se agolpa de fórmulas y teorías que pretenden ordenar un universo que jamás podrá abarcar desde su mente limitada. Esa contradicción crea conflicto y ese conflicto un malestar interior que intentará recuperar el estado gozoso de aquel leve contacto.

Las prácticas espirituales de todo calado crean burocracia, amontonan nuestras vidas de creencias y cuentas de resultados según la nobleza de nuestros ritos, de nuestros elevados ideales y de nuestras epidérmicas observaciones de la realidad. Resulta fácil volvernos esclavos de nuestros propios dogmas. Desapegarse de uno mismo forma parte de esa batalla. Desprendernos de nuestras cosas, de nuestras necesidades, de nuestras creencias, sean cuales sean, incluso aquellos cuya creencia se basa en decir que no creen en nada, o que están más allá de lo epidérmico, o que sus acciones se basan en una actividad pura.

Todo aquello cuanto hemos acumulado a lo largo de nuestra vida, eso que damos por llamar conocimiento, experiencia, saber, no es más que una colección de antigüedades. Ya nada sirve, pues cada día es una nueva oportunidad que nace para poner a prueba no nuestra experiencia, si no nuestra habilidad para adaptarnos a cada nuevo requisito. Y para ello no sirven nuestros patrones, ni nuestros rituales, ni nada que tenga que ver con una visión pasada. No hay mayor enseñanza que la experiencia vivida a cada instante. Y cada instante es una prueba y una oportunidad ideal para entregar nuestro espíritu a las situaciones cotidianas. Son en esas situaciones, y no en nuestra colección de antigüedades, donde tendremos la oportunidad de demostrar nuestra valía como humanos despiertos. Y eso sólo es posible no aferrándonos a nuestras creencias y experiencias, sino aferrándonos a nuestro centro. Sólo desde nuestro centro nos alejamos del autoengaño, de la vida ordinaria,
dando paso a nuevas y necesarias experiencias. Experimentemos la maravillosa tarea de abrirnos al mundo. Practiquemos el shámatha, el cultivo de la serenidad siendo conscientes de cada acto, de cada momento, del eterno ahora. Estemos atentos, cada día es una oportunidad.

( Artículo editado originalmente en: http://www.marioconde.org/blog/2009/09/materialismo-espiritual/ )

Ilusión


¿Dudas de lo Ilusorio? Esta mañana, mientras daba de comer a las gallinas, patos y conejos, me quedé mirando por un instante sus vidas… Entonces de repente no sólo vi las suyas, también la de cientos de hormigas que buscaban afanosas su alimento, y sentí el respirar de las plantas y los árboles, y la tenue luz de la mañana que rozaba con ese frescor madrugador todo cuanto se oculta. Era como un baile donde todo vivía en un unisono mágico. Y entonces vi más allá de la forma aquello que los sabios llamaron el árbol de la vida, que dicen creció en el Edén justo al lado del árbol de la ciencia y que fue vetado por Dios para que no nos volviéramos eternos como Él. Y los querubines que lo protegen, esos guardianes del umbral, lo llaman los orientales maya, los científicos sentidos y los que se afanan por despertar de su condición, a falta de un nombre mejor, lo llaman Ilusión. Y ahí está el árbol, en la brisa suave y en el hormigueo incesante de la tierra húmeda. Ahí está la vida…

Hoy puede ser un gran día


Por fin septiembre… por fin septiembre… por fin septiembre… qué gran día… Y como siempre, lo he celebrado con P., porque para ambos, hoy es un gran día… Un día de renovación, de renacer, de cambios, de nueva vida, de retorno a los sueños, a los grandes proyectos…

CREANDO UTOPÍAS


Estaba cercana la primavera de aquel marzo del 2007 cuando pasaba las frías tardes en la casa de hospedajes de la hermosa Rita, la Rainbow Lodge, en la bahía de Findhorn, Escocia. Llevaba dos meses reflexionando sobre las utopías, observando a aquella peculiar comunidad y meditando sobre alternativas reales a la vida común. A las cuatro de la tarde ya era de noche y a las seis cenábamos y tenía todo el tiempo del mundo para pensar, leer y escribir. La editorial Séneca acababa de nacer con mi primer libro y ya andaba escribiendo el segundo: Creando Utopías, lo llamé. Habíamos descubierto recientemente la posibilidad de hacer tiradas cortas mediante un sistema que llamaban POD, impresión bajo demanda, y queríamos experimentar con esa revolución editorial. Así que aceleré el proceso y para cuando terminé mi estancia en Escocia y me fui a Alemania el libro ya estaba practicamente terminado. Y en el libro relato de forma reflexiva todas las intuiciones, reflexiones y pensamientos que me venían en ese tiempo, un tiempo revolucionario para mí mismo, donde, sin yo saberlo, mi vida iba a cambiar radicalmente. Hubo un antes y un después importante después de ese libro y después de ese intenso viaje. Un antes y un después que merece otro viaje a otra tierra incógnita para repasar con calma todo lo ocurrido. Todo esto viene a cuento porque tras haberse agotado la primera edición, me acaba de llegar una reimpresión que ya está a la venta. Espero que os guste y que os ayude a reflexionar sobre vosotros mismos.
(Ilustración: Esta portada, al igual que el prólogo del libro, la hizo Mario Conde. En aquellos primeros tiempos, él diseñaba las portadas de la editorial y yo me encargaba de maquetar los libros con un ¡procesador de textos! Era el romanticismo de los inicios… )

Una sociedad de machos



Existe un debate intenso en algunas instituciones sobre si la mujer debería participar o no en las actividades de los hombres. Por ejemplo, si una mujer debería o no ejercer el sacerdocio o ser venerable maestra de una logia masónica mixta. En algunos países más desarrollados, este debate está vacío de contenido porque ya se superó de forma normalizada esta condición privilegiada que hasta ahora soportaba el patriarcado. Las iglesias protestantes permiten el sacerdocio compartido entre hombre y mujer, incluso hasta el punto de que ambos pueden contraer matrimonio. En algunas tradiciones masónicas, como la liberal o francesa también existen logias femeninas o mixtas. Pero existen algunas instituciones, donde la mixticidad sería un imposible… Por ejemplo, el fútbol… ¿Podemos imaginar un partido de fútbol donde existan hombres y mujeres? Los más puristas dirán que eso es un imposible. Yo lo veo como una reivindicación más, justa y necesaria. ¿Por qué deportes como el fútbol o las motos sólo son importantes si participan hombres? ¡Qué mundo este!

(Foto: Mujer masónica en una logia mixta, suponemos que a principios del siglo pasado).

Satemin



Se cree comúnmente que los sueños están fabricados con una sustancia irreal, que pertenece más bien al mundo de lo intangible y que, por lo tanto, supone una traba para asaltar a lo tangible y construir cosas reales. Un día, buscando un lugar tranquilo sobre la tierra, encontramos una pequeña granja abandonada y que por muy poco dinero estaba en venta. De repente se convirtió en un sueño. Incluso cuando miro la foto que acompaña este texto, es como si hubiera sido realizada desde un ángulo irreal. Y es que a veces los sueños tienen esa capacidad plástica de volverse realidad. Sólo hay que mimarlos, creer en ellos, trabajar para ellos… Pero por supuesto, hay que tener mucho cuidado con lo que soñamos, porque a veces, la materialización de los mismos no va acompañado de abanderados que puedan sostenerlo. Si deseo vivir en un palacio a cuerpo de rey, es posible que consiga ese palacio, pero luego tendré que tener en cuenta que un palacio de diez mil metros de vivienda habitable necesita sus cuidados. Así que tengamos cuidado con los sueños, o al menos, perfeccionemos los mismos hasta acertar con nuestros deseos más nobles y sinceros…
(Foto: Satemin es un pequeño paraíso en un lugar único. Es un sueño hermoso que sigue rondando por mi cabeza, pero siempre con el cuidado razonable de no pagar un precio vital excesivo).

Amor de padres


Cuando la generosidad no tiene precio, uno nunca sabe como recompensarla. Mis padres viajan hoy de vuelta a Barcelona y estuvieron hasta el último minuto pintando, cosiendo cortinas, arreglando vallas, limpiando rincones inhumanos, ya fuera haciendo de carpinteros o electricistas, o cocinando para ver como en un mes he cogido algunos kilitos de más… Me quejaba de tanta actividad pues me parecía injusto que sus vacaciones las pasaran ayudando a poner algo de orden en tan caótica vida, la mía, especialmente en lo que a lo material respecta. Y es que los arreglos de esta casa parecen infinitos. Realmente me ha conmovido esa generosidad infinita que a veces sólo se da en ámbitos muy cercanos, familiares o en algunos casos, espirituales. Sin duda soy privilegiado, y ojalá tuviera la capacidad de imitar esa entrega. Así que agradezco a mis padres tanto amor y su ejemplo vital.

(Foto: mi madre ayer cosiendo hasta bien tarde antes de emprender el viaje de vuelta).

Inspira Consciencia


El amigo Joaquin nos invita a este hermoso acto. Espero que nos veamos allí todos.
Nos es grato anunciar el cartel anunciador y texto-resumen del acto INSPIRA CONSCIENCIA, que tendrá lugar el domingo 13 de septiembre en el Palacio de Congresos de la Castellana de Madrid a las 11,00 horas, y que Fundación Ananta ha organizado junto con Alambar-Sinapsis y con la colaboración de El Observatorio.Se trata de un acto que esperamos sea muy inspirador para traer consciencia, coherencia y propósito a nuestro mundo, y que inició su recorrido en Barcelona hace unos meses con una gran asistencia de público. Aspiramos a llenar el Palacio con 2.000 personas, por lo que toda presencia será muy agradecida.El acto durará tres horas y media incluido un descanso de 20 minutos, y tendrá el siguiente esquema:
Gaspar Hernández, autor del libro “El Silencio”, nos hablará sobre la expansión de la “Cultura Creativa” en España.
“La crisis como oportunidad”: un diálogo entre Joan Melé (Triodos Bank) y Joaquín Tamames (Banco Sabadell), en el que debatiremos sobre el significado evolutivo de la crisis económica: ¿Qué oportunidades nos ofrece para la transformación? ¿Podemos cada uno de nosotros ser actores del cambio en nuestra pequeña parcela?
“Un cuento sufí” por Vicente Galarza, con música en directo de Julio García.
“El lenguaje del alma”: un audiovisual de 75 minutos del artista holandés Janosh (
http://www.youtube.com/watch?v=xDsnU5hOy9g) , que combina arte, ciencia y espiritualidad. Se trata de un espectáculo que ha recorrido el mundo y que se presenta en Madrid por primera vez. A través de la imagen y la música Janosh ofrece una guía práctica para utilizar el poder del pensamiento. Estará acompañado por los cuencos de cristal de cuarzo del grupo Shirai. El acto será presentado por la actriz Gloria Montasell, narradora y creadora de cuentos musicales y locutora de radio.Las entradas pueden adquirirse a la entrada del acto en el Palacio de Congresos desde las 9,00 horas y al precio de 10 euros, destinado en su integridad a cubrir el coste del acto. También pueden adquirirse por anticipado solicitándolo al mail joaquintamames@fundacionananta.org o mediante transferencia a la cuenta de Fundación Ananta 2100-0997-68-0200634646, en cuyo caso especificar por favor NOMBRE+INSPIRA CONSCIENCIA (las entradas se entregarán a partir de las 9,00 horas del mismo domingo 13).Agradeceremos mucho si puedes difundir este evento a tu lista de contactos, si lo consideras oportuno.

La tabla de la Esmeralda


Estaba tratando traducir del francés un manuscrito de principios del siglo XVIII imprescindible para el libro que ando preparando cuando ese texto me ha llevado a otro más antiguo por todos conocidos y supuestamente escrito por Hermes Trismegisto llamado la Tabla de la Esmeralda. Es famoso porque su primera sentencia, «como es arriba es abajo«, es archiconocida sin que nadie sepa realmente su procedencia. Es verdad, nos dice Hermes, cierto y muy verdadero. Y de ser así, me pregunto si «arriba» administrarán el mundo de forma parecida a como acostumbramos aquí «abajo». En los tiempos que corren, las cosas parecen que se vuelven locas y el mundo gira al revés. Me he dado cuenta cuando hoy el director de un banco ha venido a verme a mi casa para pedirme cierta discreción, confianza y esperanza en el futuro. Creo que antes era al revés, es decir, el cliente es el que solía acudir al banco a pedir ese tipo de cosas. ¿Se imaginan al Arcángel Gabriel, que vive allí «arriba», visitando a mi ángel de la guarda, de nombre, pongamos, Joel, para pedirle confianza con respecto a los planes de futuro de mi propia vida? La verdad es que la visita es surrealista y confronta la realidad en la que vivimos desde que en junio de 2007, estando viajando por el Desierto del Gobi, empezará este declive social y occidental. Y subrayo lo de occidental, pues los pueblos pobres viven su propia crisis desde hace siglos. Ya lo dice Hermes, todas las cosas son y proceden del UNO, por mediación del UNO, así que sigamos buceando en los interrogantes del Telemo del mundo universal y veamos hasta donde llegamos… De momento, parece divertido este cambio de roles… Exigiré a Gabriel ciertas encomiendas para la próxima vida, o como mínimo, para un pronto y dulce retorno al eterno UNO.

Respeto


Hay gente que tiene por costumbre acercarse a tu vida con la mayor sutileza del mundo, sin exigencias, sin apropios, sin agobios. Lo hace, acaricia con suavidad, mima con dulzura, sin excesos, sin torpezas. Luego hay otros que entran como un huracán, desordenando todo tu espacio, tu tiempo, exigiéndote que hagas esto o lo otro. A veces ves como alguien desea estar a tu lado, pero desean estar a base de asalto, de guerra de guerrillas, de patria o muerte. A veces eso se agradece, pero otras, resulta incómodo, incluso desagradable. Agradezco los regalos en ese sentido, pero tras el regalo, en algunas ocasiones viene la exigencia, el recibir algo a cambio, aunque tan sólo sea atención. Resulta bueno exigir, pero debemos estar preparados para la exigencia. Últimamente me cuesta mucho acercarme al producto humano de forma sigilosa. Me cuesta encontrar en el prójimo un punto de referencia, de atención, cuando el amigo que tenemos en frente, o el enemigo, siempre debería ser nuestro punto de referencia, de interacción con el universo. Uno atrae a su vida lo que es, lo que expresa, y de ahí que «el otro» sirva como perfecto y pulido espejo donde ver reflejadas todas nuestras faltas, y en ocasiones, nuestras virtudes.

(Foto: mi madre, jugando con sumo respeto y amor con los nuevos amigos de la casa).

Ecclesia


Redactar una página de un libro requiere, en muchas ocasiones, un mes de investigación, de viajes, de reflexiones, de interrogatorios a la historia, de crítica. Eso me está pasando con el libro que ya estoy ultimando y que lleva un retraso de casi dos años en su edición. La explicación es bien sencilla. Cada vez que lo retomo veo la inexactitud que existe entre la leyenda, el mito y la historia. Descubro que aún necesito más viajes, más tiempo y más recursos para enfrentarme a esta obra inacabada, así que he tomado la decisión de acabar lo que tengo y emprender en un futuro un segundo volumen con más ideas y una nueva aproximación al estudio. Ayer, para despejarme y ver con cierta distancia lo que llevaba, me fui a dar un paseo a Córdoba. Entré en una hermosa iglesia y pude ver las innovaciones del gótico en contraposición al románico. Los arcos de medio punto dejaron paso a una más sofisticada construcción llamada arco apuntado. Recordé, mientras observaba la amplitud que permitía las nuevas técnicas del medievo, aquella vieja leyenda sobre los constructores de catedrales en el que el maestro de obra se acercó a una cantera donde los aprendices pulían la piedra y les preguntó a tres de ellos: ¿Qué estáis haciendo? El primero contestó: me gano la vida. El segundo dijo: labro un bloque de piedra. Y el tercero, quizás con una visión más amplia de todo cuanto hacía contestó: construyo catedrales. Sin duda, el explorar esta visión nos acerca a un gran misterio, el misterio en el que al observar un templo, una catedral, o cualquier otro objeto labrado con alguna intención mágica o cósmica como puede ser el acercamiento del Absoluto a lo humano, un sobrecogimiento se apodera de nosotros. Un interrogante mayor sobre la Mente, la Vida y la Forma que hace temblar todos nuestros paradigmas y fortalezas… Realmente es apasionante, de ahí que disfrute tanto al atravesar la historia a base de interrogantes.

(Foto: ayer entrando en una iglesia cordobesa tras una meditación de calado hinduista que practiqué con un grupo de personas).

El cielo de la luz sonora


Contemplar el cielo es uno de los espectáculos más asombrosos que conozco. Ya sea por la noche o por el día, en el ocaso o al alba, todo cuanto ocurre y todo cuanto imaginamos que puede ocurrir nos estremece. Según el budismo japonés, imaginar el cielo de la luz sonora constituye una de las etapas que debe superar el sabio para triunfar sobre el mundo… Para los oráculos caldeos, esa es la armadura con la que Dios se protege del hombre. En todo caso, nos resulta difícil mirar hacia arriba, tan acostumbrados a vivir observando la tierra, y en el mayor de los casos, nuestro ombligo. Y cuando miramos… ¿donde se detiene la mirada? ¿Hasta donde podemos llegar con la misma? ¿Cuan limitados estamos que no podemos ver más allá de la armadura sonora? Como quisiera atravesarla a cada instante, para recordarnos que dentro de la miseria cósmica, lo humano está en la cloaca más oscura.

(Foto: Este hermoso cielo lo fotografié en Salamanca, en agosto de 2003).

El ángel de la guarda


Estaba incluyendo algunas citas en mi tercer libro sobre la tradución que Marsilio Ficino hizo sobre el libro de Hermes Trimegistros llamado Corpus Hermeticum. Hermes narra que adquirió su conocimiento a través de una visión mística donde contempló el movimiento de las esferas. En este éxtasis visionario, Poimandres, es decir, La Inteligencia Universal, le reveló desde su interior todos los misterios voviéndose Hermes en un adepto. En el esoterismo moderno, a Poimandres se le llama el Santo Ángel de la Guarda. Según los hermetistas, todo el trabajo del estudiante de los misterios consiste en obtener el estado de conciencia que le permita conversar con su ángel o inteligencia interior. Esto es, adquirir la conciencia del manas superior o cuerpo mental abstracto, el inconsciente colectivo de los psicólogos, y así obtener el verdadero conocimiento esotérico que lo convierte en adepto. Es el bautismo del Espíritu Santo que menciona el cristianismo o la adquisición de buddhi o iluminación que menciona el budismo. Sea como sea, la figura del ángel de la guardia siempre ha representado un icono en todas las culturas… y, ¿quién no ha conversado alguna vez con él? Audi, vide, tace: escuchar, ver y callar.

Nuevos amigos


No pude creerme que los cincuenta hermanos de estos polluelos iban a ser congelados vivos para alimentar a halcones y águilas. En el mejor de los casos, serían alimentados día y noche bajo la atenta mirada de una infernal bombilla hasta coger el peso necesario para entrar en la sala del sacrificio. «Así es la vida, unos deben morir para que otros vivan»… Efectivamente, dicho así, la vida parece cruel y sin sentido. En todo caso, estos cuatro polluelos han sido «salvados» de una muerte segura y ahora vivirán a su antojo en un espacio semi-natural, con hierba, campo y luz natural. Cuando les miro a los ojos no puedo comprender hasta qué punto la crueldad puede instalarse en nuestras vidas. ¿Donde nace la necesidad del sacrificio? Las Reglas de San Benito, esas que se dictaron para la vida monacal, ya advertían de que la ingesta de sangre y carne era contraproducente para la vida del alma. Son los animales, y no todos, los que se alimentan de ese tipo de sustancia… Claro, que a veces olvido que el hombre se comporta más como un animal que como un alma… y de ahí la sinrazón…