Actos cívicos vs actos incívicos


A veces me cuesta entender algunos actos humanos. Y ya no me refiero a los actos que cada día nos aterrorizan en las noticias mientras comemos plácidamente nuestro plato de comida. Hablo de los pequeños actos diarios, aquellos que de hacerlos bien, nos harían más humanos. Pues bien, ayer, paseando con unos amigos que habían venido a visitar La Montaña nos topamos de repente, y de nuevo en un sendero, el del Águila, un sillón abandonado. Fue tal la vergüenza que sentí como ciudadano y habitante de este pueblo que solo se me ocurrió retirar el sillón de ese lugar. Volvimos a casa y como pudimos lo cargamos en el coche trasportándolo hasta casa. Lo bueno es que al examinar el sillón vimos que está nuevo. Así que lo limpiamos algo, pusimos unas corchas encima y lo reutilizamos. Y aquí está, esperando a que la vergüenza desaparezca para buscarle una solución al sillón. Quizás lo recicle y haga algo con él… Al menos la gente que pasee estos días por el sendero del Águila no verá esa horrible imagen creada por algún incívico ciudadano.