La vida es un regalo provisional


¿Qué sientes cada vez que alguna pérdida golpea de cerca? ¿Qué sentimos cuando perdemos el amor, cuando la persona a la que amas nos arroja de su vida? ¿O cuando muere, de repente, abandonando proyectos y sueños? ¿Qué ocurre cuando lo perdemos todo?  A ciertas edades la pérdida da miedo, diría que pánico. Cualquier dolor, cualquier síntoma extraño, nos alerta y nos pone en guardia, presagiando quizás un final irremediable. Sólo hay algo que vence ese temor.  Lo decimos muchas veces de alguna u otra forma: el amor. Dicho así, eso de «el amor» puede sonar a vacío, pero creo que la moraleja de la vida tiene que ver con eso.

Por eso gustan las parábolas de la vida que tienen que ver con el aprendizaje sobre el amor. No porque reclamen algo justo o sincero, sino porque reclaman algo que la sociedad pide a voz partida. Necesitamos reconstruir todo esto desde el susurro de lo humano, desde el temblor de sentirnos solos ante el universo, pero irremediablemente acompañados por los otros. El sentido del tacto humano es lo que aprendemos con cada pérdida. Volver a lo sencillo, volver a lo real, significa adentrarnos en nuestra fragilidad.

Hoy alguien me decía que no me preocupara, que cuando se toca fondo ya no puedes ir más abajo. Pero ese “más abajo”, en un abismo sin fondo, resulta que no existe. Es decir, que aún puedes seguir cayendo hasta no se sabe donde. Hoy lo sentía en primera persona. De repente he visto ese “más abajo” y me ha dado cierto vértigo. Especialmente porque uno nunca sabe hasta qué punto las alas podrán resistir la caída libre. Pero pensaba en aquellos que lo perdían todo en una guerra: familia, hogar, pareja, hijos, padres… Me preguntaba de donde sacaban la fuerza para seguir adelante. ¿Qué clase de instinto poderoso les hace continuar? Las crónicas de guerra nunca cuentan a todos esos que prefieren pegarse un tiro porque no encuentran otra salida a su desesperación.

Más abajo, muerte o amor. Sólo tenemos que elegir a cada instante. Recuerdo que hasta no hace mucho tiempo algunos reclamaban más y más: “debes facturar un millón, debes tener una casa más grande, una finquita más grande”. Pero resulta que el absurdo de la vida pide exactamente lo contrario: tener cada vez menos para aprender a amar desde la sencillez, a vivir desde el respeto y la comprensión.

¿Dónde está el verdadero desafío? En saber que no tenemos nada, y que todo lo que la vida nos da es un regalo provisional. La vida es provisional, los abrazos son provisionales, el amor es provisional. Mañana podemos perderlo todo, incluso a nosotros mismos. Somos interinos de la existencia, fugaces temporeros del ahora.

6 respuestas a «La vida es un regalo provisional»

  1. La vida efectivamente es un regalo provisional…

    Hay que intentar disfrutar de todo, de cada cosa, de cada instante.

    Hoy a nevado, ha sido increíblemente maravilloso.
    He salido con mis perras que felices se hundían en el manto blanco.
    He pintado un viejo bául, de más de doscientas primaveras…
    He cocinado para mi, con mantel de hilo, copa y de fondo música para danzar… hoy he sido feliz, he vivido la vida.

    Se siente dolor, un dolor inmenso que llega hasta el alma, se siente vacio, pena, tristeza, rabia, miedo, preocupación, se siente el silencio más absoluto.

    Desde todas estas penas, miedos, dolores… resurge la vida, el amor por ella, por ti, por seguir viviendo momentos de luz, porque a pesar de todo hay que seguir; cuando llegas a lo más profundo del vacío la rabia se transforma en luz – energía y vuelves a brillar nuevamente, pero en esta nueva ocasión con luz propia.

    Debemos aprender aceptar las cosas del camino, a filtrar aquellas que no nos hacen felices, a tener la valentía de romper con lo que nos daña y nos hace sentir mal, no merece la pena vivir en la amargura de los demás.

    Aceptemos y aprendamos de todo ello y demos gracias.

    El amor no es provisional, cuando se ha tenido se queda en ti para siempre, todo se queda en ti se eres capaz de retenerlo…

    – menudo mitin electoral –

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  2. provisional… así es… y como conjugar el darse cuenta de ello con seguir ilusionándose!!!???? pues cuando lo descubramos supongo que habremos dado con el quid de la cuestión no??? bueno… pues toca elegir… tirarlo todo por la borda o vivir… creo que no perdemos nada por intentarlo

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  3. Yo simplemente creo que hay que vivir con ilusión y esperar que la vida nos trate lo mejor posible, que algún día nos dara el golpe.Y disfrutar de los pequeños detalles y no desear más de nuestras posibilidades.
    Cada vida es un Mundo. lleno de alegrias y tristezas.
    Un cordial saludo.

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  4. Si el escenario que provoca esta reacción en las personas es la crisis, la primera reflexión que me viene a la cabeza es la certidumbre de nuestras limitaciones y condicionamientos mentales, nuestro apego a lo material… Nuestra incapacidad para sobresalir por encima de nuestro espacio físico y darnos cuenta de que más allá hay un horizonte, un amanecer, detrás del abismo de la desesperación, hay más camino, el camino no es abandonar, es haciendo camino como se sale…
    Pero no nos educan para pensar así, lo hacen para que seamos nuestras cosas, y cuando éstas fallan, pensamos que nada tiene sentido…
    Error, somos los que creemos y tenemos la capacidad de crearnos la vida que soñanos…
    El Amor es el camino, el Amor expande, el Amor es la semilla, el Amor que somos capaces de Dar es nuestra nota al final de la vida, nuestro pasaporte al nirvana…

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  5. A mi me gustaría decir a todo aquella persona que toca fondo hasta creer que es más un estorbo que un regalo en la vida de quienes la quieren, que siempre hay alguien dispuesto a cogerle la mano en los momentos duros, que este añguien no tiene por qué ser conocido y de confianza, pero sí buena persona que estará encantada de tender su mano y su abrazo para «proteger» en esas tentaciones de abandonar la vida de forma definitiva.

    Es cierto que más allá está el amanecer, pero no es menos importante que la familia y amigos necesitan de ti aquí. Lo más doloroso es lo que queda, pero sobre todo lo que sintió esa persona antes de partir, los días, horas, minutos que pasó sintiéndose solo y triste, muy triste. Esto es lo que tenemos que evitar. Luego se decidirá libremente, pero sin presiones de ningún tipo.

    Que nadie se sienta extremadamente en el fondo sin contar con los demás, por favor.

    Un abrazo y feliz martes 🙂

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