Tras pasar unos hermosos días en Galicia me encuentro en mitad de la sierra, en un paraíso perdido cerca de Estella, un lugar privilegiado donde el amigo Kolo-Kolo ha sabido encontrar un rincón perfecto para la escritura y el trabajo silencioso. Me asomo desde la ventana y sólo veo montes, bosques, caminos paradisiacos por donde pasear y perderte. Trabajaremos con estas vistas y el sol que ya empieza a despuntar por entre los árboles nos recordará que la helada nocturna desaparece en cuanto amanece el nuevo día. Que la luz siga iluminando…
