Ama lo que siempre existe


Treinta grados en mi casa y treinta y seis grados ahí fuera. Acabo de llegar de comer en casa de mi tía unos deliciosos macarrones aprovechando que otra tía acaba de llegar de Barcelona a pasar unos días en este mágico lugar. Hice antes un viajecito de tres minutos al mundo exterior para visitar a mi prima A., la cual ha abierto un bazar en el pueblo. He comprado un bonito cubo de fregar de color azul, un recogedor de color azul, algunos víveres como pasta y cereales para apoyar la causa y que se sienta acompañada en los primeros pasos… Quería ayudar con lo que he podido y ambos hemos quedado felices.

Por la mañana recibía la llamada de L. Íbamos juntos a la escuela cuando debíamos tener diez años. Desde entonces no hablaba con ella, pero las tecnologías y las redes sociales hacen que todo parezca mágico. Quería comprar el librito “Ama hasta que te duela” y se sorprendió cuando fui yo el que le atendió directamente al otro lado de la línea. Le explicaba que la crisis hizo que nos quedáramos sin secretaria, sin maquetadores, sin ilustradores… Así que ahora era yo el que atendía llamadas, facturas, barría la oficina, enviaba los libros por Correo, maquetaba, ilustraba y hasta me quedaba tiempo para escribir algún libro y mantener al día la web… Toda una cura de humildad para apreciar en tiempos de crisis las cosas buenas de la vida y el esfuerzo del trabajo. Pero feliz, ahora feliz porque el aprendizaje no tiene desperdicio. Así que cuando la lección esté aprendida, podré valorar mucho mejor todo cuanto tengo. Le explicaba todo esto con la naturalidad de siempre, como si aún estuviéramos riendo en el colegio de nuestras travesuras, como si hubiera sido ayer la última vez que quedamos para jugar. Estas experiencias me parecen increíbles. Gracias L. por trasladarme de golpe al patio del colegio… ufffff…

Me alegra mucho saber que el librito recién editado me esté dando tan hermosas sorpresas. De repente es como si todo el mundo recordara la urgencia del vivir y del amar y comprendiera la importancia de los pequeños gestos. Estoy disfrutando mucho con las cartas que me están llegando, con los SMS, con las llamadas, con los mails… En fin… me alegra que el librito os esté gustando. El último mensaje lo comparto porque me ha hecho especial ilusión por venir de una persona que marcó mi vida de forma significativa hace más de catorce años: “Me llegó el libro ayer y no he podido parar de leer. Gracias por esta obra de Amor, por enamorarte, por querernos, por amarnos, por Gema, por Juan Salvador Gaviota… Gracias a Dios por Crearte”…

Bueno, como un amigo muy querido dice que tengo que venderme, pues ahí dejo pequeños detalles y gustaciones para abrir el apetito. Gracias L. por tu llamada, gracias P. por tus palabras, gracias M. por tus ánimos recién llegada de Europa, gracias J. por tu carta que acabo de recibir, gracias S. porque estás ahí a todas horas dándome ánimos y apoyo, por tus mensajes diarios de buenos días y buenas noches y por tus palabras-caricia. Gracias a todos por vuestro amor incondicional que me llega cada vez de forma más hermosa e increíble. Os abrazo, sentidamente, a todos…

Ayer, una amiga del alma, en una conferencia que dio en Córdoba dijo una frase que me impactó: ama lo que siempre existe… Me recordó una frase que me repetían mucho cuando estaba en política: «para estar vivo en política tienes que estar ahí»… Conjugo ambas experiencias y llego a la conclusión de que se puede amar con mayor intensidad a los que están ahí, todos los días, apoyándote, pero también se puede amar a los que alguna vez estuvieron…

2 respuestas a «Ama lo que siempre existe»

  1. Yo también estoy «masticando» el precioso libro, despacio y sintiendo lo que en él se escribe porque creo que es un libro que a la par que leerlo hay que sentirlo.

    Seguro que a quién le hayas enviado esa carta de la foto le ha hecho una ilusión tremenda 😉

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