Está claro que las manualidades no son lo mío… Ya lo decía mi padre: «estudia hijo mío»… Soy una calamidad con el cemento. Si me vieran los gremios constructores me desterrarían de nuevo al Valle de Josaphat, lejos del alcance del chismorreo de las gallinas, del canto del gallo y del ladrido de los perros. Al menos, y esto ningún constructor actual lo sabe, era de donde venían los antiguos albañiles, también conocidos como masones o francmasones. Dicho sea de paso, dice la tradición que en ese valle, en el desierto de Tego, serán juzgados los gentiles al final de los tiempos… En fin, la inspiración operativa viene porque estoy corrigiendo los últimos capítulos de mi libro «Masonería, antiguos manuscritos», y ando con ganas de llevar a la practica lo que predico en los libros…
