La vida de un truhán


Mi querida L.,

Todo es difícil, muy difícil. No quiero engañarte, y sobre todo, no quiero hacerte daño. Y he descubierto que no quiero hacer esas cosas porque realmente me importas, me pareces una excelente persona y creo que mereces el mayor de los respetos y consideración. Ese es el motivo real por el que no volví a V. Aparentemente hubiera sido muy bonito volver, ir a Silos, enamorarnos y abrazarnos y todo eso… Pero he descubierto que no estoy preparado, que aún tengo sentimientos en mi corazón que debo pulir, olvidar, despejar. No puedo seguir arrastrando a nadie más en mis norias afectivas, y tampoco puedo seguir culpando a nadie más de mis problemas emocionales. Si no me hubieras importado, créeme, hubiera ido contigo a Silos, pero ese acto hubiera sido un acto egoísta por mi parte y francamente terrible. Me dio pánico verte en V. porque descubrí lo fácil que me hubiera resultado enamorarme de ti.
Reflexioné mucho en G. y me vacié por dentro, descubriendo todas las heridas abiertas y aún no cicatrizadas. Lo siento L., pero no podía pasear contigo, enamorarme de ti, al mismo tiempo que seguía pensando en todas esas aventuras recientes que aún no han sido cicatrizadas. Aunque te duela escucharlo y aunque te duela todo lo que ha pasado, creo que he sido y soy honesto y creo que te debo esa honestidad. Es mejor hacer bien las cosas, de forma suave, sin exigencias, sin limitaciones, sin apropiarnos por asalto de la vida del otro. A veces es mejor estar dolidos que dormidos, y yo te prefiero dolida pero despierta, porque nunca se sabe cuan milagrosa puede resultar la vida. Soy un truhán de moral despiadada, y tú no te mereces un truhán en tu vida. Y yo, como buen pirata, seguiré navegando por los mares del sur…

Besitos y cuídate…

Singles


Los «singles» es un nuevo fenómeno social nacido gracias a la ruptura de los antiguos valores y viejas instituciones como el matrimonio o la familia. Esa ruptura ha creado al humano moderno, independiente, individualista, egoísta e insolidario que vive para sí mismo en un mundo reducido. Sin darme cuenta, en estos últimos meses me he ido convirtiendo en uno de ellos, hasta el punto de que cada vez que una mujer hermosa pretende entrar en mi vida la rechazo sistemáticamente. Me preguntan para qué vivo solo en una casa tan grande. Realmente la respuesta nace fruto de las circunstancias, ya que la casa fue diseñada para albergar una familia. Pero el proyecto fracasó y ahora, con cierta admiración, descubro que la soledad también puede ser buena si es administrada de forma justa. Mi última pareja, A., me sigue llamando todos los días para ver como estoy, para darnos las buenas noches como hacíamos antes y para desearme lo mejor. Ella está a más de tres mil kilómetros de distancia y aunque sabemos que no podemos volver a estar juntos, nos seguimos queriendo y respetando. Ambos nos hemos convertido en un ejemplo vivo de la expresión de este nuevo modus vivendi. También, y durante más de un mes, me ha estado llamando puntual L. Sin duda, se ha comportado siempre de forma respetuosa y amigable, hasta el punto de convencerme sobre eso de que el roce hace el cariño. Pero por algún motivo extraño, no he sabido corresponderle. Quizás por temor a que la cosa fuera a más, ahora que ya he conquistado mi reino yermo. Sea como sea, no se está mal solo, pero admito que el roce, el cariño de otra persona, los abrazos consumados, es algo que ni la historia ni las modas podrá sustituir…

(Foto: La semana pasada cambié la cama por una más grande. Dormir en una cama pequeña me estaba causando angustia. Por un momento pensé que lo hacía para volverme un absoluto ermitaño y de paso, evitar que alguien se colara en su estrechez.)

Más allá del Ego


A veces resulta difícil desapegarte del ego, de la construcción mediática que se construye a través de la personalidad. Precisamente el papel del ego es la de mediar entre la parte más sutil de tu existencia y el medio donde se desarrolla. Andaba buscando una foto para mi nuevo libro y cuando ya la tenía encontrada y algo manipulada con el photoshop se la he enseñado a mi madre, que anda de vacaciones por tierras de maría santísima. Cuando ha visto la foto me ha preguntado quién era. Ayer A. me decía que me parecía a un etarra, quizás dándome a entender que la foto no sería la más apropiada para la contraportada de mi nuevo libro. Pero si mi propia madre no me había reconocido, la gente de la calle tampoco lo haría, así sumaba puntos en esa insistencia mía sobre la invisibilidad del «espíritu libre». Mientras paseábamos estos días con M. por las calles de A Mezquita, la gente nos paraba para saludarlo y hacerse fotos con él. La popularidad a priori puede resultar divertida, pero la falta de intimidad puede llegar a ser asfixiante. Cuando fuimos a Portugal M. hizo algunas bromas y me dijo en susurro: «esto aquí puedo hacerlo». Esa frase me resultó chocante… ¿Y por qué no hacerlo también allí? Y fue ante esa pregunta cuando me di de bruces ante la realidad del Ego… del mío propio, el cual representaba su propio papel en un lugar que no era el mío… Y ante esa reflexión reaccioné a toda prisa: la pureza de cada uno comprende su manifestación en cualquier lugar, y ese es el principio de toda libertad. Pero en este juego de máscaras todos nos hacemos una imagen del otro que crea adicción (no podemos separarnos de ella, ni cambiarla, porque es «nuestra» imagen), y en casi todos los casos esa imagen suele ser romántica y exagerada, adecuada a nuestras exigencias. Si hemos creado una imagen de alguien que nos cae mal, será un diablo y será difícil modificar esa imagen. Lo mismo ocurre si alguien nos cae bien. Cuando luego nos damos de bruces con la realidad, podría pasar que la misma nos decepcionara. Es lo malo de los prejuicios, ya sean estos negativos o positivos. En fin, egos aparte, aquí dejo la fotografía de la que hablaba para que me digáis si es apropiada o no para un libro «serio».
Por cierto, mi amiga M.A. siempre me decía que si no me parecía un exceso de egocentrismo tener un blog en el que se habla de uno mismo y de tu propia vida. Muchas veces lo he pensado y amante del anonimato he estado a punto de cerrar el chiringuito. Cuando lo he hecho muchos me escribieron para que volviera a este lugar en el mundo. Así lo hice y ahora, con el paso del tiempo y visto que un blog también puede ser una bonita forma de compartir cosas, me alegro de haber seguido… Gracias pues a los que me animasteis en momentos de duda.
(Foto: algo de historia sobre la foto, dijo el ego. Fue sacada en la India, en Mount Abu, en un maravilloso octubre de 2008. Estábamos viendo un atardecer y realizando una meditación con un grupo de gente bonita en una gran montaña increíble y perfecta para elevar los pensamientos y anular el ego a la mínima expresión. Hice muchas fotos a los allí presentes, y como no tenía a nadie que me inmortalizara, lo hice yo mismo fijando la mirada al valle y disparando como pude el objetivo).

Perspectivas desde el mundo real


Estimado M.,

Estoy sereno, ha dejado de preocuparme la situación y creo que de alguna forma la he trascendido, al menos en lo que respecta a la experiencia vital. El precepto filosófico por excelencia es ese “todo está bien”, porque todo lo que ocurre en el universo es a expensas de unas causas primeras que nunca logramos entender porque andamos anclados a la realidad de la manifestación y el maya. Así que esto que me ocurre, incluso lo que ocurrió ayer en la gasolinera, responde a un “propósito” que la mayoría de las veces ignoramos. ¿Podríamos ignorar que las estrellas que se veían desde A Cerca giraban unas sobre otras en torno a un núcleo que no podíamos ver pero sí intuir? Y es en esa intuición donde nos inclinamos a pensar que efectivamente, todo está bien. Las estrellas no se caen del cielo y sus observadores tienen la oportunidad de maravillarse a expensas de las circunstancias exteriores de cada uno… Sólo deben importarnos las perspectivas desde el mundo real, esa frase tan gurdjieffana que pretende expresar una verdad que siempre ignoramos. Lo de estar bien o mal externamente forma parte de la originalidad de cada uno, y eso no necesita ningún cambio. Es tan sólo producto de una ilusión que nunca llegamos a entender ni controlar. El verdadero cambio es interior, porque es desde el interior desde donde transformamos la vida real. ¿Y cual es la vida real? Aquella que nos conduce a cada instante hacia nuestro propósito vital y nos aleja de las confusiones y las reacciones del mundo externo. Sin lucha no hay cambio, no hay progreso ni resultado. Y si miramos al espejo de nuestras vidas, vemos con asombro como algunos hábitos se han instalado de tal forma que nos han convencido que eso que vemos es realmente lo bueno, cuando, aunque nos parezca increíble, eso que vemos es siempre nuestro peor enemigo. Siguiendo con G., podríamos sentenciar eso de que la vida es real sólo cuando “yo soy”… La eterna diferencia entre la moral del guerrero y la moral del esclavo… Y esclavo es aquel que se deja guiar y aconsejar por las circunstancias externas: el rey que cree ser rey y el pobre que cree ser pobre. Una cómoda pero pobre expresión de todo cuanto no somos.

Un abrazo y disfruta de lo aparente…

Lorena: un ejemplo real de apoyo mutuo


A pesar de la insistencia de M. para que me quedara unos días más en la lujosa casa de A Cerca, tenía que estar en Requena, Valencia, para participar en un encuentro de Ecoaldeas que serviría para completar algo más mi tesis sobre comunidades utópicas. Así que me fui tras desayunar con la intención de hacer una parada en Madrid, donde había quedado con L. en uno de esos restaurantes exclusivos con nombre francés para tratar algunos proyectos editoriales. A un par de horas de la capital paré para repostar gasolina. El motivo de la parada era comer algún aperitivo ya que a esas horas había hambre y como no llevaba dinero suelto, pensé pagar con la tarjeta. Cogí unos filipinos cuando al ir a pagar me di cuenta de que había desaparecido mi tarjeta de crédito y mi carnet de identidad. Seguramente lo había dejado perdido en alguna otra gasolinera. Intenté probar con otra tarjeta pero no tenía saldo, así que expliqué lo ocurrido a la encargada del lugar, Lorena. Ella, como buena responsable, me indicó cual era el protocolo. «Si no puedes pagar, debemos sacarte la gasolina del depósito». Esa acción, como casi todos los protocolos, me pareció absurda, así que pregunté si podía hacer una transferencia bancaria. Al intentar hacerlo desde el móvil, me di cuenta de que la misma no llegaría hasta pasados dos días. Así que la encargada descartó el método. Me preguntó porqué no llevaba dinero, ni siquiera cinco euros. No quise contestarle la verdad. La tarde antes de hacer el viaje a Galicia, un familiar que está pasando apuros vino a mi casa para ver si tenía algo de dinero suelto. Esta vez no traía ningún fósil, que era la excusa para que el dar algo de dinero fuera a cambio de algo. Si el familiar ponía un precio al fósil, yo se lo doblaba porque la intención era ayudarle. El caso es que esa tarde le di todo cuanto tenía y me pareció un reto viajar hasta Galicia sin comida, sin agua y sin dinero de bolsillo, como ya alguna vez había hecho en viajes más largos. Pensé que en el Pazo gallego no haría falta dinero de bolsillo y así estuve durante esta semana. Pero no conté con la pérdida del único medio de pago que poseía. Lorena debió intuir esa realidad, o debió ver en mí algún tipo de resquicio que le daba confianza, así que, tras un «no sé qué hacer contigo», decidió pagar ella de su bolsillo la deuda contraída con la gasolinera con la condición de que cuando llegara a casa le hiciera una transferencia. Esa confianza hacia un desconocido me pareció un hermoso ejemplo de humanidad. Me fui al coche y agradecido le regalé dos libros que hemos editado de M. que llevaba encima. Agradecí la confianza y siguiendo el precepto universal de que el universo siempre te da siete veces siete lo que ofreces y te quita siete veces siete lo que quitas, hice la transferencia bancaria. Así que Lorena, te estoy agradecido y agradezco ese acto de confianza en un mundo desconfiado. Al final no pude ir a Requena, pero llegué satisfecho a mi casa con esa pequeña experiencia humana. Sed pues generosos y confiados… a veces el universo lo compensa…

Un día cualquiera


Ayer llegaron más amigos de M. desde Mallorca y Sotogrande, I y E por un lado y G y M por otro, los cuales se unieron al grupo ya numeroso. Aquí todo transcurre de forma tranquila y pausada. Solemos desayunar a las ocho y luego el día se desarrolla de forma diferente en cada ocasión. Sólo el ritual de ir a la vaquería del pueblo de al lado a por leche y huevos recién cogidos parece la norma habitual. Ayer hicimos una pequeña excursión al monte y construimos un pequeño crucero como símbolo de una conquista irreal, ya que fuimos nosotros los conquistados por la altura y la inmensidad del mundo. El hombre, ridículo ante sus proporciones, se cree un dios asimétrico, cuando no es más que una minúscula molécula atascada a un tiempo que no le pertenece. La claridad meridiana de ser algo choca frontalmente ante lo que preside: un infinito imposible de abarcar.

Buceando en el mundo interno


A Cerca es un lugar peculiar, un pazo gallego o casa grande construida con piedra hace unos cuatro siglos. Un lugar lleno de historia y como cualquier lugar que se precie, lleno de meigas. Dentro de la finca hay la entrada a una cueva cavada por hombres. Hace dos días me adentré con una pequeña linterna junto con N., el cual, decidió esperar a mitad de camino mientras que yo seguía con cierta ansiedad hacia dentro. Había un espacio suficiente para una persona y podías caminar rodeado de roca de granito durante un buen tiempo. De repente, el camino era separado por un pequeño charco de agua helada. Las ansias por seguir la travesía eran tantas que me descalcé, me subí los pantalones hasta donde pude y seguí caminando en el frío líquido. Al salir al otro lado, dios mío, no me sentía las piernas. Pero el ansía era superior al dolor, esa necesidad de descubrir qué hay más allá… de imaginar quizás que esa cueva conecta con el intramundo, con Agharta, con la tierra que nace más allá de la tierra. La Tierra Hueca… ¿Por qué esa necesidad de descubrimiento, de aventura? El humano explora y se explora, necesita dar respuestas y sobre todo conectar con los mitos del pasado, aquellos que describían, muchas veces de forma alegórica, todo cuanto transcurre en el cosmos. Así que mientras pensaba con el dolor en los pies, la poca luz y la necesidad de seguir adelante, que quizás algo fascinante aguardaba al otro lado, me di de bruces con la realidad aparente. Unos metros más adelante, la cueva se había derrumbado. Me deslicé por el hueco que aún quedaba mientras me helaba de frío con el contacto directo con la tierra. Y allí estaba, todo el techo derrumbado y el resto de la extraña cueva cavada por humanos tapada. Me preguntaba una y otra vez por el significado de la cueva. Los lugareños dicen que es para recoger el agua de las montañas y disponer de la misma durante todo el año. Podría ser. Antiguamente, en las fortalezas se solían construir pasadizos para huir del enemigo. Esta podría ser otra explicación puesto que A Cerca podría haber servido de fortaleza fronteriza. Sea como sea, el ansia por explorar quedó intacto, y hoy iremos al otro lado de la montaña para ver si encontramos la otra entrada al intramundo.

Desde Portugal


Un pequeño paseo por Portugal para descubrir que las fronteras es un invento humano que nace en la imaginación de los hombres… Igual que las fronteras psicológicas que crean desigualdad…

(Foto: en la ciudad de Chavez, lugar fronterizo con Ourense y donde paseamos con M, M, R, P, C y N.)

El centro positivo


La mayoría de las veces ignoramos que todo cuanto ocurre obedece a un propósito, a una superestructura donde toda forma, toda idea, tiene un centro positivo de vida. Todo está construido y entrelazado en torno a un núcleo central de fuerza, y si pudiéramos tener la suficiente paciencia y sabiduría para entenderlo, seríamos infinitamente capaces de influir en ellos. Todo se teje en nuestras vidas de forma meticulosa. Todo, incluso el más leve pestañeo que nos recuerda la necesidad de un buen enfoque visual.

(Foto: enfocando la realidad de este momento, el pazo de A Cerca, un lugar maravilloso en un enclave único).

Música gallega


Un día de largo viaje pero lleno de recompensas. Excelente el encuentro con L. en Valladolid y excelente la acogida de M. y M. en A Mezquita, en un precioso lugar fronterizo. Para rematar el día en un festival local de música folk.

Un Mundo de Nuevos Valores


Los sociólogos Ronald Inglehart y Christian Welzel estudian desde hace años la secuencia del desarrollo humano y los cambios culturales de todas nuestras sociedades. Su conclusión es que los valores y las creencias básicas de la gente está cambiando de un modo que influye en su comportamiento político, sexual, económico y religioso. La autonomía individual y el individualismo, la igualdad de género y la democracia son aspectos que se han modificado gracias a la bonanza económica de las últimas generaciones. Intuyen generosamente que la emancipación humana es el resultado de todo este avance, pero ignoran de forma quizás algo ciega, que esa emancipación sólo puede ser conseguida por otro nuevo grupo de valores que deben ir encaminados también en la emancipación total, es decir, la emancipación de todos los pueblos y de todos los seres humanos, no sólo de esa élite occidental, democrática y desarrollada. Por lo tanto, una nueva batería de valores deben ser fomentados, una nueva cultura ética debe ser descrita, analizada y puesta en práctica. Y esa nueva ética, holística y universal, tiene en cuenta a todos los ecosistemas y a todos los seres vivientes, porque la emancipación no sólo puede ser individual, sino que debe ser grupal. Y ahí está la clave de un desarrollo justo y posible para el futuro.

(Ilustración: Mapa de valores de nuestras sociedades actuales. Puede encontrarse en el libro de dichos autores: Modernización, cambio cultural y democracia: la secuencia del desarrollo humano, CIS, 2006).

La isla de Thule


La tierra incógnita siempre fue aquella que estando tan lejos de los reinos conocidos, se imaginaba, normalmente de forma muy exagerada, como paraísos perdidos, lugares habitados por legendarios seres y en todo los casos, eran lugares que aguardaban al aventurero con cientos de sorpresas. El caso de la Atlántida descrita por Platón o de otros reinos como el de Shamballa o Agartha plagaban la imaginación de aquellos tiempos. Los griegos y los romanos también tenían sus propias tierras incógnitas, como era el caso de la región de Hiperborea o la isla de Thule. Ambos lugares, según cuentan los relatos de la época, estaban en el norte más distante, más allá de las tierras conocidas de Tacia y Bretaña. Se referían en estos relatos a esa isla donde el sol iluminaba las 24 horas, probablemente algún lugar de la antigua Escandinavia. Siguiendo las pistas de Thule, podemos ver en un mapa antiguo llamado Carta Marina, de Magnus (ver foto adjunta), una isla por debajo de Islandia, a la izquierda (mirando de frente) de las Islas Feroes y por encima de la costa escocesa llamada Tile. Si miramos los mapas actuales en el google earth y lo comparamos con el de Magnus, vemos que esa isla existe, pero está sumergida. Esto me recuerda a la isla de Utopía, de Tomás Moro, que tras una lectura exhaustiva de la misma, podemos llegar a la conclusión, si los eruditos me lo permiten, de que estamos hablando de la antigua isla de Ceilán, conocida ahora como Sri Lanka, ya que las descripciones de Moro coinciden al milímetro con dicha isla. Vemos pues como algunos mitos están basados siempre en realidades sumergidas, o mal interpretadas con el paso del tiempo… Podríamos pensar que quizás esa mitología encierra alguna verdad llena de incógnitas que habría que resolver con prudencia. Por cierto, toda la leyenda y la mitología sobre Thule fue utilizada más tarde por los esoteristas de la Alemania nazi hasta tal punto que la Sociedad de Thule, cuyo emblema era una esvástica, influyó en la creación del partido nacional socialista y en las ideas de la eugenesia o higiene racial que más tarde se crearon en torno a la raza aria, cuya procedencia, decían algunos de la época, era extraterrestre y provenía de la estrella Aldebarán, en Tauro. En fin, todos los mitos se envuelven de creencias epidérmicas que pretenden llamar la atención con el paso del tiempo, exagerando cualquier historia o secuestrando cualquier idea para transformarla luego a nuestro antojo. Sea como sea, me encanta la idea de que en pleno siglo XXI aún tengamos la oportunidad de soñar con esas tierras lejanas, aunque sea desde la imaginación.
(Ilustración: Mapa del sueco Olaus Magnus, Carta Marina, 1539).

¿Se puede espiritualizar la política?


Siempre me he quejado de la sabiduría encapsulada, o barata, como la llamaron ayer en un encuentro político. Algunos creen que la espiritualidad es algo que tiene que ver con la religión, y además, con una religión muy específica, cargada de dogma y ritual. Pero estamos en un nuevo tiempo donde lo espiritual, una vez quitada la estigmatización que esa palabra pueda tener, se diluye en la vida diaria y en todas aquellas actividades que requieren atención. Porque espiritual no es rezar cuatro aves marías y flagelarse hasta la saciedad con el mea culpa, que también. Espiritual es conectar esa parte abstracta del ser humano, esa parte infinita, ilimitada, con esa otra parte finita y que ocupa el noventa por ciento de nuestras vidas. En esa síntesis, lo espiritual requiere de cierta consagración de las cosas diarias. Y la política, la economía, la educación, y todas aquellas actividades que ocupan nuestras vidas deben tomar el rumbo de espiritualizarse, es decir, de hacerlas humanas en el sentido más amplio de la palabra. Y ahí incluyo la política, la cual debe verse como un acto de servicio y no como una oficina donde colocarse. Así, la responsabilidad del que se cree «espiritual» debería mostrarse en todas las actividades humanas, y no los domingos en misa de doce a una. Las personas reflexivas deben atender a la necesidad de trabajar para resolver los conflictos de la humanidad, y esto sólo es posible dedicando toda su actividad a ese propósito. El sentido común requiere de esa inteligente actividad. Si dejamos la política y la economía en manos de bestias descerebradas el mundo no podrá prosperar jamás.

(Foto: Si bien los masones tienen prohibido hablar de política y religión dentro de las logias, en su actividad normal intentan compaginar cierta espiritualidad dentro de la vida mundana. Este grupo de hombres entendieron bien en el siglo XVIII la importancia de espiritualizar toda la actividad humana, intentando con ello hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Véase mi libro «Entrevista a un masón»).

¿Estás en una secta?


Se acercó sigilosamente mi madre esta tarde, que anda de vacaciones por tierras del sur y me dijo que mi tía le había preguntado si andaba metido en una secta. Eso de ser vegetariano en un pueblo que presume de ser cinegético hasta la médula y donde es un orgullo pertenecer a la sociedad de caza debe ser cosa de sectario. Por cierto, un importante político de esta localidad, al mostrar su currículum político y exponer sus actividades en bien de la comunidad indica lo siguiente: miembro de la asociación de padres de alumnos y miembro de la sociedad de caza. Para tranquilizar a mi madre, curada de espanto desde que ya de pequeñito iba por las noches a ver si cazaba algún Ovni por el cielo estrellado, le he dicho que no pertenezco a una secta, sino a todas las que pueda, ya que forma parte de mi condición de antropólogo y que, allí donde se desarrolle lo exótico de la humanidad, allí andaré yo con mi cuaderno de campo explorando todo cuanto me resulte mínimamente curioso. El término secta no se utiliza de forma peyorativa en la antropología. Algunos lo sustituyen con nombres como Nuevos Movimientos Religiosos, Nuevos Movimientos Sociales, Nuevos Movimientos Globales, etc… Pero secta, secta es cualquier grupo de gente con un fin común, como la sociedad de cazadores de mi pueblo, un partido político o un equipo de fútbol. Por supuesto luego están las grandes sectas como la católica, los Testigos de Jehová o el islam. ¿Son dañinas las sectas? Mi madre, cuando me veía tan atrevido de pequeño y observaba con cierta desilusión que su hijo había salido rarito, siempre me advertía de que tuviera cuidado con las sectas. «Hijo mío, ten cuidado con lo que te echan en la bebida». Ciertamente he visitado muchas sectas a lo largo de mi vida y ninguna me ha parecido peligrosa excepto algunos partidos políticos cuyos miembros me han amenazado o algún partido de fútbol que ha acabado en puñetazos o la sociedad de cazadores de mi pueblo, donde utilizan armamento de todo tipo para aniquilar con orgullo cientos y miles de animales cuyo delito único y conocido es el de vivir. Sí, claro que he conocido sectas peligrosas, pero no precisamente las de calado religioso. Pero si nuestros políticos de izquierdas presumen de que son de la sociedad de cazadores (¿no era ese un deporte de los llamados de «derechas»?) y otros se enorgullecen a puñetazos de ser de uno u otro equipo es normal que a mí, que ni cazo ni veo el fútbol me llamen sectario… Ya lo decimos en antropología: el estigma del extraño. En la Alemania nazi, el sectario era el que no pertenecía al partido nacional-socialista, es decir, aquel que andaba contracorriente a riesgo incluso de su propia vida. En nuestra España cutre ocurre lo mismo, y así nos va, claro…
(Foto: En la India meditando con un grupo de «sectarios». Por si acaso, bebía de mi propia botella de agua, no fuera que tal y como me advertía mi madre, me echaran cosas en la bebida y me lavaran el cerebro a base de programas de manipulación mental…)

El Silencio frente al Ego


Héctor me envía este hermoso texto que comparto…

Habla simplemente cuando sea necesario.
Piensa lo que vas a decir antes de abrir la boca.
Sé breve y preciso ya que cada vez que dejas salir una palabra por la boca, dejas salir al mismo tiempo una parte de tu vitalidad.
De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.
No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de esa energía.
Aprende a ser como un espejo, escucha y refleja la energía. El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.
Cuando la estructura del pensamiento pierde su presa, nosotros ya no estamos, antes éramos espectadores y observábamos todos sus movimientos. Ahora estamos en otra dimensión, la del silencio, no perturbadas por ningún movimiento. Estamos inmersos en el espacio interior de la vacuidad hemos andado de la energía condicionada, particularmente nuestra, a entrar en nuestro propio ser.
Del Silencio Interior se desprenden dos llaves para abrir la puerta del “Despertar”, Esas llaves son: El no Juzgar (quietud en la mente) y La Paz Suprema (quietud en el corazón). La clave para obtener todas estas dos llaves es la respiración.Callar al Ego es la antesala del “Despertar”; el Silencio es la puerta misma del “Despertar”. Sin embargo, callar al Ego es difícil; en cambio respirar es fácil. Si respiras lenta y profundamente en todo momento del día, la mente se calmará; si la mente se calma, el corazón se aquieta; si mente y corazón se tranquilizan el Silencio surge solo. Si el Silencio surge, el “Despertar” está cerca.La meditación es la forma suprema del Silencio. No hay meditación sin Silencio, ni Silencio sin meditación.La «Luz» no llega de ningún lado, la Luz está siempre en Todo y en todos; sólo hay que percibirla. Para percibirla hay que guardar silencio.

En el silencio los gestos del ego se desvanecen.
El silencio no es la falta de ruido sino la falta de ego.

España sigue retrocediendo en libertades


Uno de mis primeros artículos que escribí para prensa trataba sobre el Gran Hermano, allá por el año ’94. El Gran Hermano en versión española, es decir, en versión cutre, porque España, si por algo se caracteriza es por lo cutre de casi todo cuanto hace si exceptuamos la tortilla de patatas y la paella y alguna que otra cosa más. La noticia viene esta vez de la DGT, la cual se va a gastar una millonada en la implantación de nuevos radares para mejorar lo que ellos llaman, de forma cruelmente cínica, nuestra seguridad. Podríamos pensar que la sangre española es menos racional y por lo tanto más impulsiva y que cuando nos ponemos a las manos de un volante tendemos a acelerar y no respetar las normas de circulación. Pero esto no es un problema de sangre, ni de raza, es un problema de educación. Cuando vivía en Alemania me resultaba chocante ver como a las tantas de cualquier hora y ante avenidas totalmente desiertas, los peatones no empezaban a andar o cruzar la calle hasta que el semáforo no estuviera en verde, independientemente de que no hubiera ni un solo coche a veinte kilómetros a la redonda. Respetuosos hasta el límite, tienen normas avanzadas sobre la convivencia, el respeto, y por supuesto, la circulación. Allí, en las autopistas, no existe límite de velocidad, y por lo tanto, no existen radares. En España se nos ve el plumero en el afán recaudatorio y en normas absurdas para un pueblo que a veces se comporta de forma absurda. Cuestión de educación. Y como nuestra educación es cutre, pues es mejor gastar el dinero en radares y no en escuelas, profesores y medios adecuados para una adecuada educación. Así nos va, en casi todo. Y si lo que desean es seguridad, que se gasten los dinero de los radares (60 mil euros para los radares viejos y 600 mil euros por los nuevos) en arreglar las carreteras secundarias y en quitar los peajes de las autopistas. Muchos accidentes se producen porque gente sencilla, pobre y sin recursos o cientos de camioneros diariamente arriesgan sus vidas en carreteras secundarias por no pagar el dichoso peaje de turno. Véase como ejemplo claro la Nacional II en el tramo entre Zaragoza y Fraga, donde hay autopista de peaje y donde la nacional se llena de camiones y accidentes todos los días.

Recordando viejos tiempos


No importa si vemos la tele, si estamos en silencio, o hablando de pollos, de matanzas, de campos de concentración, o viendo el periódico o discutiendo sobre los peos de la mosca del vinagre, o mirando fotos, o riendo con las ocurrencias de la “agu”, o viendo como el padrino no aparenta ser un hombre de cincuenta sino alguien de nuestra generación… Nada de eso importa… lo importante es estar juntos, mirarnos, tocarnos, abrazarnos, besarnos, sentir el calor, la presencia, la AMISTAD… esas cosas que hacen que unos pocos privilegiados se vuelvan imprescindibles… y vosotros los sois, por el tiempo, por haber estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, casi desde que éramos niños… Y me siento orgulloso de haber podido compartir con vosotros estos días ahora que estamos tan dispersos en el espacio, cada uno en una latitud tan diferente. Aunque fuera sólo para hablar de lo divino o de lo humano, del propósito y de los despropósitos, de motos, mujeres, hombres y demás cosas que pasaban de vez en cuando por nuestro egregor. Resulta siempre especial estar con los tuyos, con los que amas, sin importar el resto del universo… Gracias por cada segundo a vuestro lado… gracias por seguir ahí, a pesar de todo… 25 años no es nada… aún tenemos otros 25 por delante para seguir riendo y llorando… que así sea…
Os quiero…

El Noble Óctuple Sendero


El Buda nos dejó una enseñanza hermosa resumida en sus Cuatro Nobles Verdades que pretendían profundizar en las causas de la angustia y el sufrimiento del mundo. Sus cuatro principios se resumen de la siguiente forma:

1. La existencia en el mundo es inseparable del sufrimiento y la tristeza.
2. La causa del sufrimiento es el deseo.
3. El cese del sufrimiento se logra anulando todo deseo.
4. El medio para lograr que cese el sufrimiento es hollar el Noble Óctuple Sendero.

Sin duda, esta enseñanza es sencilla pero totalmente práctica. Sufrimos y sabemos que el sufrimiento nace del deseo. ¿Cómo anular ese deseo y de paso el sufrimiento? La fórmula de Buda es bien sencilla: el Noble Óctuple Sendero que consiste en:
.

1. Recta creencia.
2. Recta intención.
3. Recta palabra.
4. Correctas acciones.
5. Recto vivir.
6. Recto esfuerzo.
7. Recto pensar.
8. Correcta concentración.

Dicho así, la tarea parece fácil. Sin duda no lo es, porque tal y como se expresan estas enseñanzas, de forma sencilla y práctica, resultan excesivamente complejas para seres que perdieron la esencia de la sencillez. Estamos tan imbuidos en el deseo que el sufrimiento parece causa común en nuestras vidas y nos resulta difícil vivir alejados de esa constante insatisfacción acompañada de su incesante nostalgia. Resulta casi un sobre esfuerzo el poder vivir de forma desapegada, desapasionada y discernida. Olvidamos que tenemos, como seres, un valor alejado de nuestras cosas y pertenencias, y que por lo tanto no tenemos necesidad de desear nada porque somos realmente libres. Y lo más grande de todo es que tenemos capacidad de amar, ese ama a tu prójimo como a ti mismo, y además, ámalo hasta que te duela.
(Foto: Estupas budistas en el Desierto del Gobi, Mongolia, junio de 2007).

De Belén al Calvario


Habían pasado algunos años antes del encuentro de ayer. L. es una mujer inteligente, hermosa, atractiva, abierta. Puedes hablar de cualquier cosa y sobre todo, puedes sentir que está ahí, sintiendo como la vida fluye a pesar de las cosas buenas y las malas que nos aporta a menudo. Pasamos por nuestro propio Belén, compartimos un pasado común y llegamos a formar parte de una familia que por cosas de la vida se rompió. Sin embargo, el querer siempre queda y el reencuentro lo demostró. Pudimos hablar de poesía, de literatura, de su trabajo como profesora de instituto, ese con el que tanto soñó. Tenía un libro de poesía en su bolso y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que éramos seres de otro planeta. ¿Un libro de poesía? ¿Quién lee hoy día, y quién lee poesía? Hablamos intensamente sobre la nueva sociedad, sobre el individualismo y el mundo virtual en el que vivimos. Todo cambia rápidamente y no sabemos hacia donde vamos. Así que ahí estábamos, hablando sinceramente como se hablaba antiguamente, pasando del Belén al Calvario y descubriendo como de todos aquellos que fueron a adorar al niño al portal, sólo unos pocos nos acompañaron en nuestro propio Calvario. Y de esos, como en la parábola bíblica, algunos se durmieron. Y ahí estaba ella, olvidando todo el pasado y perdonando todos los errores. No necesita llenarse la boca de dichos bíblicos, tan alejada siempre de ese tipo de creencias epidérmicas. Lleva el evangelio del amor en sus carnes. Por eso fue una conciliación hermosa, de dos amigos que se quieren y que son capaces de madurar experiencias. Su hermana, la que fue mi pareja durante más de siete años, seguro que se alegró del encuentro. Un encuentro necesario y hermoso. Un encuentro, como diría su Unamuno del alma, de seres de carne y hueso.

La mujer ideal


Estimada J.,

Dicen que uno no busca a su pareja, sino que la encuentra. Sea como sea, y por si fuera errónea esta afirmación, a ver si me ayudas en la búsqueda porque esto está cada vez más complicado. Eso sí, sin ningún tipo de prisas, que uno ya está bien como está. Te doy algunas pistas:
Ni fea ni guapa, ni gorda ni flaca, ni rubia ni morena. Que no fume (por mis traumas). Si bebe con moderación, no más de siete cervezas al día. Ni muy lista ni muy tonta, pero que sea libre, crítica y cachonda (esto último es imprescindible, debido a que la vida ya de por sí es excesivamente seria como para tener que aguantar a un muermo el resto de mi vida). Si ha estudiado antropología en vez de ingeniería tendremos más cosas en común, pero acepto cualquier cosa con tal que sepa que Picasso fue un pintor y el mandolín un instrumento musical y no un habitante de China. Si no come carne, ni cadáveres, ni le gusta el canibalismo o la antropofagia, pues mejor, pero si es así, la cosa se pone chunga. Al menos, digo yo, tendremos algún tema con el que discutir: o yo le convezco de lo bien que se nutre uno a base de zanahorias o ella me convence de lo exquisito de un fiambre vuelta y vuelta. En fin, la mujer ideal tendría que ser mujer, no una de esas que se disfrazan con piel de mujer y luego se comportan como un machito arábigo. Y no es que tenga nada en contra de los machitos, pero a cada cual lo que le toque por naturaleza. Y otra cosa es imprescindible: que le guste mirar al infinito. Estoy cansado de las mujeres que se pasan el día mirándose al ombligo, pensando que son las más estupendas del mundo y creyendo que por ser guapas, son las más afortunadas en un mundo de feos. Si miran al infinito son capaces de superar sus problemas egóicos y de paso explorar otras realidades, lo cual es afortunado porque la vida se presenta llena de aventuras y distracciones amables.
En fin, creo que pido lo imposible y por eso la conclusión más realista es que siga como estoy hasta que Dios o el demonio quiera obrar algún milagro…

Chamanismo en México


Ayer estuve en Málaga visitando a los amigos P. y A., unos importantes editores con más de treinta años de experiencia y una editorial de éxito con sucursales en Latinoamérica. Mientras esperábamos a P. en el despacho de la editorial, empezamos a hablar y A. comenzó a contarme sus experiencias chamánicas en México, Brasil, Miami… La historia fue alucinante. Relataba emocionado como un chamán mexicano lo mantuvo con vida durante casi doce años debido a un gran cáncer que casi le quita la vida. Me enseñó una foto de como era antes de la operación y como es ahora y sin duda eran personas totalmente diferentes. Lo interesante de la historia es el desprecio que la medicina oficial siente hacia estas técnicas de curación milenarias, un conocimiento ancestral que sin duda cura vidas, ya sea por la verdadera acción del chamán o por los estímulos derivados de la autogestión. En Mongolia estuve con un grupo de amigos que intentan sintetizar ambas medicinas, sin despreciar ninguna de ellas. Hay sin duda un movimiento mundial que pretende «recordar» todo ese conocimiento que hemos olvidado y que sería bueno para nuestra humanidad. El ejemplo vivo es Antonio, el cual me relató durante casi cuatro horas todas esas fantásticas experiencias. Dice que lo que cuenta Carlos Castaneda en sus libros se queda corto con lo que él pudo experimentar y ver allí. Ya me ha corroído la curiosidad antropológica y me veo viajando de nuevo a México…

Diosito nos acompaña siempre


Estimado M.,

¿Por donde anda usted? Espero que el Misterio Absoluto y sin Orillas le esté protegiendo en su atalaya centrífuga… Yo no ando, más bien estoy enclaustrado, a cual cortijero eremita en esta cueva oscura picado desde que usted me dijo que se iba a sacar el docto laboris. Así que ando a toda prisa antes de que sea usted un nuevo estudiante modélico y aventajado y me saque delantera en esta obra magna. Eso sí, he reunido, imitando su idea, a un catedrático de ciencias políticas, un doctor en sociología, tres ayudantes, cuatro correctores, cien esclavas dádivas y una legión de auxiliares invisibles que, más en mi imaginación que en la cruda realidad, me ayudan con ánimos y esfuerzo en mi labor. Hasta tal punto llega la esquizoide maldita. Así que tiro de este carro con solera y algo de hartazgo, a la espera que otros problemas mundanos no distraigan más mi atención, cosa que, dicho sea de paso, no ocurre desde que elegí el valiente camino del desapego material.
Por lo demás, tengo dos noticias, una mala y otra buena. La mala noticia es que nuestro buen amigo R. no nos ha podido ayudar, la buena noticia es que no hay buenas noticias. Así que seguiremos en la fiesta ahogando las penas como se pueda y como alguna vez dijo Jesús en la angustia de Getsemani: ¡Abbá, Abbá!, es decir, Papito, Diosito, acompáñanos siempre, y no nos abandones como hiciste con el Hijo del Hombre, que está la cosa requetemala.
Espero que usted esté bien, soportable, gracioso, simpático, amigo de Jaimito en el trampolín de la muerte y enfrascado en sus contradicciones cotidianas que ya hago mías, porque no hay discípulo que se precie si no es capaz de imitar, ojo por ojo, todo cuanto haga su más avanzado de los maestros.
En fin… seguimos a trompicones, como hasta ahora, pero seguimos, porque no hay mayor credo que el de los pobres y no hay mayor gloria que vencer cuantas batallas nos de la vida. Compartamos el pan y multipliquémoslo para que, como dijo Pablo en el areópago de Atenas, sigamos existiendo en Él, moviéndonos en Él y siendo en Él… y a poder ser con la boca llena, rebosante de panes y peces hasta que el Espíritu decida administrar el octavo sacramento.

Un sentido abrazo…

J.

CAMPS está muy contento


Claro que lo está. Toda la clase política lo está, porque de haber juzgado a Camps tendrían que haber juzgado a media España. Pero Camps está especialmente contento no porque vaya a dejar de recibir regalitos, eso sería imposible para la profesión de político, sino porque ahora, cada vez que lo reciba, ya tendrá cuidado de no enseñarlo a nadie ni de que nadie se entere. ¿Acaso alguien conoce un político que no reciba «regalitos»? Unos mayores que otros, unos simbólicos, otros para vete tú a saber qué… Y no por eso de la economía del don, no, ni mucho menos, sino porque esos regalos esconden un despropósito mayor. La clase política de hoy día es como la clase feudal de hace unos siglos… ¿para cuando una nueva revolución francesa?

Liberando el reino animal


Muchos me preguntan por qué no como animales muertos. Se me ocurren mil excusas o un millón de respuestas. Respeto enormemente a los que comen cadáveres, pero siento cierta repugnancia hacia el acto en sí mismo. La misma que sentí cuando haciendo un trabajo sobre canibalismo para la universidad encontré unas fotografías modernas en las que se estaba destripando a un cadáver humano y se veía, en la sesión de fotos, como iban arrancando todas y cada una de las partes para acto seguido, empezar el banquete. Los comedores de cadáveres, ya sean estos de humanos o animales, parece más bien un acto sanguinario propio de los cavernícolas, y no de seres civilizados, racionales y sumamente inteligentes. La renuncia voluntaria a esta práctica no indica un alto grado de inteligencia, pero sí un alto grado de respeto hacia todo ser viviente. Los argumentos de los listos, cuando expresas públicamente estas ideas, es decir que la zanahoria y el melón piel de sapo tienen el mismo derecho a vivir. Claro que sí. El mismo derecho, pero resulta diferente comerse a un ser humano, un pollo o una zanahoria. Los tres seres vivos tienen derecho a la vida, pero ante esta macabra organización vital de nuestra madre naturaleza, unos prefieren aniquilar zanahorias y otros humanos. Entre los dos extremos, está la gente común, la masa no pensante, que a falta de juicio y de valor, prefiere dejarse llevar por la moda, la costumbre o el hábito. Porque al fin y al cabo, todo se trata de un hábito alimenticio en el que hemos sustituido unos alimentos por otros. Luego resulta gracioso el que la gente, de vez en cuando, se interrogue sobre el porqué existe tanta violencia en nuestra raza. ¿Qué resulta extraño? Ejercemos la violencia, directa o indirectamente todos los días en nuestros platos, comiendo sangre y cadáveres, alimentando en grandes granjas animales, grandes y pequeños, que serán sacrificados vete tú a saber como. Sin previo juicio, sin derecho a una vida digna. ¿Para qué? Para engordar, para volvernos obesos, pesados, torpes, increíblemente idiotas mientras que unos países más abajo mueren de hambre por no tener ni siquiera una zanahoria.

(Foto: Ayer tarde encontré en el jardín este pobre jilguero. Ayer noche lo alimenté y lo he vuelto a soltar en el jardín con la esperanza de que sea alimentado por sus padres. Podría haberle cortado el pescuezo y aprovechando la crisis, dar gracias al absoluto por poner en mis manos tan suculento plato. Lo cuidaré mientras pueda, con la esperanza de verlo volar por los cielos. Lo mismo hago con cuatro codornices que liberé de una sucia jaula. Ahora pastan en semilibertad por el jardín con la esperanza de que pronto, cuando estén preparadas, tengan una vida más plena en libertad).

Mata al Buda


El hombre estuvo hasta ocho horas sentado, sin inclinar la cabeza ni para un lado ni para otro, buscando en el centro de la posición la verticalidad suficiente para conducir sus energías y fusionarlas con el cosmos. Esa quietud inmóvil, física, emocional y mental, junto con un elevado control de la respiración, eran la clave para acercarse a lo que los orientales llaman samadhi, satori o iluminación. Más allá de las formas, de las apariencias, de la ilusión, del maya, estaba la rectitud contemplativa del infinito. Sin embargo, en la hora séptima, se le apareció una gallina que aseguraba ser la reencarnación viva del mismísimo Buda. La gallina búdica le suplicó que extendiera su mano para poder ver de cerca cuanto había el aspirante progresado en su meditación. El hombre, sin inclinar su eje vertical, extendió la mano hacia el gallinazo iluminado mientras que al mismo tiempo recibía, justo en el hombro izquierdo, un gran golpe propiciado por su mentor. «Maestro, se apareció el Buda con forma de gallina». «Mata al buda», le increpó el maestro. Y matar al Buda es matar a la ilusión, es matar las imágenes que formamos en nuestra mente, es matar los prejuicios, los temores, los miedos. Todo forma parte de la ilusión, del teatro al que nos debemos, en el que nos movemos y tenemos nuestro ser. Unos parecen altos y otros bajos, unos parecen guapos y otros feos, pero lo único cierto es que tras la apariencia, se esconde una chispa de vida que desea transmitir urgencia. La mujer le pide al hombre que sea firme en sus decisiones, en sus actos, que sea inquebrantable y dirija su vida con seguridad, en ese eje vertical que conecta su centro con el infinito. Sólo así la mujer puede bailar la danza de Shiva y avivar el fuego en ese espacio de seguridad. Pero puede ocurrir que el hombre se deje arrastrar por la ilusión y olvide matar al Buda, y extienda su mano a cualquier gallinazo aparentemente iluminado por la radiante luz… solar…