Hacia años que no iba al cine. Creo que la última vez fue en Alemania
donde vi la última de Indiana Jones. Quitando esa vez, la penúltima
fue en Escocia, en la fría comunidad de Findhorn. Siempre he sido un
enamorado del cine, pero en los últimos años no he disfrutado mucho
de vida personal. Es por eso que desde hace unas semanas me obligo a
hacer pequeñas cosas como esta, aunque esta vez haya venido solo a ver
Valkiria… Que cosas tiene la vida…

Por los hombres nobles:(lo puse ayer en el blog de Mario Conde pero no he podido resistir la tentación ante tu post de hoy: pido perdón!): Stauffenberg. Valkyria. Los conspiradores alemanes contra Hitler, perdedores en la noche del 20 de julio de 1944, ganadores a los ojos de Dios. El ser humano en circunstancias extremas.Stauffenberg y muchos de los conspiradores nos dejan un extraordinario legado moral, un gran ejemplo de sobriedad y sacrificio. El alma noble de Stauffenberg le llevó a asumir la responsabilidad última, aquella que está reservada a los grandes hombres que intuyen la idea del servicio. Cuando comprendió que el cerco de la Gestapo se estrechaba y que la urgencia era extrema, concluyó que el magnicida no podría ser otro sino él, a pesar de la enorme dificultad que su condición física le imponía. Con gran dolor e igual fortaleza supo separarse de su esposa Nina (fallecida en 2006) y de sus pequeños hijos, consciente de que tenía una cita indelegable, de la que sin embargo saldría derrotado, pagando con su vida. El profesor Peter Hoffman en su notable “Stauffenberg” (1992), comenta que “el autosacrificio de los conspiradores presenta un continuado reto existencial tanto para los contemporáneos como para sus sucesores. He aquí el significado histórico de la rebelión”.Enorme significado histórico a pesar de que la rebelión no prendió: la antorcha de la dignidad sostenida por unos pocos hombres.Desde hace muchos años, al pensar en Stauffenberg, me han venido siempre a la cabeza las palabras que Borges reservó para su personaje Funes el memorioso: “monumental como el bronce”, y es que la valentía e inteligencia de Stauffenberg le hacen monumental. Quiero recordar hoy tras ver “Valkiria” su austeridad y nobleza, y la de otros hombres y mujeres que visualizaron un mundo mejor pero que no pudieron alcanzarlo. Me vienen las palabras del Maestro: “El corcel se estremece bajo el flagelo del látigo/Purusha tiembla ante la injusticia/Benditos sean los valientes y los justos/El único juez es tu espíritu, allí reside Dios”.Stauffenberg es, en verdad, un personaje del Bhagavad Gita.Hoy le recuerdo, emocionado y agradecido.Hay tarea.
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