Fue en la adolescencia cuando leí el libro autobiográfico de Judith Kerr sobre Anna, una niña judeo alemana a la que en la Segunda Guerra mundial le arrebatan su infancia. Toda su familia tuvo que exiliarse por diferentes países y desde que leí emocionado aquellas páginas, siempre deseé viajar a los lugares que ella describía, especialmente Zurich, en Suiza. Ya he visitado en varias ocasiones esa ciudad, la última vez en febrero de este mismo año, y siempre siento cierta nostalgia ante el recuerdo de lo vivido con la lectura de aquel libro.
Ayer me aproximo, siendo mi hermano el maestro de ceremonias, a otro escenario de la Segunda Guerra Mundial. Esta vez nos abrimos paso en el fragor del combate en la campaña de asalto de Normandia. Según los creadores de este videojuego, ofrece la experiencia de combate más dinámica e intensa jamás creada. Lo que más me llamó la atención de la experiencia, nueva para mí, fue el poder jugar en línea con un ejercito de 24 jugadores, adolescentes todos, supongo, que arremetían contra mí y mi hermano en un juego que consistía en aniquilar al otro, sin importar si el otro era judío, nazi, aliado, del eje… En una guerra de todo vale, las horas pasaban viendo saltar por los aires los sesos del enemigo, que misteriosamente, resucitaba una y otra vez.
Así la reflexión parece clara. En mi adolescencia se leían libros que nos hacían soñar en cosas que luego se plasmaban de forma real en el imaginario, por ejemplo, con mi viaje a Zurich.
La adolescencia de ahora también es capaz de insertarse en el imaginario de la Segunda Guerra Mundial, pero tal y como me decía mi hermano ayer, «tete, este juego vicia que te cagas, voy por la calle y estoy matando a nazis… Y estoy deseando volver a la habitación para seguir matando»…
Está claro que esos deseos se están insertando en su subconsciente… Y el subconsciente de toda una generación lista para matar en cuanto se de la orden… ¿Estamos creando futuros monstruos? En unos años lo sabremos…
(Foto: Los Alpes Suizos, lugar neutral en la Segunda Guerra Mundial, en febrero de 2008).
