Hoy es un día especial para los que nos dedicamos al mundo del Arte en
la Palabra condensada en eso que llamamos libro. En la palabra, tal y
como nos recuerda Pérez Estrada, el yo tiende a evadirse en una
experiencia cuasi mística, un misticismo ausente de religiosidad pero
preñado de trascendencia metafórica. Así, en la palabra, nos movemos
en torno al misterio de nuestra propia existencia, cuestionando todo
cuanto acontece en los múltiples universos. De ahí que todo escritor
sea en cierta forma un místico o un dios, y el editor, su profeta.
Feliz día del libro a todos, del libro trascendente, del libro
divino…
¿Creen los científicos en Dios?
(Foto: Himiko, un misterio para la ciencia al cual la quieren dotar de cierta credibilidad a base de «teorías»).
Económicamente incorrecto
Ha venido un niño muy gracioso, de unos díez años y mirada inteligente preguntando por libros de miedo. Le he enseñado uno y me ha preguntado el precio. Le he dicho que diez euros. «Sólo tengo tres», me ha dicho con cierta tristeza. «Entonces te lo vendo por un euro y así tendrás para dos más»… Sólo ver la cara de felicidad del niño tenía un valor superior que el libro. Hace unos días hablaba del apoyo mutuo. A veces resulta hermoso practicarlo en el día a día, en las pequeñas cosas…
Sobre el deber de la desobediencia civil
Lo dijo Thoreau hace más de un siglo y su pensamiento cobra fuerza con el paso del tiempo. Fui insumiso al servicio militar y me negué a cooperar en lo que consideraba un sistema injusto. Al igual que Martin Luther King, pensé y pienso que la no cooperación con el mal es una obligación moral en la medida que lo es la cooperación con el bien. Y además, somos los herederos de un legado de protesta responsable y creativa. Que así sea por los tiempos de los tiempos, o al menos hasta que logremos un mundo justo para todos.
Viajando
Anja se marchó hoy a su Alemania natal mientras miro a todos los
cielos, todas las tierras y todos los mares con el deseo y el impulso
del aventurero que desea seguir explorando la vida en todas sus
dimensiones: en las materiales y en las espirituales. Es tanto el
deseo que me será difícil contenerlo… Hasta cuando el viento
susurre…
María José y Umbral
Un día hermoso…
Ha sido un día lleno de encuentros hermosos donde nos ha visitado mucha gente, algunos anónimos llenos de preguntas y otros viejos amigos llenos de respuestas. Me impresionó por la mañana temprano la visita de Tomás, un pintor cordobés muy crítico con la realidad. Disfruté casi durante una hora de un exquisito gusto por el mundo de las ideas, la crítica posmoderna y el sentir de los tiempos. Hermosa su explicación sobre el origen de la ahora mezquita-catedral, la cual ni era catedral ni fue mezquita… Una tesis muy interesante para el erudito… Las visitas constantes de José Navarro, ya amigo y compañero de feria son bienvenidas y necesitadas en las largas horas bajo el sol o la lluvia. También José María Palencia y Julia y Emilio, con los cuales y junto con Anja, me salté mi estricta observancia con respecto a mi régimen vegetariano pecando con una de caracoles. Ya que salió el tema el otro día con la paella (vegetariana) aprovecho para decir que suelo ser bastante estricto con mi régimen alimenticio, no por doparme con algún tipo de creencias al uso sino por sentido común. Pero reconozco que alguna vez he pecado comiendo alguna gamba, mejillón o calamar, sin que eso me hiciera más o menos santo. Uno debe ser consecuente con lo que hace, pero sobre todo libre: libre de sus propias creencias, libre de sus actos y libre de sus ataduras. Así que ni mis paellas llevan avecrem ni soy tan perfecto como para no dejarme tentar por un vasito de caracoles, a los cuales he agradecido su sacrificio por satisfacer mi ansia humana. Porque somos unos ansiosos irrespetuosos… y aquí el que suscribe el primero, que ha engordado diez kilos en dos meses a base de no hacer deporte y estar enclaustrado durante ese tiempo con la tesis…
Así, en la feria no se han vendido muchos libros (nada de mil euros al día, ni tan siquiera cien), pero sí hemos compartido muchos hermosos momentos. Por cierto, ha estado Maruja Torres la cual ha emocionado a más de uno, entre los que me incluyo, con sus vivencias en el Raval y en el Líbano. Todo un personaje… y toda una persona…
Un día feliz… igual de pobres en lo material pero mucho más ricos en lo espiritual… qué le vamos a hacer…
Cosmopoética
Alegría incluso con lluvia…
Comiendo paella en la feria…
En la feria del libro de Córdoba
Soy libre, no creyente
Te busqué…
«Te busque con su mirada, míralo. Te tienda sus brazos, abrázalo. Te busque con su boca, bésalo. Te quiera hablar, escúchalo. Se sienta desamparado, ampáralo. Se sienta solo, acompáñalo. Te pida que lo dejes, déjalo. Te pida volver, recíbelo. Se sienta triste, consuélalo. Esté en el esfuerzo, anímalo. Esté en el fracaso, protégelo. Pierda toda esperanza, aliéntalo«.
Ayer entregué en la Universidad la tesina por fin y espero que esta vez sea la definitiva porque era un asunto que se estaba alargando excesivamente en el tiempo. El próximo reto, si en junio la puedo defender, será rematar la tesis doctoral con un buen trabajo sobre las Utopías actuales. Veremos a ver que da de sí… Hoy estoy agotado, después del remate final. Y mañana empieza la feria del libro de Córdoba… Si os pasáis por allí, allí estaré toda una semana… Comparto mientras esta bonita poesía que me ha enviado Ana…
Tina y Luna
Hace tan sólo diez minutos que se acaban de marchar «las niñas», cuyos nombres, Tina y Luna, nos han hecho sonreír un día más. La dueña nos ha encontrado preguntado «por el chico que vive en esa casa rara y que viaja mucho«… Me ha hecho gracia la descripción que ella misma ha hecho… uno nunca sabe la imagen que tus vecinos tienen de ti…
Hemos sentido algo de angustia cuando la dueña nos ha informado de que las iban a atar para que no se vuelvan a escapar. Pero las dosis de angustia han aumentado cuando Tina, la que aparece en la foto, se ha escapado dos veces del coche y ha corrido hasta donde estábamos Anja y yo. Ambos hemos tenido que bajar porque Tina no se quería marchar… Ha sido una despedida muy triste…
(Foto: momento en que Anja intenta convencer por segunda vez a Tina para que vuelva con sus dueños, que esperan en la puerta… cuando Tina vio de nuevo el «engaño», corrió hacia donde yo estaba desde el lugar donde saqué la foto, a la entrada de la casa… un momento difícil… La Montaña, abril de 2009)
Visita inesperada
Vertedero en el Camino del Águila
Hago pública la queja que un visitante anónimo hizo sobre el vertedero que hay justo en frente de la futura residencia de mayores y también del que hay en el cementerio, ambos en el Sendero del Águila… Siempre me he quejado de la desídia del ayuntamiento sobre este asunto, y no entiendo como no se pone solución a algo tan fácil como limpiar los lugares de paso de la gente que ha de hablar en el futuro de lo bonito o lo feo que es nuestro pueblo, sobre todo de cara al futuro del turismo… No es un buen ejemplo el que damos, así que nos damos de plazo un mes para limpiar todo esto… a ver si somos capaces, como políticos de turno o como sociedad civil de dar ejemplo…
El árbol caído
Alguien preguntaba esta mañana en el blog sobre los árboles que tuve que arrancar para hacer mi casa, la cual se encuentra a tan sólo doscientos metros de la foto que hice hace un par de días como crítica a la plaga humana. La foto que presento ahora es el árbol que arranqué para construir la casa, ya que la hice en el lugar donde menos árboles crecían. No sólo eso, sino que adapté la estructura de la casa a los árboles que había, haciéndola justo a la medida para arrancar los menos posibles. El resultado fue que la casa se adaptó al terreno y quedó más atrás de lo que en principio estaba planificado porque había que salvar al algarrobo que se ve justo pegado a las ventanas de las habitaciones. También los constructores quisieron cortar el otro algarrobo que hay en la entrada de la parcela porque molestaba a la entrada de los camiones. Ambos árboles sufrieron heridas de guerra considerables, pero sobrevivieron. El árbol que trasplantamos cuando fue arrancado de la dura roca murió… fue un esfuerzo y un dinero que acabó en derrota… Aún así, lo he dejado donde está como símbolo y ejemplo de lo que no hay que hacer… Y a su vez, he plantado más árboles para compensar su muerte… pero esto es algo que hago desde siempre… plantar, plantar, plantar… sembrar, sembrar, sembrar… Además, la casa está orientada de tal forma que entre la máxima luz posible y aprovechar con ello el calor en invierno y el frescor en verano, de ahí la situación de las ventanas tan grandes. Las camas orientadas de norte a sur, y las habitaciones al este, porque dicen los expertos que es la mejor situación. También reciclo las aguas grises para regar el jardín y la pequeña huerta… es decir, todo el agua que consumimos acaba reciclándose para el riego… Tengo preparada la instalación de placas solares… pero de momento, a falta de presupuesto, deberá esperar… En fin, entiendo que no se puede ser purista al cien por cien, pero intento ser lo más consecuente, cosa que como digo, es casi imposible… Lo que sirven son los pequeños gestos… a ellos nos debemos…
El despertar de la Sociedad Civil
Leía en otro blog esta mañana lo difícil que se presenta la situación en el futuro con respecto a la crisis que atravesamos. No me gusta ver el futuro con pesimismo sino con dotes de irrealidad, porque a veces, desde la irrealidad imaginada se pueden construir nuevos caminos. Ayer alguien hablaba en el blog de lo que la Sociedad Civil es capaz de hacer a cuento de la restauración del Camino Viejo que va desde la población hasta el centro de La Montaña. El sábado por la mañana tuve tiempo de comprobarlo, pues pude pasear con mi hermana, su pareja y Anja ese camino que había sido restaurado y recuperado de forma magnifica por la acción ciudadana, independiente de los estamentos políticos que en su mayoría permanecen inmóviles hacia cosas que no les repercute ningún tipo de beneficio político. Del mismo modo, la gestión de la crisis resulta complicada para cualquier gobierno que esté acostumbrado al día a día y no mire el largo plazo, como hacen los alemanes, tal y como nos indica el amigo Joaquin. La chapuza del Estado en el que estamos es tal que cualquier cosa que salga bien es fruto de la casualidad o de la intervención divina, si es que lo divino pierde el tiempo en este tipo de intervenciones. Por eso el futuro realmente no me preocupa, si todo se complica, si todo acaba empeorando, tengo la sensación, o quizás poseo la esperanza, de que la Sociedad Civil despertará y tomará las riendas de una situación difícil. Siempre lo ha hecho, siempre se a autogestionado y autogobernado en situaciones de difícil solución… Y así lo seguirá haciendo hasta que algún día, por fin despierte y tome las riendas del poder que le corresponde, desplazando por fin a la clase política y sus estamentos de gobierno y poder…
(Foto: paseando por el campo en Barcelona, marzo de 2009)
El hambre de lo sagrado
El verdadero hombre de ciencia sabe que no todo lo que existe puede ser medido. Lo no cuantificable, cosas como una emoción o el propio infinito, no dejan de ser realidades que están ahí, que pueden ser percibidas pero no analizadas en un microscópico o una balanza. No se puede medir ni pesar un sentimiento, ni siquiera el fajo de dolor o alegría que una lágrima puede condensar en su fórmula química. De ahí que el hombre haya creado otro espacio, otra forma de llegar al entendimiento de todas las cosas, un espacio que de forma grotesca y burda llama religión, espiritualidad o mística. Los espacios sagrados es lo metahumano, aquello que resulta de transcender nuestras limitaciones de entendimiento para trasladarnos a un espacio y un tiempo diferente. Penetrando en esa otra realidad, nos aseguramos una perpetua dosis de lucha por perpetuar una vida que a priori, pudiera carecer de sentido. De ahí que el hombre inquieto, sabedor de infinitos, tenga hambre de lo sagrado. Porque sabe que más allá de todo cuanto pueda ver y tocar hay cosas que superan su condición y su entendimiento. De ahí, si no queremos arriesgarnos a perder lo que propiamente nos hace humanos, debamos alcanzar esas otras cotas de trascendencia.
(Foto: El cielo y la tierra se unen en un infinito imposible, mientras que el hombre, ingenuo y orgulloso, pretende parcelarlo con su razón. La Montaña, abril de 2009)
La plaga
El que una máquina trabaje un viernes santo me parece sospechoso. Cuando ya son dos las que trabajan me resulta aún más sospechoso. Pero cuando esas dos máquinas trabajan un viernes santo en un terreno público pagado por dinero público para hacer no sé sabe qué, entonces ya es mosqueante. Por supuesto es una crítica sin conocer el proyecto de obra, pero como digo, todo parece absurdo. Sobre todo cuando vemos que los árboles que se ven al fondo forman parte del inicio de un Parque Natural. Pero la plaga humana no se detiene… ahí está con su maquinaria pesada convirtiendo en gris lo que antes era verde…
(Foto: Máquinas trabajando en la residencia de día para la tercera edad, La Montaña, abril de 2009).
Semana Roerich en Barcelona
Considerado uno de los pintores rusos más importantes del siglo XX (con una producción de más de 7.000 lienzos), Roerich destaca por la constitución del llamado “Pacto Roerich”, que estableció las bases para la protección del patrimonio cultural de los pueblos en período de guerra. Este pacto fue la base utilizada para la fundación de la UNESCO.
Roerich es también conocido como el padre del símbolo denominado “La bandera de la paz”, que desde su creación, en 1930, ha sido concedido como reconocimiento del trabajo en pro de la paz mundial a diversas personalidades.
La Semana Roerich en Barcelona estará compuesta de diversos actos de carácter artístico, entre los que destacan:
Exposición fotográfica sobre vida y obra de Nicolás Roerich y la creación del Pacto Roerich. (La sala de exposiciones permanecerá abierta de 17:00 a 21:00)
Proyección de películas sobre la vida y obra de Nicolás Roerich. Su expedición al Himalaya y su legado pictórico.
Audiciones de música clásica a cargo de jóvenes talentos rusos (piano y flauta).
Conferencias sobre la Bandera de la Paz y sobre el Pacto Roerich.
Durante los actos, se acogerá, además, el icono de la Bandera de la Paz y se dará a conocer el itinerario que ha seguido en los últimos diez años (su paso por la Estación Espacial MIR –paz, en ruso- o por la expedición a la Antártida, efectuada en el año 2000, entre otras).
La organización de este evento está a cargo de Escuelas de Misterios Ediciones, la Asociación Ada Roerich, la Asociación Bandera por la Paz Nicolás Roerich, el Museo Roerich de Moscú, la Asociación Cultural Las Puertas de la Luz y el Instituto Urusvati de Ciencias del Himalaya.
La “Semana Roerich en Barcelona” será presentada el martes 14 de abril a las 12:00 en la sede central de Escuelas de Misterios Ediciones (Vía Layetana 59, Pral) por el comisario del evento, el señor José Luís Caritg.
Secularización…
Una de las cosas que más me sorprendieron de mi estancia en Escocia hace algunos años fue en Edimburgo. Allí había muchas iglesias que habían sido reconvertidas en negocios, ya fueran albergues, restaurantes o pub de moda. Recordé todo lo que habíamos estudiado sobre el paradigma de la secularización en los cursos de doctorado y por un momento me di de bruces con el mismo. La primera noche en Edimburgo, antes de llegar al frío norte de las Highlands, dormí en una vieja iglesia anglicana, la “Belford Hostel”, reconvertida en un albergue barato, con poca higiene, mal acondicionado y sucio. Fue una sensación extraña dormir en una iglesia, sobre todo cuando mirabas al techo y veías la construcción gótica sobre tu cabeza. De forma insólita y de la forma más rocambolesca comprendí toda la teoría sobre la secularización. Y ahora, mientras repaso mi diario de aquellos días para plasmar mi cuaderno de campo en la tesis doctoral reflexionaba sobre qué pasaría en España si ocurriera lo mismo con los ritos paganos propios de esta Semana Santa…
Lo irracional de la cultura del cemento
La religión de los andaluces
El primer domingo tras la primera luna llena del equinoccio de primavera se celebra en el mundo cristiano la llamada Semana Santa. Desde un punto de vista antropológico podríamos hablar de religión diferenciada, de algo singular de un pueblo que podría entenderse o denominarse como pagano, con cientos de imágenes o advocaciones de Cristos, Vírgenes y Santos que son moldeados a la idiosincrasia de cada lugar. Una devoción que, como en los ritos paganos de primavera, se procesan especialmente en estas fechas. Sin duda, cuando el cristianismo penetró en la consciencia de los moradores de estas tierras, debieron adaptar sus viejos ritos a la nueva religión, dando manifestación a sus rituales y perpetuando así la tradición que se pierde en el tiempo. Las fiestas de primavera, del retorno de la vida al campo y las ciudades siguen existiendo y se perpetuán en el rito cristiano, esta vez con la muerte, valga la paradoja, de la vida espiritual. Y lo mismo ocurre en diciembre, cuando en el solsticio de invierno nace la luz personificada por el niño en el portal de Belén, es decir, el nacimiento de la luz en un mundo de oscuridad. Nunca he sido amigo de la religión encapsulada en un tiempo determinado o en un ritual carente de significado para los que lo practican. Me resulta más amable el consumo de la espiritualidad que perdura en todos los tiempos y en cada momento, en el silencio y la ternura de la intimidad. Así que me gusta ver esta Semana Santa como una manifestación cultural o de religiosidad popular arraigada en la tradición y el ritual, más que como una verdadera manifestación religiosa, que de serlo, dura lo que dura un suspiro pues al final de la misma, regresan los mismos comportamientos y actitudes ajenas a la religión. Sea como sea, que el mensaje de amor, y no de muerte, dolor, pasión y sufrimiento, perdure para siempre…
(Foto: Banda de música preparando «los pasos» de Semana Santa, La Montaña, abril de 2009).
El abuelo que no sabía explicar cuentos
La economía del don consiste en dar, en ofrecer, en compartir. Cuando lo que se comparte y lo que se da son libros, entonces, a alguien que se metió en el mundo editorial por amor a los mismos, irremediablemente se maravilla. No hay mejor regalo que un libro, sobre todo si quién te lo regala es la autora del mismo, y si encima son tres, entonces es para volverse loco. Esta vez, la generosidad ha venido de manos de Estrella Cardona y sus ofrendas: «La Trampa de ser mujer», «El abrigo de clark gable» y «El abuelo que no sabía explicar cuentos» ya forman parte de mi biblioteca y de mi vida. En diciembre estuve en Dinamarca y Linda me dijo algo que me impresionó: «los libros que están en mis estanterías forman parte de mi vida, pues respiran mi aire, mi tiempo y mis momentos»… Así es… ahora Estrella está dentro de mí y yo dentro de ella, pues esa es la magia de los libros que pocos pueden ver… Gracias amiga…
(Foto: Los tres dones en mi mesa de trabajo, La Montaña, abril de 2009)…
La economía del don
Estas migas de pan representan una cualidad en potencia en los corazones humanos. Representa la generosidad palpitante que requiere atención constante para que crezca y se desarrolle con entusiasmo y amplitud. Andaba repasando la economía del don de manos del sociólogo y antropólogo francés Marcel Mauss a cuento de mis Comunidades Utópicas cuando caí en la cuenta de la importancia de regresar a ese estado práctico de la generosidad. Dicen los antropólogos postcoloniales que esa economía del don, propia de las sociedades de cazadores-recolectores representa una forma de subsistencia específica que genera en una reciprocidad mutua entre miembros de una comunidad. Sin embargo, esa nueva economía del don, es decir, de la generosidad, del dar sin esperar nada a cambio (contradiciendo las tesis de Mauss), es algo necesario en la humanidad futura. No hacer del trabajo un bien mercantil que se vende al mejor postor, si no, como decía el Che, trabajar como un bien y un servicio a la comunidad, mirando en todo momento el bien común sin despreciar nuestro propio bienestar. La generosidad en todas sus facetas, como estas migas de pan que todas las mañanas me gusta compartir con mis amigos los pájaros a cambio, eso sí, de sus canciones matutinas… Vaya… quizás Mauss tenga razón… y la reciprocidad se de en cada gesto, aunque sea en pequeños gestos… Sea como sea… la generosidad es imprescindible y será la práctica común en el futuro… Porque el futuro de la humanidad debe pasar por ese camino inevitable…
(Foto: Migas de pan y alpiste enfrente de mi ventana… me encanta ver a los pajarillos revolotear alegres ante el banquete… Todo un regocijo para el alma… y para sus estómagos caprichosos… La Montaña, Abril de 2009)
Visita a las niñas…
Plantemos árboles
Los gobiernos mundiales plantaron cara a la crisis recompensando a los que la habían ocasionado. Primero a los bancos, ayudándolos en todo cuanto pudieron. Luego al mundo de la construcción con los fondos estructurales y más tarde al sector del automóvil. A nadie se le ha ocurrido modificar las bases de esos sistemas financieros para que el resultado sea atajar el verdadero problema de la crisis: lo humano. En primer lugar, la liquidez no tendría que haber ido a parar a los bancos, si no a las familias que no pueden pagar sus hipotecas. Tampoco a las constructoras que durante años han especulado con el dinero de los ciudadanos, haciendo que se ahorcaran hasta el cuello con los bancos por comprar pisos y casas inaccesibles en la economía real… ¿por qué ahora se les premia? Y por último a un sector que ha contribuido en la agonía porque, ya que el banco, tan generoso, nos refinancia la deuda cada dos por tres y con la plusvalía nos compramos un nuevo coche… Premiemos también a ese sector, y encima, con nuestro dinero, con el dinero público que acabará engordando las cuentas de los de siempre. Al sector del automóvil habría que premiarlo si dedica sus recursos a la investigación de modelos que no contaminen, como el coche eléctrico. ¿Construcción? ¿Qué más hay que construir si ya hemos construido casas para tres o cuatro generaciones? Reinventemos el sector… Que se hagan jardineros, y en vez de plantar asfalto por todos lados que empiecen a plantar árboles. Que se dediquen los fondos estructurales a llenar las carreteras de árboles, los montes de árboles, los desiertos de árboles. Hagamos más zonas verdes, y no más zonas grises. Están haciendo una gran plaza cerca de mi casa: hay toneladas de cemento, de paredes absurdas llenas de hierros y forjados… ¡todo para una plaza pública! ¿No hubiera quedado más bonita llenarla de árboles y fuentes, de flores y yerba? Esa es la mentalidad arcaica que impera en nuestras consciencias… Mentalidad de plaga, de plaga gris, de asfalto, contaminación y destrucción continua… ¿Para cuando la consciencia sostenible? ¿Para cuando reinventar el futuro?
(Foto: este fue el primer árbol que planté. Era una semilla allá por el año 94 que encontré en la Sierra de Cazorla, en Jaén. Lo llevé hasta mi casa de estudiante en Linares y la sembré reciclando un bote de plástico. Allí creció hasta que volví a Barcelona tras finalizar la carrera, donde lo planté en una huerta cercana a mi casa. Creció y creció y el otro día, paseando por esos campos cada día más llenos de asfalto cual fue mi sorpresa cuando vi tan crecido mi pequeño árbol, quince años después. Cornellà, marzo de 2009).
¿Umbral?
Incluyo reseña sobre el libro de María José Hermida Castro… Os recomiendo su lectura…
Como tantas otras almas en pena tras la gloria o porque no sabe matar moscas con el rabo cuando se aburre, esta que aquí tenéis, Frida en la guerra, con el título de ingeniero bajo el brazo y mientras preparaba el doctorado, abrió el 5 de diciembre del 2005 un blog. Que habría pasado sin pena ni gloria si el 16 de junio de 2006 no lo hubiera visitado, dejando su inconfundible impronta, un nick excepcional: Ibis. Al que más de un umbralólogo considera sin adarme de duda el mismísimo Umbral. Porque su prosa así lo acredita y porque Ibis/Umbral lo dio a entender en más de una ocasión. El 30 de octubre de 2006, Ibis pegó su último post; el 28 de agosto del siguiente año moría el gran Francisco Umbral. Y por ahí se nos fue Umbral, apuesto de esqueleto, tras el surco de Cela y Neruda después de haberlo sembrado de lo que devinieron feraces cosechas de las más suculentas palabras. Y se nos fue Umbral, portador en astillero de su afilada y bien torneada pluma de batallador hidalgo castellano, con la música elocuente de su prosa. Pero yo quiero creer que el Ibis de mi blog era él toda vez que había en su discurrir una sonoridad antigua, solitaria y nocturna, aristocrática, esencialmente reacia a los ritos tribales, que en España sólo ha cultivado, con tanto provecho conocido, Umbral. De ahí el título de mi libro, “EL UMBRAL DE MI BLOG” (Séneca, 2009 http://www.editorialseneca.es/Hermida.htm), que ha querido ser tanto un póstumo homenaje como el sarcófago que guarde las espléndidas líneas con que nos obsequió durante esos meses. Porque incluso quienes se vieron zaheridos por el vendaval de su prosa -en el toma y daca tan frecuente en los blogs- deben sentirse orgullosos de haber sido objeto del interés de un genio. Y tanto es así que cualquiera que lea los posts de Ibis no puede llegar a otro dictamen: tanto si Ibis era Umbral como si no, se trata, sin lugar a dudas, de un escritor de talento excepcional. Y aquí surge la pregunta cuya respuesta me trae de cabeza, y no solamente a mí: ¿si Ibis no era Umbral quién era, quién es si aún vive? ¿Qué otro prosista puede haber en castellano de España capaz de escribir con semejante fulgor y, todo hay que decir, tan umbralianamente?Porque hasta los insultos con los que Ibis desmontaba a trolls que acudían retadores al blog tenían clase, casta, elocuencia, estilo. Y nos recordaba también Umbral, poco antes de morir, que caballero de la espuela de oro llamara Torres de Villarroel a Quevedo, entre cojo y reverencia, que a mí me suena deliciosamente a insultante germanía. Porque España es una venturosa borrachera diaria y acumulativamente secular de insultos, e himnos nacionales urgentes en las precipitadas periferias, donde ahora se echa en falta la prosa beligerante, esquinera y faldicorta de Umbral. También Ibis en mi blog encarnó como nadie la figura del escritor genial e insultador por derecho. Empero, asimismo sabía portar con inigualable elegancia los ropajes del dandismo literario vivido con absoluta afirmación. En mi blog, Ibis aparece como la encarnación misma de la superioridad de la inteligencia sobre la memez ejercida con una seguridad demoledora. Sobra decir que reproducir minuciosa y aburridamente todos los posts de los participantes del blog habría devastado varios miles de hectáreas de arbolado. Lo que en el libro publico es por tanto un extracto con las aportaciones más brillantes de Ibis, o eso me parecieron. El libro se sostiene por él – a quien no llegué a conocer personalmente- y yo, Frida en el blog, estoy para notariar y dejar constancia de su genialidad, ya fuese Umbral o el mismísimo diablo.
La Nueva «Eco-nomía»
Cuando en el año 2005 empecé mi tesis doctoral sobre Comunidades Utópicas, hablar de ciudades sostenibles, paneles solares o reciclado de agua era hablar de cosas extrañas, quizás de un futuro lejano. Sin embargo para mí era una premonición de algo que era tangible, un nuevo movimiento que empezó a ser visionado en los años noventa, quizás antes, en los sesenta con la permacultura y la contracultura, y que ahora empezaba a tomar forma. Lo increíble de todo es que la crisis que estamos padeciendo ha acelerado la visión y la necesidad de tomar por ese camino como única solución al desastre al que estamos todos como humanidad abocados de no cambiar el rumbo de los acontecimientos. Lo ecológico se impone en los planes de todos. Incluso la industria automovilística hace de la crisis una excusa perfecta para transformar lo ecológico en un nuevo producto vendible. Así, el coche eléctrico, del cual hablé al principio de escribir en este blog, será pronto realidad en nuestras calles siendo los coches híbridos, como el que conduzco desde hace cuatro años, una antigualla para el recuerdo. Así, la «eco-nomía» se impone ante los nuevos retos y se acelera gracias a la crisis mundial. Ya lo dijo aquel… no hay mal que por bien no venga…
(Fofo: flor nacida espontáneamente en el jardín. La Montaña, abril de 2009).

























