Recordando viejos tiempos


No importa si vemos la tele, si estamos en silencio, o hablando de pollos, de matanzas, de campos de concentración, o viendo el periódico o discutiendo sobre los peos de la mosca del vinagre, o mirando fotos, o riendo con las ocurrencias de la “agu”, o viendo como el padrino no aparenta ser un hombre de cincuenta sino alguien de nuestra generación… Nada de eso importa… lo importante es estar juntos, mirarnos, tocarnos, abrazarnos, besarnos, sentir el calor, la presencia, la AMISTAD… esas cosas que hacen que unos pocos privilegiados se vuelvan imprescindibles… y vosotros los sois, por el tiempo, por haber estado ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la alegría y en la tristeza, casi desde que éramos niños… Y me siento orgulloso de haber podido compartir con vosotros estos días ahora que estamos tan dispersos en el espacio, cada uno en una latitud tan diferente. Aunque fuera sólo para hablar de lo divino o de lo humano, del propósito y de los despropósitos, de motos, mujeres, hombres y demás cosas que pasaban de vez en cuando por nuestro egregor. Resulta siempre especial estar con los tuyos, con los que amas, sin importar el resto del universo… Gracias por cada segundo a vuestro lado… gracias por seguir ahí, a pesar de todo… 25 años no es nada… aún tenemos otros 25 por delante para seguir riendo y llorando… que así sea…
Os quiero…

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