Estoy en Barcelona para asistir a la gran asamblea anual. Resultan emocionantes estos encuentros que hasta no hace mucho debían hacerse en el exilio o de forma clandestina. Ahora, cualquiera que se considere libre y de buenas costumbres, ambas cosas difíciles hoy día, podría estar en este lugar sin ningún temor a ser fusilado. Los tiempos cambian para bien del mundo…
(Foto: Hotel Sants, Barcelona, marzo de 2009)
