Cuando vi la carita de Sara, la hija del viejo amigo Bob, casi me pongo a llorar por su dulzura y su bien estar frente al librito. Seguro que será una gran lectora, porque ya apunta maneras. Y la emoción de verla y que ahora podáis verla todos me anima a seguir escribiendo cosas sentidas. Gracias amigo Bob por haber robado este momento tan bonito… Felicidades por haber sembrado una niña tan hermosa…

Pues sí que apunta maneras, sí.
Estás guapísima Sara 🙂
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Muchas gracias. La verdad es que mi niña ya llevaba muchos días con ganas de echarle el guante al preciado libro, por eso tiene esa cara de felicidad que delata la alegría de alguien que ha ganado una batalla.
Del libro ¿que te puedo comentar?…. me ha encantado, eres un crack
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