Payasos en África


La imagen es surrealista. Dos hombres vestidos de marcianos visitan un poblado Oromo en mitad de la sabana africana. Al principio miedo y extrañeza, curiosidad por ver que son esas criaturas. Luego risas, juegos y el lenguaje universal expresando las sutilezas de la raza humana, sin distinción de color, de religión, de ideas. Éramos uno interpretando su nota cósmica, su propia y esencial armónica. Los venerables ancianos nos rodearon, nos cogieron de la mano y posaron, casi ciegos, para ser testigos de un momento único, de un tiempo único. El resto del poblado se acercó para participar de la fiesta. Una fiesta extraña cuyo denominador común era la Alegría. Un hombre mayor vino con su lanza. Al parecer todos los miembros del poblado, especialmente los niños, habían abandonado sus tareas, el ganado y todo cuanto hacían para participar del espectáculo. Algunos niños también llevaban lanzas. Me agarré a una de ellas y luego me subí a un árbol. Imaginad un mono verde en un árbol. Desde allí arriba todo se veía distinto. Kolo-Kolo en mitad de la sabana rodeado de niños. La lanza junto al ajedrez. Angi y Pedro a lo lejos, en alguna parte. El sol bajaba lento mientras derramaba sus últimos rayos sobre el poblado de barro, paja y ramas secas. No había mucho más, excepto la frescura de sentir la vida tan cerca.

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