Amigos…


La amistad es un valor, pero sobre todo, es un activo del alma que vale la pena proteger y fomentar. Ayer fue reunión familiar, sanguínea y no sanguínea, apoyando en todo lo que pudimos esos momentos difíciles y sobre todo, buceando, dentro de lo malo, en la alegría del vivir. Porque de eso se trata, de vivir, y a ser posible, de hacerlo de la mejor forma posible. Por la noche, largo paseo con los amigos de Barcelona, recordando viejos tiempos y soñando sobre el futuro. Carlos, Eddy, José y Mireia acabamos cenando en cualquier sitio y riendo hasta altas horas de la noche. Llegué a casa y lo hice feliz. A pesar de los años, seguimos ahí, los de siempre, los que siempre estuvieron en lo bueno y en lo malo. Y mi segunda madre pareció feliz de vernos y se alegró por la visita. Un amigo se reconoce cuando a su madre también la llamas mamá. Pues así se teje la amistad, compartiendo las cosas que uno cree importantes.
(Foto: Con José y Carlos mientras discutíamos sobre cosas de la vida y el universo. Cornellà, Enero de 2009.

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