El Guardián de la Montaña


Los amantes del símbolo solemos observarlo todo con doble intención. Ayer, mientras que el amigo y colaborador de Séneca JM me enseñaba el museo de Bellas Artes de Córdoba, lugar donde trabaja como conservador, vimos que en su despacho había una construcción que alguien había hecho de forma casual o… causal. Se trataba de un triangulo formado por tres cuadros y coronado por uno de ellos con un gran 33 en su vértice superior. A cualquier amante de la simbología le llamaría pronto la atención. Si en alguna parte hubiera encontrado algún escrito donde pusiera «ordo ad chao», entonces la procedencia hubiera sido clara. Los símbolos son hermosos porque transmiten fuerza, y además, están escritos en un idioma universal. A. me coronó el otro día con un título simbólico y hermoso: «El Guardián de la Montaña. Me gustó el nombre, que añadido al de El Loco, suma más que resta… Símbolos que esconden una realidad que algunos intuyen de forma acertada…

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