ISRAEL… GAZA… HUMANIDAD… PAZ… PEACE… SALAM… SHALOM
LAU: Tuyo y Mío…
Hace muchos años leí un libro que me impresionó por su sencillez y por su trascendencia para conocer al Papalagi, es decir, al hombre blanco. Fue escrito por un jefe polinesio de nombre Tuiavii de Tiavea. En su discurso increíble, hubo siempre una palabra que me marcó: Lau. Expongo un extracto para que entendáis porqué.
En nuestro idioma «lau» significa «mío», pero también significa «tuyo». Es casi la misma cosa. Pero en el idioma de los Papalagi es difícil encontrar dos palabras que difieran tanto en significado como «mío» y «tuyo». Mío, significa que algo me pertenece por entero a mí. Tuyo, significa que algo pertenece por entero a otro. Es la razón por la que el Papalagi llama a todo lo que está cerca de su casa «mío». Nadie tiene derecho a ello más que él. Cuando visitas a un Papalagi y ves algo allí, un árbol o una fruta, madera, agua o un montón de basura, siempre hay alguien alrededor para decir: «Es mío y que no te coja tomando algo de mi propiedad». Incluso si tocas algo empezará a berrear y te llamará ladrón. Ésta es la peor maldición que conoce. Y solamente porque te has atrevido a tocar el «suyo» de otro hombre. Su amigo y los criados del jefe vendrán corriendo, te pondrán cadenas, te echarán a la más sombría pfui-pfui y la gente te despreciará durante el resto de tu vida.
Actualmente para impedir que la gente toque cosas que alguien ha declarado suyas, se ha presentado una ley que concrete qué es suyo y qué es mío. Y hay gente en Europa que gasta su vida entera prestando atención a que no se quiebre esa ley, que no se quite nada al Papalagi que ha declarado que aquello es suyo. De esa manera, los Papalagi quieren dar la impresión de que tienen derecho real sobre esas cosas, como si Dios hubiera regalado sus cosas para siempre. Como si las palmeras, las flores, los árboles, el mar, el aire y las nubes fueran realmente de su propiedad.
Los Papalagi tienen necesidad de leyes que guarden su mío, porque de otro modo, la gente con poco o nada de mío, se las quitaría. Porque si hay gente que pide mucho para sí misma, hay muchos otros abandonados que permanecen de pie con las manos vacías. No todo el mundo conoce las tretas y señales escondidas con las que se puede acumular mucho mío, y también se ne cesita una especie de valor, que tiene poco o nada que ver con lo que nosotros llamamos respeto y puede que aquellos Papalagi que están con las manos vacías, porque no querían robar o insultar a Dios, sean los mejores de su tribu. Pero no existen muchos Papalagi como esos.
(Foto: Foro Espiritual de Estella, en Navarra, donde durante algunos días se practicó el concepto de Lau. Junio de 2007).
El Lenguaje Secreto
El Loco de los Asientos
Pd.- Agradezco a Mercedes la charla que tuvimos ayer hasta las tantas de la madrugada en la que me invitó a comprender muchas cosas y sobre todo, a humanizar ese respeto y admiración mutuo.
Hacia la mente vacía…
Tres Tristes Tigres
ZEITGEIST
Os recomiendo este video, concretamente, ambas partes de más de dos horas sin desperdicio. Podéis encontrar el original con subtítulos en el siguiente enlace:
Llorar a lágrima viva…
Siete mil kilómetros de viaje submarino…
El Comienzo…
Omraam Mikhaël Aïvanhov
(Nota: Agradezco a Joaquin Tamames el que cada día nos despierte con un intenso y profundo «pensamiento simiente». Junto a él y su infinita generosidad deseo empezar el año. Gracias amigo…)
Educación vs ejércitos
Ejércitos…
(Foto: Aprendiendo pasos marciales en Copenhague, diciembre de 2008)
La Utopía de Jacques Fresco
A ti la dama, mi audaz melancolía…
El cielo cubrirá a quién carezca de sepultura
(Foto: Cielo gris en una calle cualquiera de Christiania, Copenhague, diciembre de 2008)
Christiania
Desde Copenhague…
El Viaje del Tejedor de Sueños…
CARPE DIEM…
NOSCE TE IPSUM
Cuando Hitler robó el conejo rosa
No soporto verte brillar…
La amiga Ana me envía un nuevo cuento muy hermoso que deseo compartir…
Cuenta la leyenda, que una vez, una serpiente empezó a perseguir a una luciérnaga; ésta huía rápido y con miedo de la feroz depredadora, pero la serpiente no pensaba desistir. Huyó un día y ella no desistía, dos días y nada. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:
– ¿Puedo hacerte tres preguntas?
– No acostumbro dar este precedente a nadie, pero como te voy a devorar, puedes preguntar.
– ¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?
– No.
– ¿Yo te hice algún mal?
– No.
– Entonces, ¿Por qué quieres acabar conmigo?
– Porque no soporto verte brillar.
Desde Barcelona

Llegué anoche a Barcelona tras un largo viaje lleno de niebla y lluvia. Los viajes siempre sirven de reflexión, sobre todo si son largos. Además, crean distancia sobre tu propia realidad. Cada vez que me alejo de la Montaña encuentro más motivos para volver a ella, pero siempre necesito alejarme con la suficiente distancia para poder ver las cosas con esa claridad que tanto se necesita en momentos de cambio. Y Barcelona, con sus cosas, siempre está llena de recuerdos. Aquí encontré esta foto antigua, de cuando era un niño recién llegado al mundo, y además, tenía esa larga melena rubia que tanto gustaba a las madres de aquellos tiempos. Me hace gracia reencontrarme con esos momentos, con esos recuerdos vividos que ya sólo existen en el testimonio de la memoria. Aquí seguiré durante unos días… luego… nuevo viaje, nueva reflexión, nueva distancia hacia tierras del norte…
(Foto: Con dos años, en Barcelona.)
No hay camino, no hay sendero, la verdad es una experiencia…
Perfecta Lux Radians
Instituciones Globales y Fraude en la Deuda Exterior
El poder y sus disfraces
Lana y Ejército…
El viaje del pirata… el viaje utópico…
El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última frontera, sin finisterra. Ni un trozo de roca en los mares del Sur, ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas, carecen de dueño. Es el delirio del gangsterismo territorial. Ni un sólo centímetro cuadrado de tierra está liberado de vigilancia o impuestos, como decía un insurgente. Pero no me refiero aquí a la tierra exclusivamente material, sino también a la cultural, a la científica, a la artística. Todo parece parcelado en una locura endémica.
En la primera página de todos mis diarios, aparece una frase que me regaló con infinita generosidad Carlos. La reproduzco ahora porque viene al caso:
“Un guerrero respeta al mundo porque sabe de su finitud y de su pequeñez ante las grandes fuerzas de la vida. Pero también sabe que cada circunstancia, que cada acontecimiento esconde un mensaje, una fuerza que necesita para acrecentar su poder y su consciencia”.
Es esa fuerza la que me empuja en mis viajes, a sabiendas que allende los mares, es posible la terra incognita.
























