Sonido equinoccial


Vivimos en una especie de círculo vicioso donde los círculos se repiten. Estoy atento a los mismos desde hace algún tiempo y me encanta romperlos cuando veo que se están repitiendo. Repasando lo que hacía por estas fechas el año pasado veo que estoy siguiendo los mismos patrones que hace un año. Exactamente las mismas cosas, las mismas emociones, el mismo círculo. Es curioso…

Al ver la repetición, hace un par de días rompí una lanza para no caer en el mismo error. Lo hablaba el otro día con una amiga. Ella lo llama las pruebas del camino. Pues quizás sean pruebas que se repiten una y otra vez hasta que aprendemos, hasta que las superamos.

No deja de ser curioso como pueden cambiar nuestras vidas si tomas una u otra decisión. Hace dos días tomé una con fuerza y sentí cierto alivio, cierta paz interior. Fue la señal, inequívoca, de que hice bien. Ese suspiro interior, ese consuelo balsámico era la señal. Ahora me espera un fin de semana que promete ser duro en lo interior… Si todo sale como en el sueño que he tenido esta noche será maravilloso. Si se trunca por las cosas de la vida, pues entonces habrá que mirar al destino de frente y afrontar las cosas que pasan… De nuevo aceptación…

El caso es que hoy entramos en el otoño, en mi querido y esperado equinoccio. Siempre ocurren cosas bellas e increíbles. El equinoccio pasado, tras un duro verano, fue maravilloso. Ojalá este sea aún mejor…

(Foto: Ayer paseando por Córdoba. Atravesando puertas…)

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