Siempre nos acordamos de la paz cuando hay guerra, pero en su ausencia aparente, siempre existen guerras menores, psicológicas, emocionales, mediáticas, ideológicas, que bombardean constatemente nuestras vidas. Hoy, mientras sacaba algunas cosas de las eternas e interminables cajas de la mudanza, he encontrado el regalo que me hizo el presidente de la asociación y el museo español dedicado a Roerich en agradecimiento por editar una biografía del fundador del movimiento por la cultura de la paz. Roerich, artista polifacético, místico y aventurero, dejó un hermoso legado y sobre todo, un hermoso mensaje: paz. Y tras descubrir la bandera, emocionado, con las calores sofocantes, me he colgado en el tejado de mi casa y he ondeado la bandera de la Paz. Supongo que mis vecinos, en cuanto la vean, acabarán confirmando sus sospechas: este tipo está completamente loco. De momento, ahí va a permanecer, la locura y la bandera… y que la paz reine entre nosotros por mucho tiempo…
(Foto: la bandera de la Paz ondeando en la casa del editor, en La Montaña, septiembre de 2009).

Me parece que debería ser la única bandera universal que hubiera sobre la tierra. No te preocupe Loco lo que tus vecinos o los que pasen piensen, pues debes saber que simplemente por hacerles pensar les brindas la oportunidad de ser inteligentes. La bandera la llevaremos como estandarte de la Verdad Universal, y con el uso diario de ella, sembraremos terrenos de grandes emociones de Libertad, de Paz y de Amor. Que la Paz sea contigo y que El Universo te guarde a ti y a los tuyos. A todos nosotros y a nuestros amigos.
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Qué alegría ver esa bandera en tu casa! Un abrazo sentido
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Javier me gusta como queda la bandera…Déjala que ondee libre y que la paz se instale a todo tu alrededor 😉
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Solo se me ocurre una canción:Eres alto y delgado como tu madre moreno saladoooooooo.Eres como la rosade Alejandría,colorada de noche,blanca de día.
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