Estaba incluyendo algunas citas en mi tercer libro sobre la tradución que Marsilio Ficino hizo sobre el libro de Hermes Trimegistros llamado Corpus Hermeticum. Hermes narra que adquirió su conocimiento a través de una visión mística donde contempló el movimiento de las esferas. En este éxtasis visionario, Poimandres, es decir, La Inteligencia Universal, le reveló desde su interior todos los misterios voviéndose Hermes en un adepto. En el esoterismo moderno, a Poimandres se le llama el Santo Ángel de la Guarda. Según los hermetistas, todo el trabajo del estudiante de los misterios consiste en obtener el estado de conciencia que le permita conversar con su ángel o inteligencia interior. Esto es, adquirir la conciencia del manas superior o cuerpo mental abstracto, el inconsciente colectivo de los psicólogos, y así obtener el verdadero conocimiento esotérico que lo convierte en adepto. Es el bautismo del Espíritu Santo que menciona el cristianismo o la adquisición de buddhi o iluminación que menciona el budismo. Sea como sea, la figura del ángel de la guardia siempre ha representado un icono en todas las culturas… y, ¿quién no ha conversado alguna vez con él? Audi, vide, tace: escuchar, ver y callar.

1Precioso 🙂
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