¿Demagogia?


El sábado por la mañana hicimos dos representaciones, quizás las más difíciles de todas. Una en un orfanato de la capital etiope y la otra en la casa que las Misioneras de la Caridad, la orden que fundara la conocida Madre Teresa de Calcuta, tiene en una de las zonas más pobres del planeta. Lo que allí vimos fue conmovedor: los más pobres de entre los pobres. Cientos de personas empeñadas en vivir gracias a la entrega de estas monjas que dan su vida por cuidar a leprosos, moribundos, personas enfermas, deficientes físicos y psíquicos abandonados y todo tipo de miserias humanas. Acostumbrado a la pobreza del cuarto mundo, nunca pensé que se pudiera vivir aún en condiciones peores. En la actuación aprovechábamos para abrazar a los niños enfermos, esculpir una sonrisa en los inválidos, sentir compasión por aquellos que pronto abandonarían este mundo. Alguien dice que hago demagogia con estos comentarios. Seguramente lo diga porque nunca tendrá la oportunidad, por su propia condición burguesa, de besar el rostro de un niño comido por las moscas… Si algo pretendo es restregar todo esto por nuestras consciencias occidentales. Quizás consiga que alguien mire más allá de su tripa y pruebe de ser más humano…
(Foto: Niños con diferentes patologías en una de las salas comunes de la casa de las Misioneras de la Caridad).

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