El cielo de la luz sonora


Contemplar el cielo es uno de los espectáculos más asombrosos que conozco. Ya sea por la noche o por el día, en el ocaso o al alba, todo cuanto ocurre y todo cuanto imaginamos que puede ocurrir nos estremece. Según el budismo japonés, imaginar el cielo de la luz sonora constituye una de las etapas que debe superar el sabio para triunfar sobre el mundo… Para los oráculos caldeos, esa es la armadura con la que Dios se protege del hombre. En todo caso, nos resulta difícil mirar hacia arriba, tan acostumbrados a vivir observando la tierra, y en el mayor de los casos, nuestro ombligo. Y cuando miramos… ¿donde se detiene la mirada? ¿Hasta donde podemos llegar con la misma? ¿Cuan limitados estamos que no podemos ver más allá de la armadura sonora? Como quisiera atravesarla a cada instante, para recordarnos que dentro de la miseria cósmica, lo humano está en la cloaca más oscura.

(Foto: Este hermoso cielo lo fotografié en Salamanca, en agosto de 2003).

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