Ayer escribía algunos capítulos de mi pequeña novela Alexandra. Me imaginaba en algún balneario suizo, como aquellos que frecuentaba Herman Hesse para escribir sus increíbles cuentos. Quería estar allí, alejado de este asfixiante calor, junto algún lago rodeado de verde y frescor mañanero, escribiendo sin parar todo cuanto se me ocurría. Pero el lago no pudo ser otro que la manguera del jardín y el verde el rostro seco de algunas plantas que aún sobreviven a este infierno. Aún así pudo servir para imaginar los viajes del joven Atis y los miedos infecundos de la bella Alexandra. Ambos personajes parecían tomar vida en ese hermoso arte creador de la palabra. Y mientras narraba el octavo capítulo, se me ocurrió, de forma paralela, escribirle a ella, a mi otra Alexandra, a mi otra princesa, un par de versos: «al final del día besaré tu piel y tu corazón. Tus labios sobre los míos harán calma la espera. La luz de tus ojos serán mi lámpara esta noche. Hoy serás mi sur...»

Cuando te pones a escribir en serio, sale el Artista que llevas dentro amigo Javier.
Como te noto algo tristón, te dejo una de mis canciones para que pienses en tu B. Esta vez es la versión original:
¡Animo guerrero de la palabra…en breve abrazarás de nuevo el Amor!.
Rafael
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No sabia que cantabas tan bien, felicidades.
Admiro a todos los que tienen el arte de poder expresar sus sentimientos a través de cualquier tipo de arte, pero la voz y la música me parecen algo extraordinario, gracias.
Un abrazo Rafael.
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ME gusta más cuando te pones romantico, no digo que no sepas escribir otras cosas, que tambien son buenas, pero como no conocia tu faceta poetica pues que quieres que te diga… que me gusta mas la poesia. es la esencia del sentimiento del alma, es el más sincero lenguaje que tiene el corazón, besitos
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Qué bonitas palabras.
Cuando necesites estar cerca de un lago para escribir, dímelo.
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