Ourense, ocho de la noche. La sala de la fundación CaixaNova estaba abarrotada de gente. MC daba una conferencia sobre la crisis. Nos quedamos fuera de la sala pero poco a poco fuimos avanzando hasta que pudimos verle el rostro y escuchar con cierta claridad su voz. Había un silencio respetuoso, atento. Cuando hablaba, la gente creía estar escuchando a un dios… ¿sos un dios o sos un caballo? Qué importaba… Delante de mí había dos personas socialmente antagónicas. El hombre de pelo blanco, muy bien peinado y arreglado para la ocasión discutió con el hombre de la gorra verde, el cual, en un arrebato de locura, expresaba su emoción a cada palabra que salía del óvalo. La situación me parecía graciosa, casi dantesca, pero había algo que me llamó la atención. Había una especie de comunión, una especie de hermandad, de complicidad en el momento. Las palabras que pronunciaba la voz de la experiencia no dejaba indiferente a nadie. Estaban ante el mito consumado, ante el líder, como decían algunos en la sala, que todo pueblo en crisis necesita, aclama. Un líder que hablaba de finanzas y espíritu conjugando lo mejor de ambas cosas… Un líder que atrae tanto a un hombre reipenado como a otro, genuinamente borracho, que aplaudía en cólera a cada ocurrencia de M. Por un momento me sentí orgulloso de lo que estaba pasando. Y al igual que esos dos hombres antagónicos, me sentí cómplice.
Pd.- Por cierto, entre las anécdotas de la noche, se acercaron algunos amigos que me habían reconocido por la foto del blog llamándome «El Loco». Lo gracioso fue cuando una hermosa pareja se acercó y me dijo: «¡tú eres el payaso!» Bueno… pues a lo mejor es así… a lo mejor ahora soy un loco payaso…
