Todo ser es una gota de rocío


En cada ser había condensada una lágrima, una emoción contenida, derramada, emotiva. Cuando me tocó hablar sentí un nudo en la garganta. La conmoción podía conmigo. Había venido tanta gente y era tanto lo que deseaba transmitir a cada uno de ellos. Pero allí estaba el sueño de una autora hecho realidad, un sueño que nos dotó de fuerza y confianza. El sueño de Eugenia, que gracias a su constancia y trabajo consiguió que su día fuera grande, un momento donde cabían todos y donde la cultura de la paz predominó por encima de todo lo demás.

Deseo de nuevo felicitar a la autora y a todos los que han conseguido que este acto fuera un éxito. La presentación de un libro es sólo un pequeño parto. Ahora, en la memoria de cada uno, deberá crecer la simiente de lo que se ha intentando transmitir.

Misión cumplida. El príncipe, en silencio, se retira de nuevo a la soledad de su castillo y observa atento qué otro sueño poder atrapar. El trovador de sueños se imagina galopante hacia el movimiento que conduce a la quietud. La música encriptada late fuerte en su corazón. Aún recuerda con fuerza los paseos y risas de ayer, el canto de la ópera, la sincera expresión de un ser amable y bueno.

Sí, ayer fue un sueño… hoy también… mañana…

Felicidades Eugenia.

Gracias filósofa.