Volvíamos del paseo por los montes navarros cuando nos hemos encontrado con Puri, amiga de Koldo. Hemos querido acompañarla un rato y hemos llegado hasta el señorío de Urra, un lugar precioso donde preside un palacio señorial interesante por su simbología el cual está acompañado por lo que al parecer es una iglesia templaria. Me ha llamado mucho la atención las dos caras que presiden el portal de la misma, mirándose frente a frente con unos ojos llamativos y saltones y vigilando el umbral del portal del templo. Siempre me ha interesado la figura de los «guardianes del umbral» que aparecen en todos los relatos mitológicos. Son aquellas fuerzas psicológicas que pretenden alejarnos de la llamada hacia el viaje iniciático. Es decir, todo aquello que nos aleja del verdadero progreso de nuestras vidas. Miedos, temores, seguridad, ataduras, un largo etc. cuya pretensión es alejarnos del proceso interior. En masonería, esta figura es representada por el «hermano terrible», el cual acompaña al neófito hasta la entrada del templo…
