Estimado Señor (ía) Durán i Lleida,
Este que está tumbado lamentablemente en mi sillón se llama Fran, es de la especie andalusí que usted tanto ha criticado en sus polémicas declaraciones. Dormía a eso de las once de la mañana tras leer el primer capítulo de mi último libro. Se quedó frito, el pobre. Como ve, el bueno de Fran no estaba en el bar, estaba leyendo un libro por el que le pago, de forma sumergida, diez euros. Como solo le pagaré esos diez euros por sus correcciones y comentarios en las próximas dos semanas, pues dosifica el trabajo, y de vez en cuando, se echa una “cabezailla”, como aquí lo llaman, en mi sillón. Con esos diez euros, que también dosificará, quizás pueda recargar el móvil, o echar algo de gasolina para ir al instituto. Poco más. Claro, no hay mucho más trabajo por aquí cerca. Ni siquiera subvenciones para que el pobre Fran vaya al bar. Y yo, que soy ciudadano de buen corazón, pues intento ayudarle en lo que puedo, aunque sea con diez euros. Por eso de practicar eso tan anarquista y revolucionario del «apoyo mutuo». Es lo que hay en los tiempos que corren… Diez euros no es mucho, pero da para algo…
Quizás, con el salario que usted perciba, podrá dar diez euros de propina al restaurante donde todos los días come. Su lujoso coche, su lujoso apartamento en Madrid, sus lujosos trajes, sus lujosos paseos por la Castellana han sido pagados por todos nosotros, con nuestros impuestos, con nuestros sudores.
Pero a partir de ahora, no por Fran, ni por mí, porque esos miserables diez euros no están declarados, ni pagarán más impuestos. Es dinero negro, puro y cristalino, sacado de la evasión de impuestos, de la economía sumergida, de la necesidad de ahorrar hasta el último céntimo para que Fran pueda dosificar su trabajo y yo… pues seguir ayudando a quien pueda.
Así que aprovechando que ustedes empiezan a recortar de la sanidad y la educación y no a recortar sus maravillosos sueldos y privilegios, nosotros, el ciudadano común, también vamos a empezar a recortar… Así de claro se lo digo, su señoría, así que guárdese sus diez euros de propina, sus subvenciones y su cara dura hasta que nuestros recortes asfixien también su vida. Como dijo Luther King, me niego a colaborar rotundamente con un sistema injusto.
Pd.- Dicho esto, opino como usted con respecto a los subsidios… Eso sí, nosotros también queremos dejar de subsidiar a la casta política…

Eso,bien.Yo también haré como tú.
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¿Puedo firmar el texto?
Firmado queda.
Y a las estupideces cuanto menos caso mejor, pero estando ojo avizor porque no siempre serán los mismos los que pierdan.
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y yo fui hacer tenis y pagé mi pista para jugar así pues no fuí al bar.
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Si os fijáis bien en la foto, el tío se quedó frito con el lápiz en la boca durante más de dos horas… qué arte… pa’ que luego digan… Arte hasta para dormir…
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Como siempre es más fácil quedarse dormido en el sofá, que salir a la calle a buscarse la vida. Pues si no tiene trabajo, que sea un poquito emprendedor. Basta ya de ir de victimas, siempre con las mismas chorradas y complejos.
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No es bueno generalizar, es más, pienso que es peligroso ya que no conocemos las circunstancias de las personas.
Por la parte que me toca como persona que busca trabajo, este comentario lo encuentro asaz insensible y harto inhumano porque aunque busques trabajo denodadamente, también necesitas dormir.
Es mi opinión.
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Propongo el recorte de votos. Quizá eso lo entiendan 😉
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