Los ángeles existen


Ella tenía un sueño: arropar con sus manos a todos cuantos pudiera. Ella veía la maravilla de un cuento de hadas donde todos los niños danzaban vestidos de colores en un mundo armonioso. Ella cree en el futuro aún cuando este falla, porque en su vida no cabe otro espacio que el relleno por la esperanza y la ilusión. Y desde que la conocí, yo creo en los ángeles. Porque en todo lo que hacía había algo bueno. Creo en los ángeles porque ella demostraba a cada instante que todo tiempo era correcto siempre que naciera del amor y la entrega. Cruzaba todas las tormentas, especialmente cuando oraba y tenía un momento para estar más cerca de ella y de sus creencias. Pude compartir a su lado un rezo, pero sobre todo, pude compartir la firmeza de que la creencia puede mucho más que todas las adversidades, incluso las más terribles. Es obradora de milagros, los pude ver todos los días, con esa energía que impregnaba a todo cuanto tocaba, y por eso creo en los ángeles. Y ahora tengo un sueño, una fantasía: desearía poder arroparla como ella hace todos los días con sus miles de niños. Desearía volver a su lado y fundirme en un nuevo abrazo. Para ayudarla a través de esta realidad, para expresar mi deseo de volcar mi vida como ella lo hace. Y así mi destino, como el suyo, será valioso, y no un pasar estúpido por una vida vacía y sucia. Deseo atravesar cualquier oscuridad y empujarme a esa valiosa nueva vida. Desde ahora y para siempre creo en los ángeles… y tengo un sueño…
(Foto: Dedicado a los voluntarios y las misioneras de Zway, de Etiopía y de todo el mundo que entrega su vida y su tiempo a los demás. Gracias a Abba por la inspiración del texto… )

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