Desde Alemania


Acostumbrado a viajar en coche por Europa, se me hace extraño levantarme en Barcelona y estar en dos horas en Hamburgo. Así que aquí estoy, en un viaje, cosas de la posmodernidad, que me ha costado la friolera de veinte euros, mucho menos que el autobús que me ha llevado desde Barcelona al aeropuerto de Gerona. ¿Cómo es esto posible? Como digo, cosas de la posmodernidad. Y veo las ventajas de viajar sin ser tú el conductor. He leído la prensa, por ejemplo, y he visto con cierto asombro como se intenta procesar a un juez que ha luchado contra el terrorismo, los Gal, la corrupción y un largo etc. mientras que los políticos corruptos campan a sus anchas por el senado sin que sean procesados. Esto sólo ocurre en las repúblicas bananeras y en España, por supuesto. Así que he preferido cerrar el periódico y leer a Nietzsche, que me resulta más interesante, sobre todo cuando dice eso de que “quien tiene un por qué para vivir puede soportar casi cualquier cómo”… Y quizás me gusta por eso mismo, porque al disponer de un profundo por qué, me resultan tolerables todos los cómos… En todo caso, en lo que queda de tarde, y desde este lugar maravilloso, intentaré reflexionar, para no alejarme en exceso de la realidad, de todo lo que ocurre en nuestro país con la distancia del viaje…

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