Amar desde el alma


Amar desde el alma es estar en posesión de una infinita felicidad, de una alegría extrema, de un sentido de permanencia en un cosmos infinito. No deseas más que disfrutar de los anhelos de sentirte vivo, de acariciar el rostro sin voz de ese silencio que penetra profundo en las entrañas. Recuerdo cuando miraba al absoluto, cuando penetraba con una sonrisa la voz quebrada de cualquier momento. En la sabana había niños que nos seguían al paso del coche. Corrían metros y metros con tal de sentir el tacto suave de una mirada. Conspirábamos juntando nuestras manos sin temor a nada. Sentía su calor, su llanto interno, su fragilidad. Había algo en ese tacto que nos llenaba de humanidad. Un amor desde el alma, de igual a igual, lleno de frescura y fortaleza. Había en ese sencillo acto de amor una comunicación de seres infinitos, ilimitados. Había un acto de amor, sin prejuicios, sin penas, sin llantos, sin fugaces excusas o exigencias. Había una respiración común, una unión sin límites, un abrazo sentido y estrecho… Quisiera tanto ser alma…
(Foto: un payaso en la sabana africana, Etiopia, octubre de 2009).

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