Estaba tratando traducir del francés un manuscrito de principios del siglo XVIII imprescindible para el libro que ando preparando cuando ese texto me ha llevado a otro más antiguo por todos conocidos y supuestamente escrito por Hermes Trismegisto llamado la Tabla de la Esmeralda. Es famoso porque su primera sentencia, «como es arriba es abajo«, es archiconocida sin que nadie sepa realmente su procedencia. Es verdad, nos dice Hermes, cierto y muy verdadero. Y de ser así, me pregunto si «arriba» administrarán el mundo de forma parecida a como acostumbramos aquí «abajo». En los tiempos que corren, las cosas parecen que se vuelven locas y el mundo gira al revés. Me he dado cuenta cuando hoy el director de un banco ha venido a verme a mi casa para pedirme cierta discreción, confianza y esperanza en el futuro. Creo que antes era al revés, es decir, el cliente es el que solía acudir al banco a pedir ese tipo de cosas. ¿Se imaginan al Arcángel Gabriel, que vive allí «arriba», visitando a mi ángel de la guarda, de nombre, pongamos, Joel, para pedirle confianza con respecto a los planes de futuro de mi propia vida? La verdad es que la visita es surrealista y confronta la realidad en la que vivimos desde que en junio de 2007, estando viajando por el Desierto del Gobi, empezará este declive social y occidental. Y subrayo lo de occidental, pues los pueblos pobres viven su propia crisis desde hace siglos. Ya lo dice Hermes, todas las cosas son y proceden del UNO, por mediación del UNO, así que sigamos buceando en los interrogantes del Telemo del mundo universal y veamos hasta donde llegamos… De momento, parece divertido este cambio de roles… Exigiré a Gabriel ciertas encomiendas para la próxima vida, o como mínimo, para un pronto y dulce retorno al eterno UNO.
