¿Umbral?


Incluyo reseña sobre el libro de María José Hermida Castro… Os recomiendo su lectura…

Como tantas otras almas en pena tras la gloria o porque no sabe matar moscas con el rabo cuando se aburre, esta que aquí tenéis, Frida en la guerra, con el título de ingeniero bajo el brazo y mientras preparaba el doctorado, abrió el 5 de diciembre del 2005 un blog. Que habría pasado sin pena ni gloria si el 16 de junio de 2006 no lo hubiera visitado, dejando su inconfundible impronta, un nick excepcional: Ibis. Al que más de un umbralólogo considera sin adarme de duda el mismísimo Umbral. Porque su prosa así lo acredita y porque Ibis/Umbral lo dio a entender en más de una ocasión. El 30 de octubre de 2006, Ibis pegó su último post; el 28 de agosto del siguiente año moría el gran Francisco Umbral. Y por ahí se nos fue Umbral, apuesto de esqueleto, tras el surco de Cela y Neruda después de haberlo sembrado de lo que devinieron feraces cosechas de las más suculentas palabras. Y se nos fue Umbral, portador en astillero de su afilada y bien torneada pluma de batallador hidalgo castellano, con la música elocuente de su prosa. Pero yo quiero creer que el Ibis de mi blog era él toda vez que había en su discurrir una sonoridad antigua, solitaria y nocturna, aristocrática, esencialmente reacia a los ritos tribales, que en España sólo ha cultivado, con tanto provecho conocido, Umbral. De ahí el título de mi libro, “EL UMBRAL DE MI BLOG” (Séneca, 2009 http://www.editorialseneca.es/Hermida.htm), que ha querido ser tanto un póstumo homenaje como el sarcófago que guarde las espléndidas líneas con que nos obsequió durante esos meses. Porque incluso quienes se vieron zaheridos por el vendaval de su prosa -en el toma y daca tan frecuente en los blogs- deben sentirse orgullosos de haber sido objeto del interés de un genio. Y tanto es así que cualquiera que lea los posts de Ibis no puede llegar a otro dictamen: tanto si Ibis era Umbral como si no, se trata, sin lugar a dudas, de un escritor de talento excepcional. Y aquí surge la pregunta cuya respuesta me trae de cabeza, y no solamente a mí: ¿si Ibis no era Umbral quién era, quién es si aún vive? ¿Qué otro prosista puede haber en castellano de España capaz de escribir con semejante fulgor y, todo hay que decir, tan umbralianamente?Porque hasta los insultos con los que Ibis desmontaba a trolls que acudían retadores al blog tenían clase, casta, elocuencia, estilo. Y nos recordaba también Umbral, poco antes de morir, que caballero de la espuela de oro llamara Torres de Villarroel a Quevedo, entre cojo y reverencia, que a mí me suena deliciosamente a insultante germanía. Porque España es una venturosa borrachera diaria y acumulativamente secular de insultos, e himnos nacionales urgentes en las precipitadas periferias, donde ahora se echa en falta la prosa beligerante, esquinera y faldicorta de Umbral. También Ibis en mi blog encarnó como nadie la figura del escritor genial e insultador por derecho. Empero, asimismo sabía portar con inigualable elegancia los ropajes del dandismo literario vivido con absoluta afirmación. En mi blog, Ibis aparece como la encarnación misma de la superioridad de la inteligencia sobre la memez ejercida con una seguridad demoledora. Sobra decir que reproducir minuciosa y aburridamente todos los posts de los participantes del blog habría devastado varios miles de hectáreas de arbolado. Lo que en el libro publico es por tanto un extracto con las aportaciones más brillantes de Ibis, o eso me parecieron. El libro se sostiene por él – a quien no llegué a conocer personalmente- y yo, Frida en el blog, estoy para notariar y dejar constancia de su genialidad, ya fuese Umbral o el mismísimo diablo.

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