El principio de incertidumbre


Fue enunciado por Heisenberg en 1927. En resumen, el principio de incertidumbre viene a decir que la mirada del observador modifica el comportamiento del observado. Al observar cualquier tipo de realidad, la perturbamos, la modificamos, la alteramos. Nosotros mismos somos modificados cuando somos observados por otros, cuando somos vividos y experimentados en el interior de otros. Alguien cercano nos puede alterar el orden de las cosas, nuestro ánimo, nuestro sentir, y también viceversa.

Escribo esto desde la feria del libro de Córdoba. Llegué a eso de las dos y parecía que iba a hacer buen tiempo. A las cinco y media había que abrir y a las cinco y treinta y un minutos empezó a caer el diluvio hasta ahora que escribo, a eso de las siete sin parar de llover. Así que no hemos vendido aún ningún libro en lo que llevamos de tarde porque lo único que pasea por este hermoso bulevar cordobés son estas gotas de lluvia inoportuna. Así que la lluvia está modificando muchos parámetros de nuestra observación y de nuestra vivencia objetiva. Al igual que las relaciones, esta lluvia catapulta hasta la incertidumbre el promedio de variables futuras… Veremos a ver qué nos depara la semana…

 

Las Garras del Rey Salomón


Días intensos, muy intensos. De mucho agotamiento físico, emocional y mental. De mucho trabajo en planos intangibles, allí donde se teje el destino y desde donde administramos la energía y la fuerza que nos ha de llevar por la vida. Viajes, muchos viajes… Uno muy especial el sábado hacia la muerte y la resurrección. Me tocó, en la ceremonia de exaltación de dos nuevos maestros, interpretar según el arcano ritual, la elevación mediante la garra del Rey Salomón, siendo Príncipe y representante de tan admirable patriarca. Los muertos yacían sobre el ataúd simbólico. Los cogí con fuerza y los elevé a la nueva vida. En mi alocución, tras investirlos como maestros del arte, les advertí sobre la necesidad del servicio, de la entrega y de la renuncia personal en pro del advenimiento de la luz en la consciencias de lo humano. Cuando la espada flamígera golpeó sus cabezas, a la antigua usanza caballeresca, me sentí un poco privilegiado por poder transmitir los conocimientos perdidos, la sabiduría arcana, el proyecto genéticamente simbólico de la psique humana. La transmisión, esa potente arma contra la ignorancia y los vicios que nos pervierten como individuos y como raza, ha sido de nuevo depositada. Ahora toca silencio, trabajo y esfuerzo, porque aún hay mucho por hacer… Seguiremos invisibles hasta que el crisol sea completado, hasta que la alquimia sea transmutada. Mañana más viajes, esta vez hacia el sur… o mejor dicho, hacia el Mediodía…