Ando en La Montaña preparando con Koldo el viaje a Etiopía. Hacer reír a más de 1200 niños se presenta como un reto importante. Porque son un millar de niños que sufren, que viven abandonados en los abismos de la más radical de las penurias. No sabemos con qué nos vamos a encontrar, es por eso que hemos estado esta semana preparando y ensayando una y otra vez todos los gestos, todas las canciones, todos los espectáculos posibles para regalar eso que tanto falta hace en el mundo: Alegría. Por dentro existen ciertas emociones contradictorias. Sé que cuando esté con ellos me sentiré impotente, minúsculo. Pero me acordaré de muchas situaciones difíciles ya vividas y sentiré compasión, por ellos y por nosotros. Mañana viajamos a Madrid. El domingo vuelo a Estambul y de allí a la capital etiope. ¿Qué pasará a partir de ese momento? Muchas cosas… en lo externo pero sobre todo, en lo interno. Espero que el Cielo azul nos de cobijo y el viento ropaje, que exista agua para saciar la sed y comida suficiente para no desfallecer, como hacemos en uno de los actos de la obra… Espero reconciliarme con la vida y soy consciente que no voy allí a dar, sino a recibir, a recibir muchas cosas…
