One Respe, Honor y Respeto


Siempre que el payaso se caía ella venía a recogerlo. Si el sombrero lo perdía entre caída y caída, se lo acercaba. Si las gafas saltaban disparabas, ella las rescataba y se las hacía acercar. El payaso la miraba con sumo respeto. Tres o cuatro añitos de grandeza y un corazón rebosante. A veces no encontramos palabras para describir todo cuanto vemos y sentimos al cabo de una jornada. A veces cualquier adjetivo se queda corto para expresar todos esos abrazos, todas esas miradas, todas esas caras iluminadas por sonrisas y alegrías.

Hoy estábamos tan cansados y agotados, que mientras esperábamos en el lavabo para entrar en la segunda actuación, nos hemos quedado literalmente dormidos. El agotamiento se va acumulando pero somos capaces de estar al cien por cien en cada actuación, en cada abrazo sentido a cada uno de esos niños. También nos lesionamos las manos y los pies. Así que mañana veremos en qué condiciones estamos…

Nuestras vestimentas extravagantes pueden asustar al principio, como nos confesaba la niña de la foto, pero luego, todo termina en abrazos y complicidad. Esa es la magia de la vida, esa es la magia del amor cuando vence al miedo.

Y eso demuestran todos los voluntarios que trabajan en OneRespe, una institución que lucha por el respeto y el honor, especialmente hacia la etnia haitiana la cual sufre el racismo por parte de muchos. Un centro de reflexión, encuentro y solidaridad donde hemos disfrutado durante unos días con mucho cariño y amor.

2 respuestas a «One Respe, Honor y Respeto»

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