2011 se va a recordar por muchos motivos. Ni siquiera llevamos dos meses y ya han ocurrido cosas importantes que están cambiando el aspecto geopolítico del planeta. La revolución árabe en sin duda un acontecimiento importante que puede cambiar el sentido de muchas cosas. Los países democráticos esperan que el proceso revolucionario termine con la conquista de libertades y derechos inexistentes hoy día en muchos regímenes dictatoriales. Pero existe el temor de que dichas revoluciones terminen como pasó en Irán, es decir, pasar de regímenes autocráticos a otros teocráticos. En ese caso, las dictaduras llamadas blandas serían añoradas por muchas democracias que veían con cierta simpatía este juego de delicados equilibrios. Pero los pueblos, los verdaderos portadores de la antorcha de la libertad, sabrán articular con sabiduría este proceso irreversible. El mundo árabe necesita un cambio radical, y ese cambio radical y camino hacia la libertad y los derechos acaban de comenzar.

Ojalá se llegue a la verdadera democracia en todos los rincones del mundo, nada de sucedáneos, por favor.
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