Redactar una página de un libro requiere, en muchas ocasiones, un mes de investigación, de viajes, de reflexiones, de interrogatorios a la historia, de crítica. Eso me está pasando con el libro que ya estoy ultimando y que lleva un retraso de casi dos años en su edición. La explicación es bien sencilla. Cada vez que lo retomo veo la inexactitud que existe entre la leyenda, el mito y la historia. Descubro que aún necesito más viajes, más tiempo y más recursos para enfrentarme a esta obra inacabada, así que he tomado la decisión de acabar lo que tengo y emprender en un futuro un segundo volumen con más ideas y una nueva aproximación al estudio. Ayer, para despejarme y ver con cierta distancia lo que llevaba, me fui a dar un paseo a Córdoba. Entré en una hermosa iglesia y pude ver las innovaciones del gótico en contraposición al románico. Los arcos de medio punto dejaron paso a una más sofisticada construcción llamada arco apuntado. Recordé, mientras observaba la amplitud que permitía las nuevas técnicas del medievo, aquella vieja leyenda sobre los constructores de catedrales en el que el maestro de obra se acercó a una cantera donde los aprendices pulían la piedra y les preguntó a tres de ellos: ¿Qué estáis haciendo? El primero contestó: me gano la vida. El segundo dijo: labro un bloque de piedra. Y el tercero, quizás con una visión más amplia de todo cuanto hacía contestó: construyo catedrales. Sin duda, el explorar esta visión nos acerca a un gran misterio, el misterio en el que al observar un templo, una catedral, o cualquier otro objeto labrado con alguna intención mágica o cósmica como puede ser el acercamiento del Absoluto a lo humano, un sobrecogimiento se apodera de nosotros. Un interrogante mayor sobre la Mente, la Vida y la Forma que hace temblar todos nuestros paradigmas y fortalezas… Realmente es apasionante, de ahí que disfrute tanto al atravesar la historia a base de interrogantes.
(Foto: ayer entrando en una iglesia cordobesa tras una meditación de calado hinduista que practiqué con un grupo de personas).
