Ama hasta que te duela


Los idólatras del fragmento, de la palabra, del estigma, prefieren enterrarse en las mudas profundidades, allí donde las decepciones parecen tener provecho y son fuente de emoción. No existe una estupidez más grave que vivir orientado a los cálidos adverbios que nacen del ombligo. Es allí donde fructifica la decepción y donde se renuncia a la vida en pro de las certezas sobre el exilio engañoso. Están alejados de la anorexia sagrada, del hambre sagrada, esa que te obliga a amar más allá del rencor de los solitarios, cerca de las vidas paralelas de los fracasados. Y ese hambre duele, ese hambre mancilla. Sólo lo verdadero es digno de ser amado… Pero más allá de lo vago y lo turbio, quizás comprendamos que en el fondo todo es verdadero, porque todo nace de la luz del misterio absoluto y sin orillas. Ama hasta que te duela… sin delicadeza, sin el accesorio soporte del talento, agotando todo cuanto se tenga con tal de sentir el dolor… Sufre, agota todo recurso, súmete en el arte de vencer lo incomunicable, embárcate en la esquizofrenia de la necesidad del alma… No hay excusa para no amar, no hay miedos ni temores que puedan paralizar la propia presencia de su rostro… No vuelvas a la época del ombligo, improvisa dolor, inventa dolor, así la calidad del amor será expresada de forma radiante allí desde donde sólo se ven las sombras y las sustancias. Esa es la hegemonía del delirio, de la locura del otro lado. Ese es el poder del sentido, de la vida plena, del estallido de gracia e intensidad neurálgica. Sólo así es posible la salvación… imitando los silencios, rezando a la química vital, buscando en el lenguaje considerado todo cuanto nos llene de vida. Esas son las llagas, esa es la humillación… amar hasta que te duela…

Ecuanimidad


Resulta difícil sentarse al borde del camino y no perturbarse por todo lo que ocurre a tu alrededor. Un gallo que grita a las seis de la mañana, un hombre que miente una y otra vez, una amiga que te llama para consolarte y darte ánimo y tú no sabes como agradecer todo cuanto hace… Es difícil ser ecuánime en un mundo lleno de conflictos, circunstancias, estímulos. Es difícil no perturbarse por nada aunque esa sea la práctica por excelencia de la meditación, del zazen, de la vida plena y de la iluminación búdica. Ecuanimidad. Dar su verdadero valor a todas las cosas, como esa noche de pasión inolvidable, como aquel canto de madrugada, como aquella mirada intensa o el susurro suave de ese aire que roza cada una de tus entrañas. Es difícil esa imparcialidad de juicio, de no prejuzgar lo que no conoces, de crearte una imagen sobre alguien en tu cabeza sin que esa imagen sea más grande o más pequeña que la persona que pretende suplantar… ¿Como conocer al otro si no nos conocemos a nosotros mismos? La actitud equilibrada y constante pretende llevarte hasta esa senda, pero ahí está el gallo que canta, que te recuerda lo débil que podemos llegar a ser cuando no somos capaces de sentarnos en nuestro trono, en nuestro centro… Madre… ¿quiénes somos? ¿qué hacemos aquí? ¿para qué hemos venido? No te perturbes por nada… decía el huracán mientras atravesaba tu casa… No te quedes inmóvil al borde del camino… decía el poeta ya desaparecido… Ahí está la muerte… ahí están los verdugos… Ecuanimidad de huracán o de poeta, pero en ambos casos, ecuanimidad…

De mayor quiero ser un hijo puta


Jaimito le preguntó al niño: ¿tú qué quieres ser de mayor? Y el niño le dijo: yo astronauta. ¿Y tú Jaimito? ¿Qué quieres ser de mayor? Y Jaimito dijo: Yo hijo puta. ¿Y eso qué es? Dijo el niño. Pues no lo sé, respondió Jaimito, pero mi padre, siempre que ve a un hombre con un gran coche u otro con mucho dinero o con una gran casa siempre dice: Joder con el hijo puta ese.

El chiste, que lo contó ayer L. entre bromas de todo tipo, viene a cuento porque además de esa envidia de clase de los que no tienen sobre los que, como diría A., esos cochinos ricos que tanto tienen, existe otra clase de hijo putas, y con perdón de la palabreja, llamados etarras. Ayer bombazo a lo grande y hoy dos criaturas que una vez hicieron una oposición a la guardia civil para salir del paro y buscar un puesto de trabajo donde poder encontrar cierta estabilidad de clase. Ambos han sido aniquilados. Y al igual que Jaimito, alguien debió preguntarles de jóvenes a esos etarras qué querían ser de mayor, y optaron por la profesión de Jaimito: joputas. Pero no culpo a los que han puesto la bomba. Al fin y al cabo son unos adolescentes a los que, a falta de identidad mejor, les han lavado el cerebro con eso de la identidad nacional. Culpo a todos esos que de forma silenciosa aplauden la «heroicidad» de esos buenos chicos gudaris que dan su vida por la patria y contra el Estado opresor. Esos patriotas nacionalistas que se manifiestan para reclamar la memoria de los etarras muertos y que el pueblo, silencioso, aplaude a hurtadillas desde ventanas manchadas de sangre… Esos son los verdaderos culpables… esa masa asesina que anima con su respiración estos macabros actos.

Tiempo de silencio


Nos escribe Joaquin un último pensamiento simiente para recordarnos la importancia del silencio antes de que las inevitables vacaciones se apoderen de nuestras vidas para todos aquellos que puedan disfrutarla. Silencio justamente cuando ayer, de forma excepcional, estuve casi seis horas hablando por teléfono con L. Para una persona como yo que no le gusta nada hablar por teléfono eso fue increíble. ¿De qué se puede hablar durante casi seis horas? De casi todo, sobre todo si los que hablan son auténticos desconocidos. Pero no es tan fácil poder hablar con alguien desconocido durante tanto tiempo. Tienen que darse algunas condiciones, alguna química especial para poder estar a gusto en la conversación y perpetuarla en el tiempo hasta la extenuación, una conversación que tan sólo la ya entrada madrugada pudo interrumpir. Merecen la pena estos encuentros extraños, estas conexiones y esta química con gente que nunca has visto en tu vida. Resulta hermoso y en un mundo tan necesitado de diálogos resulta imprescindible. En toda la conversación hubo mucho humor, pero sobre todo, mucho respeto y admiración mutua. Puede que esa sea la clave para que las personas se puedan entender sin necesidad de entrar en discusiones vacías, dolorosas, insanas. Me alegra haber conocido a L. y me alegra haber participado de tan sano momento…

Carta a los valientes gudaris


Estimados Gudaris,

visto desde la más extensa de las distancias, estoy de acuerdo con vosotros en vuestros fines: la independencia y el socialismo. Los medios que empleáis me parecen chapuzas, fuera de contexto y harto mafiosos. ¿Como se podría reconducir vuestra lucha? Pues no lo sé, pero con las armas, esos artilugios de siglos pasados que sirven, dicen, para destruir la vida humana, me temo que no. ¿Habéis probado con las nuevas tecnologías? Quizás el terrorismo cibernético sea de mayor utilidad a la causa. Derrumbar los estamentos del capitalismo con el ejemplo. Reorganizaros en comunidades autosuficientes y sostenibles, declarando en cada una de ellas, con vuestros actos, la independencia total, sin más animo que ser libres incluso de vosotros mismos. Crear en esas comunidades una insumisión a todo cuanto tenga que ver con el Estado: exclusión de impuestos, prestación de servicios, educación, etc… Sed lo suficientemente fuertes y valientes para emprender un nuevo camino hacia el socialismo y la independencia. La guerra, la sangre, los atentados… eso ya no sirve, ya no llama la atención, está caduco. Además es engorroso, destruye familias, hogares, acabáis presos por una causa que ya ha dejado de tener sentido en cuanto una sola bala cruza por vuestras manos… No os equivoquéis. Ese camino ya no vale, al igual que ya no valen los trabucos, ni las lanzas o las flechas. Iros al monte, a vuestro querido monte, y volved a empezar. Si lo hacéis, yo me voy con vosotros, porque empezaré a creer en la causa, y como yo, miles de nuevos gudaris que desean ver un mundo sin patrias, sin fronteras y sin limites para ser libres… Abajo pues la tiranía, la de unos y otros, y empecemos a construir un mundo nuevo…

Paseo en bicicleta


He recuperado el hábito de pasear por las tardes con la bicicleta y la
verdad es que merece la pena estas pequeñas excursiones…

Construyendo una nueva vida


Volver a empezar… casi se ha convertido en la cantinela habitual en mi vida… Volver a construir, volver a resituar en todos los planos aquellos sueños que predominaban y que aspiraban a plasmarse en una manifestación real. Ayer hablaba con C. de la necesidad de tener una misión vital en la vida. Me sentía satisfecho, le decía, por haber alcanzado aquellas metas que hace diez años me impuse como proyectos a medio plazo. Externamente, había conseguido aquello por lo que cualquiera lucharía y dedicaría toda una vida. Me siento satisfecho, le decía, en cuanto a esos proyectos vitales que todo ser posee. Sin embargo, y tal y como dice el poema de Whitman, mi alma no se siente satisfecha, pues tras alcanzar estas montañas y estos valles y mirar al infinito que nos espera, sólo deseo alcanzar nuevos mundos, ganar esas alturas y seguir hacia adelante. Hoy me ha escrito A. Se siente feliz para emprender una nueva vida y le he ofrecido mi apoyo como amigo para ayudarla en todo cuanto esté en mis manos. Es hermoso terminar una relación y acabar como amigos, con esa madurez que nos dice que fue hermoso mientras duró y que ahora toca caminar a solas, a la espera de nuevas y profundas enseñanzas. Que así sea… otros universos nos esperan…

Utopía


El amigo Luis Paniagua nos recomienda este documental. Y como se trata de crear utopías… no podíamos ser menos…

BREVE SINOPSIS DE UTOPÍA: A lo largo de la historia, el ser humano nos ha sorprendido con ingeniosas soluciones para superar conflictos, fomentar la solidaridad y orientarnos en medio del caos.
UTOPÍA es una película documental que se centra en esas aportaciones, que han sido herramientas insustituibles para superar las crisis ambientales, sociales y espirituales. Periodistas, agricultores, empresarios, jubilados, banqueros, científicos, abogados, médicas, amas de casa, educadores y muchos otros, nos mostrarán en esta película documental, fórmulas para alcanzar esa utopía, que nuevamente se nos antoja inalcanzable. Cada testimonio nos mostrará un ejemplo de que vivir en armonía con el entorno no solo es posible, sino que es creativo, divertido y potencia nuestra capacidad de conectar con la vida y con nuestros congéneres. Al trabajar por la vida, la vida trabaja por nosotros.

Entrevista a un masón


Aprovecho la recesión veraniega para hablar de mi primer libro, emulando a ese Umbral cabreado. «Entrevista a un masón, perspectiva antropológica de una realidad ignorada» fue sin duda todo un experimento que dio vida y nacimiento a Editorial Séneca. El último año en la facultad tuve que hacer un trabajo y por llevar la contraria a una antropología aplicada que ya empezaba a aburrirme hice algo verdaderamente «exótico». Trató mi trabajo de fin de carrera sobre la masonería, sobre sus ritos y sobre sus perspectivas ante la vida. Hice un trabajo de investigación que me llevó a hacer algunas entrevistas las cuales recogí en este libro. Además, el libro tiene un epílogo muy interesante de M.C., masón reconocido que prefirió mantenerse en el anonimato hasta el día de hoy. La Tradición Universal, los Misterios menores y mayores, las órdenes iniciáticas a lo largo de la historia, la sabiduría perennis, la cadena iniciática, … El libro no tiene desperdicio en cuanto a lo «exótico» de su perspectiva y por tratarse de una aproximación antropológica de un fenómeno que ha dado mucho de que hablar. En fin, me hace ilusión, una vez superada la parte vanidosa del asunto, poder hablar de mi primer libro… Por cierto, se hizo una reseña del mismo en una revista de antropología:
El libro se puede comprar en Séneca:

La mirada interior


Entre lo externo de cada uno y lo interno hay un trecho que algunos llaman la mirada interior. Dependiendo del enfoque y la fuerza que esa mirada posea, lo exterior parecerá más bello o poseerá cierto atractivo capaz de enamorar a cualquiera. Incluso algo que ausente de mirada pudiera parecer tosco, se va embelleciendo a medida que la interiorización va cobrando protagonismo. Ayer le preguntaba a I.P.R., dado mi nuevo estado de soltería, donde va la juventud de estos lares a divertirse. Me insinuó ciertos sitios en La Carlota, pero me parecieron algo así como la tierra de los gorilas de montaña de Dian Fossey. Cuando era más joven, solía ir a ligar a las bibliotecas o a lugares solitarios al estilo la Isla de los Pingüinos que no a los explosivos volcanes de Virunga donde todo era excesivamente excitante pero carecía de la delicadeza y el tacto que uno andaba buscando por esos tiempos. Mientras mis coetáneos se marchaban a la discoteca de turno, era fácil sorprenderme practicando meditación trascendental en cualquier lugar exótico con gente particularmente exótica. Así, la mirada interior a veces se volvía mirada extraña para el ojo ajeno, y en muchas ocasiones, mirada insólita. Así me iba. Casi nunca ligaba y cuando lo hacía acababa la cosa en montaña rusa. Bueno, pues recordando aquellos retazos de juventud, ayer me fui a practicar Raja Yoga con un grupo de gente bonita. Entramos a la sala común, cerramos los ojos, cantamos tres veces el OM, respiramos, nos relajamos, viajamos al interior explorando nuestras zonas erróneas, seguimos respirando controlando cada pulso interior, abría de vez en cuando el ojillo para ver si entre la fauna estaba aquella que sabía volar, volvía a cerrar, remiraba una y otra vez… nada de nada… En fin, como un adolescente desarrollando esas técnicas de vigilia. Al finalizar, y visto el poco éxito en la meditación y en el ligue, conté una de vaqueros, de cuando viajé a la India y practiqué en Mount Abu el Raja Yoga, o de cuando una vez que, practicando una intensa meditación en una excursión con la Cruz Roja siendo yo monitor por aquellos entonces, tuvieron que venir tres o cuatro personas a sacarme del trance en el que había entrado. Eso sí, el trance era justificado porque la niña con la que hice la meditación estaba bien buena… Pues eso… mirada interior, puente indispensable para ser bellos por dentro y por fuera… y de paso, pasar un buen rato sin necesidad de drogas, éxtasis o cualquier otro artilugio que nos haga parecer más gorilas…

Hornachuelos en el alma


Además de ser el título de uno de los libros que Editorial Séneca ha editado, secuestro el nombre y lo hago mío para contestar las quejas de alguien que dice que no hago bien al pueblo con mi blog. Seguramente ese alguien no ha leído bien el blog porque en ninguna parte me quejo de este pueblo, sino todo lo contrario, lo defiendo a capa y espada allí donde estoy. Otra cosa es que me meta con aquellos políticos de salón que presumen de estar luchando por el pueblo cuando lo único que hacen es fastidiarlo más, especialmente a sus gentes. Gracias a la Editorial Séneca, Hornachuelos está siendo conocida en lugares insospechados no sólo de España, sino del extranjero. ¿Una editorial en un pueblo? Qué cosa más rara, dicen la mayoría… Y entonces es cuando empiezo a promocionar, a cual guía turístico, las maravillas de este lugar. No confundamos la chicha con la limoná, que una cosa es la joya de la corona y otra los asalta cuellos que desean coronarla. Y puestos a hacer propaganda, sirva de referencia que esta humilde editorial que dirijo ha editado ya seis libros de esta bello lugar en su colección Furnuyûlush, es decir, el doble de los que se han editado en toda su historia. Creo que esto es un lujo para el pueblo que pocos o casi nadie sabe apreciar. Pero no se vayan todavía, que aún hay más…

Mamá, quiero ser alcalde…


Siempre me ha intrigado mucho entender porqué la gente, alguna gente, tiene una obsesión patológica por el poder. Uno puede pensar que es por el dinero, por llenar un vacío psicológico de falta de estima, de ambición, de… Se me ocurren mil cosas. Aún faltan dos años para las elecciones y ya empiezan a aparecer plumeros que desean despuntar como futuros candidatos a alcaldables. Me parece bien. Me parece correcto. Me parece justo. Cuantos más seamos más reiremos. Antes de que las cosas suban de tono, porque veo que van a subir y cada día más, deseo aclarar, sobre todo para aquellos cazafantasmas que aún ven apariciones marianas allí donde no las hay, que el menda que suscribe no tiene ninguna intención, ni material ni moral de encabezar ninguna lista para alcaldable. Los motivos, podría nombrar muchos. El primero sería material: mi primera condición para ser alcaldable seria no tener un sueldo, ni dietas, ni nada por el estilo. Claro, eso sería escandaloso siendo ese uno de los motivos por los que muchos aspiran al sillón. Si os fijáis, en las últimas listas en las que aparecí, lo hice el último, en la reserva. Cuando de aquí a dos años empiece la batalla para ver quién desea estar en los primeros puestos, mi respuesta será la misma: ponedme al final, donde no estorbe. Otro día nombraré más motivos por los que no siento ningún interés por estar en «el poder», como si ese fuera realmente «el poder» (pobres ingenuos). Pero una vez despejada la duda y viendo la cara de felicidad de muchos que pudieran alguna vez verme como posible rival, sigamos con la crítica. ¿Por qué ese ansia eterna por ser el primero? Si eres el primero pero eres mediocre, la historia te recordará como ese alcalde mediocre que no supo o no pudo, pobre, hacer nada por su pueblo. Si eres el primero y eres un ladrón, chorizo, mangante, amigo de lo ajeno, etc… la historia y tus vecinos te recordarán por eso, porque de donde no hay no se puede sacar y todo aquel que mete la mano en la caja pública acaba siendo descubierto tarde o temprano. Si eres el primero y eres un mal gestor, un inútil para las cuentas, un torpe para el trato y un desconsiderado para con la gente, en fin… Y si encima reunes todas las condiciones anteriormente descritas: ladronzuelo, inútil, torpe y cualquier otro calificativo que pudiera parecerse a este, y además no eres un líder carismático ni nada que se le parezca, pues entonces apaga y vámonos, porque la historia, que nunca perdona, acaba dejando a cada cual en su sitio.
En fin, dicho todo esto, nos esperan dos años muy divertidos, viendo como unos se rompen la cara con otros, donde habrá zancadillas a mansalva, amenazas (aquí el menda ya ha recibido alguna), y de todo tipo de corruptelas habidas y por haber con tal de estar el primero. Y como el tema es apasionante, seguiré denunciando públicamente todo cuanto ocurra, me refiero todo lo que sea repugnante, de mal sabor, de mal gusto, aquello que sea torpe o requiera torpeza. Así que en la lista queda un «salvador» menos… ya podéis empezar a zancadillear a los otros… que el camino es largo y la carrera lo requiere… Y espero que gane el mejor, y no el tontolahaba de turno que acabe haciendo un estropicio mayor… No pido juego limpio, sería un absurdo metafísico, pero al menos, no seáis muy canallas…

Crónica de una muerte anunciada


Hacía días que la vida había decidido marcharse de su lado. Siempre tuvo un semblante apático, triste, melancólico. No podía entender como un animal podía manifestar de forma tan poderosa esos síntomas inequívocos de depresión y angustia. El otro pato creció alegre, con los mismos condicionantes, con la misma comida, con el mismo trato. Aquí las teorías psicológicas conductuales se desmoronaron. El pato alegre le dobló el tamaño en poco tiempo, el triste, se quedó reducido, pequeño, con pocas ganas de casi todo. Como todo pato era torpe y esa torpeza más las pocas ganas de vivir han hecho el resto. Hoy lo encontré muerto. Seguramente, por lo posición que mantenía, debió tropezar y caer bocarriba. A los patos les cuesta volver a su posición normal. Ya en más de una ocasión, sobre todo de pequeños, tuve que rescatarlos más de una vez de situaciones difíciles. Pero sobrevivieron. Esta vez no ha sido así. La noche pudo, quizás el cansancio, quizás las pocas ganas de vivir… He aprendido a no tomarme la muerte como un acontecimiento triste, sino necesario. Reflexiono mucho sobre ella sólo para sentir en carne viva la urgencia del vivir. La muerte es inevitable, nos espera a cada esquina. Hoy ha sido el pobre pato, el patito feo, el más torpe y angustiado por una existencia que apenas entendía. Se limitaba a mirar a su alrededor. Ni siquiera corría, como hacen los conejos, las gallinas y el pato que le dobló el tamaño, cuando todas las mañana ponía el recipiente lleno de comida. Se limitaba a mirar a los otros, a seguirlos, y a esperar que acabaran con paciencia para empezar él a solas su propio festín. Pobre pato… No somos nada… y el lo ha descubierto excesivamente joven. Que el cielo de los patos lo acoja y le proteja en la eternidad. Amén.

La Banca nunca pierde


El título es escalofriante: «La primera caja española (La Caixa) ganó 975 millones de euros en el primer semestre del año.- Con esta estrategia trata de cubrirse en un momento de alta morosidad«. Recordemos que La Caixa acudió a las ayudas que ofreció el gobierno con el programa FAAF (Fondo de Adquisición de Activos Financieros) solicitando más de 1.338 millones. ¿Quién se tiene que cubrir de quién? ¿Los morosos de las cajas o las cajas de los morosos?
Lo paradójico es que además de ganar en el Monopoly también lo haga en la vida real incluso en tiempos de crisis. Porque todos esos datos alarmantes no parece que le afecte. Máxime cuando ahí está el papá Estado para sacar las castañas del fuego y dar un empujoncito llenando las arcas de la banca. Está claro que cuando la hemos necesitado ahí estaba, opulenta, dispuesta a ayudarnos siempre y cuando demostráramos que realmente no necesitábamos el dinero. Y ahora que realmente la necesitamos, resulta que el esfuerzo de una vida se puede perder por una ventanilla entre abierta desde la que entra un frío escalofriante. Pongamos un ejemplo: padre de familia, trabajador asalariado, se queda en paro. Tiene, como todo hijo de vecino, una hipoteca a treinta años. Le quedan diez. No puede pagar un recibo, ni dos ni tres. La banca le amenaza una, y dos y tres veces con desahucio en caso de no pago. Así que la banca se pasa por el forro eso de que «toda persona tiene derecho a una vivienda digna». También el estado, que hace la vista gorda y en vez de ayudar al que se va a quedar sin uno de sus derechos fundamentales prefiere premiar a la banca en momentos de crisis, y no al ciudadano común. (Eso sí, inventa un programa de «mora» del 50% del crédito durante dos años siempre y cuando no estés en «mora». Manda huevos). Y no sólo eso, sino que además de quedarte sin casa, quedas en deuda toda tu vida hasta que saldes con la banca tu préstamo impagado. Bueno, hemos conseguido la educación gratis y la seguridad social gratis. Así que el próximo reto, algo utópico tal y como está el asunto, es conseguir la vivienda gratis. Y entonces, el ciudadano común, en vez de emplear treinta años de su vida en intentar pagar una hipoteca imposible, se dedicará a eso por lo que fue parido: ser un agente creador y dinámico en el proceso vital de la existencia. Ya queda menos… mientras sigamos jugando al Monopoly… que así nos va… Ya lo dijo el sabio Indio: «¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo«,.. acaba la vida… empieza la superviviencia…

De lo público y lo privado


Estimada M.,

En el libro Creando Utopías hablaba de la importancia del cotilleo en la cohesión social. Es una teoría sociológica que esboza muy bien Nicholas Humphrey en su libro “La mirada interior”. Hay una frase muy bonita que dice: “la historia de la sociedad humana en los últimos miles de años es la historia de lo que las personas se han dicho unas a otras, de lo que han pensado unas de otras…” Luego habla de la función social del chisme y todo eso. El problema del chisme, al menos del chisme con el que me he topado aquí en estos lugares, es que como tú bien dices, se hace con cierta malicia y normalmente para derrotar al otro, temiendo que de no hacerlo, él nos va a derrotar a nosotros. Los apodos sirven para eso, para ningunear a unos y a otros y sentirse uno mismo a salvo de toda malicia. A mi me han puesto a parir, por ejemplo en política, pero lo gracioso es que eran por delitos que no había cometido, igual que Anibal en el Equipo A. Por eso ahora tengo un diálogo irónico, diría que de risa, con la política. A la pobre M. la traigo loca y hace un poco de madre conmigo, como ella dice. Le agradezco el gesto pero me resulta difícil conjugar algo macabramente absurdo si no tiene el aliciente de la broma o el chiste. Es decir, que si me encuentro con tipos de cincuenta años con actitudes de niños adolescentes, lo menos que puedo hacer es reírme. Si me lo tomo en serio, como hace M., acabaré desquiciado. Por eso me tomo a broma todo lo que dicen de mí, que no es poco. Forma parte del juego de las máscaras, y todo lo que hay detrás de ellas…
En fin, son cosas graciosas que ya no me hacen daño, sí reconozco que siento cierta curiosidad por “el qué dirán”, pero única y exclusivamente por haber elegido un ámbito de actuación, el “público”, que requiere de ese juego. En mi vida privada, te aseguro que no pasan estas cosas. De hecho, creo que nadie conoce ni una décima parte de mi vida privada. Incluso lo que escribo en el blog es sólo una parte de esa décima parte. Podría explicar muchas más cosas que callo, pero entonces seguramente tendría que irme del pueblo y quién sabe si del país… Lo malo o lo bueno de mi oficio, si me permites la vacilada, es que conoces realidades y cosas que espantarían a cualquiera. Por eso estas cosas que pasan en el día a día suenan a cachondeo… No las puedo tomar en serio porque realmente no son serias… Serias son otras cosas, como los niños que se mueren diariamente de hambre en el tercer mundo mientras que aquí nos peleamos por idioteces… En fin… para qué ponerse dramático…
De ahí que aunque para algunos no lo parezca, realmente soy un ser muy discreto… y a veces excesivamente silencioso y celoso de su intimidad…
Gracias por tus letras y si me lo permites, editaré esta carta en el blog como forma de cohesión social… como no relevo ningún secreto de estado (de momento) ni nada que afecte a la vida de los demás, no creo que haga daño a nadie… Y lo privado se vuelve público siempre y cuando sirva para algo, aunque ese algo sea el sentirnos más libres…

(Ilustración: La masonería, la cual estudié en la licenciatura y sobre la cual escribí mi primer libro «Entrevista a un masón, Perspectiva antropológica de una realidad ignorada», presume de ser una sociedad discreta. Sin duda lo es, mal llamada antiguamente secreta. Los secretos masones existen, pero nada tienen que ver con esos que se imaginan en el imaginario colectivo. Su discreción es envidiable, de ahí que me haga gracia esta caricatura masónica sobre lo que pasaría si hicieran una «tenida» al aire libre).

La tarea del Héroe


No quería cerrar este tríptico sin mencionar al héroe. Hablábamos en episodios anteriores sobre la tarea del filósofo que aspira a sabio y del sabio que aspira a héroe, siguiente escala en el escalafón de lo que Nietzsche llamó la moral de los señores en contra de la moral de los esclavos. Ortega y Gasset, más refinado, lo prefirió llamar magnanimidad y pusilanimidad. Los primeros, los filósofos y los sabios, están dentro de la categoría de hombres preocupados. Los terceros, de los que hablaremos en este artículo, forman parte de los hombres ocupados. Los primeros piensan, los segundos se vacían de pensamiento, mientras que los terceros actúan. Complejidad, simplicidad y síntesis.

Alguien dijo, en defensa de Ortega, que el héroe tiene una moral despiadada. Al menos, si tenemos en cuenta que la misión del héroe no es centrar su vida en la necesidad de agolpar su existencia en perfeccionar sus virtudes, sino más bien lanzar todos sus esfuerzos a lo que la mitología ha dado por llamar la misión creadora. El hombre esclavo de sí mismo, el pusilánime orteguiano, carece de misión. Vivir para él, según Ortega, es simplemente existir él, conservarse, andar entre las cosas que están ya ahí, hechas por otros –sean sistemas intelectuales, estilos artísticos, instituciones, normas tradicionales, situaciones de poder público-. Copio textualmente: sus actos no emanan de una necesidad creadora, originaria, inspirada e ineludible, carece de proyectos y de afán riguroso de ejecución.

La explicación de Ortega es dura pero a veces intachablemente certera. El hombre común prefiere vivir en la comodidad de los placeres, fomentando su búsqueda en contra del dolor. Su misión, de existir, se dirige en esos parámetros. Su objetivo no es más que el de entronar una intoxicada y mal entendida felicidad consistente en el tener, desechando todo cuanto tenga que ver con el ser. No existe en su interior un “destino”, según Ortega, una forzosidad congénita de crear, de derramarse en obras. Sólo actúa por intereses subjetivos, y a ellos se debe. Así, su vida pasa campeando entre el anonimato y la invisibilidad de la masa, suponiendo que todo cuanto hace merece ser vivido y todo cuanto no hace merece ser criticado o destruido.

Y aquí la crítica del mediocre será fácil y resultará activa. Tal y como dijo Joseph Chénier para denigrar la memoria de Mirabeau: “considerando que no hay grande hombre sin virtud”. Mirabeau, que no era un hombre de excesiva virtualidad y por lo tanto sirve de ejemplo para Ortega, se afanaba en su rebeldía en época de la Revolución Francesa por seguir sus designios, y no los designios de lo establecido o de lo comúnmente entendido como norma. Así, la perspectiva moral del pusilánime, nos recuerda Ortega, es certera a la hora de juzgar a sus congéneres pero errónea, injusta y falsa cuando se aplica al magnánimo. Parte de datos erróneos por falta de intuición de lo que pasa dentro del alma grande, de ahí su mediocre visión y su torpeza envenenada.

De ahí que el héroe, o los grandes espíritus, como alguna vez señaló Einstein, siempre han tenido que luchar contra la feroz oposición de las mentes mediocres. Porque la mente mediocre se identifica rápidamente por esa estúpida manía de la crítica y la destrucción de todo cuanto pretenda el héroe. No soporta la necedad de su esclavitud, pero convive con ella a falta de referencias mayores.

¿Cual sería en todo caso la pretensión del héroe? Como decíamos, mucho más allá de la tarea del filósofo o del sabio, mucho más allá de la búsqueda del placer o la evitación del dolor, o inclusive de la moral o la virtud, está la tarea creadora. Y esa tarea creadora, de acción, no es amoral, simplemente carece de escrúpulos, ya que los escrupulosos están inhabilitados para la acción. Son intelectuales, filósofos, místicos, sabios, pero no héroes.

En nombre de la igualdad mal entendida, en muchas ocasiones se confabula para intentar establecer que todo humano es igual ante su igual. Habría que matizar que debería serlo en derechos y obligaciones, pero que cada sujeto, con sus propias limitaciones y creaciones subjetivas, posee un formato psicológico totalmente diferente a sus congéneres, y por lo tanto, el héroe pertenece a una especie distinta de seres. Lo innegable es que todos los seres llevan dentro de sí perspectivas y estructuras singularmente opuestas entre sí, y por lo tanto, plasman tareas singulares en sus vidas. El hombre común nunca entenderá a aquellos cuya tarea y delicia suprema sea el esfuerzo frenético de crear cosas: para el pintor, pintar; para el escritor, escribir; para el político, organizar el Estado; para el empresario, crear empresa…

El afán creador está por encima de cualquier otro acto de la vida cotidiana. De ahí que la mitológica idea del héroe, muchas veces no corresponda con su arquetipo de una persona que da su vida, entiéndase literalmente, por su obra creadora o por su misión. Y es que el héroe no puede entender su vida sino a través de los designios del Universo entero, confundiéndose su ego con los bordes de “lo otro”. Preocuparse de sí mismo es preocuparse del Universo, esa es su intención. La inteligencia con la que lo lleve a cabo será cuestión de otro debate. Sin duda, un buen héroe es aquel que pasó por los estadios anteriores de intelectualidad, preocupación, quietud y sabiduría para lanzarse de lleno al valle de la acción. Y su grandeza en la misma dependerá de su genialidad o su endiosamiento para con su misión.

La mente mediocre, buscando la crítica fácil, pretenderá afirmar que la vida diaria, común, normalizada en los placeres y el dolor, también forma parte de cierta heroicidad. No le quitaremos razón. Pero no hablamos de ese tipo de heroicidad, que en todo caso, sería común para todos. Más bien la heroicidad de aquel que prescinde de cualquier cosa, para adentrarse en la locura de su visión. El arquetipo quijotesco, el Ulises latino o el Sir Galahad de las leyendas artúricas nada tienen que envidiar a un Jesús el Cristo, un Ghandi o cualquier contemporáneo nuestro que se lance a la transformación inmediata y radical de nuestro mundo. Decíamos que existe una urgencia de actuar, y esta urgencia sólo puede ser conducida por héroes de nuestro tiempo. Y el héroe reclama voluntad de actuar, acción, más allá de la reflexión filosófica o de la sabia quietud. Como Mirabeau, vivir una vida ejecutiva. Existir, para él, no es pensar, sino hacer. ¿Qué? Lo que se pueda. Todo menos soñar, nos advierte Ortega, es decir, imaginar que se hace algo sin hacerlo. Sirvan pues lo sueños de timón ante la necesaria urgencia de actuar.

Carta a MP.


Desde que me hice “editor” de tu hermano, como a él le gusta llamarme de forma cariñosa, lo veo más a él que a ti… hay que ver las sincronías extrañas que tiene la vida, ¿no te parece? Nos conocemos en un lugar perdido, casi de casualidad, en mitad de la nada jienense, frustramos aquel sueño común de marcharnos a Madrid y por cosas del destino, la familia M. une y refuerza sus lazos con el que suscribe a base de libros y poesía… A veces uno se pregunta qué fuerzas extrañas son los que nos unen a las personas… fuerzas que a veces rozan lo mistérico… ¿acaso no es un misterio que el otro día estuviera comiendo en casa de E. una ensalada vegetariana hablando sobre cosas de las que hablaba contigo diez años antes? Es como si aquel egregor que creamos a base de Leolos y Oliverios fuera tomando vida en el curso de nuestras vidas y de vez en cuando se encarnara para recordarnos aquella frase que se hizo nuestra de la urgencia del vivir… Pasa el tiempo, claro que pasa, pero ahí estamos, permaneciendo en ese lazo místico…
Curiosamente, el sentimiento es inamovible. Siempre presumíamos de que éramos muy buenos amigos, de lo mejorcito que hemos encontrado en nuestros caminos. Y a pesar de los silencios y las distancias, sigo pensando lo mismo. La razón es simple: la influencia ejercida perdura. Y de vez en cuando está bien dar rienda suelta a ese egregor y despachar a gusto cuatro palabras que merecen ser oídas.

Por cierto, de nuevo dejé escapar a la que sabe volar… creo que soy un caso sin remedio. Antes me empeñaba en buscar a la que sabe volar, y ahora, tal y como tú muy bien dijiste aquella tarde en Linares, me empeño en dejarlas marchar. Y a veces pienso que es por pereza o simplemente por cobardía. Para volar es necesario suprimir de nuestro impás todo aquello que nos lastra. Y esa es una tarea difícil… Con los años vamos acumulando manías, cosas inútiles, empeñamos nuestras vidas viendo como el tiempo se desliza por entre las manos… Y esa acumulación de talentos infructuosos nos alejan del verdadero propósito del vivir…

En fin, te quiero imaginar viva y feliz, recordando viejos aleph pero creando otros nuevos, quizás bajo una farola que ilumina momentos únicos y que, partiendo de esa proximidad que nos da la certeza, te hace volar hacia universos paralelos, mundos increíbles y promesas de hace tiempo… Te imagino, te quiero imaginar, tremendamente libre…
Tu siempre amigo,

J.

El niño rebelde… ¿que todos llevamos dentro?


Hoy me han enseñado una foto suya y me han dicho que se parecía a Fofito, el payaso. Dudaba si me recordaba más físicamente o era más bien su oficio lo que me hacía relacionar a uno con el otro. El caso es que ha quedado bautizado como Fofito el payaso, y me ha hecho gracia la ocurrencia. Sea como sea, Fofito es un rebelde, está en contra de todo, como los adolescentes que para encontrarse con su identidad necesitan marcar el territorio. En eso nos parecemos, me refiero a lo de la rebeldía, y por eso en cierta forma le tengo simpatía. El problema es que hay dos tipos de rebeldías: las estúpidas y las inteligentes. Las primeras, como las adolescentes, son nacidas del trauma, el rencor, la envidia, el egoísmo y la sinrazón. Las segundas, suelen presentarse como una respuesta necesaria y optimista a la búsqueda de un cambio imprescindible. Y eso es lo que no me gusta de Fofito: se equivoca en la perspectiva. Ser rebelde rozando los cincuenta años está bien, pero ser un rebelde adolescente, y en cierta forma, algo estúpido, pues la verdad es que ahí la cosa cambia. Pongamos un ejemplo gráfico. ¿Qué hace un niño rebelde cuando no hacemos caso a sus demandas? Se enfada… Imaginemos que el niño rebelde dice blanco y nosotros negro. ¿Qué postura adopta? La de inconformismo acompañada de una banda de convicciones que intentará hacer creer a todos los que estén dispuestos a escucharla. ¿Qué debe hacer un padre comprensivo? Escuchar y atender sus demandas siempre y cuando estas sean justas. Si son nacidas del capricho, la voluntad de reivindicar su identidad o cualquier otro tipo de complejo psicológico, lo mejor es indicar otro camino o pactar otras situaciones posibles. ¿Y qué hacer si tu hijo rebelde le cuenta sus problemas a la vecina maciza de en frente en vez de a ti? Si está maciza se lo perdonamos, pero si no lo está, le pedimos a la vecina que adopte al chiquillo porque estamos hasta el mismísimo gorro de sus tonterías… Así que niño Fofito, hablando por delante al papi y no le canses que tiene muchas cosas que hacer, entre otras, trabajar día y noche para alimentar tus caprichos adolescentes…
Por cierto, hablando de rebeldías. Hoy me entero, para mi asombro, que un grupo de rebeldes del que no tenía conocimiento está solicitando firmas para hacer una Asamblea… Y digo yo, ¿para qué tanto papeleo? ¿No hubiera sido más fácil solicitar la Asamblea directamente sin necesidad de firmas? ¿Quién se hubiera negado a participar en un debate serio y necesario, a dialogar, a interaccionar unas posturas con otras, a llegar a acuerdos necesarios en tiempos que demandan seriedad, disciplina y trabajo? Aún rizando el rizo, ¿por qué no me han pedido que firme ese papel? Lo hubiera hecho encantado… a pesar de la estupidez y aparente rebeldía…
(Nota aclaratoria para aludidos del gremio del circo: Al igual que hice con el escrito en el que hacía referencia al Pequeño Dictador, Fofito, el payaso, no deja de ser un invento recreativo de mi pobre imaginación. No pienso ni dirijo estas palabras contra nadie ni pretendo formarme una ligera idea de quién puede ser ese personaje, en el supuesto caso de que exista. Siendo así, no deja de ser divertido todos aquellos que de alguna forma se sientan ofendidos por verse reflejados en tal pobre descripción. A todos ellos, y a los miembros del gremio de la payasada, pido mis más sinceras disculpas. Respecto a la Asamblea de la que hablo, no es otra que la Asamblea de Majaras de la que tanto nos habla San Ajún en su Espístola a los Bandoleros. No puedo decir más que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Además de estar en política, y debido a mis estudios antropológicos sobre el comportamiento humano, soy partícipe de otras instituciones en las que, con humor y buen sentido, intento formarme una ligera idea de los comportamientos y actitudes de esta extraña raza. Dicho esto, y atendiendo a las amenazas que tanto mi persona como mis allegados gremiales reciben, rogaría no hicieran caso a mis disparatada, y como digo, pobre imaginación).

Communitas


Interesante la discusión con Manuel Delgado (http://manueldelgadoruiz.blogspot.com/), profesor de la Universidad de Barcelona donde me ha ayudado a clarificar durante estos días toda mi confusión sobre conceptos que a priori podrían parecer claros. En toda mi tesis doctoral he basado cierta reflexión en asimilar el concepto que Victor Turner describe como Communitas. Estos procesos se desarrollan en las Comunidades Utópicas que estudio antes de que estas entren en una dinámica de reproducción de la estructura que tienen implantadas en sus cultura de origen. El proceso es parecido a la foto que acompaño: primero existe un encuentro de afinidades que comparten experiencias sin una necesidad extrema de organización. En ese proceso emocional, de búsqueda de un sentido de comunidad más allá de las normas establecidas, sin reglas fijas, sin estructura definida, sin estatus ni jerarquías, es lo que llamo communitas. En el ejemplo que expongo, un mercado libre, sin dinero, sin estatus, donde todos comparten todo. En la comunidad de Findhorn tuve mi primera reflexión sobre este asunto cuando descubrí como a medida que la comunidad va creciendo y definiendo su futuro tiende a reproducir las estructuras que en un principio desechaban. La comunidad se vuelve organizada, jerárquica, las gentes asumen roles y estatus… Es, como digo en mi libro «Creando Utopías», la invasión de la estructura cultural insertada en nuestras vidas en proyectos o ideales que pretenden huir de ella. Para Manuel, sin embargo, hablar de communitas y de comunidad no es sinónimo, si no que entra en la discusión de la dicotomía entre lo que Tönnies llamó comunidad y asociación, del mismo modo que otros autores dieron su propia definición (ver Manuel Delgado, 1999, 140): Tönnies (Gemeinschaft / Gesellschaft), Marx, Darwin o Henry Maine (sociedad rural / sociedad contractual), Durkheim (solidaridad mecánica / solidaridad orgánica), Robert Redfield desde la Escuela de Chicago (sociedad folk / sociedad urbana), Karl Popper, y luego Wolf desde la antropología (sociedad cerrada / sociedad abierta) o el mismo Turner (comunnitas / estructura). En fin, un tema apasionante que desarrollaré si sobrevivo a la tesis durante los próximos años.

Venganza


Esta mañana el amigo Jose me ha preguntado sobre la venganza. Tenía una posición clara al respecto: a priori, no. El me ha puesto un ejemplo hermoso: cuando tiras algo al mar, la marea se encarga de devolvértelo. Lo mismo ocurre con las cosas de la vida, por lo tanto, no merece la pena malgastar fuerzas en venganzas, litigios, denuncias, abucheos, … Si algo no ha ido bien con el prójimo habría que medir el motivo por el que hemos acabado mal en la relación. El noventa por ciento de las causas es por nuestra culpa. Algún error nuestro, algún exceso de confianza o de celo… Las causas pueden ser infinitas, y los asuntos pueden variar en naturaleza. Las injusticias suceden todo los días, y lo mejor que podemos hacer es buscar la forma de solucionarlas, a poder ser, de forma cordial y amigable, buscando la forma de ayudarte a ti mismo y de ayudar a la persona que por error o desesperación cometió la injusticia. La justicia ciega, interesada, comprada, no sirve para nada. No podemos tomarnos la justicia por nuestra mano, existen unos cauces, ya sean civiles o como en el ejemplo de la marea, metafísicos, es decir, cauces en los que la vida pone a cada uno en su sitio sin mayor explicación que la de ajustar a cada cual lo que le toca. ¿De qué nos sirve la venganza? Sólo para crear más sufrimiento y más dolor. Ahí tenemos el ejemplo palestino e israelí. Si hemos cometido algún error, asumámoslo de la mejor forma posible, y si es el otro el que lo ha cometido en nuestro nombre, expliquemos el motivo y las causas y todo cuanto ha ocurrido. Seguramente no logrará a entenderlo pues se trata de nuestro dolor, pero al menos que sea consciente de lo que ha hecho… Luego la marea ya se encargará de devolverle siete veces siete todo cuanto haya arrojado al mar…

I miss you


Siempre me preguntó porqué nunca le escribí una carta de amor. Nunca supe qué contestarle. Todos sabemos que es imposible dejar de querer, que a pesar de la distancia y los acontecimientos, uno siempre ama a aquello que alguna vez amó. ¿Acaso alguien sabe como dejar de amar? Y quizás, con los años o la edad, se acumulan amores que un corazón pequeño no puede soportar. Y entonces va perdiendo fuelle con el tiempo y se vuelve cerrado, aprisionado en una maraña de excusas, de lentitud, de pesadez difíciles de superar. Y a medida que pasa el tiempo todo resulta más difícil y cansado. La ingenuidad, y por lo tanto felicidad de los veinte se transforma en preocupación a los treinta y cuando vas rozando los cuarenta el realismo, en toda su crudeza, no deja mucho margen de maniobra. Uno siempre busca mil excusas para pensar que no pudo ser: quizás fue la distancia, los egos, los intereses, una vida complicada, el mal genio… Quién sabe porqué el ser humano tiende a complicarse la vida cuando se trata de compartirla con un igual… Siempre he dicho que el amor verdadero requiere de muchos silencios. Ese silencio acompañado de miradas cómplices… Cuando hay exceso de palabras y de ruido, el amor jamás puede triunfar… porque el amor es un habitante extraterrestre, de otro mundo, que requiere ciertos requisitos previos antes de encarnarse en nuestras vidas. Por eso, ahora que el silencio se ha instalado, soy capaz de escribir esa carta de amor que nunca hice, y soy capaz de reconocer el fracaso de la actividad diaria en contra de lo único que merece la pena: amar…. Por eso, ahora que hay paz y silencio, puedo recordar, con esa emoción conmovedora, aquellos primeros días en las frías tierras de Escocia en los que empezamos a amarnos porque, al no hablar el mismo idioma, los tiempos estaban sujetos a esos eternos silencios plagados de complicidad… Pero los humanos siempre prefieren el ruido… y eso espanta al verdadero amor… Silencios plagados de significado deberán reinar en el futuro… Será entonces cuando la humanidad entera comprenderá lo verdadero de toda existencia… Callar, osar, saber, querer… tantos años repitiéndolo para luego olvidarlo tan pronto… Cruz antigua, cruz sabia, cruz amiga… Gracias por volver a tu lugar, allí de donde nunca debiste marcharte… en ese cuarto camino que requiere nuevos pasos… Amar, amad, amemos… y siempre en un cómplice silencio…

Consumo alternativo: Bajo el asfalto está la huerta


Se hacen llamar Cooperativa Agroecológica La Acequia y son unas cien personas miembras que practican una economía diferente, cercana a la economía del don y el apoyo mutuo y muy cercanos al movimiento Bah! (Bajo el Asfalto Está la Huerta). Con una aportación de unos treinta euros y unas cuatro horas de trabajo voluntario mensuales en la huerta que tienen en Encinarejos, Córdoba, practican una economía y un consumo responsable y alternativo. Todos los jueves, a las nueve, se reunen en la Plaza de Andalucía de Córdoba, en plena calle, para compartir la cosecha entre sus miembros. Había visto movimientos parecidos en las comunidades utópica que he ido visitando por todo el mundo, pero nunca en plena calle de una gran ciudad. Estoy muy agradecido a Paquita, investigadora de la Universidad de Córdoba, por haberme mostrado esta realidad tan cercana. Tuvimos una grata charla y compartimos experiencias pues su tesis y la mía tienen un marco muy parecido. Así que ya lo sabéis, más allá de la agricultura biodinámica, la agricultura basada en la permacultura o la agricultura natural existen movimientos de agroecologismo que están cerca de nosotros y que nos ofrecen productos sanos y naturales. Está claro que la nueva conciencia se expande irremediablemente por todo el mundo… Y es bueno saber que eso existe. Por cierto, la Universidad de Córdoba ofrece un programa de doctorado sobre Agroecología. Muy interesante…
(Foto: Ayer en Córdoba compartiendo un momento agradable y subversivo).

Indecencia política


Me envían esto y lo comparto…

«Ha dicho la Presidenta de la Comunidad de Madrid que es indecente quemientras la inflación es -1%, los funcionarios además de tener plazafija, tengan una subida salarial del 5% (gran mentira por cierto).Me gustaría transmitirle a esta Sra. lo que considero «indecente»: Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mesy el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendasa 6.500 €/mes;Indecente, es que un catedrático de universidad o un cirujano de lasanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de unayuntamiento de tercera;Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en elporcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad de todos lospartidos, por supuesto y al inicio de la legislatura);Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda;Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibiruna jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembrosdel gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar elcargo;Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) deeste país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo delIRPF;Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotescon sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados;Indecente es el millonario gasto en mediocres TV creadas al serviciode la pervivencia en el trono de políticos más mediocres;Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidosaprobado por los mismos políticos que viven de ellos;Indecente es que a un político no se le exija superar una mínimaprueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual ocultural);Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas,coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas decrédito por doquier; (Tenemos mas coches oficiales en España que entrefrancia , Alemania y EEUU juntos…..alucina)Indecente es que sus señorías falten de su escaño en los plenos una yotra vez y tengan seis meses de vacaciones al añoIndecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan uncolchón del 80% del sueldo durante 18 meses; (no vaya a ser que con lo»»poquito»» que han cobrado en su legislatura no les llegue)Indecente es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargosde la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país quepueden legalmente percibir dos salarios del erario público;Indecente , es que se pongan a parir en los debates la izquierda y laderecha y luego cenen juntitos en los mejores restaurantes …y todo acargo de nuestros bolsillos. PERO LO MAS INDECENTE , ES QUE NOS TOMEN POR GILIPOLLAS. Yo no soy funcionario , soy autónomo (aunque tambien podria ser ama decasa o astronauta ) y lo de los politicos me parece indecente.INDECENTE!!. ¿QUÉ SE PUEDE HACER ? Quedarnos de brazos cruzados , como siempre o hacer una gran protesta ? Se está proponiendo hacer una gran protesta PACIFICA a nivel nacional, para que nos dejen de tomar por tontos , fecha el 6 de septiembredel 2009 , pasalo a todos tus contactos por movil o por mail , que haytiempo de organizarlo. Se está planteando declarar el 6 DE SEPTIEMBRE » DIA NACIONAL DESUS SEÑORIAS » PASALO

Energía y energías


Estimado C,

Muy interesante la conversación sobre energía y energías que hemos mantenido hoy. Lástima no haber podido profundizar más. Como sabes, los alquimistas pretendían convertir, de forma simbólica, los elementos pesados en formas sutiles para lograr lo que llamaban la piedra filosofal. Los elementos aristotélicos en los que se basaban los alquimistas tenían cuatro cualidades básicas. En términos energéticos, lo interesante en todo este proceso revolucionario que estamos padeciendo es que la energía, y su transformación alquímica, cada vez resulta más sutil. Independientemente de los condicionamientos políticos o económicos, el carbón y el petróleo, elementos de la tierra con su respectiva cualidad de fría y seca, está dejando de ser efectiva para seguir manteniendo con vida a lo que hoy Mario ha llamado la Pachamama.

La energía ni desaparece ni se destruye, se transforma. Ocurre con los alimentos. Cuando estamos comiendo una pechuga de pollo, sólo estamos transformando elementos de carbono en nuestro organismo, es decir, energía proveniente del sol. ¿Quién produce esa transformación milagrosa? El reino vegetal, de ahí que los místicos de todos los tiempos, desde los budistas a los pitagóricos, recomendaran, de forma intuitiva, la dieta vegetariana. Es una forma de alcanzar la sutiliza energética de forma más directa. La energía radiada por el Sol es aprovechada por los seres fotosintéticos, que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la principal fuente de energía de la vida.

¿Qué está pasando con la energía? El carbón y el petróleo, cuyos componentes básicos son el carbono, están siendo sustituidos por la obtención directa del sol mediante placas solares, o del viento mediante molinos o del agua mediante turbinas o de la tierra mediante biomasa. El proceso alquímico completo y de forma directa, conjugando elementos limpios que no degradan la piel de Pachamama. ¿Qué ocurre con la energía nuclear? Sin duda es una energía revolucionaria pero no tenemos la tecnología suficiente como para amaestrarla a largo plazo, por lo tanto, si bien para nosotros resulta útil y necesaria, no sabemos que pasará en unos años.

En datos:

2004
2008
Energías renovables
4%
31%
Ciclo combinado
10%
24%
Nuclear
31%
9%
Hidráulica
14%
18%
Carbón
37%
13%
Fuel/Gas
4%
5%
Fuente: Red Eléctrica Española.

Como vemos, en España se impone la lógica alquímica y tanto el carbón, como el fuel/gas, la nuclear o la hidráulica ceden imparablemente paso a las renovables.
En los intercambios internacionales, además, tenemos un saldo positivo en 2008. Es decir, si bien es cierto que hemos recibido de Francia un déficit energético de 2.862(GWh) en 2008 (en 2004 fue de 5.222), hemos enviado a Portugal -9.586 (GWh) y a Marruecos -4.217 GWh, resultando un saldo a nuestro favor de -11.221GWh, es decir, hemos enviado más energía de la que hemos recibo, por lo tanto, no somos energéticamente dependientes de otros países.

En fin, siento el rollazo que acabo de meter… quería profundizar más en la terminología de energía (energía-fuerza-rayos de manifestación) más que en las energías de consumo ordinario, pero así ha salido y dadas las horas, aquí lo dejamos hasta la próxima…

Un abrazo,

J.

Apoyo mutuo


En Madrid hace un calor insoportable… no quiero empezar hablando del tiempo, pero… Hoy interesante reunión con Mario, César y Luis. Hemos hablado de lo mal que está la situación y como ejemplo ilustrativo hemos expueto mi caso, que ha servido como terapia de grupo y como búsqueda de esperanzas futuras. Sin duda mi situación no es mala. Lo peor que puede pasar es que me quiten la casa y tenga una deuda de por vida con el banco. Pero lo asumo con la mayor de la serenidad. Es algo que ya no me preocupa. A veces se cometen errores en la vida que hay que pagar y se acepta el pago gustosamente. Además, la supervivencia, especialmente en tiempos de crisis, pasa inexorablemente por gestos de generosidad excesiva y amable, un guiño a la vida que te hace sabedor de un algo que supera el placer y el dolor. Gestos como el de Jose, el cual me regaló esos ajos y unas cebollas y que, de forma recíproca, quise compensar con el regalo de algún libro. Apoyo mutuo y economía del don, dos de los grandes temas de mi tesis que viene de perlas para afrontar con optimismo la crisis. Así que el trueque y la generosidad se imponen en momentos como estos. Esperemos que así sea, y no esos malos augurios que hablan de aumento de la delincuencia y el temor en las calles… Gracias Jose por esos ajos, que recuerdo con cierto agradecimiento desde Madrid.

Perdidos en la arena…


Esta mañana salí dirección a Madrid. Antes, hice parada en Linares, en la casa-museo de mi amigo Emilio donde compartimos mesa y mantel con Julia, el perro Chakra y el peculiar ambiente que se respira en la casa de un artista ya consagrado. Hablamos mientras las horas pasaban alocadas por el tiempo, esa peculiar categoría humana inventada para controlar nuestros impulsos. Marché tranquilo hacia Madrid, sin prisas, con un hermoso regalo de Julia, el estómago lleno (antes habíamos hablado de que se puede vivir con tres euros al día, por lo que me sentía esta semana con superávit al haber ahorrado la comida de hoy y mañana), y la esperanza de un nuevo encuentro entre ermitaños. Mario me esperaba para cenar y hablamos de temas y proyectos igual de interesantes. Escuchaba cifras inhumanas mientras que el teléfono sonaba con número oculto. Era la señorita Rueda, un peculiar nombre que el departamento de Atención al Cliente de El Corte Inglés ha elegido para rebautizar a todos sus operadores. Al principio pensaba que la señorita Rueda era una amabilísima señorita que se preocupaba por todas mis incidencias, especialmente las de pago, y que me llamaba una vez por semana para interesarse por mi vida económica. Ahora, viendo que mi vida económica no fluye lo suficiente, su preocupación ha crecido y me llama más de quince veces por día. Debe ser porque El Corte Inglés está como nosotros, asfixiado, y reclama con urgencia a los deudores lo que por derecho le pertenece siete veces siete. Curiosamente yo hacía lo mismo esta mañana con mis propios deudores, para acabar de cerrar el círculo y poder pagar a la familia Rueda, pero no he recibido respuesta. Por cierto, descubrí que la Señorita Rueda no existía como tal cuando, para mi sorpresa, un día me llamó el Señor Rueda. Podría pensar ingenuamente que se trataba de su hermano, o de su padre, y que por ende, toda la familia Rueda estaba al tanto de mis deudas y deseaban ayudarme a solventar dichas incidencias. El caso es que mientras M. me hablaba de millones de euros, me hacía gracia la insistencia de los Rueda para que abonara los ochenta euros con quince que debo abonar religiosamente todos los meses por la compra del frigorífico… Como llevo dos meses sin pagar el teléfono y otros dos sin pagar la hipoteca, pensé que los Rueda se cansarían de preocuparse por mí una vez cortada la línea… En fin, yo no quería hablar de deudas pero es que la anécdota fluye con cierto humor mientras escribo esto, M. escribe justo en frente mía y yo intento hablar de los perdidos en la arena. De todas formas, por si no me creéis, llamad al 917243699 y pregunten por el señor o la señorita Rueda… En fin… ya lo decía el título… perdidos en la arena… cuanto menos en el desierto…

¿Se puede vivir sin televisión?


Cuando vivíamos en Barcelona compramos un bonito televisor de diseño de la marca Loewe, carísimo pero hermoso para decorar el bonito salón del adosado. Quedaba austero con las paredes blancas carentes de cualquier exagerada decoración. Como era grande y era lo último, porque por aquel entonces siempre estábamos a lo último en tecnología, nos gustaba mirarlo, incluso cuando estaba apagado. De hecho, creo que pasaba más horas contemplándolo cuando estaba apagado ya que sólo lo utilizaba para ver las noticias de las tres y estar informado del mundo de forma visual. Por la mañana recibíamos la prensa en casa y casi nunca teníamos tiempo de verla, tampoco la tele y tampoco casi nada debido a la vida acelerada de la ciudad y la ambición de abarcar cuantos minutos pudieran dedicarse en nombre del progreso. Y el progreso consistía en eso, en tener una gran casa y lo último en tecnología, en coches, en televisiones y ordenadores para luego descubrir, con cierto desencanto, que no teníamos tiempo para disfrutarlo. Cuando me mudé al sur buscando cambiar progreso por tiempo, descubrí con asombro que podía disponer de más tiempo y alejado de la necesidad de progreso. Así que regalé mi bonita televisión, mis bonitos ordenadores de última generación y todo cuanto me resultara innecesario. De la quema de brujas me quedé con mi pequeño portátil de más de cinco años, toda una antigualla en el vertiginoso mundo de la tecnología. Y ahora miro las paredes y no veo aquella televisión de diseño, tan bonita ella. Ya casi ni me acordaba de sus sensuales formas, pero sí de los momentos que pasaba todos los días, a las tres de la tarde, mirando las noticias, tumbado en aquel sillón, también de diseño, que también regalé. Ahora no tengo tele, pero admito con cierta humildad que echo de menos el sillón y esos momentos a las tres de la tarde.