Mario Benedetti ha muerto…


Sin conocerlo fue un amigo porque se rindió ante la evidencia de que alguien enamorado de la que sabía volar lo leía entre llantos de cocodrilo y dolores de hace tiempo. Su inventario acompañó mi amor adolescente con sus geografías, su patria humana, sus exilios, su cantera de prójimos, sus trece hombres que miran… Pero yo andaba enfermo, enamorado, y por eso «Hagamos un trato», «No te salves» y «Rostro de voz» los aprendí de memoria, incrustrando cada letra en manchas de sangre coaguladas en mi corazón. Quise no salvarme mientras hacia un trato que nunca fructificó más que en los sueños cobardes ajenos al rostro de voz. Y ahora dime amigo… ¿te salvaste? ¿qué hay en el otro mundo? ¿has penetrado, gracias a la poesía, directamente al otro orde?

No has muerto amigo… sólo has penetrado en la Intimidad más profunda… pero sigues aquí, confiando tus penas a este amigo que te persiguió hasta la saciedad con tal de calmar mi pena…

Eternamente gracias…

NO TE SALVES . No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca. . No te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer lo párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo. . Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el jubilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo .

Empecemos la semana con música…


Se presenta una semana más… abierta al mundo… al universo… disfrutémosla…

Así podemos ser…


Hace dos días me visitó el presidente de Hornasol para traer dípticos para una campaña de sensibilización sobre el medio ambiente en La Montaña donde Séneca ha colaborado con una modesta aportación. Tuvimos una entretenida conversación en la terraza de mi casa sobre problemas ecológicos serios que nos conciernen y nos afectan a todos. Fue muy interesante. Al día siguiente, la visita fue de Fran, un generoso compañero de batallas políticas que vino a recoger un importante donativo de libros para la Asociación Interlibros. Como ya he dicho algunas veces, Editorial Séneca nació con la intención de inculcar una filosofía de cultura de la paz. Y la paz pasa irremediablemente por los caminos de la generosidad y el apoyo mutuo, esencias imprescindibles para hacer de este un mundo mejor. Le he pedido a Fran que el mensaje del donativo (más de tres mil euros en libros) no es la única y exclusiva generosidad de un miembro de la comunidad, sino la urgente necesidad de que ese humilde gesto cale en los corazones de todos cuantos se hagan eco de la noticia para que, como dijo aquel, el ejemplo cunda. Y cunda en las pequeñas cosas, en los amigos con dificultad, en los familiares que desean escuchar tu voz o sentir próxima tu presencia (debo tantas visitas), en los vecinos que lo están pasando mal porque se han quedado sin trabajo o no pueden llegar a fin de mes…

Hace unas semanas, una muy buena amiga se vio sorprendida por la quema de su casa… Lo perdió todo, sus recuerdos, sus esfuerzos, todo cuanto una persona puede acumular en la vida durante más de cuarenta años… Me sentí desconsolado… ¿cómo ayudar? ¿qué hacer ante la tragedia? Ayer le envíe un pequeño regalo porque pensé que ahora tocaba mirar hacia el futuro y construir una nueva vida partiendo de cero. La economía del don, como decimos los antropólogos requiere de un nuevo paradigma, y ese paradigma pasa por la recuperación de la generosidad absoluta. Si ayer hablaba en voz de Dragó de lo que somos, ahora toca hablar de lo que podemos llegar a ser… Seamos pues…

Así somos… para bien o para mal…


Realmente esto lo dice una persona que ha viajado mucho y ha vivido en muchos países… y todos los que de alguna forma hemos viajado, a veces sentimos cierta vergüenza ajena por lo que vemos fuera y dentro de nuestro país. Suscribo todo lo que dice el amigo Dragó e invito a la gente a que viaje más para que copiemos lo bueno de otros países y cambiemos, en la medida de lo posible, todo lo que de malo nos caracteriza… Gracias Antonio por compartir… somos, sin duda, una raza sui generis…

Aislando las jardineras del tejado


Todo trabajo exterior tiene su símil interior y es hermoso sacar
músculo con los trabajos duros bajo el sol mientras meditas
profundamente en la vida y sus misterios… No tiene desperdicio y a
veces resulta recomendable…

Secretos de «Cosas del Camino»


El 2 de mayo del 2006, recién llegado a la Montaña, recibí con cierta emoción un libro de Mario que hablaba sobre «El Camino» y sus cosas. Era una edición de la cual, según el mismo autor, sólo existían tres ejemplares. En ese momento yo era poseedor de uno de ellos y me sentía afortunado y especialmente agradecido. La dedicatoria estaba escrita desde La Salceda, y en ella se hablaba de La Montaña y Los Asientos como un proyecto espiritual que requería un continuo caminar. Unos meses más tarde, en septiembre de ese mismo año nació en La Montaña la Editorial Séneca, apéndice de un proyecto cultural y espiritual mucho más ambicioso y que a día de hoy sigue su propia gestación. «Cosas del Camino» fue escrito aproximadamente sobre diciembre de 2004 en la cárcel. Cuando me llegó en aquel mayo de hace ahora la friolera de tres años me senté en la plaza del pueblo dejándome llevar por el sonido de los pájaros y la fuente. Antes de empezar su lectura miré al horizonte, al cielo, las montañas, La Montaña… La emoción recorría todo mi cuerpo pues me hallaba ante un libro nacido desde Lo Profundo, desde la Oscuridad Brillante y el Silencio.

Nwanda había recibido también un ejemplar que aprendió de memoria. En todas las reuniones era capaz de recitar alguno de sus aforismos intentando desvelar entre todos, incluso entre el propio autor, su profundo significado. Siempre resultaba una tarea difícil, cuanto más imposible. He tardado tres años en apreciar algunos destellos y comprender algunos aforismos. La Oscuridad Brillante supuso un antes y un después en mi propia concepción del Universo.

Tardamos mucho tiempo en decidirnos a editarlo. No era un libro normal y no era un libro para este tiempo. Venía del futuro, o mejor dicho, venía de ese lugar donde no existe lo temporal, sino un Camino que hay que atravesar con dosis de pausa y equidad.

En la propia edición queríamos reflejar concepciones del propio libro, como la Oscuridad Brillante. Es por ello que la portada en tapa dura es negra y en su centro existe una galaxia con forma de espiral. Sin embargo, cuando entras en ella, se abre un mundo distorsionado por las palabras y la luz. Ahí, en estampanciones a todo color aparecen, junto a los textos, universos infinitos plagados de luz y color, es decir, de ilusión y Brillantez. Este libro atemporal puede ser experimentado desde dentro dejando fija una huella en tu Camino…

(Foto: uno de los tres libros editados en exclusiva y la versión de Nous).

Charla de José María…


El amigo José María dará una charla en Madrid a la que estáis invitados… ya me diréis si el rabo de toro estaba bueno…

Papá, de mayor quiero un «Mersedes»


La morosidad ha entrado en un círculo a cual pescadilla devorando su propia colita de la cual es difícil salir. Hace unos meses, los viernes por la tarde un famoso humorista reflejaba esa realidad cuando dos amigos se encontraban y uno le demandaba a otro que le pagara una vieja deuda y el otro, con cara de hola y adiós decía eso de «mañana»… Nunca pensé que yo mismo, tan acostumbrado a pagar siempre por adelantado cualquier cosa, llegara a caer en ese concurrente «mañana» tan plagado de promesas. Burofax reclamando deuda, llamadas a todas horas y algunas con amenazas, abogados, rompepiernas, en fin, la construcción de la casa y la quiebra de mi constructor me dejó en una situación alta delicada que aún no he solucionado del todo, quedando algunos «mañanas» por cumplir. Ayer ocurrió una anécdota que me hizo reflexionar sobre nuestras decisiones y lo que ellas implican. Siempre intento pagar a unos y otros aunque sea algo para que todos vayamos tirando, mientras que a su vez yo mismo espero que terceros me paguen a mí y las cosas no se demoren en el tiempo y todos podamos ir tirando gracias a la filosofía del apoyo mutuo en tiempos difíciles. A veces es complicado decidir a quién vas a pagar antes o después. Pues ayer me llamó alguien solicitando que le liquidara cuanto antes la deuda pendiente. Su tono me pareció tan amenazante que incluso me asusté, así que cogí todo el dinero que me quedaba en el bolsillo y fui a pagar todo cuanto le debía. Lo asombroso, lo increíble, es que antes del tono amenazante hubo un tono de súplica y reproche, diciendo que no tenía dinero, en fin, algo patético porque dinero no tenemos nadie con esta dichosa crisis y todos debemos comprender que los pagos se están retrasando hasta que salgamos de los baches del camino y nos pongamos al día y todo se regularice de nuevo. Pues decía sobre lo asombroso… cuando fui a pagar a este buen hombre y vio con cierta alegría y satisfacción que le liquidaba la deuda pendiente, empezó a embaucarme con el discurso de que son malos tiempos, de que los clientes no pagan, de que hay poco trabajo, de que todo está muy mal… Hasta veinte minutos de diálogo describiendo lo mal de la situación cuando al terminar, me dice: «A ti te gustan los coches, ¿verdad?» A continuación fuimos a la calle y me enseñó su última adquisición: un coche deportivo de lujo de trescientos caballos y cuyo precio en el mercado supera los cien mil euros… Me quedé helado… «¿Te gusta mi nuevo coche?» Sentí como me derrumbaba por dentro… No entendí nada. Estaba claro que ese dinero era suyo y que cada uno hace con su dinero lo que le da la gana. Lo que no me quedaba claro es que para recuperarlo utilizara artimañas mafiosas para luego, una vez recuperado, sacara a relucir el tema del coche, con una falta de tacto y sensibilidad fuera de lo común. Me pareció todo tan ridículo que me fuí helado y sin palabras, ya que había decidido pagar a este hombre antes que a otros que a lo mejor realmente necesitan más ese dinero.
Esa anécdota me hizo recordar otra duda ética. Trata de si es mi responsabilidad pagar a aquellos que el constructor de mi casa dejó tirados y no pagó y que ahora me reclaman a mí ese dinero cuando yo se lo había adelantado al constructor y cuando, además, he tenido que volver a contratar esos servicios porque no fueron acabados o simplemente fueron abandonados, costándome la casa casi el doble de lo que debería haber costado y con la mitad de las calidades con las que había pactado (de ahí mi particular crisis en la gran crisis mundial). En fin… ya nada de eso me importa excepto quedar bien con mi conciencia y dejar de pensar en este asunto escabroso que tantos quebraderos de cabeza me ha dado… Todo se andará… soy optimista…

(Foto: Con mi hermano Iván montando muebles baratos del Ikea como forma de adaptación al medio crítico).

Cosas del Camino


Mañana por fin saldrá a la venta (Editorial Nous, 20 €) el esperado libro de Mario Conde titulado «Cosas del Camino». Os dejo una reseña que Luis ha realizado para que tengáis presente su esencia.
Para la gran mayoría resultaría difícil de creer la afirmación que el autor de Cosas del Camino, Mario Conde, recoge en el prólogo de su libro de no albergar ningún propósito al escribirlo. Al fin y al cabo se trata de un conjunto de reflexiones meditadas profundamente durante sus años de reclusión en la prisión de Alcalá-Meco, tras más de medio siglo vivido (nunca mejor dicho) con una intensidad fuera de lo común. Es probable que la profundidad proporcionada por un trozo de tiempo lo suficientemente amplio conjugado en gerundio y la soledad de su estancia en prisión lo que justifica el sentido de escribirlas. Además, por supuesto, de un silencio que permitió que tales reflexiones «llegaran a él» y le permitieran «mirar por la rendija de la muerte y ver una esplendorosa vida».

Se trata de un libro que puede ser leído varias veces ya que como afirma el autor, «aunque no cambia el libro, puede cambiar el lector». Es muy probable que si el lector se lo propone así sea, ya que la excepcional y controvertida figura de Mario Conde no deja indiferente a nadie en la sociedad española y mucho menos sus reflexiones. Pero para ello es necesario recurrir a la perseverancia y tener muy en cuenta dos aforismos de Cosas del Camino para el potencial lector que se precie de serlo si al hacerlo, pretende no solo leerlo, sino sobretodo, metabolizar su contenido recorriendo una senda de reflexión que le permita entre otras cosas, conocerse mejor y actuar en consecuencia: «Si vinculas tu progreso espiritual a tu autoestima, perderás ambas», ya que «en el peregrinaje hacia el conocimiento de uno mismo hay que superar el asco que se produce al avanzar».

Cosas del Camino es el relato de una etapa que permitió al autor encontrar “brillo en la oscuridad y musicalidad en el silencio”. Ello equivale a dejar que el lodo se asiente en el pozo, algo que fue posible gracias a un viaje al interior de si mismo imposible de recorrer de haber estado sometido al ruido de los humanos, tan característicos en etapas anteriores de excesiva notoriedad mediática. Las reflexiones, por así llamarlas, dejan entrever conclusiones sobre los diferentes pasajes de la controvertida vida del autor, de su búsqueda espiritual y metafísica, sus relaciones con el poder y finalmente, el encuentro de una “verdad” basada en la “experiencia”.

Son de sobra conocidas las ideas de Mario Conde acerca del Sistema, pero algunas delatan una evolución positiva y sorprendente en alguien que, no por ser popular, puede parecer que carece de ese aura de misterio que le permite seguir siendo un gran desconocido para la gran mayoría. Así se refleja como cuando afirma que «El fundamento de un Sistema son intereses disfrazados de postulados racionales. ¿Cómo evitar entonces que todo centro de poder lo sea en realidad de intereses?». Es una frase cargada de un contenido que define parcialmente su pensamiento actual, un pensamiento que según Mario Conde no es suficiente para acceder a la verdad ya que en ese difícil camino es necesario recurrir a la conducta que delata nuestra conciencia que no sólo «siente miedo de saber como somos» sino que con demasiada frecuencia escabulle el presente porque «preferimos hablar de cómo nos gustaría ser».

Es probable que el lector coincida en algunas de las reflexiones, ya que muchas de ellas delatan una verdad en muchos casos inconveniente. No tiene demasiado sentido afirmar que Mario Conde pretenda ratificarse en sus creencias ni tampoco alimentar la planta del rencor cuando el autor, desde la profundidad de su experiencia vital además de su conocida condición de abogado del Estado, afirma con rotundidad que «El hombre justo es lo opuesto de el hombre de la Justicia», una institución que con demasiada frecuencia tiene en la prueba a un “criado de sus intereses», y de ahí que la revolución no sea más que «la ruptura de la red de intereses que soporta el Sistema». Otras percepciones como «lo que los humanos llaman paz solo sea un recreo de su violencia» tienen lugar con demasiada frecuencia, y para ello no sólo es necesario recurrir al telediario, basta con echar la vista atrás y contemplar la historia del hombre en la tierra, o mejor dicho, la historia del hombre contra el hombre.

Tiene cierta credibilidad la afirmación inicial del autor de que es la ausencia de propósito lo que le impulsa a escribir estas reflexiones. No busca Mario Conde imponer una verdad sino autoexcluirse de tal pretensión, tan de moda a lo largo de la historia del hombre consciente. Como decía Krishnamurti, uno de sus principales influencias espirituales, “la verdad no tiene caminos”, y ahí Mario responde que la mejor forma de destruirla es ”institucionalizarla, convirtiéndola en Sistema». Cosas del Camino es un libro que desafía el sendero de una cultura la occidental que deambula regida por el «principio de lo conveniente», un principio que según el autor, permite «ganar batallas, pero no la guerra».

La rana sincrónica


Ayer, mientras volvíamos de noche por la carretera, ya llegando a la Montaña por el viejo camino de Nublos, intentaba esquivar para no cometer ningún ranicidio a todo anfibio que reposaba en ella. Siempre que circulas por esa carretera tras una lluvia, se llena de ranas y sapos y siempre pienso en poder pararme con un cubo para recoger algunas y llevarlas al jardín. En Barcelona tenía un pequeño estanque y me gustaba criar en él todo tipo de peces, tortugas y ranas que crecían alegres ante el sonido inquieto de la pequeña catarata que había construido con rocas. Ayer pensé de nuevo en esa idea. A los veinte minutos estábamos ya en casa y cual fue mi asombro cuando al salir a la terraza para ver como andaba el pequeño huerto tras los días de ausencia vi allí, ante mi mirada atónita y la suya a una pequeña ranita. Jung tuvo una experiencia parecida cuando atendiendo a un paciente que le hablaba de sus traumas y un escarabajo verde apareció en ese mismo instante venido de la ventana un escarabajo similar al descrito por su paciente. Jung llamó a eso sincronías y soy aficionado a buscarlas en mi vida o a que ellas me encuentren, a veces por arte de magia, como dicen algunos, y otras, las más increíbles, a base de causalidades inexplicables. La anécdota de la rana me ha recordado el tema de las sincronías y de como a veces, ante la «casualidad» de los incrédulos o la causalidad de los más enrevesados tienden a manifestarse constantemente en nuestras vidas. ¿Cuantas veces no nos ha llamado ese amigo en el que estábamos pensando? Quizás no todo sea como parezca… quizás sí…

Encuentros en Madrid


Tras el interesante forum sobre el futuro del libro, donde está claro que el formato que ahora conocemos va a sufrir una inevitable revolución, fuimos a comer a casa de Mario, donde estaremos estos tres días. Allí mantuvimos una reunión editorial con César, Luis, Mario, Anja y Paloma. Pasó la tarde tranquila y nos fuimos a la cama a media noche. Hoy temprano desayuno con Mario escuchando divertidas anécdotas. En una hora hemos quedado con Baba-Jorge Tamames para recordar viejas aventuras en India. Comeremos con José Luis Capita y por la tarde asistiremos a la fiesta budista del Wesak, una gran meditación anual que se celebra en los confines del Tíbet, en el valle de Wesak y que aquí en España haremos en El Plantío. Y mañana importante encuentro con el sector crítico de los Hijos de la Gran Viuda, donde discutiremos el futuro incierto de los custodios del Misterio.
(Foto: símbolo iniciático en el Camino de Santiago, octubre de 2007)

Ebook en Madrid


Acabo de llegar a Madrid para participar en el foro sobre eBook y
edición digital. A las dos, reunión con los socios de la editorial, y
los próximos dos días, en la capital del reino para diferentes
encuentros… Vida loca…

Qué come un vegetariano en un aeropuerto?


Pues hoy, aros de cebolla gentileza de Burger King. Precio: 1,85 € en
el aeropuerto de Málaga. Anja me ha regalado un largo fin de semana en
Alemania así que de aquí a unas horas estaré rodeado de campo,
caballos y…

Fuerzas telúricas en la Montaña de los Ángeles


Esta mañana el poeta Oscar me ha invitado a desayunar una generosa «media» con tomate y buen aceite. En ese instante ha entrado en el lugar Joaquin al que conocen por el «moderno». Oscar me lo ha presentado y ha habido una corta pero singular conversación. Curiosamente Joaquin se hacía los mismos interrogantes sobre el lugar que los antiguos monjes eligieron para alzar el Monasterio de los Ángeles. En un trabajo que realicé para la Universidad de Sevilla intenté explicar que la elección de los lugares sagrados no era fortuita, sino que se debía a una especie de búsqueda de lugares de «fuerza». Joaquin ha sido más explícito coincidiendo con mi tesis: la Montaña es un lugar plagado de «fuerzas telúricas», por eso no es baladí que sus fundadores eligieran ese lugar perdido en mitad de la sierra, casi inaccesible, y no cualquier otro. Luego ha hablado de la existencia de Templarios en el lugar y también de un Baphomet en la iglesia del pueblo… En fin, la corta conversación no ha tenido desperdicio y espero que hayan más pues me interesa mucho las ideas que existan en torno a la Montaña. Con MC ya hablaba en largas epístolas sobre esa creencia, epístolas que posiblemente verán la luz en un futuro pues no dejan de ser interesantes al respecto. El Camino que cruza La Montaña hasta Los Asientos es un lugar plagado de fuerza, un lugar sagrado que espera su despertar angélico, tal y como lo describió en su tiempo Alejandro Guichot. Que así sea…
(Foto: La Montaña vista desde el antiguo Monasterio Al fondo se puede divisar la barcaza «insumergible» que aproxima a los turistas al lugar, marzo de 2009).

Preparando subvenciones


El año pasado no pudo ser pero este año Julia y Oscar han trabajado duro para intentar conseguir algún pellizco de las subvenciones que Cultura suele dar a las empresas que editan libros. Por suerte, nunca he cobrado el paro, y nunca he recibido becas porque siempre, a pesar de que ando liado con la tesis doctoral, he sido un mal estudiante. Pero este año, con la crisis que vive el sector, se hace imprescindible solicitar cualquier subvención con tal de seguir viviendo. Es triste pedir, pero más triste es robar… decían constantemente en el metropolitano de Barcelona… Pues pidamos, todo sea por la cultura, o como digo constantemente a mis amigos: «todo para ellos, nada para nosotros». En fin, a ver si hay suerte y podemos conseguir algo y seguir editando a autores noveles que están ansiosos porque sus obras vean la luz… Porque mira que son ansiosos los autores noveles… 😉

(Foto: ordenando a las tantas de la noche las fichas de los libros en el almacén de ingresos culturales de Séneca… La Montaña, abril de 2009)

Revolución solar


Ayer fue un día especial. No siempre se cumple años, y no siempre tenemos la oportunidad de retirarnos en silencio para meditar que ha sido de este año pasado y que queremos que sea el siguiente. Suelo desaparecer del mundo durante estos días para meditar seriamente que deseo para el futuro, observando con detalle todo lo que ocurre en este presente. Los que me conocen desde hace tiempo saben que este día es difícil localizarme pues siempre lo paso en algún monasterio, montaña o lugar alejado. En eso que los místicos llaman «desierto» o «montaña». Ahí me enfrento a mis propios demonios e intento resolver los conflictos que atenazan la vida. Si bien el de ayer no fue un retiro total debido a ciertas obligaciones, no estuvo mal… Los aniversarios, según los entendidos en astrología, es una nueva revolución ya que el sol rige la casa que te vio nacer y es por lo tanto, como un nuevo nacimiento donde es posible volver a empezar de cero. Espero que así sea, y que todo lo que ocurra en este nuevo maravilloso año sea para bien común.

(Foto: La Montaña desde Caño de Hierro, abril de 2009)

Frases


"Señor, las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los
hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se vuelven bestias".